domingo 30 de noviembre de 2008

Las Aventuras del Joven Indiana Jones: Oganga, el que da y quita la vida (1992)

Oganga, el que da y quita la vida

(The Young Indiana Jones Chronicles. USA, 1992)

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Una expedición a través del África Central

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] En Un Mundo de Cine ya hemos hecho repaso a Las Aventuras del Joven Indiana Jones [Ver aquí] en sus años de infancia, dentro de los capítulos en los que realiza viajes por el mundo junto a sus padres a comienzos del Siglo XX. Pero por su contenido y excelente acabado, el capítulo ambientado entre 1916 y 1917 titulado Oganga, el que da y quita la vida, situado en el África Central, resulta sumamente interesante desde el punto de vista tanto del colonialismo como de la I Guerra Mundial y lo que esta significó para la civilización occidental, por lo que no nos hemos podido resistir a incluir su comentario.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
En primer lugar resultar que aun tratándose de una miniserie, los dos episodios que abarca este capítulo, presentan una calidad cinematográfica propia de una de las mejores obras del género de aventuras. Es también uno de los pasajes en que mejor fruto dio la idea de George Lucas de unir al entretenimiento un fuerte componente educativo. Aunque considere que dos de las películas que mejor sintetizan el colonialismo son Memorias de África y Pasaje a la India, y pueda ser complementada su visión con Lawrence de Arabia, no es menos cierto, que el presente capítulo de Las Aventuras del Joven Indiana Jones se presta quizá más fácilmente a un público menos adulto por el modo en que están presentadas las andanzas del joven protagonista.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
El capítulo está dividido en dos partes, el primero titulado África del Este Alemana, ambientado en diciembre de 1916 y el segundo Congo, Enero de 1917 (aunque la acción tenga lugar mayormente en Gabón). Ambos se desarrollan dentro del marco de una expedición militar durante la I Guerra Mundial. Los dos protagonistas, pertenecientes al ejército belga (Indy y Remy), combaten al ejército alemán y mantienen encuentros con sus aliados franceses.
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Dentro del recorrido que por los diferentes frentes de la I Guerra Mundial realiza Indy, se encuentran los escenarios coloniales africanos. Tras alistarse en el ejército belga al ser éste el único que no pregunta la edad (Indy tiene 16 años) y cambiarse el apellido a Defense (el suyo es Jones) pide destino en África, donde se le concede automáticamente por ello el grado de teniente. Tras sus peripecias en compañía de su amigo Remy ayudando a los británicos del general Smuts a combatir al hábil estratega Coronel von Lettow en el África del Este, le vemos ahora al inicio de este capítulo engrosar de nuevo las filas belgas en su avance hacia Tabora, la capital administrativa germana del territorio. Tras una victoria lograda gracias a su temeridad y desobediencia sobre las trincheras enemigas, es ascendido a capitán y encomendada la misión de acompañar al mayor Boucher en busca de un cargamento de armas justo en la costa oeste, para lo cual habrá de atravesar el continente. Los hechos a partir de los que se desarrolla la aventura son reales, a finales de 1916 el general belga Tombeur, que aparece en el capítulo encomendándole a Indy la misión, inició una ofensiva sobre el ejército alemán de von Lettow que le llevó a conquistar Tabora.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
El África Colonial en la I Guerra Mundial
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
Antes de proseguir conviene hacer referencia a la geografía política por la que se desenvuelve el film. En 1916, la Gran Guerra Europea se extendía a todos aquellos territorios donde ambos bandos poseían territorios o intereses. Al teatro de operaciones principal de Europa, se sumaban otros dos escenarios secundarios, uno en Oriente Medio y otro en África. En el segundo de estos, el reparto colonial finalizado en 1885 con la Conferencia de Berlín había puesto a todo el continente bajo dominio europeo, confirmando a Gran Bretaña y Francia como potencias dominantes en cuanto a territorios, pero otras naciones también habían obtenido diversas colonias (Alemania, Italia, Bélgica, Portugal). Por citar a las dos nacionalidades que aparecen en el capítulo, los belgas poseían el Congo belga (actual República Democrática del Congo), una vasta extensión de territorio en el centro del continente, lo cual explica la presencia de su ejército, en el que combate Indy; y al Imperio Alemán le había correspondido África del Este o África Oriental Alemana (actual Tanzania), África del Sudoeste (actual Namibia) y África Occidental Alemana (actuales Togo y Camerún). Y la parte final del viaje de ida que realiza la expedición de Indy se adentra por el río Ogooué hasta Port Gentile a través de Gabón, uno de los cuatro territorios que formarían el África Ecuatorial Francesa. Por tanto la acción se desarrolla en la zona central del Continente, desde el Este en la zona de Los Grandes Lagos hacia el Oeste, junto al Golfo de Guinea en territorios bajo dominación europea hasta la década de los años 60 del siglo XX.
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Los títulos de crédito iniciales de la actual versión del capítulo, nos muestran en blanco y negro a diferentes tropas nativas coloniales. Como en el resto de capítulos que se desarrollan en África durante los años de guerra, vemos que ambos bandos, tanto los aliados como los alemanes cuentan en su composición con un importante número de tropas de color. En el asalto a la trinchera enemiga, los oficiales belgas entre los que se encuentra Indy, comandan soldados de color y los alemanes lo mismo. Esto refleja bien uno de los aspectos del colonialismo, donde los territorios eran gobernados por los funcionarios y la oficialidad europea, mientras que el resto de las funciones las desempeñaban los nativos. Así Indy bajo su identidad de capitán Defense, es prototipo de un oficial blanco al mando de tropas nativas, aunque en la realidad también se capacitaron a oficiales y suboficiales indígenas. Estas se diferencian por el uniforme que llevan, porque en el fondo todos son africanos reclutados por los europeos. En el caso de la colonia del Congo, los belgas crearon la Force Publique en 1895 y posteriormente desempeñó tanto labores de policía como militares. Los alemanes también armaron a muchos askaris (que es como se denominaba a estas tropas nativas en el este de África) como también se puede observar en la serie. El sargento Barthelemy (nativo) le explicará que él milita en el ejército porque los belgas le arrancaron de su poblado para hacerle soldado de los hombres blancos “se llevaron a todos los hombres jóvenes, mi familia pasa hambre y no estoy allí para alimentarles, estoy aquí luchando en vuestra guerra y puede que muera… belgas franceses alemanes no hay diferencia”. Los europeos no capacitaron a los africanos mucho más allá del campo militar y administrativo. Y de hecho en casos como los de los belgas, fortalecieron diferencias étnicas existentes entre la población y contribuyeron a su militarismo.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
La escena con que se abre la aventura es una excelente recreación y muestra de cómo se desarrollaron los combates durante la I Guerra Mundial, en este caso con Indy y sus hombres cargando a la bayoneta contra las trincheras enemigas, donde los alemanes defienden su posición con una ametralladora y con fuego de mortero. La importancia de las ametralladoras por su potencia de fuego queda puesta de relevancia en el viaje de más de 3.000 kilómetros que van a tener que realizar por el corazón de África para traer un cargamento de las mismas y así poder tomar Tabora, la capital administrativa del África del Este Alemana.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
De la zona desértica y de sabana del África Oriental Alemana pasamos a la zona selvática, de jungla y bosque tropical que conforma el paisaje del Congo y del Gabón francés. De la dureza del territorio da buena cuenta en la carta a Lawrence de Arabia que vemos escribir a Indy el 3 de diciembre de 1916 “Me he embarcado en una gran aventura, vamos a atravesar el Continente para conseguir un cargamento de armas necesarias para nuestra guerra. Es una larga y dura travesía de 3.000 kilómetros, pero en África una simple ametralladora puede ser decisiva en una batalla. La diferencia entre la victoria y la derrota. En tus cartas me dices que el sol de Arabia es el más severo de todo el mundo. No quiero discutir contigo pero creo que nuestro sol africano puede darle lecciones al tuyo. Es la caldera de Dios”. El camino lo realizan en barco, en tren y a pie a través de regiones de naturaleza virgen que nos ofrece hermosas panorámicas pero también el peligro de enfermedades como la viruela (los africanos no están vacunados y resulta mortal) la malaria o la fiebre amarilla.
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Visiones sobre el colonialismo
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
El viaje que realiza Indy es algo más que una simple misión en busca de un cargamento de armas, en cierto modo es un viaje iniciático al corazón de África (de las tinieblas, que firmase Joseph Conrad) pero también del colonialismo y del sinsentido de la guerra. En su azaroso avance por la región selvática, plagado de enfermedades que diezman a la tropa, Indy irá descubriendo cómo las cosas son muy diferentes a como él creía y cómo se desmonta su idea del colonialismo y los fines de esta guerra. Así su optimismo inicial que le hace expresar que la Gran Guerra que se está librando traerá consigo mejoras para la vida en África. Como le cuenta al comienzo por carta a Lawrence “[…] Creo que nuestra causa en África es parecida a la que me has descrito de Arabia. Sé que mis hombres desean la Independencia. Bajo el gobierno alemán África no podrá llegar a la autodeterminación. Pero después de ésta batalla con nuestra ayuda quizás las cosas serán diferentes. El sargento Barthelemy personifica todo lo que es esta tierra: es fuerte de carácter, fiel de corazón y valiente de espíritu. Es por él que luchamos, para que sus hijos puedan heredar esta tierra algún día”. Es un pensamiento bienintencionado de un hombre bienintencionado, propio de una visión paternalista que cree que su bando encarna el bien y el opuesto el mal.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
Sin embargo los acontecimientos le harán ver y comprender que en esencia, los propósitos de su misión son puramente militares, que todo se reduce a un estricto cumplimiento de órdenes dentro de una guerra entre europeos, en la que se desprecia la propia vida humana (los soldados caen enfermos y son abandonados a su suerte como el pequeño niño ubangi huérfano) importando únicamente cumplir el objetivo a toda costa. Y será el sargento Barthelemy quien se lo confirme cuando le de su opinión “Capitán Indy, eres un buen hombre, un hombre comprensivo pero no muy listo. Los belgas no están aquí por el futuro de mi gente, sólo están aquí por el futuro de los blancos. Cuando acabe esta guerra ¿los belgas se irán a casa? ¿Se marcharán de África? No, los belgas quieren poseer el suelo africano igual que los alemanes, no hay diferencia”. Lo que más tarde le hace reflexionar a Indy en su carta “¿Y si mi sargento tiene razón y esto sólo es una guerra del hombre blanco por la posesión del hombre negro?”.
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Mientras el mayor Boucher ejemplifica el militar racional entregado por completo a su misión en el cumplimiento ortodoxo de sus órdenes sin lugar a sentimentalismos que puedan poner en peligro su objetivo, el capitán Defense (Indy) ofrece un semblante más impresionable propio en principio de una persona joven que no carece de una sensibilidad que le conduce a asumir decisiones más humanas aunque no carentes de riesgos para la misión.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
El bote de río a vapor La Collette que toman en Franceville para realizar la ruta final de su expedición hasta Port Gentile, nos recordará indudablemente a La Reina de África y su capitán Zachariah Sloat al personaje interpretado por Humphrey Bogart en la cinta de John Huston. El uso de estos viejos botes de vapor fue muy común hasta tiempos recientes en la comunicación hacia el interior de África a través de sus caudalosos y navegables ríos como el Ogooué, principales rutas de transporte y comunicación del continente.

El doctor Albert Schweitzer y su filosofía
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
La llegada a Port Gentile se logra a costa de la muerte de la gran mayoría de la expedición, y será en su viaje de regreso, cuando recalen en el hospital que junto al río atiende el doctor alemán Albert Schweitzer. Éste es uno de los muchos personajes existentes en la historia real a los que Indy conoce en los diferentes episodios de la serie. El doctor Schweitzer inicialmente despierta en Indy un fuerte rechazo y desconfianza por su condición de alemán y a priori por tanto enemigo, para terminar comprendiendo y admirando no sólo la labor que desarrolla en África, sino también la filosofía que la inspira. Schweitzer es claro ejemplo de hombres blancos que se instalaron en África en los siglos XIX y XX con el fin de ayudar a los nativos en la cura y tratamiento de sus enfermedades por medio de los adelantos de la medicina occidental (en Port Gentile ya hemos visto primero un hospital atendido por monjas). Y es el empleo de la anestesia en sus operaciones, la cual duerme al paciente para despertar después, lo que da origen al sobrenombre con el que es conocido por los nativos y da título al capítulo de la serie: Oganga, que como el mismo explica, puede traducirse por “El que da y quita la vida”.
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
El doctor Albert Schweitzer (Alsacia, 1875- Lambaréné, 1965) fue médico, filósofo, teólogo y músico franco alemán (Alsacia pasó durante su vida de Alemania a Francia). Especializado en la obra de Bach y en el órgano, escribiendo obras de importante referencia al respecto (aunque en el capítulo, en África, le veamos tocar el piano). En 1913, año en que finalizó sus estudios de medicina, se trasladó junto a su esposa a Lambaréné en Gabón, donde creó un hospital, el lugar donde lo encuentra Indy. Al final de la I Guerra Mundial fue internado en Francia por su condición de alemán, regresando a África en 1924 para reconstruir su viejo hospital (que todavía hoy se conserva junto a su piano). El resto de su vida viajó ocasionalmente a Europa y Estados Unidos para dar conferencias, y en 1952 recibió el Premio Nobel de La Paz. Además fue tío del pensador Jean-Paul Sartre.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
En el tiempo que transcurre junto al doctor Schweitzer, la música se torna más melódica, y el compositor realiza variaciones a partir del adagio del concierto para clarinete de Mozart (la misma que sonaba en Memorias de África, 1985) aprovechando que Schweitzer fue un gran músico que ofreció conciertos en numerosos lugares de Europa y especializado además en la obra de Bach. Y es en compañía del doctor, a través de apacibles viajes por el río para realizar curaciones, cuando se producen conversaciones sobre el sentido de la guerra y sobre la crisis de la civilización occidental que ésta ha puesto de manifiesto.
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Schweitzer: La civilización se está derrumbando a nuestro alrededor.
Indy: ¿Por culpa de la guerra?
Schweitzer: No, la guerra no es la causa, sólo es un síntoma. ¿Se te ocurriría entrar en casa de un desconocido matar a toda la familia y quedarte la casa?
Indy: Claro que no.
Schweitzer: ¿por qué?
Indy: No estaría bien.
Schweitzer: Tu corazón te dice eso. Pero cuando los gobiernos deciden invadir y cometer asesinatos millones de hombres tan morales y éticos como tú acuden en manada incluso arriesgando su propia vida. ¿Por qué?
Indy: No es lo mismo.
Schweitzer: Eso es lo que te han enseñado a creer. La sociedad no quiere hombres que piensen y que tomen decisiones. Quiere sirvientes que hagan lo que se les dice. Los hombres prefieren que la sociedad piense por ellos, es más fácil, elimina la necesidad de hacer juicios morales. La simple obligación de obedecer. Imagínate este mundo sin que nadie pudiese confiar en un país para justificar sus acciones. Imagínate si cada hombre tuviese que dar cuenta de todo lo que ha hecho. La esperanza para los humanos no yace en las naciones, en los gobiernos o en las religiones, ni siquiera está en las estrellas, yace sólo en el corazón humano [Ver vídeo al final del artículo].
[Autor: José Luis Urraca Casal para www.unmundodecine.com]
El sinsentido de millones de muertos termina por alcanzar su máxima expresión cuando el jefe de la tribu a cuyo hijo acuden a salvar, cuando no puede entender que puedan morir 10 hombres en una batalla por la inmensa pérdida que ello supone para su pueblo. Y haciendo alusión a cómo se desarrolla la guerra en las trincheras europeas, donde antes de ordenar la retirada los generales franceses han enviado en sucesivas oleadas a 30.000 soldados a la muerte por tomar una montaña, “Si no puede entender que se hayan matado 10 hombres cómo le explico que 30.000 chicos franceses están amontonados en las laderas de una montaña como resultado de una batalla o los siete u ocho millones que ya han muerto en la guerra” le explica Schweitzer a Indy.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
Por su condición de alemán, Schweitzer será obligado a abandonar África, otro de los sinsentidos de la guerra, a pesar de la labor que realiza y de los intentos de Indy por ayudarle. Y por si fuera poco, a esto se suma la noticia de que Tabora ya ha caído sin necesidad de las ametralladoras que han motivado toda la desdichada misión en la que ha perecido la práctica totalidad de sus miembros. Indy habrá de escoltarlas ahora hasta Europa y así continuar con sus aventuras.
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Para finalizar el comentario, la película introduce en la parte inicial de la expedición en palabras del propio sargento nativo Barthelemy un mensaje acerca de la infancia, que incluye la importancia de su nutrición y educación como motivo de esperanza e independencia (y hoy diríamos que de desarrollo). “Cada niño, si crece fuerte, si crece sabio algún día creará un futuro para mi gente. No será un soldado de los blancos en una África de los blancos, sino un hombre negro, un hombre africano en su África”.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com

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· Las aventuras del joven Indiana Jones
· Jinetes de leyenda
· La jungla en armas
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A continuación puede verse la escena en que Jones y el doctor Schweitzer conversan por el río:

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4 comentarios:

Jack dijo...

Tiene que ser muy interesante por lo que comentáis pero yo no la he visto. Y como siempre ¡menuda documentación! Saludos

José Luis Urraca Casal dijo...

Sí es muy interesante, pero te recomiendo si puedes ver la serie al completo, o al menos los episodios de la juventud de Indiana en tiempos de la I Guerra Mundial y por tanto los episodios previos en África.

Pepe del Montgó dijo...

Como he leido tu respuesta a Jack, antes de comentar ya he puesto la mula a trabajar porque además mi nieto es un fan de Indy. Hay bastantes capítulos. Gracias.

José Luis Urraca Casal dijo...

A tu nieto le gustará Pepe. Los primeros son los correspondientes a los viajes que hace con su padre por el mundo de la época. Luego realiza un recorrido por la revolución mexicana, la I Guerra Mundial, la Revolución Rusa y los primeros años veinte. Tienes una referencia en el artículo de los años de infancia que se enlaza al final del artículo.