lunes 24 de diciembre de 2007

Muchas Gracias, Mr. Scrooge

Muchas Gracias, Mr. Scrooge

(Scrooge. GB, 1970)

Un Cuento de Navidad

Siguiendo la estela de Oliver! exitoso y bello musical de finales de los años 60, Ronald Neame dirigió en 1970 una nueva adaptación de otra obra de Charles Dickens también convertida en clásico de la literatura occidental, Un Cuento de Navidad.

La historia del avaro Ebenezer Scrooge, un hombre solitario que vive por entero dedicado a su trabajo (es una especie de banquero o prestamista), sin ningún tipo de sentimientos ni compasión por los demás y a quien una Nochebuena los fantasmas (de las Navidades pasadas, presentes y futuras) se le aparecen para que cambie su vida, es posiblemente el cuento de Navidad por excelencia en el mundo occidental.

El Musical en el cine hacía tiempo que había entrado en un declive del que tan sólo se habían salvado honrosas excepciones. Aprovechando la gran acogida de Oliver!, realizada tan sólo 2 años antes, Ronald Neame encaró el proyecto de adaptar esta otra obra del novelista británico Charles Dickens. Aunque no cosechó el mismo éxito que su predecesora, ni sus canciones y coreografía están al mismo nivel, la película, hecha con un claro enfoque familiar, según va avanzando se va haciendo bastante agradable al tiempo que asistimos a la evolución del personaje del Sr. Scrooge. Personalmente encuentro deliciosa (sobretodo por las fechas en las que nos encontramos) y muy tierna, la escena en que Bob Cratchit (el sufrido empleado de Mr. Scrooge) en compañía de dos de sus cinco hijos recorre cantando los mercadillos y tiendas de suntuosos escaparates camino de su humilde pero especial cena de Nochebuena. Genial el momento el comienzo de esta escena cuando vemos a los dos niños mirar los juguetes a través del cristal.

Neame contó para su realización con un buen reparto capitaneado por un camaleónico Albert Finney (Tom Jones, 1963; Erin Brockovich, 2000), que contaba con 34 años, en el papel del viejo Ebenezer Scrooge, cuya transformación queda aún más resaltada cuando la película retrocede a sus años de juventud y observamos el cambio en su rostro. Su interpretación combinando diferentes actitudes y llena de rictus faciales, peculiares andares y movimientos de manos, así como trabajada voz, le valió el Globo de Oro al Mejor Actor en el apartado de Comedia y Musical. A este le acompañaron Alec Guinness (El Puente sobre el Rio Kwai) como su fantasmal, antiguo y fallecido socio de negocios; Kenneth Moore (Hundid el Bismarck) con una potente voz como el fantasma de las Navidades presentes o Edith Evans (la dama de las pasadas). Una excelente fotografía (obra de Oswald Morris) e iluminación que nos brinda esa bella estampa cargada con una luz especial, de las calles londinenses y sus mercadillos navideños en pleno siglo XIX o de los interiores de los hogares de los protagonistas de la historia. La música y las canciones de Leslie Bricusse, si bien no están a la altura de Oliver y no resultan tan pegadizas, cumplen, y cuentan, aparte de la ya antes mencionada, con una embriagadora canción acompañando a los dibujos navideños de sus títulos de crédito, una emocionante Begin Again y con un largo número musical en su recta final de cierta relevancia. Las apariciones fantasmagóricas, tratadas con medios más precarios en las adaptaciones cinematográficas de 1938 o 1951, aquí resultaron mucho mejor logradas. Gracias Mr. Scrooge obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar en las categorías artísticas y musicales.

Un Crítica Social de la Inglaterra Victoriana

Charles Dickens a lo largo de su obra abordó y denunció las difíciles condiciones de vida de la población más desfavorecida en la cuna de la Revolución Industrial, Inglaterra, haciendo especial hincapié en la infancia. Los niños del siglo XIX y en especial los de las clases más bajas de la sociedad se enfrentaban a múltiples problemas tanto en su formación como en el trabajo, por no hablar de los que acababan practicando la medicidad. Oliver Twist y David Coopperfield son sus mejores ejemplos a este respecto, pero en Un Cuento de Navidad (1843) también podemos observarlo. En la película aun siendo un musical destinado a toda la familia, podemos ver algunas muestras dulcificadas. El pequeño Tiny Tim, hijo del sufrido empleado de Scrooge, además de cojera, padece una grave enfermedad que le depara un negro futuro. Y al final es uno de los motivos que le llevan a Mr. Scrooge a apiadarse y hacer algo por él, reflejo de la defensa que Dickens hacía por ofrecer un mejor trato a los niños de la época.

Esta crítica que Dickens hizo de la sociedad victoriana encuentra en la actitud de Ebenezer Scrooge con sus rasgos exagerados, un alter ego de quienes sólo se preocupaban por los beneficios sin importarles los padecimientos de la clase obrera. Encontramos buenos ejemplos cuando cantando "I hate people" sale de su oficina camino de su casa visitando a sus humildes acreedores y apurándoles en el pago de sus deudas o prorrogándoselas con gravosos intereses; o cómo contesta a los representantes de una institución de beneficencia manifestando su opinión de que los pobres son fracasados que viven de la caridad, y que lo mejor que podrían hacer es morirse para que descendiera la población. Aquí se suele establecer que Dickens encuentra la inspiración para esto último en el pensamiento del economista y padre de la demografía Thomas Malthus y en concreto en algunas ideas sobre el freno del crecimiento demográfico.

La Navidad de Dickens y el cine

La obra de Dickens gozó de una enorme éxito y popularidad en vida del autor. Un Cuento de Navidad no fue una excepción y contribuyó sobremanera a la recuperación de la celebración de la Navidad en el Reino Unido, convirtiéndose además en un clásico universal que ha sido llevada tanto a la pequeña como la gran pantalla en innumerables ocasiones desde los tiempos del cine mudo hasta hoy. El espíritu navideño tal y como le conocemos, cargado de buenas obras y sentimientos es en gran parte deudor del insigne novelista. Las versiones más aclamadas han sido la americana de 1938 y la británica de 1951 protagonizada por Alastair Sim y Michael Horden. No ha escapado al mundo de la animación de Disney, siendo el Tío Gilito Mr. Scrooge y el ratón Mickey su pobre empleado en Mickey’s Christmas Carol (1983); al de la comedia Los Fantasmas Atacan al Jefe protagonizada por Bill Murray; o a una de las incursiones de los teleñecos en el cine, Los Teleñecos en Cuentos de Navidad (1992) junto a Michael Caine.
El personaje de Scrooge ( que ha alcanzado tanta popularidad en el mundo anglosajón que su nombre ha terminado por asociarse a adjetivos como avaro, tacaño o cicatero entre otros) ha resultado por su complejidad lo suficientemente atractivo como para ser interpretado por otros importantes actores como Charles Ogle, Lionel Barrymore (en la radio), Rowan Atkinson, James Earls Jones, George C. Scott, Jack Palance, Patrick Stewart, Tim Curry o Simon Callow.
Sí cabe reseñar que en el presente título existe una innovadora escena para la época que no aparece en el libro, y es la bajada al infierno de Scrooge en compañía de su difunto amigo Marley.
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P.D. A continuación se pueden ver dos pequeños vídeos, el primero se corresponde con la escena a la que me he referido de Bob Cratchit con sus dos hijos y la segunda con el momento en que se produce el milagro en Mr. Scrooge tras una fantasmal noche de Navidad, y como el espíritu navideño obra el cambio mientras Albert Finney canta Begin Again.



4 comentarios:

laura dijo...

Soberbia la interpretación historica que haces, nunca se me habrian ocurrido tantas lecturas. Vi la pelicula en la filmoteca de valladolid hace un año, y ahora lo comprendo.
Feliz navidad

José Luis Urraca Casal dijo...

Muchas gracias Laura, suerte que tuviste de verla en un cine. Feliz Año 2008.

Scotty dijo...

Esto sí es cine y no lo que se hace ahora. Me refiero concretamente al Cuento de navidad que interpreta el Sr. Carrey.

Está muy bien tu blog, Sr. Ceniciento... ;)

Saludos.

José Luis dijo...

Gracias Scotty. Con todos mis respetos hacia Jim Carrey, me da miedo el nivel de histrionismo que puede llegar a despertar con la nueva versión de Cuento de Navidad. Este musical de 1970 es auténticamente una delicia, y Albert Finney está fantástico en la piel de Ebenezer Scrooge.