martes, 28 de agosto de 2007

La Leyenda de Wyatt Earp y Doc Hollyday


Tombstone
(Tombstone, USA, 1993)

Anoche buscaba yo un western que me hiciera vivir un poco de acción y aventura, elegí una película que en su día no vi a pesar de emitirse en televisión, Tombstone, y la verdad, no me defraudó lo más mínimo. Soy un amante del western desde pequeño, pero sé que hay mucha gente que en principio es reacia a este género. Sin embargo esta cinta les puede sorprender gratamente tanto por el ritmo de la historia como por su forma de plantearla, así que a dejar un lado los prejuicios para con este género.

Para empezar hay que olvidarse de las odiosas comparaciones. No es la primera vez que las figuras de sus protagonistas son llevadas al celuloide. Ni Kart Russell ni Val Kilmer (sus dos protagonistas) son dos gigantes de la gran pantalla como lo eran Kirk Douglas y Burt Lancaster en la versión de 1957 (Duelo de Titanes), ni son la leyenda andante que era Henry Fonda junto a un esmerado Victor Mature en Pasión de los Fuertes (1946). Ni John Pan Cosmatos, su director, es John Ford o John Sturges. A mí me gustan más esas otras dos películas, sin duda están mucho mejor construidas, la interpretación de Fonda es genial, y la banda sonora de Dimitri Tiomkin llevo silbándola más de media vida, pero ésta también me ha gustado, las cosas como son.

Fue rodada en 1993 y como tantas otras veces ha ocurrido en el cine, compitió con otro proyecto que versaba sobre el mismo tema Wyatt Earp (Lawrence Kasdan, 1994) aquella protagonizada por Dennis Quaid y Kevin Costner. Bien, Tombstone nos introduce en la llegada de los hermanos Earp a esta ciudad del lejano oeste en Arizona procedentes de Dodge City. Lo hacen acompañados de sus respectivas esposas con el único propósito de vivir sus vidas apaciblemente y hacer próspero negocio. La imagen del comienzo, viéndose asimismos, reflejadas las tres parejas en una de las cristaleras de la estación de tren, es un momento de satisfacción personal, atrás han dejado los días en que como oficiales de la ley, se enfrentaban a un mundo de violencia, acción y peligros.

Wyatt, interpretado por Kart Russell (haciendo un papel bastante correcto) pronto consigue hacerse con un negocio en el mundo del juego. Las cosas les van bien, pero han ido a parar a un territorio donde no existe la ley, los denominados “cowboys”, un conjunto de familias de forajidos, y malhechores, recorren a sus anchas el territorio. Y ahí será cuando se produzca el eterno debate entre las personas de bien (que no quiero decir que estos lo fuesen): elegir entre contemporizar, preocupándose únicamente de que les vayan bien sus propios asuntos, o tomar partido y hacer frente a la injusticia y los asesinos, con todas las consecuencias que esto puede acarrear. En esta película que refleja la lucha del héroe contra la adversidad, el héroe no estará sólo, le acompañarán sus hermanos, y Doc Hollyday (Val Kilmer) no abandonará a su suerte a su único y gran amigo, Wyatt. Y hasta aquí puedo leer…

En la película aparecen muchos actores conocidos y en su momento, como es el caso de Val Kilmer, en el cenit de su carrera. Precisamente Kilmer nos regala una muy buena interpretación de Doc Holiday, como ocurre en Duelo de Titanes, las aristas de este personaje dan más juego que el de Wyatt Earp. Y eso que en esta ocasión el papel de Russell explora mucho en su vida personal. Sam Elliott tiene un importante protagonismo como Virgil Earp y muy convicente por cierto. El resto del reparto lo componen Bill Paxton (Morgan Earp), Michael Biehn (Johnny Ryngo, el villano mejor logrado de la película), Jason Priestley, Billy Zane (Titanic, 1997), Billy Bob Thornton. En el lado femenino, dos actrices entre las que se debate el personaje de Wyatt Earp, Dana Delany y Dana Wheeler-Nicholson. Y para terminar una actuación estelar, la de Charlton Heston en un pequeño papel que sin embargo llena la pantalla con su sola presencia cuando actúa.

Es una película que también cuenta con mucha acción y momentos de tensión, tan sólo una escena que no desvelaré, me resultó poco creíble. Resalto, porque es muy bueno, el momento en que Johnny Ryngo desafía con un juego de manos de revolver a Val Kilmer.

Si al principio recordaba la banda sonora de Dimitri Tiomkin, no puedo olvidarme del compositor de la presente, Bruce Broughton, pues sin su partitura la película no sería la misma. Broughton quedó grabado en mi memoria el día que ví (Luis nos la puso en la Casa de Cultura de Torrelavega) El Secreto de la Pirámide, su música era fabulosa y delirante, y aquí vuelve a regalarnos una excelente composición. Destaca el tema principal (Arrival in Tombstone), que no aparece hasta que los protagonistas hacen su entrada en en el pueblo, con una panorámica en esa amplia calle principal que lo vuelve todo épico, lleno de emoción. Luego volverá a repetirse en varias escenas. El tema de amor (Josephine) es de una gran belleza y sensibilidad. Broughton también ambienta de forma muy realista el mundo del oeste (las persecuciones, las partidas en el salón, las actuaciones en el teatro, y los enfrentamientos). Y la despedida final con la llegada de los títulos de crédito, está cargada de solemnidad y nostalgia.