miércoles, 29 de agosto de 2007

The Rising: Un Hombre Contra Un Imperio


The Rising: Un Hombre Contra Un Imperio
(Mangal Pandey: The Rising. India, 2005)

Guerra de Independencia en la India

Ya ha salido el DVD de la que se ha convertido en la película más cara de los estudios Bollywood de la India.

La película nos traslada a la India bajo dominación británica de 1857. La que fue considerada como Joya de la Corona del Imperio Británico, era una colonia de explotación, regida y administrada por la todopoderosa Compañía de las Indias Orientales. Todo tipo de productos como el opio, el café, el té o el algodón eran cultivados por los nativos para posteriormente comerciar con ellos los blancos. Las tierras iban cayendo en poder de la Compañía si el propietario moría sin descendencia masculina y existía todo un gravoso sistema de impuestos.

La Compañía tenía su propio ejército, que en la India estaba compuesto en su mayor parte por población indígena (los famosos Cipayos), un total de 200.000 en 1857, frente a 40.000 oficiales británicos. Ese mismo año la aparición de un nuevo y moderno rifle, el Lee-Endfield, cuyos cartuchos, se corrió el rumor, estaban realizados con la ayuda de grasa de cerdo y vaca (prohibidos para hindúes y musulmanes por motivos religiosos) encendió la mecha de una revuelta que se convirtió en una lucha por la independencia contra 100 años de dominación británica.

Basada en hechos reales, el cine hindú trata de esta manera un episodio de la época de dominación británica desde su propia perspectiva. Lo hace de una forma bastante correcta, y aunque el tono de la cinta es distendido, y salpicado de números musicales, con algún que otro guiño cómico y alegre, no omite escenas dramáticas que reflejan las extremas condiciones de vida que podían llegar a vivirse bajo la dominación.

El hilo de la historia lo conduce la amistad forjada entre el soldado cipayo Mangal Pandey (un héroe de la revuelta) interpretado sólidamente por un carismático Aamir Khanm y el oficial británico William Gordon (Toby Stephens). Junto a ellos, dos actrices en papeles protagonistas, una bellísima y exuberante Rani Mukherjee, actriz con estudios de baile que protagoniza buena parte de los números musicales y Coral Beed.

Hay numerosas películas ambientadas en la India colonial, la mayor parte de ellas realizadas en los tiempos en que todavía era una colonia o en los primeros años tras ser alcanzada su independencia. Nos suelen ofrecer la cara benigna de la colonización, con personajes heróicos pertenecientes a las filas del ejército participando de hazañas y hechos gloriosos. Los buenos, por supuesto, los ingleses. Algunas de ellas son memorables dentro del cine de aventuras, como Tres Lanceros Bengalíes (1935), Gunga Din (1939), Kim de la India (1950), Tres Soldados (1951) y un largo etc. De pequeño no me lo pasaba yo en grande con ellas, y todavía disfruto viendo a Gary Cooper picándose en competición mutua con Franchot Tone; a Cary Grant junto a Victor McLaglen siendo la “vergüenza” del ejército de su Majestad; o a Kenneth More y Lauren Bacall haciendo lo imposible para salvar al hijo de un líder hindú a bordo de un viejo tren cuya locomotora de vapor no deja de dar problemas en La India en Llamas (1959). Pertenecen a otro tiempo.

Más tarde y en torno al estreno de Gandhi (Richard Attemborough, 1982 ) las cosas empezaron a tratarse desde otra óptica más acorde a la realidad. En 1984 la última película de mi director preferido, David Lean, una obra maestra, llevó al cine otra maestría, esta vez de la literatura, Pasaje a la India, del escritor Edward Morgan Forster. La división entre británicos en indígenas, entre los propios hindúes, sus relaciones, sus prejuicios, la administración de una colonia, y toda una época, no podían quedar mejor retratados, gracias al don de saber hacer de lo implícito algo claramente inteligible y revelador, de Lean.

Bueno, en The Rising: Un Hombre Contra Un Imperio no encontraremos tanta sugestión, es todo mucho más explícito y en algunos casos más teatral, también hay que recordar que nos encontramos ante una película de aventuras que nos conduce a un acontecimiento bélico. La película hace referencia también a aspectos como la introducción de las comunicaciones como el telégrafo por parte de los británicos, el logro de la paz o la prohibición por parte de estos de los ritos funerarios que conducían a la muerte en vida de la mujer del difunto. A mí me ha resultado simpática. La historia dramática, sobretodo en sus planteamientos iniciales está bastante bien. Lo que sí es preciso tener en cuenta antes de verla es que procede de los estudios Bollywood y allí la mayor parte de las películas que se precien y que busquen un éxito de taquilla, incluyen los números musicales que ya he mencionado. Aunque hacen referencia a la propia trama de la película, rompen la tensión dramática, y hay que tomárselos como momentos de asueto, además algunos de ellos son muy bonitos e incluso espectaculares (al principio son bien recibidos, hacia la parte final acaban resultando excesivos). Juegan mucho con el colorido, otro de los puntos fuertes de la película, la buena fotografía.

La banda sonora está compuesta por las canciones de los números musicales, y luego en la parte orquestal priman los temas dramáticos que subrayan los momentos de tensión de la película con piezas corales de gran intensidad.
A continuación pueden verse dos vídeos, correspondiente el primero al momento en que se pretende obligar a los cipayos a utilizar los nuevos fusiles, surgiendo la rebelión en el regimiento. Y el segundo a uno de los bailes que aderezan la película.