miércoles, 17 de diciembre de 2008

Annapolis (El Desafio) Película, 2005

El Desafío

(Annapolis. USA, 2006)


-por José Luis Urraca Casal-


Demostrando la valía en la Academia Naval

En una línea entre Oficial y Caballero y un film de boxeo, la película de Justin Lin, El Desafío (Annapolis) mezcla una historia de superación personal con el atractivo de la famosa academia militar naval para oficiales, acompañándola de un mensaje un tanto alejado de la filmografía militar reciente sobre los conflictos de Oriente Medio. Protagonizada por James Franco y Tyrese Gibson, cuenta con una notable fotografía, una adecuada banda sonora con temas épicos de Brian Tyler y un guión flojo a base de historias ya vistas en el cine.

Comentario.- Jake Huard es un joven operario de los astilleros de la ciudad de Annapolis, donde trabaja a las órdenes de su padre y junto a sus amigos de toda la vida. Un día, después de mucho perseverar ante su congresista, consigue ser admitido en la Academia Naval que está en la otra orilla del río. Es un intento de cumplir su sueño de infancia y demostrarse a sí mismo y a los demás que es capaz de conseguir alfo en la vida. Pero de entrada, su personalidad le hará ver que no encaja del todo en el lugar con su propensión a desafiar a la autoridad, y además choca de frente con un severo teniente dispuesto a hacerle renunciar a fuerza de presionarle.

Un reparto encabezado por James Franco

James Franco es un actor hecho a si mismo, que viene realizando una interesante carrera que sorprendentemente alterna tanto los trabajos comerciales como el cine de autor e independiente que apenas sí sale de las fronteras de Estados Unidos, habiéndose dirigido él mismo en películas como El mono (The Ape, 2005). El gran público lo conocerá por ser Harry Osborn, el amigo y rival de Peter Parker en la trilogía de Spiderman. Su rostro sumamente expresivo y ese aire desenfadado le llevaron a protagonizar la película James Dean: una vida inventada (2001) encarnando pasmosamente al legendario intérprete, lo que le valió el Globo de Oro al mejor actor de televisión. Pronto le veremos en Me llamo Harvey Milk, como amante del malogrado político californiano. Aquí en Annapolis parece haber desperdiciado su talento ante la escasa calidad del proyecto y después de haber adquirido una forma física adecuada para subirse al ring (que le llevó a aumentar de peso) el director lo utiliza para lucir atractivo y su sonrisa seductora, ya sea enfundado el uniforme naval o sin él, sobre la lona del cuadrilátero.

El resto del reparto lo componen Donnie Wahlberg (hermano de Mark Wahlberg) correcto en su papel del teniente Burton que apadrina a Jake Huard en la academia. Tyrese Gibson, cantante de color que comenzó su carrera como modelo y ha protagonizado películas de acción como A todo gas 2 (2003), El vuelo del Fénix (2004) o Transformers (2007). En Annapolis interpreta a un teniente de imponente figura, rudo semblante, seca voz y pocos amigos, que antes ha sido marine y con el que tendrán que enfrentarse los alumnos de la Academia. Brian Goodman, habitual en series de televisión como el padre de Jake. Jordana Brewster, protagonista de A todo gas junto a Paul Walker, aquí convertida en la alférez de la marina Ali, rondada por el joven protagonista. Rostro carismático y de lozana belleza, cuya amabilidad y blandura sorprende entre el resto de preparadores. Roger Fan, actor de rasgos asiáticos como un antipático cadete compañero de habitación Loo. Y Chi McBride protagonista de color de la serie Boston Public en el papel de entrenador de boxeo.

Academias de cine y cine para academias

Pocas películas como Top Gun (1986), protagonizada por Tom Cruise han tenido un efecto tan positivo para las fuerza armadas de los Estados Unidos y en concreto las aéreas. La película combinaba a la perfección los intereses y valores patrios, con el reclamo de la acción, el amor y la juventud de actores como Cruise, Val Kilmer o Kelly McGillis, todo ello aderezado con una resultona banda sonora al ritmo de “Take my breath Away”. En el caso de la marina, el precedente más directo de El Desafío lo encontramos en Oficial y Caballero (1982) con la que, aunque a años luz, guarda muchos paralelismos (y que también
jugaba algunas de las bazas que luego utilizó Top Gun). Desde el joven cadete inadaptado que era Richard Gere hasta el exigente sargento negro Louis Gossett Jr., quien ganó el Oscar al mejor actor secundario por aquel papel, pasando por las consabidas pruebas físicas y exámenes de texto tantas veces ya vistos para lograr graduarse. Sin embargo (y siendo quien suscribe poco favorable a Richard Gere) El Desafío, aunque tenía todos los elementos para conjugar una buena película, queda muy lejos de sus predecesoras a causa de un guión y una puesta en escena flojos y poco convincentes. Desprovista de la tensión dramática de Oficial y Caballero, con una tenue trama romántica o los conflictos internos del personaje poco profundizados, queda prácticamente reducida a un vistoso, eso sí, paseo por la Academia a través de fotogénicos cadetes de ambos sexos. No aporta nada nuevo sobre lo ya visto y en todo caso proporciona cierta distracción y entretenimiento para espectadores no demasiado exigentes (como un servidor).

Entre uniformes y cuadriláteros
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Para situarnos, así como West Point la emblemática academia militar retratada con nostalgia y reverencia por John Ford en Cuna de héroes (1955) lo es al ejército, la Academia de Annapolis lo es a la marina. Allí se forma la oficialidad de la marina estadounidense. Situada en el noreste del país, la ciudad de Annapolis, junto a la famosa bahía de Chesapeake, es además la capital del estado de Maryland.
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En principio el guión parte de cuestiones más o menos interesantes, la historia de un chico de familia humilde que perdió a su madre, que quiere cumplir un sueño de infancia y demostrar su valía a los demás. Pero que para ello ha de aprender a aceptar la ayuda de los demás, a confiar en si mismo, y a que de él y de sus actos también depende el resto de sus compañeros, al menos en la marina.

El chico tiene poca comunicación con su padre y siente que no confía en él. La situación a la llegada a la academia no puede ser más descriptiva, mientras los demás cadetes son despedidos al calor de sus familiares, Huard entra sólo. Posteriormente todos sus compañeros de habitación reciben cartas menos él. Y sólo, sin desear la ayuda de nadie se mantiene casi hasta el final.

La película comienza con un combate de boxeo, escena en la que vemos a Huard tendido en el suelo y parábola del resto de la historia, lo que le impulsa a levantarse es el hecho de que los demás consideren que no puede lograr su objetivo (volverá a la academia al comprobar que su amigo apostaba porque abandonaría y ver que su padre no lo disuade de renunciar porque no confía en él). Y el boxeo se convierte en parte importante de la historia aprovechando los seis meses de entrenamiento que los guardiamarinas reciben en la Academia y el torno que se celebra todos los años en la misma. Y es aquí donde Annapolis divide su atención entre el tiempo que resta a un mejor desarrollo del paso por la academia en favor del boxeo, el cual ocupa toda la parte final de la cinta. Testosterona en estado puro que sirve para que el protagonista (el bueno) se despache a gusto de acuerdo a su personalidad y la resolución de sus problemas con su odiado teniente (el malo) sea a fuerza de golpes y de músculo. Al fin y al cabo, el cuadrilátero es el único lugar donde como les recuerda el entrenador, todos son iguales en la Academia.
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Con el reclamo de unos jóvenes cadetes de academia, explora escasamente la vida en la academia y su formación más allá de una serie de consabidos clichés de rutinarias actividades como el estudio (memorizar a pesar de lo que pueda parecer, es importante para un oficial) o ciertas pruebas físicas. Y son pocos los espacios utilizados como parte de un rodaje que se realizó en la Universidad de Princeton y en el puerto de Filadelfia ante la imposibilidad de rodar en la propia academia. Un ejemplo reciente mucho mejor abordado en este aspecto lo podemos encontrar en The Guardian, la película protagonizada por Kevin Kostner y Ashton Kutcher rodada también 2006 en torno a la formación de la guardia costera y que además se internaba brevemente en su entrada en el posterior servicio activo.

El romance dentro de la historia tampoco llega a mucho, quizá debido a que las relaciones entre miembros de la academia no están permitidas dentro de este período de instrucción o por entrar dentro del tono light de todo un guión que llega a suavizar el intento de suicidio que acontece en el tramo final (a diferencia de Oficial y Caballero donde sí adquiría unos tintes realmente dramáticos).

En cuanto a las interpretaciones, a lo inicialmente expuesto sobre el reparto, añadir que James Franco sale airoso, aunque su personaje de Jake Huard esté lleno de contradicciones con el contexto y con algunos mensajes que éste último trata de transmitir a los alumnos de la academia. Así da el tipo como joven de clase humilde curtido entre astilleros, pero su arrogancia e impulsividad, que persisten hasta el fin
al, no son los propios de un futuro oficial que tendrá que tomar decisiones que afecten a la vida de sus hombres. Y sin embargo, aunque supere en cierta medida su individualismo, su constante desafío a la autoridad representado en su enfrentamiento con Cole dentro y fuera del cuadrilátero acaba por ser jaleado por sus compañeros. Un teniente Cole encarnado por un impertérrito Tyrese Gibson que, odiosas son las comparaciones, carece de la expresividad de Louis Gossett en Oficial y Caballero. Pero que representa el lado más realista de la academia, no trata de resultar simpático, y encaja dentro un marine curtido, duro, plenamente consciente de lo que se requiere de un oficial sobre el terreno y por tanto no es dado a la compasión que parecen ejercer algunos de sus compañeros de oficialidad. Es ahí donde entra directamente el personaje de “Gemelos” interpretado con soltura y buen humor por Vicellous Shannon, y que con todo el respeto para su ilusión por entrar en la Academia y lo que esto representa para su familia y su pueblo (el también al igual que Huard tiene algo que demostrar) se comprende poco, dadas sus aptitudes y condiciones físicas (excesiva obesidad) cómo ha logrado ingresar en Annapolis. Dejando este hecho aparte, sí está bien desarrollada la relación de amistad y complementariedad mantenida con Huard, especialmente su comparación con los estados de Mississippi y Arkansas. Su rol dentro de la película, en lo referente a las pruebas físicas, emula también al de la mujer soldado de Oficial y Caballero.

Visiones de la vida militar en Annapolis

La película se mueve en un terreno especialmente árido en nuestros días al navegar por entre las vidas de jóvenes que deciden entrar a formar parte de la marina estadounidense. Pues así como otros muchos films recientes ponen el dedo en la llaga en la participación de jóvenes soldados en medio de conflictos sangrantes como Afganistán o Irak (la última Stop Loss, 2008) o (y) en las consecuencias posteriores (Regreso al infierno, 2006; En el valle de Elah, 2007), Annapolis tiene lugar en el preámbulo a dichas situaciones. Es decir, en el imaginario de la entrada en un cuerpo que puede terminar conduciéndote a algunos de los escenarios referidos.
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Si bien no significa del todo que Annapolis sea una película al servicio del tío SAM, pues de ser así, hubiera,
como es habitual en estos casos, recibido el parabién de las fuerzas armadas y su director podido rodar en las mismas instalaciones de la Escuela Naval. Esto no ha sido así, presumiblemente porque la autoridad competente habrá estimado que lo que en la película se recoge, poco se ajusta a su propia percepción de la Academia. Y esto puede quedar bien reflejado en que si bien la imagen de la academia es enteramente positiva, casi de postal, en ninguno de los cadetes vemos un espíritu o discurso patriótico y tampoco en el film. Únicamente se incide en cuestiones que tienen que ver con el comportamiento que ha de tener un oficial para dirigir mejor a sus hombres y su formación.

Sí parece definir correctamente lo que es liderazgo o la camaradería necesitadas dentro de una unidad del ejército, sobretodo una vez que entra en acción, con frases como la pronunciada por el teniente Cole “Una compañía es tan fuerte como el más débil de sus integrantes” y haciéndonos caer en la cuenta de la necesidad de que no haya lugar para el deshonor o la compasión entre los integrantes de la compañía, aunque aparentemente esto pueda resultar impopular (llevado al extremo lo podemos ver cuando Loo delata al puertorriqueño por haber mentido). La necesidad de ayudarse y la dependencia existente entre unos y otros formando un equipo frente a la individualidad del guardamarina Huard. Pero esto en parte se va paradójicamente todo al traste cada dos por tres dentro del guión con la impulsividad y arrogancia que mantiene el personaje de Huard de principio a fin.
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La película contrapone los dos lados del río. A un lado están los mugrientos y viejos almacenes de los astilleros donde Jake Huard, su padre y sus amigos se ganan la vida honradamente como obreros construyendo barcos para la armada, y al otro lado se encuentra la afamada academia naval y todo un ejército de prestigioso uniforme. Huard soñó de niño junto a su amigo que de mayor sería oficial, y mientras el otro es feliz con su vida, hay algo que a Huard lo mantiene insatisfecho. (Y Huard es mejor que su amigo, lo vence en el combate con que se inicia el film). En su día su madre, que sí se preocupaba por él, le hizo creer y prometer que lograría cruzar ese río que lo separa de su destino. Su entrada en la Escuela Naval le puede permitir demostrar a los demás que vale para algo y que es alguien para admiración de propios y extraños. En ese mismo sentido ya avanzada la película, le espeta a su padre que está molesto con su entrada en la Academia porque él no lo logró, ahondando así en el carácter más elevado de su condición. Sólo hay que comparar el color y la suciedad de los buzos de trabajo del puerto y la blancura impoluta de los elegantes uniformes de marina. En una palabra, Huard no quiere pasarse la vida construyendo barcos, prefiere navegar en ellos.

Puntualizar que dichos Astilleros no existen en Annapolis, los más próximos están en Baltimore y los mostrados en la película corresponden a Filadelfia.
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De acuerdo a los tiempos actuales, los miembros de la academia, tanto entre la oficialidad como entre los cadetes, dentro de la película responden a la presencia tanto de mujeres como de hombres y a diversos orígenes raciales. Así tenemos a un cadete puertorriqueño (que sin embargo no queda muy bien parado) otro de rasgos asiáticos, y el resto blancos o de color.

Sorprende el último diálogo de la película, aquel en que el teniente Cole ya con uniforme de marine y a punto de subirse a un autobús con otros miembros del cuerpo, evidentemente (aunque no se diga) hacia Irak, le contesta a Huard que si quiere saber el resultado de proseguir el combate, se aliste con él. Puede traducirse como todo un mensaje dirigido al reclutamiento, o como que en la marina no todo es académico, algo que Cole ya ha criticado antes en el monumento a los caídos a sus compañeros de oficialidad, que según él, juegan a la guerra.

Conclusiones finales
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Nos encontramos pues ante una película que a aquellos con el suficiente cine a sus espaldas les recordará a títulos ya realizados y donde muchos de los aspectos de los aquí recogidos quedan mejor reflejados. A pesar de todo lo expuesto, la película aunque floja y previsible (como tantas) no es ni con mucho nefasta, transcurre con un ritmo ágil. Algunas escenas además se benefician de un tono épico y fluido muy bien subrayado por la banda sonora de Brian Tyler (sobretodo en los entrenamientos) que incluye también temas cañeros y nos regala además alguna que otra canción romántica mientras vemos a James Franco y Jordana Brewster bailar en un bar de la ciudad.

A continuación puede verse el trailer de la película en youtube. Eso sí, olvidarse de las escenas de portaviones, navíos y aviones de combate, porque en el metraje no aparecen, han sido utilizados únicamente como ambientación y reclamo publicitario. La película está disponible en videoclubes.

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4 comentarios:

Jack dijo...

Me parece, entonces, que esta no la voy a ver. Para mi las academias militares tocaron cima con "La chaqueta metálica" de Kubrick. Ya tengo Amazing Grace. Aora sólo me falta ajustar los subtítulos.

José Luis Urraca Casal dijo...

Espero que te guste Amazing Grace. Al principio hay que darle tiempo para que vaya tomando forma y se encamine la acción.

Pepe del Montgó dijo...

Vaya derroche de datos para cada película! Así es que abrís las ganas de verlas o de revisarlas. Como la SGAE meta mano por internet me parece que estamos perdidos.

José Luis Urraca Casal dijo...

Casi todas las películas pueden tener una lectura interesante, unas más que otras, pero siempre encontraremos a alguien a quien le guste un determinado título. Y si los comentarios abren el apetito de visionar, nos alegramos.