
Un western soberbio, una película imprescindible
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] A pesar de que el western no ocupa el lugar de privilegio que disfrutó durante las décadas centrales del siglo XX entre los gustos del espectador, todavía cada cierto tiempo nos regala una magnífica película que como en el caso de la presente puede calificarse de auténtica joya cinematográfica. El tren de las 3:10, remake del film de mismo nombre dirigido en 1957 por Delmer Daves, posee un emocionante ritmo narrativo que lo convierte en algo más que un western, con la riqueza de un guión que dibuja a la perfección unos personajes interpretados magníficamente por un elenco de actores soberbio que encabezan Russel Crowe y Christian Bale.
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Comentario.- Con un año de retraso (En Estados Unidos se estrenó el 7 de septiembre del pasado año) llega a las pantallas españolas este film nominado al Oscar en las categorías de Mejor Banda Sonora (Marco Beltrami) y Sonido, encajado seguramente en la cartelera este mes de septiembre aprovechando el reciente estreno de El caballero oscuro y el posible tirón del actor Christian Bale, quien por segunda vez se ha enfundado el traje de Batman. Cabe igualmente la triste posibilidad de que lo mismo que El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007) este film distribuido ahora en España por la recién creada Wide Pictures pase sin pena ni gloria entre el espectador que acude a las salas de cine, dada la poca aceptación que tiene hoy día el género, y de ser así se estará desaprovechando la oportunidad de ver una de las mejores películas del año.
Si a una buena historia como la presente, narrada de un modo impecable y con un ritmo cercano al thriller, que cuenta con una vibrante banda sonora que ha sabido recoger el espíritu y el peligro de la aventura, le sumamos un reparto sumamente acertado, desde los protagonistas a los secundarios en la construcción de los personajes y del que destacan además de los dos actores citados un Ben Foster en una genuina caracterización de malvado, tenemos como resultado una sorprendente y grata película llamada a convertirse en todo un clásico.
Una sencilla iniciación al argumento
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Dan Ewans es un granjero padre de familia, casado y con dos hijos que ha de trabajar duro para sacar adelante su rancho de Arizona. Un prestamista del lugar le presiona para pagar la deuda contraída recurriendo incluso a la violencia. Mutilado de la guerra civil, Ewans trata de eludir el peligro y la violencia, pero llega el día en que junto a sus dos vástagos su vida se cruza en el camino del bandido más temido de la zona.
Western con auténtico nervio
Dirigida por James Mangold, junto a los guionistas Stuart Beattie, Michael Brandt y Derek Haas, éste ha llevado a escena una actualización del clásico protagonizado por Glen Ford y Van Hefling en 1957, pero aunque en esencia la historia y su desarrollo es exactamente la misma, incluidas algunas de las escenas de la película, el film cobra alas por si mismo y es una de esas escasas ocasiones en que el resultado de un remake merece la pena.
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Prima un ritmo trepidante con excelentes escenas de acción pero sin perder de vista ese enfrentamiento entre dos hombres de mundos y modo de vida diferentes, así como el desarrollo de los personajes, algo profundamente enriquecedor para la historia, punto de equilibrio que marca una gran diferencia con las películas de acción de hoy día y con otros western de los últimos tiempos. El director James Mangold no cae en la nostalgia, tampoco en el espectáculo sangriento (a pesar de los tiroteos), ni siquiera se detiene en el paisaje, aquí sabiamente fotografiado pero convertido siempre en marco, nunca en protagonista, y ni siquiera el agitado viaje lo desvía de su verdadero destino, un enfrentamiento ético en torno a la dignidad, la valentía y el honor.
Encontramos muchos de los elementos del género que revivirán en nuestra memoria títulos de viejas películas recordadas con cariño, desde la dura vida en un rancho, el ganado como fuente de sustento, pueblos perdidos en la inmensidad, con su sheriff, su cantina y su médico; el hombre contra el medio y contra los propios hombres, aquí encarnado por ese prestamista que intenta someter al personaje de Bale y su familia, razón que en principio empuja a Bale a emprender la peligrosa aventura, o la dificultad de imponer la ley y la justicia; el salvaje oeste con bandidos asaltando un furgón blindado, persecuciones, los protagonistas atravesando territorio indio de los apaches; un fuerte; la diligencia y el ferrocarril, éste último presente desde el principio como destino y también haciendo acto de presencia durante su épica construcción a manos de trabajadores chinos, representando esa llegada de la civilización al oeste, pues ha de ser el tren quien conduzca a un bandido como Ben Wade a su lugar en prisión.
[Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama]
Una excelente elección de actores
Ya solamente por como brilla en escena todo su reparto la película se merece todo un sobresaliente.
El australiano Russel Crowe hace años que demostró su inmensa valía como actor, de premio nobel de economía en Una mente maravillosa o aguerrido general romano en Gladiador, a un insuperable capitán Jack Aubrey en Master and Commander. Pues bien, ahora nos vuelve a regalar una actuación tan memorable como esta última, con un papel hecho claramente a su medida.
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Su personaje de Ben Wade es quizás el más mimado dentro de la película, y el que da unas amplias posibilidades de interpretación a Crowe, desde el uso del revolver, montar a caballo… hasta construir un personaje duro, donde juegan un papel muy importante su voz, sus diálogos y su mirada. Su actitud parece querer quebrar psicológicamente a sus captores sembrando en ellos la duda, la ira o la avaricia, en aras de despertar sus respectivos demonios internos. Pero su caracterización de villano logra establecer con el espectador al mismo tiempo esa química especial de amor/odio gracias a su especial carisma y a los diversos rostros que muestra su personaje, ofreciendo gestos de caballerosidad. Ya ocurrió en Duelo de Titanes (Gunfight at the O.K. Corral, 1957), donde si bien el protagonista principal y bueno de la historia era el sheriff Waytt Earp interpretado por Burt Lancaster, fue sin embargo Kirk Douglass quien disfrutó de un personaje con más aristas y por tanto un mayor juego interpretativo, Doc Hollyday.
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El hecho de que Crowe destaque no quiere decir que vaya en menoscabo de la interpretación de Christian Bale, quien demuestra sobradamente estar a la altura del papel y componer fielmente a ese vaquero de pocas palabras, mutilado de guerra, y que se debate entre el deber y la necesidad, el valor y la cobardía. Un sufrido granjero, un responsable hombre de familia, todo un antihéroe del celuloide en cuya caracterización Bale demuestra que está en lo más alto de su carrera, habiendo encarnado con gran éxito al hombre murciélago en Batman y a punto de introducirse en la saga Terminator.
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A Logan Leerman, quienes hayan visto la serie Jack y Bobby lo recordarán interpretando al segundo de estos hermanos hace unos pocos años. Ahora en El tren de las 3:10 encarna a Will, el hijo del granjero Dan Ewans, y su personaje es la pieza que el argumento necesita para a través de su mirada convertirse en vértice triangular de la pareja de opuestos formada por su padre y Ben Wade. Will con sus catorce años está en la edad en que se busca un referente y en la película se siente fuertemente atraído a la vez que odia al líder de los forajidos. Wade posee el porte, la elegancia, el arrojo, la inteligencia, el valor y la fama que desde el principio de la película, cuando es quemado su granero, sabemos que le gustaría ver en su padre, un sencillo granjero que trata de eludir los peligros de la vida.
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Si Logan Leerman encarna al hijo de Christian Bale, podríamos apuntar a que el actor Ben Foster simbólicamente lo es de Russel Crowe. Foster (Alphadog, 30 días de oscuridad) es aquí el villano despiadado y sin ningún tipo de convención moral, Charlie Prince. Un malvado interpretado con mucho estilo, genuinamente violento y despiadado, toda una serpiente del desierto cuyo ejemplo en la vida ha sido su jefe Ben Wade, al que profesa auténtica devoción. Un actor, que lo mismo que a Crowe, se hace necesario escuchar en versión original una vez sea editado el DVD en castellano.
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Peter Fonda a sus 67 años suma su veteranía caracterizando a un duro y curtido hombre de hierro de la famosa agencia Pinkerton, especializada en combatir el crimen. Otro personaje que no está tallado por un solo patrón como iremos viendo a lo largo de la película, y cuya única diferencia con Ben Wade es que trabaja para el lado de la ley. El resto del reparto podría decirse que sabe estar al completo en su sitio, aportando mayor peso a la historia, incluyendo entre otros a Dallas Roberts, Vinessa Shaw, Alan Tudyk, Gretchen Mol o Luce Rains.
Un viaje a la dignidad del ser humano
El carácter poliédrico de los personajes referidos es realmente enriquecedor para la película. Si en el caso de Dan Evans (Bale) éste da el paso de escoltar al detenido (Crowe) hasta la estación de tren por necesidad (apremiado por las deudas) en el transcurso del viaje hará un recorrido hasta demostrarse a si mismo y a su familia, en especial ante los demandantes ojos de su hijo, que no es un cobarde. No estamos ante el clásico héroe, Dan no es el típico cazarrecompensas o sheriff del pueblo, se trata de un simple granjero que elude el enfrentamiento velando responsablemente por la seguridad de su familia, aunque éste comportamiento a los ojos del mayor de sus hijos sea sinónimo de cobardía. Y sin embargo se verá enfrentado a si mismo al participar en la más arriesgada de las misiones, debatiéndose continuamente entre su apego a la necesidad (el dinero y su vida) o el deber y el honor, aspecto que queda enigmáticamente encerrado en las miradas que profesa un personaje escasamente hablador y celosamente reservado.
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Ben Wade tampoco es lo que parece, o al menos no lo ha sido siempre, y es capaz de llegar a reconocer en el personaje de Dan Evans un comportamiento respetable, y posiblemente en su hijo al niño que en su día él mismo fue. Las continuas referencias a la Biblia y al comportamiento humano, el cual desprecia, su lección bien aprendida de que en la vida hay que sobrevivir y lo que hay que hacer para lograrlo, nos están hablando de su propio periplo vital y de su pasado, algo que nos es finalmente desvelado en la recta final de la película.
El contraste entre los personajes no acaba ahí. Dan es un hombre tranquilo que lleva una vida honrada y sale adelante con el sudor de su trabajo, pero no parece ser un hombre feliz. Mientras que Ben Wade, exento de responsabilidades sí parece disfrutar al máximo de los placeres de la vida, aunque ese maleante que se conoce la Biblia a la perfección, al mismo tiempo envidia la existencia de Dan. Es aquí donde entra en juego la importancia de la familia, un hogar, una amante esposa y un hijo que espera ver al padre a quien admirar. Hay un momento, ya al final de la película, en que sobre la página de una Biblia, Ben Wade dibuja a su captor (Dan) pues termina por aparecérsele después de tantas pruebas como un hombre íntegro, alguien a quien admira y que tiene lo que él hubiera deseado poseer, como la libertad del pájaro al que dibujaba al comienzo de la película o la joven desnuda de la cantina con quien se acuesta y que le recuerda a un viejo amor.
La fuente de inspiración
La película está basada en un relato corto de Elmore Leonard escrito en 1953. Elmore, de 82 años, ha visto como diversas de sus novelas han sido adaptadas al cine, caso de Que viene Valdez (1971) protagonizada por Burt Lancaster, Jackie y Brown (1997) o este mismo año 2008 Killshot, con Diane Lane. También ha firmado guiones como Joe Kidd (John Sturges, 1972) con Clint Eastwood.
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La primera adaptación de El tren de las 3:10 se realizó cuatro años después de su publicación en 1957 dirigida por Delmer Dave. Estuvo entonces protagonizada por los actores Glenn Ford y Van Hefling. Al director de la versión actual, James Mangold, ya le sirvió como fuente de inspiración para el guión de Copland, el thriller policial protagonizado por Silvester Stallone en torno al enfrentamiento de su personaje de sheriff con la corrupción del cuerpo de policía. Aspecto éste el de la corruptibilidad del hombre que también planea sobre toda la historia protagonizada por Crowe y Bale.
Algunos aspectos que diferencian a las dos versiones, además del ritmo impreso, la espectacularidad, algunas escenas diferentes o añadidas, son el protagonismo alcanzado por el hijo mayor de Dan Ewans en la presente adaptación, en detrimento del que correspondía a su mujer en la versión de 1957. Al mismo tiempo, el viaje escoltando a Ben Wade hasta la estación de Contention está ahora mucho más desarrollado, siendo una pieza clave para desarrollar el hilo argumental de la historia e ir desvelando el comportamiento de los personajes, sus motivaciones y comprender el desenlace final. Aspecto éste, el desenlace de la cinta, muy diferente al original, y que por fantasioso que pueda parecer, es lo que le convierte en mítico y a la película alcanzar su clímax.
Marco Beltrami y la banda sonora
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La perfecta facturación de este western no sería la misma sin la labor de fotografía, obra de Phedon Papamichael o la notable dirección artística de Grez Berry, capaz de dotar del realismo y encanto necesario a los escenarios. Pero mención especial ha de hacerse de la banda sonora de Marco Beltrami, justamente nominada a un Oscar, porque los buenos westerns nunca lo fueron sin éste decisivo apartado, que en este caso dota de mayor espectacularidad al film. Con algún eco, escaso, de Ennio Morricone, el excelente trabajo logrado por Beltrami, nos introduce en la épica de la aventura lo mismo que contagia del ritmo y la tensión con que la historia nos engancha o nos sumerge en los momentos de calma y mayor intimismo.
Se la recomendamos encarecidamente, no se la pierdan.
Otros western en Un Mundo de Cine:
· Tombstone (1993)
· Into the West (2005) · Serie de DreamWorks
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8 comentarios:
Una análisis profundo de una película profunda donde la psicología de los personajes no se describe por completo en el guión, lo que para los tiempos que vivimos es toda una novedad.
¡Felicidades por la web José Luís!
Buenos días, tienes un premio en
Historias de JP:
Premio Esferas al intelecto y la filosofía
Saludos,
JP
Ciertamente AMIGO esta es una película donde hay muchas cosas que se expresan con la mirada y donde las palabras explícitas no lo dicen todo. Las imágenes y las escenas nos muestran y a nosotros nos queda nuestra propia interpretación.
JP muchas gracias por habernos seleccionado entre los premiados por Esferas al intelecto y la filosofía. Te lo agradecemos doblemente, pues este domingo cumpliremos nuestro primer aniversario.
joder, a esto le llamo yo un análisis en profundidad!. Una cosilla... aparte del posible tirón actual de Bale, ¿cuales son los argumentos para retrasar TANTÍSIMO el estreno de una joya como ésta?.
un saludo
Para serte sincero Mou ni siquiera yo lo entiendo. El western no rinde económicamente hablando, de tal manera que la apuesta por él es mínima, sobretodo aquí en España. Su estreno coincide practicamente en el tiempo el pasado año con "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", el cual duró apenas un susurro en las carteleras (en los cines que la proyectaron) y eso que lo protagonizaba Brad Pitt. Así que supongo que pensarían, dos westerns seguidos... y tal y como ha ido el uno...
Además son muchas las películas y pocos los estrenos de las mismas que en comparación llegan a los cines. Las distribuidoras seleccionan.
Y ha sido una productora de reciente creación, Wide Pictures, la que ha apostado por producciones de presupuesto medio de grandes compañías independientes, con buenos actores y directores, la que se ha decidido a estrenar El tren de las 3:10.
Me gustó mucho esta película.Incluso pude ver la anterior de GLEN FORD,que no la había visto aún,y no se si por estar rodada con mas medios y acción,sigo preferiendo esta versión de JAMES MANGOLD,la encuentro mucho mas completa,y mejor definidos los personajes.
Jose Luis, de nuevo enhorabuena por tu reportaje.saludos.
A mí me ha ocurrido como a tí Antonio. He visto primero la de Mangold y ello me decidió a ver después la protagonizada por Ford y Hefling. Y me quedo con la nueva, posiblemente por el ritmo imprimido y por esa épica tan bien conseguida que resulta de la acción de los personajes. Aunque el original no carezca de fuerza y calidad.
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