lunes, 2 de junio de 2008

Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet


Sweeney Todd el diabólico barbero de la calle Fleet

(Sweeney Todd The Demon Barber of Fleet Street)

Por Dani Miera y José Luis Urraca

-Disponible en videoclubes a partir del miércoles-


Tim Burton se adentra en el musical

Una nueva película en la que Tim Burton demuestra que posee un poder e imaginación visual como pocos cineastas de nuestra época. Todo lo que Tim Burton toca lo convierte en un cuento. De hecho casi todas las película que él ha dirigido se basan en historias con personajes imaginarios y de la tradición: Sleepy Hollow, Mars Attacks, Eduardo Manos Tijeras, Charly y la fábrica de chocolate… y un largo etc. Tan obvia es su línea de creación que ya en su primer largometraje como director “La gran aventura de Pee-Wee” (Pee-Wee's Big Adventure, 1985), intentaba crear una ligazón entre ficción y realidad. En ésta ocasión se trata de la adaptación de una comedia musical para el teatro, de Stephen Sondheim.

El argumento

Comentario.- Sweeny Todd es una película del género musical que nos cuenta la historia de Benjamin Barker (Johnny Depp) un hombre injustamente encarcelado 15 años en el otro lado del mundo, escapa y vuelve a Londres con la promesa de vengarse, junto a su obsesiva y devota cómplice la Sra. Nellie Lovett (Helena Bonham Carter).
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Adoptando el disfraz de Sweeney Todd, Barker regresa a su antigua barbería encima del local de empanadas de carne de la Sra. Lovett, y fija sus miras en el juez Turpin (Alan Rickman) que, con la ayuda de su vil secuaz Beadle Bamford (Timothy Spall), le mandaron lejos con una acusación falsa y así poder robarle a su esposa, Lucy (Laura Michelle Kelly), y a su hija bebé. La Sra. Lovett le cuenta a Todd que su mujer se suicidó con veneno después de que el juez Turpin se aprovechara de ella. Un barbero rival, el flamante italiano Pirelli (Sacha Baron Cohen), amenaza con descubrir la verdadera identidad de Sweeney, Todd y éste ha de hacer algo para remediarlo. Ahí aparecer otra vez el verdadero Tim Burton: el director que a través de la muerte como eje conductor de una historia construye un film.

Elementos recurrentes

La muerte es quizás el tema más recurrente que podemos encontrar en Tim Burton. Todo lo referente a ella y su mundo, parece fascinar al director. Ya la primera vez que se hizo cargo de una producción de celuloide, el cortometraje “Vicent”, abordaba esta temática. Esta cinta versa en torno a un niño de 7 años, (Vincent), obsesionado por Vincent Leonard Price: un actor de cine estadounidense, conocido por las películas de terror de bajo presupuesto en las que trabajó durante la última etapa de su carrera. A éste le seguirían títulos como: “Frankenweenie” (1984), cuya historia parodia la novela Frankenstein de Mary Shelley; un fantasma llamado “Beetlejuice”; el jinete sin cabeza de “Sleepy Hollow” etc.

La escenografía
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Como siempre en Tim Burton, maravillosa. La recreación del Londres del siglo XIX es fantástica y el ambiente sórdido y sucio que se respira acentúa intencionadamente el efecto narrativo y de argumento que nos quiere transmitir el director.

La llegada del barbero se produce en un barco rodeado de niebla, que nos indica que se está acercando a Londres; la cual se verá al fondo y cubierta también por ese elemento tan característico de la ciudad y que siempre se ha utilizado como elemento de misterio y presagio de muerte. El máximo exponente de ello, en esa misma ciudad, es Jack el destripador.

Los colores son grises y oscuros, reflejando así la amargura, odio y tristeza permanente en la que vive el protagonista. Sólo cuando recuerda la bella época vivida con su mujer los colores se tornan cálidos y brillantes. El resto de la película continúa ambientada en ese reflejo del ambiente malsano en el que vive inmerso el corazón del personaje. Todas las calles y personajes que pululan por allí denotan la susodicha suciedad.

Tim Burton pone a nuestra disposición otra vez su enorme imaginación y fuerza visual para recrear unas historias impregnadas de singularidad, lirismo e impactantes imágenes. El último fotograma del film merece ser recordado por la belleza del mismo.

100% musical
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Tim Burton se enfrenta en esta ocasión a una película musical. La parte melódica en los Films de Tim Burton siempre ha ocupado una parte, cuando menos llamativa, en la acción. No hablamos de una banda sonora que se escucha de fondo y no influye en la acción mas que para ambientarla; hablamos de aquella en la que los personajes son los cantantes o bailan al son de la misma. Aunque aquí no bailan, (salvo en la escena final), el director realiza un film al estilo de “Todos te dicen I love you” de Woody Allen: los diálogos entre los personajes se realizan cantando y son los propios actores sin ser doblados. La música no tiene nada que ver con la frescura de sus creaciones anteriores, aquí la música es de lo más tétrica, acorde a la estética del film.

En este “intento de imitación” de la película de Woody Allen, (que tampoco es tal porque se trata directamente de la adaptación de un musical), radica uno de los grandes problemas del film. La elección de Johny Depp como protagonista es acertada. Es un actor terriblemente versátil que es capaz de caracterizarse de cualquier personaje; pero… no es un cantante. Aunque había coqueteado con la música en los años 80, cuando tocaba la guitarra en un grupo llamado "The Kids" y de vez en cuando hacía coros, Johny Depp no consigue con su voz la expresividad que exige el papel. Esto lo compensa llenando posibles vacíos de la película, gracias a su interpretación y caracterización.

Los personajes
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La interpretación de los actores elegidos es buena pero Tim Burton adolece del mismo problema que en otras de sus producciones; preocupándose más por la captación atmosférica de las historias fantásticas (con un espléndido diseño de producción) que por la evolución de los caracteres.

Los personajes son exagerados en sus facciones, vestimentas y comportamientos como en el resto de las películas de Tim Burton. El barbero rival, el italiano Pirelli, está cerca del excentricismo de Beetlejuice, así como el peinado de Benjamin Barrer (Johny Deep) de Eduardo Manos Tijeras. Estos personajes hacen que film se acerca más a la estética de “La novia cadáver”, que a la recreación de la realidad.
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Un problema, a mi modo de ver, que presenta este largometraje, es que muchos de los personajes son pasados por alto cuando realmente deberían tener un gran peso en la trama. No están lo suficientemente desarrollados y provoca una mengua en el vínculo sentimental. Se convierten en personajes intrascendentes y eso devalúa el film, a pesar de su admirable y desbordante estilo visual.

Como conclusión se trata de un film que puede ir a verse porque es curioso y está muy bien realizado, pero que no es ni mucho menos la mejor película de Tim Burton y además tiene un final excesivamente previsible.

[Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama]

Historia de Sweeney Todd: entre la realidad y la leyenda
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La historia de Sweeney Todd tiene origen en un relato ficticio en el que un barbero degolla a sus víctimas con una cuchilla de afeitar, los despedaza y los convierte en pasteles de carne. Se publica por entregas a precio de un penique, algo muy popular en aquella época, junto a otros relatos de carácter gótico entre 1846 y 1847 bajo el título de “The Strings of Pearls: A Romance” en el The People's Periodical and Family Library de Edward Lloyd. La autoría ha sido atribuida a diferentes escritores, originalmente a Thomas Peckett Prest. A partir de entonces sufre numerosas adaptaciones en las que si bien el sustrato de la historia sigue siendo el mismo, varían diferentes aspectos y personajes de la trama. En el año 1847 y sin haber finalizado las entregas del relato, éste fue adaptado en forma de obra de teatro por
George Dibden Pitt siendo ésta versión la que anunciándose como basada en hechos reales contribuye a crear toda una leyenda urbana. Entre 1847 y 1848 una nueva versión por capítulos (92) mucho más larga es publicada en el mismo formato y recogida en un libro de 732 páginas en 1850 bajo el título de The String of Pearls pero ya con el subtítulo de “The Barber of Fleet Street. A Domestic Romance”. En 1852 una versión norteamericana plagia el relato “Sweeney Todd: or the Ruffian Barber. A Tale of Terror of the Seas and the Mysteries of the City” sucediendose otras nuevas adaptaciones.

Desde entonces el mundo del teatro, la música, la radio (con una radionovela) el cine ya en 1936, el cómic en 1992 (proyecto que no vio concluido más que un primer número) o la televisión (siendo la más notable adaptación la de la BBC emitida en 2006) han hecho suya esta historia tan popular en el mundo anglosajón.
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Pero ha sido la adaptación teatral de Pitt la que mayor continuidad e influencia ha tenido hasta nuestros días, aunque es una nueva versión teatral de 1973 obra de Christopher Bond, la que suaviza los motivos de Benjamin Barker introduciendo la venganza por el daño cometido por el juez Turpin a él, a su amada y su hija, en el eje principal que deriva en los asesinatos. Esta pieza en 1979 es convertida en un aclamado musical de rotundo éxito que conocerá sucesivas adaptaciones, con música (de influencia Herrmanniana) y letra del laureado
Stephen Sondheim, guión de Hugh Wheeler y Angela Lansbury en el papel de Mrs. Lovett bajo el título de Sweeney Todd, el demoníaco barbero de la calle Fleet el cual enlaza directamente con el título, el guión (más sangriento) y las canciones de la película de Tim Burton con banda sonora del propio Sondheim.

Este asesino en serie de ficción poco tiene que envidiar al personaje real de Jack el Destripador de finales del XIX, aunque la leyenda lo sitúe a finales del siglo anterior, el XVIII y durante mucho tiempo se le atribuyese carácter real y el asesinato de más de 160 víctimas. Pero vino a suceder lo mismo que John Ford plasma en El hombre que mató a Liberty Valance (1962) “Cuando la leyenda se vuelve un hecho, publica la leyenda”.
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Aunque la película parece estar ambientada ya en pleno siglo XIX, el personaje fuente de inspiración, el barbero de la calle Fleet supuestamente vivió en la segunda mitad del siglo XVIII. Huérfano a corta edad, estuvo en prisión por cometer delitos. Hablamos de una época en la que en Inglaterra la justicia se aplicaba con extrema dureza y penaba los delitos más comunes como el robo de una hogaza de pan con prisión y otros hasta con la muerte en la horca, sin excluir de ello a los niños. Las cárceles británicas no es de extrañar que estuvieran superpobladas y que durante el XVIII a muchos presos se les conmutase la pena capital por el cumplimiento de la pena en las colonias, primero en Norteamérica y más tarde en Australia. Sin ir más lejos, el personaje de Sweeney Todd regresa después de cumplir 15 años de prisión en el otro lado del mundo (recordemos el título de la serie To the ends of the earth comentada aquí recientemente). Hace pues referencia al continente australiano y por tanto sitúa la acción ya en el siglo XIX, pues el primer transporte penal se realiza en el año 1787 a Nueva Gales del Sur (Australia) y se prolonga hasta la segunda mitad del siguiente siglo.

La época en que la película sitúa el relato, mediado el XIX, es coetánea a la de las obras de Charles Dickens y aunque no ha sido en absoluto el objetivo ni preocupación del director, en la película pueden reconocerse algunos aspectos sobretodo sociales de la Inglaterra victoriana. Las miserables y duras condiciones de vida traídas por la Revolución Industrial a pesar de cierto reducimiento de las tasas de mortalidad (de lo que no se beneficiaron algunas áreas urbanas) se ven en esos barrios bajos y quedan perfectamente personalizadas en esa especie de Oliver Twist que encarna el personaje de Toby, ayudante del señor Pirelli (Twist se convirtió en ayudante de sepulturero y Toby en ayudante de barbero). Aunque en la obra original Toby no es un niño, sino un joven con cierto retraso, aquí en la película es maltratado por el barbero Pirelli (acostumbra a azotarlo) quien lo recogió al igual que le ocurría a Oliver, de un orfanato y conoce bien los horrores de pasar hambre (devora los pasteles de la Sra. Lovett). Refleja una constante de la época, el abandono de niños o la orfandad de estos. Su desamparo encuentra abrigo en la señora Lovett. Otra referencia a una institución de la época que ha aparecido en novelas como Drácula (Bram Stoker, 1897) son los internados mentales (cuyo único fin era aislar a sus enfermos del resto de la sociedad) como al que es enviada Johanna por el juez Turpin con el propósito de hacerla desaparecer de escena.

Ese Londres victoriano, capital del imperio más extenso de la tierra durante el siglo XIX, donde se mezclaban las nuevas y viejas costumbres del antiguo régimen y la era industrial, fuente de inspiración de la novela gótica, el romanticismo o las novelas de detectives, y que serviría de inigualable escenario a personajes como el conde Drácula, Sherlock Holmes o el mismísimo Jack el destripador y su posterior leyenda, aparece en la primera escena de la película de entre la niebla para conformar un retrato de la vieja capital dentro del genuino universo de Tim Burton bajo un manto grisáceo, oscuro, de color apagado como pocas veces se haya podido ver en el cine y que refleja magistralmente esa otra cara de la moneda de la sociedad de la época.
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A continuación puede verse la escena de El milagroso elixir del Barbero Pirelli y la posterior competición con Sweeny Todd. La acción se inicia con el joven actor Ed Sanders (una de las más bellas voces actuales del Reino Unido) interpretando a Toby, el ayudante de Pirelli.


Y a continuación puede verse la misma escena pero correspondiente al musical de 1979 protagonizado por Angela Lansbury.
Te invitamos a aportar tu opinión dejando un comentario

1 comentario:

Diomedes dijo...

Como siempre, un genial comentario acerca de una película igual de genial, en la línea del cine al que nos tiene acostumbrados Tim Burton pero a la vez muy original y extremadamente trabajada. Saludos!!