martes, 26 de agosto de 2008

Rompiendo las reglas (Never Back Down, 2008)


El último asalto

(Never Back Down. USA, 2008)


-En los videoclubes a partir de mañana miércoles-

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Un Karate Kid acorde a los gustos imperantes

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] Con una estética muy fotogénica favorecida por una buena fotografía, los jóvenes actores Sean Faris, Amber Heard y Cam Gigandet protagonizan un film de consumo adolescente mezcla de Kárate Kid y El Club de la lucha dentro de un ambiente estudiantil en el que subyace un controvertido mensaje de la utilización de la fuerza como medio para resolver los problemas, alcanzar popularidad o ganarse el respeto. El director Jeff Wadlow (Cry Wolf) incluye en el reparto al dos veces nominado al Oscar Djimon Hounsou para dar mayor solvencia a una cinta de entretenimiento nada original.
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Reseña.- Hay un determinado tipo de películas dirigidas al público adolescente a las que uno encuadra dentro de las que no cabe esperar demasiado salvo cierto rato de distendido entretenimiento. Se es consciente de ello antes de verlas, pero no puede negarse que igualmente se suelen albergar esperanzas de ser sorprendidos para bien, sobretodo cuando visualmente se tiene una buena presentación, como es el caso de Never Back Down, y contiene elementos que a priori han dado resultado previamente en el cine, sobretodo en la década de los 80.

Never Back Down es la historia de Jake Tyler (Sean Faris) un joven jugador de rugby cuya familia se traslada de lugar de residencia y cambia de instituto. En ausencia de padre, su viuda madre se encarga de sacarlos a él y su hermano pequeño adelante. Pero Jake aunque se trata de un buen chico, vive arrastrando un sentimiento interior de culpa que lo convierte en un hermano e hijo difícil, y hace aflorar en él una agresividad que lo conduce a entablar pelea cada vez que es provocado, incluso sobre el terreno de juego, poniendo fin a su carrera en el rugby.
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Al llegar a Orlando conocerá a una guapa estudiante de nombre Baja (Amber Heard), encontrará un amigo apasionado de la lucha, Max (Evan Peters) y la práctica de un tipo de lucha hasta el momento desconocida para él, las artes marciales mixtas, lo mismo a su líder imbatible dentro del instituto Ryan (Cam Gigandet).

Un reparto de jóvenes en ascenso
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El cartel del reparto lo conforman tres jóvenes fotogénicos y un actor de la valía de Djimon Hounsou (Amistad, 1997). Sean Faris es un actor de creciente fama entre el público adolescente que ha intervenido sobretodo en la televisión, protagonizando series juveniles como Reunion, o Life as we know it, y de quien este año también veremos llegar a la gran pantalla Forever strong y Manifest destiny. Con un look muy similar al de Tom Cruise en los inicios de su carrera, para la presente película lo mismo que su oponente, Cam Gigandet, ha dedicado muchas horas de gimnasio y entrenamiento en las artes marciales. Ajustadamente convincente en su papel de chico bueno y cabreado en sus momentos de ira o tratando de superar su pasado. Amber Heard es la protagonista de la serie Hidden Palms [ver artículo publicado este domingo] aunque su papel aquí es más comedido y queda relegada a linda muchacha por la que pelea el protagonista, lejos de su rol en Hiden Palms. Para Cam Gigandet este ha sido su rol revelación en la gran pantalla tras trabajar en papeles secundarios en series como The O.C. o Jack y Bobby. Su caracterización de arrogante y atlético villano de la historia, con su malévola y chulesca sonrisa, le ha descubierto la carrera del éxito con una agenda repleta de proyectos de aquí al año próximo, entre ellos Crepúsculo (Twilight), una forma como el resto de sus compañeros, de dar los primeros pasos y abrirse camino en el difícil mundo del cine.
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Un actor de la calidad demostrada por Djimon Honsou, aquel esclavo de la película Amistad de Steven Spielberg, nominado en dos ocasiones al Oscar, aparece aquí como el entrenador que llevará a Sean Faris a aprender los conocimientos necesarios para poder enfrentarse a su rival, convirtiéndose hasta cierto punto en la figura paterna. Al personaje de Honsou, la mejor interpretación de la película, se le dota de un drama personal que encarna con soltura pero de forzado encaje dentro del resto de la trama. Entre el reparto también encontramos en papeles menores a Wyatt Smith (el hermano pequeño de Jake) y Leslie Hope como la madre que trata de educarlo en ausencia del padre venciendo su ira. Aspecto éste el de la educación de los padres que también queda reflejado en el comportamiento de Jake y Ryan, o el de la influencia que Jake ejerce sobre su hermano.
Controvertido mensaje
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Visualmente la cinta contiene elementos que la hacen resultar atractiva, buena fotografía, el ambiente estudiantil, tomas aéreas, lujosas casas residenciales de Florida (ecos de las californianas de The O.C.), la fotogenia de sus protagonistas, escenas de lucha bien realizadas con una estética de videoclip musical… el ritmo es entretenido aunque el guión predecible… pero lo que pudiera ser mero e inocente entretenimiento se convierte tristemente a los ojos de los jóvenes espectadores t
odavía no educados en potencial elemento distorsionador y ejemplo de peligrosa filosofía y conducta. Porque lo que el guionista Chris Hauty ha trasladado como motivación de la acción emprendida por el protagonista, es el hecho de que para detener la amenaza hay que salir a su encuentro ya que “quedarse sin hacer nada, también trae consecuencias”. Y podría entenderse, si sobre el personaje de Jake se cerniese algún tipo de peligro, pero en origen su enfrentamiento con el villano de turno es haber sido sencillamente humillado por éste ante sus compañeros en una pelea delante de la chica protagonista. Y por tanto para recuperar el respeto del instituto se nos hace ver que tiene que pelear, no darse por vencido, haciendo coincidir esta lucha de modo forzoso con la que su entrenador también mantiene consigo mismo desde que se distanció de su familia o con la que el mismo Jake no enfrentó en su pasado. En el caso del entrenador o del asunto relacionado con el padre de Jake el mensaje de no rendirse está sabiamente empleado, pero en el caso de un estudiante de instituto tal y como se traduce aquí en una película de consumo adolescente equivale a decir: las cosas se resuelven con los puños, lo cual parece ser la única respuesta obtenida al consejo dado por Djimon Honsou de que “siempre hay un camino”.

El otro elemento sorprendente es el reflejo de la utilización de las nuevas tecnologías, en concreto de los teléfonos móviles y PDAs, manejados aquí ante el surgimiento de cualquier pelea para grabar la paliza y colgarla inmediatamente en Internet, siendo vista posteriormente con júbilo por todo el instituto desde sus respectivos teléfonos, admirándose a quien logra imponer su fuerza sobre el contrario, lo cual va además en aumento o detrimento de su respectiva popularidad.

Conclusión final

Nos encontramos con una especie de El club de la lucha (1999) adaptada al consumo adolescente, situada en un entorno como el inaugurado en la serie The O.C. (chico problemático y de clase humilde se ve trasladado a lugar donde reina el lujo entre sus compañeros de instituto) y con una estructura en su desarrollo muy similar a la de un clásico juvenil de los 80, Karate kid (1984), siendo aquí Djimon Honsou el particular señor Miyagi de la historia. La diferencia, además de no llegar a la calidad de aquella cinta, o de recurrir a algo más impactante como las artes marciales mixtas o prescindir de un chico enclenque como Ralph Macchio, estriba en que el señor Miyagi enseñaba a Daniel San una serie de valores y cualidades que concluían sin dejar ningún lugar a dudas en la máxima "la violencia no sirve para nada".
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Se trata de un film acomodado a los nuevos gustos por películas juveniles de acción, con guapos y guapas protagonistas (ellos luciendo abdominales sin camiseta, ellas en escueto bikini) guiones poco elaborados pero llevaderos, sin complicaciones, acciones de lucha filmadas como si fueran videoclips musicales y que sustentan su éxito en la explotación de la testosterona emanada de la acción del conjunto. El trío protagonista resulta pues efectivo en un producto de estas características y colmará las expectativas de quienes no esperan encontrarse nada más. Inofensivo como divertimento para mentes bien formadas, lo contrario en la mayoría de los casos todavía, precisamente del público al que va dirigido.

Otras películas relacionadas en Un Mundo de Cine:

· Forever strong (2008) · Sean Faris
· Forja de campeón (1986) · Rob Lowe
· Hidden Palms (Serie, 2007) · Amber Heard

A continuación puede verse el trailer en inglés de la película:

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como se llama la cancion q sale casi al final quisiera saberla gracias !!

Anónimo dijo...

Osea nose que pelicula viste... pero NO ES RUGBY!!!

José Luis dijo...

Tiene usted razón, es fútbol. Disculpe el lapsus.