La Flecha Negra
(Black Arrow. USA/ESP, 1985)
-Autor: José Luis Urraca Casal*-
(Black Arrow. USA/ESP, 1985)
-Autor: José Luis Urraca Casal*-
Aventura y romance en la Guerra de las Dos Rosas
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] Siguiendo la tradición del cine de capa y espada Disney llevó a cabo en 1985 esta nueva adaptación de la popular novela de aventuras de Robert Louis Stevenson con un reparto que incluye a actores como Oliver Reed, Donald Pleasance o el español Fernando Rey. La Flecha Negra nos traslada a los años de la Guerra de Las dos Rosas que enfrentó a las casas de York y Lancaster por el trono de Inglaterra durante el Siglo XV. Rodada en diversos y conocidos escenarios de España, como la Catedral de Ávila, aunque no se trata de una gran adaptación, sí funciona como ameno producto de entretenimiento para todos los públicos dentro de un formato cercano al televisivo del momento que hoy repasamos en Un Mundo de Cine.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]

No era la primera vez que se adaptaba la obra firmada por ese maestro de la aventura autor de La Isla del Tesoro que fue Robert Louis Stevenson, previamente se había rodado una película en 1948 bajo el mismo título y emitido un par de series de televisión en el Reino Unido y una película de animación, pero la colorida coproducción hispano-estadounidense de 1985 realizada por Disney para la televisión por cable quizá sea la más conocida a nivel mundial, aunque hoy permanezca un tanto olvidada desde que fuera emitida en los años 80.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
Todo un clásico de aventuras titulada "The Black Arrow: A tale of two roses", la novela se desarrolla con la Guerra de las Dos Rosas como telón de fondo de una historia en la que un joven Richard Shelton en ciernes de convertirse en caballero vive diversas aventuras y peripecias, incluida una romántica historia de amor, que discurren por entre la ambición de los codiciosos nobles que aspiran a enriquecerse y ver aumentado su poder. La película, aunque con ligeras variaciones y la supresión de importantes pasajes, se mantiene fiel al texto original.
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Comienza presentándonos a un noble señor, Sir Daniel Brackley (Oliver Reed) recibiendo la noticia de una victoria de la Casa de York de boca de su consejero Sir Oliver Oates (Donald Pleasance). La noticia les alivia y pronto vemos que ambos no son sino dos arrivistas que simplemente han apostado por quien creen que ganará la guerra, pero que perfectamente podrían haberse puesto del otro lado si lo hubiesen considerado propicio a sus intereses. Sir Daniel tiene un sobrino, Richard (Benedict Taylor), hijo de su difunto hermano, a punto de alcanzar su mayoría de edad, convertirse en caballero a sus 21 años y heredar las propiedades que dejó su progenitor, las mismas que ambiciona su tío. Richard es un joven apuesto, diestro con la espada, valeroso e impulsivo, fiel por principios a la rosa blanca de York. Pero Sir Daniel también tiene otra pupila, Lady Joanna (Georgia Slowe) hija de un antiguo enemigo partidario de la rosa roja de Lancaster, a quien rescata de su reclusión en el monasterio donde la ha mantenido recluida durante diez años a fin de casarse con ella y así unir sus posesiones a las suyas. Pero en los planes de Sir Daniel, se cruza un misterioso arquero apodado Flecha Negra que comienza no sólo a acosar a sus hombres sino lo que parece una venganza anunciada "Cuatro flechas negras/buscan buen puerto/una da en el blanco/y un corazón negro... ha muerto".
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
[Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama]
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]

Ya al principio mediante la escena en que por impago de la renta se quema la choza de un vasallo, se muestran los abusos que los nobles ejercían sobre el pueblo llano en aquel momento. Esto, sumado a la intervención de un justiciero arquero apodado Flecha Negra y su banda, convierte esta historia escrita en 1888 en heredera directa de la leyenda de Robin Hood o más concretamente del Ivanhoe de Sir Walter Scott. Con éstas guarda también paralelismos en cuanto a la historia de amor que surge entre ambos jóvenes y sus aventuras, aunque bastante reducidas éstas en relación al libro original.
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A lo largo del metraje vemos reflejados otros aspectos propios de la vida señorial, la actividad en torno y dentro del castillo, los banquetes o las cacerías, ayudados en este caso del arte de la cetrería, como la escena de caza que comparten Sir Daniel y el Conde de Warwick. También está presente el vasallaje, o la búsqueda de lealtades entre los propios nobles, Sir Daniel busca la protección del Conde.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]

Es una lástima que en la película, al contrario del libro, las referencias a la situación que en esos momentos vive Inglaterra sean tan escasas, primando sin embargo la vertiente aventurera salpicada de acción (combates a espada, ataques de la flecha negra…) o de huidas y persecuciones (Joanna cuando huye del castillo) dando lugar al surgimiento de la parte romántica. Por lo que el contexto histórico queda reducido a un lugar en el tiempo donde un noble codicioso como Sir Daniel trata por medio de malas artes de aumentar su fortuna. Las pocas referencias a la guerra dinástica las vemos en esa rosa roja que porta Lady Joanna, que ha de ser ocultada ante los ojos del Conde de Warwick porque resultaría una insolencia y que Richard se encarga de destruir entre sus dedos. Y la rosa blanca que muestra el propio Richard hacia la que expresa una lealtad inquebrantable.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
El personaje de Fernando Rey, el Conde de Warwick
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La actuación de Fernando Rey cobra un especial interés, no sólo por su composición de un personaje de importancia dentro de la trama, poseedor de buen humor, pero sumamente astuto y de porte señorial, sino porque Ricardo Neville, Conde de Warwick, existió en realidad y dentro de la Guerra de las dos Rosas jugó un papel capital hasta el punto de ser apodado “hacedor de reyes” (kingmaker). En varios momentos de la película se hace referencia a que Sir Daniel (Oliver Reed) va a alcanzar en fortuna y tierras a Warwick, para que nos hagamos una idea, el Conde era el mayor terrateniente del reino después del Rey, lo cual le procuraba una riqueza y poder capaz de armar o sostener un buen ejército. Durante los primeros años de la guerra apoyó la causa de la casa de York ayudando a Eduardo IV a llegar al trono, pero tras actuar éste de manera dispar en la guerra con Francia, y tratando de recuperar su influencia Warwick terminó por combatir en 1469 al rey, capturándolo y gobernando en su nombre. Tras ponerlo en libertad hubo de refugiarse en Francia y allí se alió con su antigua enemiga también exiliada, la reina Margarita, e invadió Inglaterra en 1470 restaurando en el trono al esposo de ésta, Enrique VI, de la casa Lancaster. Sin embargo al año siguiente sería derrotado en la batalla de Barnet, donde encontró la muerte. Es decir, primero contribuyó a la caída de Enrique VI para instaurar en el trono a Eduardo IV y luego derrotó a éste para devolver la coronar a Enrique VI.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
La Guerra de las Dos Rosas
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]

El término Guerra de las dos rosas, es producto del Romanticismo del siglo XIX, en alusión a los emblemas de ambas casas nobiliarias, la rosa blanca de York y la rosa roja de Lancaster. Esta guerra en que ambas casas se enfrentaron por el trono de Inglaterra, tuvo lugar entre los años 1455 y 1471 y tuvo un componente fundamentalmente dinástico. Durante este tiempo las diferentes casas nobiliarias bien por afinidad, familiaridad o interés, se unieron a uno u otro bando, sumiendo a Inglaterra dentro de un período convulso que la debilitó, pero a cuyo término salió reforzada la Monarquía en detrimento de los debilitados señores feudales, poniendo fin a la Edad Media en la isla.
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Esa disputa entre Lancaster y York venía por ser las dos ramas secundarias descendientes de la familia Plantagenet, que había reinado desde 1154 hasta 1399, año en que Ricardo II, impopular entre la nobleza, fue obligado a abdicar por su primo Enrique Lancaster y posteriormente supuestamente asesinado. El parlamento nombró rey a Enrique IV y hasta 1455 reinó esta casa, con reyes tan famosos por sus gestas bélicas como Enrique V. Pero a este le sucedió su hijo Enrique VI a los ocho meses de edad, quien posteriormente padeció temporalmente demencia, inaugurando un reinado en el que rodeado de malos consejeros la Corona se debilitó al tiempo que se reforzaban los señores feudales. Fue aquel momento el aprovechado por la casa de York para declarar una guerra abi
erta en 1455 haciéndose con el trono en 1461 y coronando a Eduardo IV, quien reina hasta 1470. En ese año, Enrique VI es liberado y restaurado con ayuda de su esposa Margarita y del Conde de Warwick, para ser encerrado en la Torre de Londres y asesinado en mayo del año siguiente, al tiempo que se ajusticia a su hijo y se extingue la rama de los Lancaster. Eduardo IV fue repuesto en el trono hasta su muerte en 1483.[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
Posteriormente las luchas continuarían, ahora en el seno de la casa de York, A Eduardo IV le sucedió su hijo de doce años Eduardo V, pero a éste lo destronó su tío Ricardo III quien a su vez fue vencido por Enrique Tudor (de ascendencia Lancaster) en 1485, proclamándose Enrique VII (el padre del famoso Enrique VIII) quien al casarse con la hija de Eduardo IV, unificó ambas casas y dio lugar a la creación de la rosa Tudor, resultado de la unión de los colores blanco y rojo de York y Lancaster.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
El reparto y la dirección
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El director John Hough ya había dirigido en 1972 otra adaptación basada en una novela de Stevenson, La Isla del tesoro, versión que contó con el actor Orson Welles en el papel de Long John Silver. Después el director rodó la segunda parte de Un hombre llamado caballo con Richard Harris como protagonista y se especializó en productos televisivos, con adaptaciones de la novelista Barbara Cartland como A Hazard of Hearts (1987), The Lady and the Hyghwayman (1989) o Duel of Hearts (1992) donde volvió a trabajar con el joven actor Benedict Taylor; y más recientemente en el género de terror.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
El actor que se erige en verdadero protagonista de esta historia es el joven Benedict Taylor, quien se desenvuelve con frescura y no poca agilidad en el papel de ese joven de acción, valeroso, impulsivo y de nobles sentimientos que es Richard Shelton. En ese momento se encontraba en lo álgido de su carrera, después de haber participado en algunas teleseries británicas como Beau Geste; la famosa Pabellones Lejanos, ambientada en la India colonial y cuyo papel de Wally, lleno de vitalidad, recuerdo gratamente; o Los últimos días de Pompeya. Es el único personaje al que, junto a Fernando Rey, observamos cierta leve evolución dentro de la historia, frente al perfil plano de resto de personajes, repartidos entre buenos y malos.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]

La veteranía de Oliver Reed como Sir Daniel se deja notar en toda la cinta, caracterizando a un noble sinónimo de codicia sin escrúpulos, que actúa en sus pretensiones con su pupila con una irónica frialdad de libro. A su vera, Donald Pleasance compone un personaje no menos mezquino e igual de detestable que una serpiente que se arrastra a los pies de su amo. En el plano femenino la actriz Georgia Slowe luce correctamente en su papel de valiente heroína como Joanna, escasamente impresionable ante sus captores y no sin cierto aire a la princesa Leia de Star Wars. Fernando Rey presta nobleza y empaque más que suficientes al Conde de Warwick, dentro de una de sus muchas interpretaciones en producciones internacionales. Su frase "La justicia no sólo ha de aplicarse, debe verse como se aplica" muestra la sapiencia del personaje.
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La ambientación está bastante bien lograda con fotografía de John Cabrera, aunque a veces se note el uso del zoom de la cámara propio de la televisión del momento (la película fue producida por Disney para la televisión por cable). Los escenarios no le resultarán desconocidos al público español, como es el caso de la Catedral y las murallas de Ávila. Y la Banda Sonora, obra de Stanley Myers, es vibrante y romántica como la aventura, aunque hay momentos, sobretodo los de tensión, en que resulta algo estridente.
Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com
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3 comentarios:
Fernando Rey, o melhor actor do mundo
o milhor actor do mundo
No recuerdo haber visto la película, pero sí me he leído la novela, y creo que han hecho una interpretación muy "americana" del texto.
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