La Última Primavera(The Ladies in Lavender. GB, 2004)
In Memoriam - José Félix García Calleja
-Autor: José Luis Urraca Casal-
Un amor tardío en la Inglaterra de Entreguerras
Este próximo jueves día 15 de noviembre, en el Centro Cultural Fernando Velarde (Biblioteca Municipal) de Suances se va a proyectar, dentro de un ciclo de cine europeo organizado con el patrocinio de la Dirección General de Asuntos Europeos y Cooperación al Desarrollo, la película La Última Primavera. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
Dos hermanas ya ancianas viven el otoño de sus vidas juntas en una pequeña comarca de la costa de Cornualles, al suroeste de Inglaterra, junto al Canal de la Mancha. Es el año 1936 y pasan sus días apaciblemente, entre el cuidado del jardín, tazas de té y veladas junto a la radio antes de acostarse en un entorno idílico. A la mañana siguiente a una noche de fuerte tormenta de esas que arrecian en el Canal, ambas descubren y rescatan de la playa a un joven náufrago, Andrea, al que dan cobijo en su casa.
Así comienza esta adaptación cinematográfica de un relato corto de William J. Locke, que nos transporta de una manera muy sugerente no sólo a una bella y sensible histori
a de amor otoñal, sino a la vida en los años inmediatamente anteriores a la II Guerra Mundial. Debut en la dirección del actor Charles Dance (el jefe de la base aérea de Un Mundo Azul Oscuro), éste transformó el relato y la edad original de sus dos protagonistas para poder contar con dos actrices británicas de talla excepcional, ambas ganadoras de dos Oscar, Judi Dench (popularmente conocida por encarnar a M en la saga de James Bond) en el papel de Ursula, la hermana menor, y Maggie Smith en el de Janet. De la unión de ambas, surge una química realmente conmovedora, es difícil decir quién está mejor en su papel, aunque yo me quede con la siempre aparentemente fría pero tremendamente dulce dama de la escena inglesa Maggie Smith (Una Habitación con Vistas, 1985; la profesora McGonagall de la saga de Harry Potter) con su voz de inconfundible y profundo acento inglés.
Junto a la excelente caracterización de los lugareños, en su reparto también destacan, Daniel Bruhl (que descubrió el éxito con Good Bye Lenin, 2003); David Warner, como doctor perdidamente enamorado; Myriam Margolyes cual sirvienta que logra aportar momentos de agradable comicidad, lo mismo que otros personajes de la historia; o la misteriosa pintora alemana, Natascha McElhone.
Una historia de sentimientos
El mundo de los sentimientos en el que nos adentramos de manos del trío protagonista, es el de dos mujeres ya mayores que aún conservan toda su vitalidad pero que han asumido ya su papel en la recta final de la vida. El joven Andrea (Daniel Bruhl) irrumpe en sus vidas creando un misterio no sólo acerca de su procedencia sino también sobre sus posibles intenciones, despertando la curiosidad y al mismo tiempo haciendo florecer entre las dos hermanas sentimientos adormecidos o nunca vividos, mezcla de ternura, protección y … ¿amor?. Y es que la película nos plantea el hecho de que no importa la edad para poder experimentar la atracción, la a veces infundada susceptibilidad o incluso los celos propios de un primer amor o una última primavera. Y lo hace de una manera tan poética y con tal profundización en el corazón y los sentimientos de sus protagonistas, que hasta un simple mechón de cabello nos puede transmitir un momento de contenida pasión.
El retrato de una época
Pero la película, aunque de un modo, como ya se ha señalado, bastante sugerente, al espectador avezado también le perm
ite adentrarse en la Europa de aquel período de entreguerras del año 1936 en que comenzó la Guerra Civil Española, preludio de la contienda que llegaría tan sólo tres años más tarde. Charles Dance a través de la aldea pesquera donde viven los protagonistas nos recrea una Inglaterra feliz, que discurre ajena en su día a día a los tenebrosos tiempos que empiezan a hacer su mella en el continente. La única ventana al mundo exterior, y pocos disponen de ella, es la radio, a través de la cual los noticiarios de la BBC nos recuerdan en dos brevísimos momentos, primero una reunión diplomática y después la evacuación de población de ciudades en España ante los inminentes bombardeos de la guerra, lo cual hace estremecerse a Janet al tiempo que expresa su deseo de que “no se vuelva a repetir”, haciendo alusión a la que hasta entonces era conocida como la Gran Guerra (la de 1914). La imagen de América como lugar soñado para huir de esa vieja Europa de la década de los 30 donde comienza a ser difícil la existencia, tiempo de ascenso de los fascismos, antisemitismo y donde democracias como Francia y Gran Bretaña practicaron la política de apaciguamiento para con la Alemania nazi en un continuado intento por aplacar y evitar la guerra. En ciertos aspectos nos recuerda a La Vida Manda (This Happy Breed, 1944) de David Lean, en la que se hace todo un recorrido por la vida familiar en el período.
El logrado retrato costumbrista incluye el poder conocer una población rural, cómo se dedica a la pesca; ver cómo se realiza la cosecha, con la maquinaria de la época ex
istente en un país industrializado como Gran Bretaña para trillar el trigo; sus automóviles o incluso saber cómo se viste, a través de la escena en la sastrería. El ambiente de las tabernas inglesas, lugar de importante socialización en un tiempo en el que sin medios audiovisuales el ocio no se había todavía individualizado. Y asistir al poder de la radio y cómo una retransmisión radiofónica podía convertirse en todo un acontecimiento social.
Los parajes elegidos junto al mar son bien recogidos por la fotografía sumando un carácter más idílico, si cabe, al conjunto. La bellísima música compuesta por Nigel Hess e interpretada magistralmente al violín por Joshua Bell, posee en esta película (animo incluso a ver sus títulos de crédito finales) una importancia capital, lo mismo que la voz original de sus protagonistas (en español se pierde como pocas veces he visto no sólo la interpretación que sus propias voces aportan a sus personajes sino también los diferentes idiomas hablados).
Hay muchas formas de emocionar, pero pocas tan bellas e intensas como la recta final de La Última Primavera, donde es difícil no estremecerse del mismo modo en que lo hacen sus protagonistas.
Este próximo jueves día 15 de noviembre, en el Centro Cultural Fernando Velarde (Biblioteca Municipal) de Suances se va a proyectar, dentro de un ciclo de cine europeo organizado con el patrocinio de la Dirección General de Asuntos Europeos y Cooperación al Desarrollo, la película La Última Primavera. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
Dos hermanas ya ancianas viven el otoño de sus vidas juntas en una pequeña comarca de la costa de Cornualles, al suroeste de Inglaterra, junto al Canal de la Mancha. Es el año 1936 y pasan sus días apaciblemente, entre el cuidado del jardín, tazas de té y veladas junto a la radio antes de acostarse en un entorno idílico. A la mañana siguiente a una noche de fuerte tormenta de esas que arrecian en el Canal, ambas descubren y rescatan de la playa a un joven náufrago, Andrea, al que dan cobijo en su casa.
Así comienza esta adaptación cinematográfica de un relato corto de William J. Locke, que nos transporta de una manera muy sugerente no sólo a una bella y sensible histori
a de amor otoñal, sino a la vida en los años inmediatamente anteriores a la II Guerra Mundial. Debut en la dirección del actor Charles Dance (el jefe de la base aérea de Un Mundo Azul Oscuro), éste transformó el relato y la edad original de sus dos protagonistas para poder contar con dos actrices británicas de talla excepcional, ambas ganadoras de dos Oscar, Judi Dench (popularmente conocida por encarnar a M en la saga de James Bond) en el papel de Ursula, la hermana menor, y Maggie Smith en el de Janet. De la unión de ambas, surge una química realmente conmovedora, es difícil decir quién está mejor en su papel, aunque yo me quede con la siempre aparentemente fría pero tremendamente dulce dama de la escena inglesa Maggie Smith (Una Habitación con Vistas, 1985; la profesora McGonagall de la saga de Harry Potter) con su voz de inconfundible y profundo acento inglés.Junto a la excelente caracterización de los lugareños, en su reparto también destacan, Daniel Bruhl (que descubrió el éxito con Good Bye Lenin, 2003); David Warner, como doctor perdidamente enamorado; Myriam Margolyes cual sirvienta que logra aportar momentos de agradable comicidad, lo mismo que otros personajes de la historia; o la misteriosa pintora alemana, Natascha McElhone.
Una historia de sentimientos
El mundo de los sentimientos en el que nos adentramos de manos del trío protagonista, es el de dos mujeres ya mayores que aún conservan toda su vitalidad pero que han asumido ya su papel en la recta final de la vida. El joven Andrea (Daniel Bruhl) irrumpe en sus vidas creando un misterio no sólo acerca de su procedencia sino también sobre sus posibles intenciones, despertando la curiosidad y al mismo tiempo haciendo florecer entre las dos hermanas sentimientos adormecidos o nunca vividos, mezcla de ternura, protección y … ¿amor?. Y es que la película nos plantea el hecho de que no importa la edad para poder experimentar la atracción, la a veces infundada susceptibilidad o incluso los celos propios de un primer amor o una última primavera. Y lo hace de una manera tan poética y con tal profundización en el corazón y los sentimientos de sus protagonistas, que hasta un simple mechón de cabello nos puede transmitir un momento de contenida pasión.
El retrato de una época
Pero la película, aunque de un modo, como ya se ha señalado, bastante sugerente, al espectador avezado también le perm
ite adentrarse en la Europa de aquel período de entreguerras del año 1936 en que comenzó la Guerra Civil Española, preludio de la contienda que llegaría tan sólo tres años más tarde. Charles Dance a través de la aldea pesquera donde viven los protagonistas nos recrea una Inglaterra feliz, que discurre ajena en su día a día a los tenebrosos tiempos que empiezan a hacer su mella en el continente. La única ventana al mundo exterior, y pocos disponen de ella, es la radio, a través de la cual los noticiarios de la BBC nos recuerdan en dos brevísimos momentos, primero una reunión diplomática y después la evacuación de población de ciudades en España ante los inminentes bombardeos de la guerra, lo cual hace estremecerse a Janet al tiempo que expresa su deseo de que “no se vuelva a repetir”, haciendo alusión a la que hasta entonces era conocida como la Gran Guerra (la de 1914). La imagen de América como lugar soñado para huir de esa vieja Europa de la década de los 30 donde comienza a ser difícil la existencia, tiempo de ascenso de los fascismos, antisemitismo y donde democracias como Francia y Gran Bretaña practicaron la política de apaciguamiento para con la Alemania nazi en un continuado intento por aplacar y evitar la guerra. En ciertos aspectos nos recuerda a La Vida Manda (This Happy Breed, 1944) de David Lean, en la que se hace todo un recorrido por la vida familiar en el período.El logrado retrato costumbrista incluye el poder conocer una población rural, cómo se dedica a la pesca; ver cómo se realiza la cosecha, con la maquinaria de la época ex
istente en un país industrializado como Gran Bretaña para trillar el trigo; sus automóviles o incluso saber cómo se viste, a través de la escena en la sastrería. El ambiente de las tabernas inglesas, lugar de importante socialización en un tiempo en el que sin medios audiovisuales el ocio no se había todavía individualizado. Y asistir al poder de la radio y cómo una retransmisión radiofónica podía convertirse en todo un acontecimiento social.Los parajes elegidos junto al mar son bien recogidos por la fotografía sumando un carácter más idílico, si cabe, al conjunto. La bellísima música compuesta por Nigel Hess e interpretada magistralmente al violín por Joshua Bell, posee en esta película (animo incluso a ver sus títulos de crédito finales) una importancia capital, lo mismo que la voz original de sus protagonistas (en español se pierde como pocas veces he visto no sólo la interpretación que sus propias voces aportan a sus personajes sino también los diferentes idiomas hablados).
Hay muchas formas de emocionar, pero pocas tan bellas e intensas como la recta final de La Última Primavera, donde es difícil no estremecerse del mismo modo en que lo hacen sus protagonistas.
P.D. Se puede encontrar todavía en muchos videoclubes.
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He querido dedicar esta película a una gran persona a la que conocí hace ahora trece años, en mi etapa como miembro de la Comisión Permanente del Consejo de la Juventud de Cantabria. Cuando ayer mismo tuve la oportunidad de intercambiar de nuevo con él unas palabras, lejos estábamos de saber todos quienes compartimos la tarde, que poco más de una hora después, fallecería en un accidente de tráfico. Con José Félix hemos perdido no sólo alguien lleno de vitalidad y energía, sino también un excelente Director General de Cooperación al Desarrollo y Asuntos Europeos comprometido con los Derechos Humanos y de la Infancia.
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1 comentarios:
No tuve la oportunidad de conocer a Jose Felix pero he podido oir comentarios positivos tanto de la persona como del politico que me hacen pensar que Cantabria ha perdido a un gran representante de sus ciudadanos. Descanse en Paz.
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