Disturbia
(Disturbia. USA, 2007)
-Este miércoles en los videoclubes-
(Disturbia. USA, 2007)
-Este miércoles en los videoclubes-
Un Thriller adolescente muy por encima de la media
Este miércoles llegará a los videoclubes esta película que ha supuesto el pasado año un inesperado éxito de taquilla en los Estados Unidos. Protagonizada por un joven Shiaf LaBeouf en plena efervescencia de su carrera, Disturbia es un entretenido thriller adolescente con mejor factura que sus semejantes y que viene a ser un cruce de La Ventana Indiscreta (1954) y No Matarás… al Vecino (1989).
Cuando una buena película de esas que terminan alcanzando tarde o temprano la categoría de obra maestra, de pronto sabemos años o décadas más tarde, que va a ser objeto de un remake, la mayoría de las veces uno no puede evitar el echarse cuando menos a temblar. Y en los tiempos que corren no ganamos para sustos, pues Hollywood recurre una y otra vez a desempolvar viejos guiones y maquillarlos, cuando no adaptarlos a los gustos del momento. Disturbia es uno de esos ejemplos, aunque en este caso no lleve el sello de copia o remake.
La película dirigida por D.J. Caruso ha hecho todo un ejercicio de actualización de la trama y la puesta en escena del título dirigido por Alfred Hitchcock en 1954, La Ventana Indiscreta. Sin embargo, a pesar de haber sido tachada de plagio encubierto, personalmente la he encontrado bastante aceptable y entretenida, sin duda alguna gracias a la actuación de su principal protagonista. Y aunque el núcleo central de la trama se asemeja al vouyerismo practicado en pleno verano por el escayolado James Stewart, en ningún caso da la impresión de haber querido emularla sino simplemente limitado a realizar una entretenida variación adolescente. (A continuación se puede ver el montaje que he hecho de dos imágenes con Stewart y LaBeouf en la misma pose).
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Personalmente cuando vi Disturbia, no conocía nada de su argumento, ya en sus primeras escenas me quedé sorprendido, pues el tono dramático alcanzado no hacía prever los derroteros posteriores. Kale, un joven de vida completamente normal ve de pronto sacudido por completo su mundo por un trágico suceso. Influido su carácter por ello, comete un serio error al golpear a su profesor y es recluido durante tres meses bajo arresto domicialiario (sí, han leído bien, tres meses). Una pulsera en su tobillo indica a la policía si en algún momento viola el límite de seguridad establecido en torno a su casa. Como en la cinta de Hitchcock aquí también es plena época estival y Kale se dispone a vivir con su actual estado de ánimo entre las cuatro paredes de su hogar. Su madre le deja sin Internet, no pudiendo jugar en red con sus amigos a la Xbox y sin televisión por cable en su habitación, lo cual hace aún más claustrofóbico el paso de los días. Sus prismáticos se convertirán entonces en su medio de evasión y los vecinos en objeto obsesivo de la misma, especialmente su nueva vecina.
Un sorprendente Shiaf LaBeouf
Lo que más me ha llamado la atención de esta película sin duda alguna ha sido su protagonista, Shiah LaBeouf, auténtico alma mater de todo el metraje. Había oído hablar muy bien de él y de cómo Steven Spielberg le había elegido para protagonizar la cuarta entrega de Indiana Jones, pero tan sólo le había visto en Memorias de Queens (2006) y en un papel un tanto discreto pero eso sí, muy correcto. Sin embargo, en la presente para mí su interpretación resulta muy superior a aquella y a la en parte constreñida por la acción del joven héroe de Transformers (2007). A sus 21 años LaBeouf (a quien recomiendo ver en versión original, importantísima su voz en esta película y el DVD lo permite subtitulado) revela aquí un talento innato, se desenvuelve como pez en el agua, todo un aliento lleno de frescura que viene precedido por una larga trayectoria en televisión.
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En el reparto le acompañan Sarah Roemer, una joven actriz en su primer papel como protagonista que encarna a Ashley, la sensual y provocativa nueva vecina de Kale. Por momentos nos recuerda por algunas escenas más a La Vecina de al Lado (2004), que al personaje de Lolita que volvía loco en la gran pantalla a James Mason, basado en libro de Vladimir Nabokov que la actriz lee mientras la vemos sobre el tejado de su casa. Roemer es lo suficientemente atractiva como para subir la testosterona de los espectadores, de Shiah LaBeouf y de Aaron Yoo, el actor norteamericano de rasgos orientales que da vida a Ronnie, el compañero de clase y amigo de Kale, el cual ha sido uno de los protagonistas de la serie The Bedford Diaries. Carrie-Anne Moss (Trinity en Matrix, 1999) interpreta a la madre de Kale, en una muy discreta pero correcta interpretación, lo cual también puede decirse de David Morse (La Milla Verde, 1999) habitual en papeles secundarios y malévolos, como uno de los vecinos de esta familia.
Fórmula en sintonía con los tiempos
El cóctel es idóneo para todos los públicos pero especialmente para el más juvenil, al poder identificarse más éste con sus jóvenes protagonistas, sus hábitos y actitudes. El alarde informático integrado del que hacen gala Kale y Ronnie ayudados de su PC, iPod, cámara de video digital y móviles, por no hablar de las ya mencionadas Xbox y televisión por cable, o la alusión a Youtube, está en plena sintonía con la tecnología más vanguardista de la era digital de la que la juventud es su mejor alumno.
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Su ritmo narrativo es bueno en todo el metraje, dando lugar a escenas de suspense y de acción, así como de simpático humor, y es en estas últimas, donde se acerca a las locuras protagonizadas por Tom Hanks y Bruce Dern en la comedia de 1989, No Matarás… al Vecino. En la misma hay lugar para cierto intimismo (entre sus dos protagonistas) y dramatismo, especialmente en sus inicios, acompañado todo ello de una buena banda sonora de Geoff Zanelli (Into The West, 2005) a la que se suman toda una serie de actuales canciones pegadizas y llenas de ritmo. El guión, que fue rescatado tras ser abandonado en los años 90 (al protagonizar Chistopher Reeve una secuela de La Ventana Indiscreta en La Ventana de Enfrente, 1998) pasa la prueba de entretenernos, siendo de muy buena factura la primera parte y estereotipándose en su desarrollo de acuerdo se acerca el final.
Rodada en California, las casas de Kale y su vecino el señor Turner, que en la película vemos la una enfrente de la otra, sin embargo en la realidad están situadas en dos ciudades distintas (Whittier y Pasadena). Junto con el resto, ambas recrean consistentemente un barrio residencial norteamericano de la costa oeste. De hecho el ambiente del vecindario, en pleno verano, con esa atmósfera de noches de intermitente vigilia, incluida alguna que otra tormenta al final del día, con Kale moviéndose por el interior de su espaciosa habitación del piso superior de la casa, es un escenario convenientemente logrado (e iluminado por la fotografía) para disfrutar del desarrollo de la trama.
Como apunte final, indicar, que según deduzco (y si no que alguien me corrija) la palabra Disturbia que da título a la película, es una mezcla en inglés de los términos disturb (molestar, perturbar) y suburbia (barrios residenciales periféricos de las ciudades). Saquen ustedes la conclusión.
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A continuación puede verse la escena en la que a Kale le ponen el detector para que no pueda salir de su casa durante su arresto domiciliario.














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