
Guión: Robert Riskin
Música: Dimitri Tiomkin
Fotografía: George Barnes (B&W)
Reparto: Gary Cooper (John Doe, Long John Willoughby) Barbara Stanwyck (Ann Mitchell) Edward Arnold (D.B. Norton) Walter Brenan (Coronel) Spring Byington (Sra. Mitchell) James Gleason (Henry Connell, editor del periódico The New Bulletin) Gene Lockhart (Alcalde Lovett) Rod La Rocque (sobrino de Norton) Irving Bacon (Beany).
La historia de Juan Nadie comienza cuando un magnate, Edward Arnold (D.B. Norton en el film), compra un periódico y ordena a su editor (James Gleason en el papel de Henry Connell) despedir a casi todo el personal. Una de las periodistas que ha sido despedida, Barbara Stanwyck (como Ann Mitchell), no puede permitirse el lujo de perder su empleo y, ante los motivos aducidos por el editor del periódico para su despido: “Su columna no me sirve de nada, es cursi y aburrida” y “no es cuestión de dinero si no de tirada. Necesitamos periodistas que provoquen polémica”, decide demostrar que ella es capaz de eso y más. Antes de despedirse del periódico, como último artículo, escribe una falsa carta en la que una persona desesperada por la pérdida de su empleo y por las dificultades y adversidades que le presenta en su vida la injusticia de la sociedad de esa época, amenaza con suicidarse el día de Navidad lanzándose desde el tejado del ayuntamiento si los políticos no hacen nada por combatir la situación. La carta produce ta
l conmoción social que el dueño del periódico se ve obligado a continuar con la farsa para no quedar como mentirosos y manipuladores delante de la competencia y a readmitir a Ann Mitchell para que lleve el asunto. Pero… ¿dónde encontrar al autor de una carta que realmente no existe y que esté dispuesto a suicidarse en Navidad? La única forma es la de realizar un casting y “contratar” a un vagabundo desesperado que acceda a ello porque no tiene nada que perder. : El elegido es Gary Cooper (Long John Willoughby), que representa el prototipo del americano medio, tanto por su físico como por la pérdida de su sueño de continuar siendo jugador de béisbol tras una lesión. “¿Qué hay más americano que el béisbol?”, preguntará Ann en su exposición al editor para convencerle de la perfección del candidato. El periódico necesita mantener y potenciar el personaje que han creado, ya que el público está tan interesado por el asunto que la tirada del periódico aumenta vertiginosamente. Pero las apariciones en la radio y en prensa tienen tal impacto que el dueño del periódico decide emplear esa popularidad para sus oscuros manejos políticos.
El problema de la elección el vagabundo hubiera sido más difícil si aquella carta recibida hubiera estado firmada por alguien que no fuese Juan Nadie (John Doe en inglés).
[Autor: Daniel Miera Arnaiz para www.unmundodecine.com]
¿Quién es Juan Nadie?
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La respuesta es bien sencilla: Juan Nadie somos todos y cada uno de nosotros. John Doe es el nombre que se utiliza en los países anglosajones para: reemplazar, valga la redundancia, un nombre existente y así mantener su anonimato, o porque se desconoce su nombre real. Los cadáveres o los pacientes de las salas de urgencias, cuya identidad se desconoce, son conocidos como John Doe. Sería lo que en España equivaldría en nuestra jerga a “Fulanito” y “Menganito”.
lar), todos están dentro de una pluralidad. Pluralidad que las imágenes nos muestran sólo en base al pueblo llano; no a las clases adineradas. Sólo hay imágenes de gente corriente haciendo tareas cotidianas: trabajar comprar etc. Son las imágenes de los miles de Juan Nadie que pueblan el planeta. Sin embargo, el último momento de ésta presentación es la de un grupo de bebés vestidos igual y en cunas similares. Bebés que también forman parte de esa masa, pero que gracias a un pequeño trávelin de la cámara y un posterior enfoque… se cierra el plano en un único bebé. El autor, con éste simple y pequeño paso, que al mismo tiempo podemos calificarlo de genialidad, nos muestra como dentro de la masa todos seguimos siendo alguien único. Juan Nadie somos todos y todos somos Juan Nadie; pero cada uno, individualmente, es especial y no sólo un ente borroso entre la multitud. La imagen de un bebé es símbolo del nacimiento de una nueva persona, símbolo de algo que aún es puro y que no conoce la maldad. Símbolo de todos los valores positivos que albergamos dentro y que aún no han sido corrompidos: somos la inocencia.
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El comienzo de una mentira.
[Autor: Daniel Miera Arnaiz para www.unmundodecine.com]
Tras la imagen del bebé, la siguiente secuencia nos muestra el contrapunto a lo anteriormente dicho. La inocencia y candor que nos evocaba la presencia de ese niño, se rompe de forma violenta con el sonido que un taladro que destroza parte de la pared de un edificio para sustituir el antiguo nombre de un periódico por el de otro nuevo: se acaba de taladrar un elemento positivo, (el periódico que daba de comer a tanta gente), por otro negativo; ya que inmediatamente después de esto empiezan los despidos de los periodistas.
do que Juan empezará a exponer como suyos. Primero aparecen en el periódico y luego en la radio. La gente comienza a seguir sus discursos sobre la nobleza de la humanidad y la necesidad de ayudar a tus vecinos. Llegan a creer tanto en él, en su mensaje y que todos son Juan Nadie, que comienzan a crear “Clubs Juan Nadie”, basadas en la bondad y la ayuda al vecino, por todo el país. De hecho… incluso Long John Willoughby hace el mensaje suyo y desde lo más hondo de su corazón, se da cuenta de que su mensaje debe ser llevado a toda la humanidad. De manera paralela el director del periódico y las autoridades locales apoyan esas asociaciones, pero no es más que un ardid para aprovecharse de la situación y hacerse con el poder. Conseguir el voto de los millones de Juan Nadie que aparecen por la geografía de los Estados Unidos puede llevarles a conseguir la presidencia del país. Además saben que realmente Juan Nadie jamás escribió aquella carta y que nunca quiso suicidarse ¿Quién ganará?[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
La partida de ajedrez
[Autor del artículo: Daniel Miera Arnaiz. Licenciado en Periodismo]
Lo verdaderamente fascinante de este film es el juego de ajedrez en el que el director transforma su película y que lleva con maestría durante toda la narración. En un lado la mentira y el anhelo de poder; en el otro la verdad y la bondad. El juego comienza con piezas individuales de pequeños peones que avanzan sus casillas. Con las fichas blancas: un vaga
bundo convertido en Juan Nadie y una periodista despedida. Con las fichas negras: el director de un periódico que quiere aumentar la tirada a cualquier precio. Cada uno de ellos será ayudado por otras pequeñas piezas. Las blancas cuentan con el Coronel (vagabundo y amigo inseparable de Juan Nadie) y la madre de la periodista, (que le ayuda en sus discursos, que son reflejo del diario de su padre). Las piezas negras cuentan en el otro lado del tablero con los poderes económicos y políticos que quieren aprovechar la situación en beneficio propio. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
La puesta en escena de la batalla
[Autor del artículo: Daniel Miera Arnaiz. Licenciado en Periodismo]
¿Pero cómo se escenifica esa partida imaginaria? Pues mediante el movimiento consecutivo y alternado de cada contrincante. Cada escena en la que aparece Juan Nadie llevando a cabo algún tipo de acción hacia la unión y conversión de la humanidad en un ente positivo, siempre viene seguida de otra en la que los poderes fácticos confabulan contra lo que sucede. Un bando realiza un movimiento y luego el otro.
joso hotel, rodeado de gente influyente y continúa con la aparición en programas de radio… en el momento en el que Long John Willoughby ve lo que está sucediendo y que él no quiere engañar al mundo, abandona el espacio lujoso para convertirse otra vez en un vagabundo en un escenario tan “de pobres”, como la parte de debajo de un puente. El escenario continúa en la cafetería de un pequeño pueblo pero, cuando le reconocen, es llevado al ayuntamiento… allí, entre la presencia del Alcalde y la del presidente del Club Juan Nadie que hay en ese pueblo, vuelve otra vez a su actividad. Pero hay un cambio. Si nos fijamos ese encuentro se ha producido en diferentes situaciones que al principio del film, ya que ésta vez sólo hay un peón negro; el alcalde, frente a Juan Nadie y los miembros de su Club; aunque se produce en un espacio propio y de la parte mala de la historia: ¡las piezas blancas han conquistado el territorio enemigo! [Autor del artículo: Daniel Miera Arnaiz. Licenciado en Periodismo]
El movimiento definitivo
[Autor: Daniel Miera Arnaiz para www.unmundodecine.com]
La estrategia que utilizarán el director del periódico y el resto de personas con pretensiones económicas y políticas, llevará una de las dos escenas más emotivas e impactantes del film. Cuando he dicho que las piezas de ésta batalla cada vez eran más… no ha sido un símil elegido gratuitamente. 15.000 partidarios de Juan Nadie se dan cita en un estadio de fútbol y camiones de gente del bando contrario aparecerán allí también.
rdecedor, el griterío de la multitud y la lluvia cayendo sobre todos ellos, son, exactamente tan grandiosos, como el sentimiento que es capaz de provocar el director con lo que allí va a suceder. De hecho, la lluvia que cae, puede ser menor que las lágrimas que pueden surgir de tu rostro en ese momento. Pero el verdadero final de la partida se desarrollará en el ayuntamiento. Al igual que en un enfrentamiento del mencionado juego, las piezas que quedan se han reducido al mínimo. Aun así, el director es capaz de lograr el mismo efecto que en la secuencia anterior. Quizás éste sea el final más conmovedor de todas las películas realizadas por Fran Capra y al mismo tiempo, desde mi punto de vista porque siempre se vende desde el lado del positivismo, el más agridulce o ambiguo. Sólo puedo decir que, según seas buena o mala persona… pensarás que ha ganado un bando o el otro. Autor: Daniel Miera Arnaiz. Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Para www.unmundodecine.com
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A continuación puede visionarse esta escena que se corresponde con el proceso de selección de Juan Nadie en la redacción del periódico.
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