miércoles, 8 de octubre de 2008

El Club de los Emperadores (The Emperor’s Club, 2002)

El Club de los Emperadores

(The Emperor’s Club. USA, 2002)


-El mundo educativo en el Cine-

-Autor: José Luis Urraca Casal*-




El fin depende del principio

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] El cine nos ha permitido acercarnos en más de una ocasión a esos colegios ingleses y norteamericanos de rancio abolengo y olor a tradición, por donde discurre la vida de jóvenes estudiantes uniformados entre campus de envidiables espacios cubiertos de césped y viejos y solemnes edificios que ya sólo por su aspecto se asemejan a templos de la sabiduría y el conocimiento. La presente El Club de los Emperadores tiene un referente de cierta similitud por encima de otros títulos (Adiós Mr. Chips o Profesor Holland) en la obra de Peter Weir que impactó sobremanera a los jóvenes quinceañeros de 1989, El Club de los Poetas Muertos.
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Protagonizada por Kevin Kline, quien nos tiene más bien acostumbrados a sus papeles cómicos, aquí se mete con brillantez en la piel de un viejo profesor de historia retirado, William Hundert que comienza a recordar su actividad escolar 25 años antes. Así es como somos transportados a la academia de San Bennedict, un colegio para alumnos de clase media y alta que se precia de enseñar a algunos de los hombres más influyentes del futuro. Toda una serie de alumnos bien aplicados en torno a las enseñanzas de un Kline dedicado por entero a su formación, bebiendo de las fuentes del mundo clásico, verán alterado su diario acontecer por la llegada de un nuevo y desafiante estudiante, hijo de un senador de Virginia e interpretado por Emile Hirsch en uno de sus primeros papeles en el cine.

Hasta aquí todo parece estar ya muy visto, sin embargo el desarrollo de la cinta es más profuso de lo inicialmente esperado. La reflexión a la que se nos invita, sea explícita o no, resulta múltiple. Si la educación escolar ha de limitarse únicamente a transmitir la enseñanza de materias o si además ha de incluir la formación del carácter del alumno. Ese culto a la victoria, que no valora nada más que el éxito, y que puede presionar o conducir a un único deseo de querer ganar por encima de todo, cueste lo que cueste, pues al fin y al cabo es lo único importante. Qué significado puede tener el estudio del pasado cuando lo que importa es el presente y el futuro. Y no menos sustancial, ¿hasta qué punto uno puede sacrificar sus propios principios y las justas reglas aun persiguiendo un buen fin?.
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Sin tener aquella fuerza dramática ni la intensidad de la película protagonizada por Robin Williams, El Club de los Emperadores cuenta sin embargo con sus propios atractivos. Se encuentra plagada de citas de autores y personajes del mundo grecorromano, los cuales el profesor parece resucitar haciéndoles sentir a sus alumnos la fuerza y vigencia de sus palabras, y su validez como pilares sobre los que se ha edificado la sociedad en la que ellos viven. Junto a la máxima del Colegio No para uno mismo o “Lo importante no es vivir, sino vivir justamente” es un regalo para los oídos poder escuchar a Heráclito “El carácter del hombre forma su destino” o “Es imposible bañarse dos veces en el mismo río” pues con el tiempo, una oportunidad perdida se pierde para siempre. Y a pesar de que la competición que se plantea resalta sobretodo el estudio memorístico de datos, uno no puede dejar de sentir cierta sana envidia por cómo entonan el “Alea jacta est” de Julio César o se convierten por unos momentos en miembros del senado romano.
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Aunque conviene recordar que estas cosas son más factibles en una academia como la de la película, adonde acuden a estudiar (aparte de algún que otro becado) en grupos reducidos para perpetuarse los hijos de la élite, separados ambos sexos (estamos en 1976) y donde la institución mantiene una estrecha relación con sus antiguos alumnos, los cuales, con sus aportaciones y donaciones (como podemos ver en la película) contribuyen al sostenimiento y mejora del Colegio. Aunque esto último lleve en ocasiones alguna contrapartida a la que el film tampoco resulta ajeno.

Steven Culp (que había interpretado a Bob Kennedy en Trece Días), Patrick Dempsey, Edward Herrmann, Jessie Eisenberg, Rob Morrow o Harris Yulin son algunas de las caras conocidas que conforman el reparto, y la banda sonora de James Newton Howard cumple bastante bien con el cometido de hacer agradable la historia.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com

Otras películas sobre el mundo educativo en el cine:

- La Lengua de las Mariposas (1999)
- La Soledad del Corredor de Fondo (1962)
- Equipo Marshall (2006)
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A continuación puede verse el tráiler de la película:

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com, y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

5 comentarios:

Donald dijo...

no me gusto el final de que Bell no aprendiera nada ni cambiara su caracterer, pues segun el aprendizaje cambia el caracter, pero aun asi se observo como Martin si aprendio de su profesor.

José Luis Urraca Casal dijo...

Hola Donald. Quizás ese es el precio del mensaje final y que aporta el punto fuerte a la película. Que si se sacrifican los principios, y desde un comienzo se hace trampa con el fin de lograr lo que se quiere sin importar cómo, de mayor ¿qué se puede esperar? pues que es fácil que ocurra como con Bell.

Anónimo dijo...

Hola:
ESta pelicula es una de las cuales t marca en la vida y t enseña a saber q las cosas faciles nunca seran apreciadas y q muchas veces nos equivocamos y mas aun sabio es el profesor por ver reconocido un error no importando el tiempo para mi el, es alguien de orgullo al final quien manda a su niño con un antiguo proferor a caso nosotros lo ariamos, recordemos q la falta de perdon es la amargura,,,,,,,,,,,
Felicidades es una exelente enseñansa en la vida.

María Rivera dijo...

Donald, recuerda
"El final depende siempre del principio
William Hundett(Club del emperador).
Por eso Bell nunca aprendió nada...

Anónimo dijo...

Realmente esta película es muy buena, muestra conceptos que deberíamos tener en cuenta en nuestra vida, en nuestro día a día. Sin embargo, la película esta afirmando CLARAMENTE que un profesor también influye en las notas (positiva o negativamente). ¡Y muchos lo siguen niegan! NO es justoo