sábado, 2 de febrero de 2008

30 días de oscuridad


30 Días de Oscuridad

(30 Days of Night. USA, 2008)
-estreno en cines el viernes 8 de enero-

Los vampiros a la caza de Josh Hartnett

Basada en una novela gráfica, 30 Días de Oscuridad, dirigida por David Slade (Hard Candy) revive una vez más el género vampírico con una cuidada puesta en escena y trasladando la acción a un pequeño pueblo de Alaska donde durante todo un mes, nunca sale el sol.

En la historia del cine de terror las historias de vampiros ocupan un lugar destacado. Desde Nosferatu (1922) la emblemática obra de Murnau o el Drácula (1931) de Tod Browning interpretado por Bela Lugosi (a quien se cita en la película) dando vida al vampiro más famoso de todos los tiempos, inmortalizado por la obra de Brahm Stoker, hasta los más modernos y psicodélicos de tiempos recientes, influidos muchas veces por la novela gráfica, como en la serie Buffy Cazavampiros o la saga Blade protagonizada por Wesley Snipes. Sin olvidar, eso sí, al mayestático e inigualable actor ligado al personaje, Christopher Lee, uno de los primeros en mostrar la sangre de sus víctimas ayudado por el estilo y el technicolor de la Hammer, faceta iniciada en Drácula (1958).

Ahora, recientemente estrenada Soy Leyenda, la nueva adaptación de la novela de Richard Matheson protagonizada por Will Smith en la que los últimos humanos del planeta se han convertido en una especie de vampiros, nos llega otra historia de terror con los señores de la noche convertidos en auténticos cazadores.

El pueblo más al norte de Alaska y de América

En 30 Days of Night, los apacibles habitantes de un pequeño pueblo de Alaska, Barlow, viven el último día después de cuya puesta de sol se cernirá sobre ellos, como todos los años, todo un mes de oscuridad. Unos y otros se preparan para hacer frente a la larga noche que se avecina, Josh Hartnett es Eben el sheriff local, el cual vigila que todo esté en orden en este lugar alejado y en breve aislado de la civilización. La radio retransmite las últimas noticias, ese mismo día Stella (Melissa George), la mujer de Eben (de quien se ha separado y quien no le habla) como muchos otros habitantes se prepara para abandonar en el último vuelo el pueblo, para dirigirse al sur. Pero una serie de sucesos van a alterar las últimas horas de la jornada, coincidiendo con la llegada de un extraño (Ben Foster) que desconcierta a los lugareños y a la oficina del sheriff, anunciando la llegada de sus temibles amigos, algo que nadie cree por considerarle un perturbado.

Del cómic al celuloide

La película está basada en un cómic publicado en tres libros en 2002 con el mismo título, obra de Steve Niles y Ben Templesmith que revitalizó profundamente por su estética y por lo original de la historia, la novela grafica de terror. Los vampiros dejan aquí de ser esos personajes que muchas veces parecen salidos o guardan reminiscencias (volantes) del siglo XIX para adoptar una estética mucho más acorde a la actualidad, más humana, al tiempo que pierden sus dos únicos colmillos y los sustituyen por una dentadura mucho más parecida a la de un tiburón (pero en fino). Mas si en apariencia se ponen al día, en lo referente a su comportamiento pierden su tradicional refinamiento y se convierten en auténticas bestias salvajes sedientas de sangre.

La historia se centra en un pueblo alejado de la civilización que completa su aislamiento todos los años con 30 días de oscuridad, lo que convierte a Barlow en un destino ideal para cualquier vampiro que se precie, e impidiendo a sus habitantes el beneficio y salvación de la sempiterna llegada del día. Unos habitantes entre los que no hallaremos a uno de aquellos doctores Van Helsing otrora encarnados por Peter Cushing, Laurence Olivier o Anthony Hopkins, resueltos y decididos en su lucha contra el mal al que se enfrentaban. No, aquí sólo encontramos a un joven sheriff de pueblo (Hartnett) encargado del orden y su esposa, incapaces de saber qué hacer y convertidos junto al resto de sus vecinos en víctimas de un exterminio desaforado, luchando (más bien tratando) de sobrevivir.

Eso sí, el romanticismo de la novela gótica que aquí abandona al vampiro encuentra sustituto en el propio Josh Hartnett, a quien no parece abandonarle ese halo romántico que parece perseguirle desde Pearl Harbor (2001). Aunque sí encontramos alguna que otra reminiscencia de la obra de Brahm Stoker, al comienzo de la película vemos a un gran buque de carga varado entre los hielos, como en su novela al encallar en la costa de Inglaterra (como en el Drácula de John Badham de 1979 protagonizado por Frank Langella) y la propia figura del extraño, que desde la embarcación llega al pueblo, interpretada por Ben Foster, convertido en el particular Renfield de esta historia.

Luces y sombras entre la nieve

Entre lo más destacable de la película podemos destacar la perfecta recreación del pueblo, para el cual se utilizaron localizaciones en el propio Barlow de la realidad, pero sobretodo se rodó en unos decorados construidos junto al mismo. La atmósfera lograda, durante el comienzo de la película, desde el atardecer y hasta que anochece, con la nieve cubriéndolo todo con su manto (se emplearon 280 toneladas de nieve artificial) el sonido del viento polar siempre de fondo (actuando durante gran parte del metraje como banda sonora) la sensación de aislamiento, los distintos personajes con su rutina y la tensión que provoca el extraño desde su llegada. Ya en la noche (el 70% por ciento de la película) destaca el contraste entre el oscuro color del cielo y los edificios, el blanco de la nieve y el intenso rojo de la sangre.
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Sangre que está omnipresente el resto de la película cuando hacen acto de presencia los vampiros, con una avalancha de violencia cuyos momentos culminantes están rodados de forma entrecortada cual viñetas de cómic, decayendo tras el asalto inicial al pueblo un tanto el ritmo de la acción, perdiéndose éste por lo prolongado del trance y por la escasa brillantez a la hora de provocar situaciones tensas o inesperadas, salvo en la recta final. A destacar la escena en la que vemos una vista aérea del pueblo en plena masacre.

Entre el grupo de vampiros, que habla una especie de dialecto, su líder, interpretado por Danny Huston destaca por encima del resto, vestido con su abrigo largo de Cachemire. Ben Foster (excepcional en 3:10 to Yuma, 2007) de nuevo en la piel de un personaje de escabroso rasgo y composición, conforma un singular Renfield con acento sureño (en la versión original) que despierta cierta grima y escasa compasión, pero sí tensión, con frases como “no hablo con hombres muertos” en respuesta a Josh Hartnett. Quien suscribe no ha leído el cómic, pero todo parece indicar que el personaje del sheriff tiene más aristas de las que Hartnett es capaz de mostrar y transmitir en la película, sobretodo en lo referente a la presión a la que es sometido. El director ha preferido optar por una estrella mediática que suma un atractivo a la película y que no falla a la hora de dotarle de ese componente de chico bueno tratando de recuperar a su chica y enfrentándose a los malos para salvarla, vertiente en la que está sobradamente correcto. Dicho sea de paso, añado que no tengo nada que objetar a su inclusión en el film, pues incitará a muchos a verlo y saldrán más satisfechos del resultado de hacerlo que los exigentes amantes del cine o del género de terror. En lo referente a Melissa George, la chica de la peli, decir que está comedida en consonancia con Hartnett, con una mezcla entre vulnerabilidad y determinación que la lleva a tomar la iniciativa en algunas escenas. Su historia de amor y desencuentro, la de dos jóvenes que se quedan en el lugar del que todo el mundo huye durante ese mes para evitar el aislamiento, aunque sí esbozada, podría haberse explorado un poco más.
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Un pequeño pueblo aislado con menos de 200 almas (en la realidad tiene 4.400), con sus habitantes sitiados y unos vampiros paseándose por su calle principal le dan cierto tinte de western a esta película en la que el director David Slade tras sorprendernos con Hard Candy ha optado por un ejercicio más convencional, el cual en sus inicios iba a estar dirigido por Sam Raimi (El ejército de las tinieblas, Spiderman) quien al final se conformó con producir el proyecto.

Como no han agotado la historia del cómic, y este deja abiertos ciertos hilos arguméntales, bien pudiera dar lugar a una posterior secuela. Recordar también la película de 2006 Frostbitten, coproducción de terror ruso-sueca que también tiene lugar durante un mes de oscuridad y con vampiros de por medio.
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A continuación puede verse el trailer en inglés de la película, abstenerse de hacerlo quienes deseen preservar cierto misterio en cuanto a la estética del film

4 comentarios:

Freeman dijo...

José Luis, se nota que eres fan de Josh Hartnet. Pero has pasado casi de puntillas por el actor que da vida a Marlow el lider de los vampiros, Danny Huston. Hijo del director de cine John Huston le hemos podido ver recientemente en "Hijos de los hombres" "El jardinero fiel" "El factor hades" "La sombra del reino" o la española "21 gramos". En "30 días de oscuridad" su personaje es bastante impactante y de lo mejor de la película. Pero se te puede perdonar pues a quien sí has hecho bien referencia es a Ben Foster, un actor en alza a la hora de interpretar a esa clase de tipos complejos, funestos y algo salvajes que sólo unos pocos saben dibujar con genio y figura hasta en pequeños papeles como en "Alphadog". Tomo nota de su participación en "3:10 to yuma" como haces notar, la cual todavía no he visto.

Anónimo dijo...

Yo espero poder verla en el cine este próximo viernes. Luego opinaré sobre ella. Por lo que escribes parece haber sido una adaptacion notable del cómic y la presencia de Huston y Foster prometen.

Anónimo dijo...

Muy bueno el aporte. Yo, como aficionado al cine de terror, (aunque ésta no da miedo), tengo que decir que la películas está bastante bien. La premisa ya es muy interesante; por fin los vampiros actúan con verdadera lógica. ¿Por qué? Pues porque deciden que lo mejor es irse a un pueblo de Alaska donde durante un mes no sale el sol. Sería lo lógico que debería de haber hecho Drácula desde un principio.
Hay partes que igual sobran o no están 100% bien llevadas. Para mí la medición del tiempo de la historia, (cómo pasan los días), no es la correcta y le resta tensión dramática, e incluso muchas de las soluciones que adoptan los personajes, como casi siempre en las pelis de terror, no son las lógicas, pero... lo cierto es que muchas, quizás las más importantes, sí que lo son y están bien llevadas. Le falta también desarrollar ciertos elementos que deberían haber sido determinantes en la historia y que casi ni les dan importancia; como el asma del protagonista. A veces da más importancia a las escenas de acción que a potenciar la vertiente dramática y sentimental que debería estar viviendo en ese momento. Pero es una película que se deja ver y que supone un paso más en la revisión del género de los vampiros.

José Luis Urraca Casal dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. A Freeman le diré que coincido con él en cuanto a la valoración de Ben Foster, que ya he visto en los anuncios del estreno en la televisión que le han puesto una voz que pierde completamente su interpretación. Le vi en Alphadog (de la que me gustaría hablar porque la considero una de las propuestas más originales del pasado año) pero entonces no reparé mucho en su personaje entre tantas caras conocidas.

En cuanto al cómic he empezado a leerle, y al menos el comienzo es muy parecido en algunas escenas (otras partes las han omitido, y por eso indico que puede dar pie a una secuela)pero es pronto para que opine al respecto. Alguien podría echarnos una mano en este tema del cómic.

Y ciertamente es en cierto modo una revisión del género vampírico, lo que debiera haber sido también "Soy Leyenda" si hubiese tratado de adaptar el libro de Matheson en lugar de la película protagonizada por Charlton Heston y cuyo comentario se puede encontrar en ésta pagina.

Ciertamente algunos aspectos no están desarrollados. Todo apunta a que ha habido recorte de escenas rodadas.