Un Tipo Genial
(Local Hero. Gran Bretaña, 1983)
Blog Action Day, 15 de octubre (dedicado al medio ambiente)
Cuando una petrolífera quiere una playa
Imaginémonos por un momento viviendo en un apacible pequeño pueblo costero del norte de Escocia, junto a una bella bahía. Y que de pronto, unos competentes empleados americanos, chequera en mano, nos visiten con el fin de adquirir todos los terrenos de la zona incluida la villa, porque es el único lugar apropiado para la instalación de una refinería de última generación. Nosotros tenemos lo que ellos necesitan, y ellos tienen todo el dinero necesario para pagarnoslo, ¿Qué haríamos?.
Este viene a ser el argumento central de esta discreta y encantadora comedia británica que se desarrolla a caballo entre las oficinas centrales de una gran compañía petrolífera estadounidense con sede en Houston y un pueblecito costero escocés.
Cuando uno ve Local Hero experimenta una extraña sensación de paz y tranquilidad, provocada no sólo por lo que nos narra su argumento en torno a las gentes, el lugar en que viven y sus costumbres, sino también por el sosiego con que están grabadas y encadenadas las escenas, al tiempo que suena la música compuesta por Mark Knopfler acompañando cada momento de esta pequeña gran película, contagiándonos de la belleza del mar y la tierra.
Y hacemos este viaje de la mano de Macintyre (Peter Riegert), un avezado empleado de la Knox Oil (el clásico yuppie de los 80) que se convierte en el negociador que la compañía necesita, pues esta vez el cometido no ha de llevarse a cabo en un país te
rcermundista, y la operación requiere tacto. A la certera interpretación de Riegert, en el papel del desarraigado ejecutivo protagonista, hay que sumarle un reparto lleno de buenas actuaciones, entre las que sobresale la presencia de Burt Lancaster en el papel de el excéntrico señor Happer, dueño de la Knox, y consumado amante de la astronomía. Lancaster, a quien en un principio se relacionó su imagen más con las películas de aventuras (El Temible Burlón, 1952 o El Halcón y la Flecha, 1950), con los años fue demostrando ser un auténtico gigante de la pantalla y cuanto más mayor era, mejores interpretaciones nos legó, llegando a trabajar con Lucchino Visconti (El Gatopardo, 1963 y Confidencias, 1974) o Bernardo Bertolucci (Novecento,1976) .
rcermundista, y la operación requiere tacto. A la certera interpretación de Riegert, en el papel del desarraigado ejecutivo protagonista, hay que sumarle un reparto lleno de buenas actuaciones, entre las que sobresale la presencia de Burt Lancaster en el papel de el excéntrico señor Happer, dueño de la Knox, y consumado amante de la astronomía. Lancaster, a quien en un principio se relacionó su imagen más con las películas de aventuras (El Temible Burlón, 1952 o El Halcón y la Flecha, 1950), con los años fue demostrando ser un auténtico gigante de la pantalla y cuanto más mayor era, mejores interpretaciones nos legó, llegando a trabajar con Lucchino Visconti (El Gatopardo, 1963 y Confidencias, 1974) o Bernardo Bertolucci (Novecento,1976) . Un Tipo Genial viene a recordar en la mejor tradición británica, aquellas encantadoras y sencillas comedias costumbristas de los Estudios Ealing como Los apuros de un pequeño Tren (1952).













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