Eduardo Manostijeras
(Edward Scissorhands.
Tim Burton, USA,
1990)
-Autor: José Felipe Díez Rioz*-
Manos de hierro, corazón de oro
Es el sonido que da comienzo a ese periodo del año tal especial que son
las Navidades; el sonido del sorteo de la Lotería Nacional que cada 22 de
diciembre alimenta todos nuestros sueños; tanto este año como el pasado la
música del anuncio de la lotería nos trae a la memoria la imagen de un hombre
que, en lugar de manos tenía tijeras, esculpiendo una estatua de hielo mientras
bajo la nieve gira y gira Winona Ryder, efectivamente, se trata de la emotiva
música que Danny Elfman compuso
para la película de Tim Burton “Eduardo Manostijeras”, un hermoso cuento
navideño sobre las personas diferentes y la bondad humana. En “Un mundo de
cine” recordamos esta obra cumbre en la filmografía de uno de los directores
contemporáneos más peculiares.
Concebida como un cuento de
hadas, la película se inicia, tras unos títulos de crédito que consiguen una
perfecta ambientación, con una abuela contando a su nieta, en el momento de
acostarse, por qué nieva y de donde viene la nieve, la abuela le habla de una mansión,
en lo alto de la montaña, donde vivía un inventor que quería crear un ser puro,
le dio todo: entrañas, corazón y, además, los mejores sentimientos, pero fallece antes
de terminarlo, sin poder darle una manos humanas, de modo que, Eduardo, que
éste es su nombre, se queda sólo y con unas enormes tijeras como manos, hasta
que una vendedora de productos cosméticos lo descubre, lo adopta y lo lleva a
la zona residencial donde vive con su familia. A partir de entonces, tanto la
vida de Eduardo como la de esta familia, ya no será lo mismo.
Estrenada en 1990, la película forma
parte de la primera etapa en la filmografía de Tim Burton. Burton (Burbank-California,
1958) realiza, tras filmar la exitosa Batman, la que quizás sea su película más
personal, con la creación de un personaje que no es más que un reflejo del
propio Burton.
Se trata de una obra que fascina,
tanto por la historia que cuenta como por el poderío visual de sus imágenes,
mostrando muchas de las características específicas del universo propio de Tim
Burton, después reiteradas en todas sus películas posteriores, dando lugar a
una filmografía con estilo y características propias.
El argumento, nacido en la
adolescencia del director, nos habla de aspectos tanto propios de la naturaleza humana como sociales. Aparecen aquí temas recurrentes en las cintas del director:
los personajes excéntricos, pálidos y con ojeras, la soledad, la incomprensión,
la ausencia de la familia, la inocencia y la bondad están perfectamente reflejadas
en la película. El personaje principal representa los mejores sentimientos y
contrasta con el resto de personas que viven en ese barrio residencial. Burton
ridiculiza cariñosamente sus costumbres, pero también es crítico con ese estilo
de vida tan superficial.
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| Johnny Deep y Winona Ryder en Eduardo Manostijeras. |
La película también nos habla de
las personas que son diferentes, vemos las dificultades que tiene Eduardo para
realizar acciones tan cotidianas como vestirse o comer sin utilizar las manos o
para abrazar a las personas queridas, encontramos aquí una de las mejores
escenas de la película, aquella en la que Eduardo no puede abrazar a la chica
que quiere. También vemos la dificultad de aceptación de estas personas a la
sociedad en la que viven, en este caso, los habitantes del barrio residencial
reciben a Eduardo, al principio, con curiosidad y admiración por su
extraordinaria habilidad para crear esculturas en los arbustos de sus jardines,
pero, pasado esto, aparece el rechazo y la persecución a la persona diferente.
Las imágenes de la persecución de los habitantes del barrio a Eduardo resulta
un claro homenaje al clásico del cine de terror “Frankenstein”.
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| Una escena del film con el veterano del cine de terror Vincent Price. |
En cuanto al aspecto visual,
Burton crea dos mundos contrapuestos: la mansión donde vive Eduardo, oscura y
siniestra, en colores negro, gris y azul oscuro, directamente inspirada en las
películas que más han influenciado a Tim Burton: los clásicos del cine de
terror de la Universal de los años 30, el expresionismo alemán y las
películas de ciencia ficción y terror de los años 50 y 60, algo que vuelve a
ser remarcado, de nuevo, en su último film hasta el momento “Frankenweenie”,
auténtico homenaje a este cine y, en contraposición a este ambiente, el barrio
residencial con sus casas y coches de colores chillones y tonos pasteles; aquí
el cineasta recrea Burbank su ciudad natal. Naturalmente, el director se
decanta por el primero de los ambientes, allí la cámara se desliza con mimo mostrando,
por ejemplo, como son las curiosas máquinas del inventor.
En fin, con la influencia de los
cuentos infantiles como Pinocho o La bella y la bestia, y con el tipo de cine que hemos en el párrafo
anterior, Burton filma un emotivo, oscuro, romántico y hermoso melodrama donde
la música de Danny Elfman, colaborador habitual de Burton, resulta esencial, aportando el toque emocional que requería el
guión, ya no es posible concebir la imagen de Eduardo sin la compañía de esa
bella melodía.
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| En Eduardo Manostijeras nació la colaboración entre Burton y Deep. |
Para dar vida a Eduardo, el
director eligió al, por entonces, ídolo juvenil Johnny Depp, nació en ese
momento lo que será una larga colaboración entre ambos que llega, hasta el
momento, a ocho películas rodadas juntos. Su actuación resulta prodigiosa, sin
apenas hablar, es capaz de transmitir con la expresión del rostro y con la
mirada todos los sentimientos del personaje del mismo modo que lo hacían los
grandes actores del cine mudo como Chaplin o Keaton, además Depp tuvo que
soportar el traje, el maquillaje y las tijeras que diseño Stan Winston para el
personaje. Dando la réplica a
Depp, el director volvió a contar con Winona Ryder, con quien ya había trabajado en su
anterior film “Beetlejuice”, quien cumple perfectamente con el papel de la
chica que hace que Eduardo conozca al amor, Igualmente el resto de actores
secundarios, Dianne Wiest, Anthony Michael Hall, Alan Arkin o Kathy Baker, encarnan muy bien a los habitantes de este
barrio residencial. Mención especial merece la aparición de Vincent Price, el
clásico actor de los filmes de terror dirigidos por Roger Corman en los años 60
adaptando las obras de Poe, interpreta al inventor con una elegancia y una
sobriedad maravillosas, esta fue su última película.
Toda la creatividad de Tim Burton
se manifiesta en un conjunto de secuencias maravillosas, desde el inicial vuelo
de la cámara sobre el pueblo nevado hasta entrar en la mansión donde
veladamente aparece Eduardo, hasta la secuencia donde Eduardo está sentado al
borde de la carretera con la única compañía de un perro pasando por la emotiva
muerte del inventor o las maravillosas secuencias de ese final tan agridulce
como hermoso.
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| El director Tim Burton y los actores Vincent Price y Johnny Deep. |
Al igual que la película de Frank
Capra “Qué bello es vivir” es un icono y un símbolo de las Navidades, “Eduardo
Manostijeras” se constituye en uno de esos filmes que resulta muy gratificante
revisar, al menos, una vez al año, porque como en todas las grandes películas
siempre descubriremos algo nuevo.
Autor: José Felipe Díez Rioz. Para www.unmundodecine.com
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A continuación puede verse el tráiler en inglés de Eduardo Manostijeras:
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