domingo, 30 de marzo de 2008

Jumper (Película, 2008)


Jumper

(Jumper.USA, 2008)

-Autor: José Luis Urraca Casal-


Salto al vacío tecnológico del turismo tele-transportado

Jumper es la historia de un solitario chico de instituto que un buen día descubre su capacidad para tele-transportarse en el espacio. Película de acción basada en la novela de ciencia ficción homónima escrita por Steven Gould en 1992, ha sido llevada al cine de la mano del director Doug Liman, responsable de la primera entrega de la trilogía de Bourne. La capacidad de tele-transportarse ahorra el tiempo de espera que los humanos invierten en los desplazamientos, y está claro que a ésta película la ha conducido a una frenético ejercicio de acción visual que apenas permite recalar en determinados aspectos supuestamente importantes en la trama de la historia. Se ahorra tiempo y va directa a la acción. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Jumper (más de 70 millones de dólares de presupuesto) es a todas luces un film pensado para hacer taquilla en base a unas consabidas fórmulas que permiten crear el atractivo gancho para quienes mayoritariamente pueblan hoy nuestras salas de cine, el público adolescente. A un reparto de jóvenes artistas guapos y sobradamente populares entre dicha audiencia, como son Hayden Christensen (Darth Vader en su juventud) o Rachel Bilson (la atractiva Summer de la serie O.C.) se une un ya crecido y versátil Jaime Bell (Billy Elliot) más la presencia de un incombustible Samuel L. Jackson que cual sello de garantía, aporta su veteranía como actor en calidad de villano de la historia. A este inicial aliciente de ver a todo éste elenco unido en torno a la adaptación de una novela de moderado éxito, se le añaden unos impactantes efectos especiales, una buena fotografía que sabe sacar partido del tour emprendido por medio mundo y un ritmo frenético a base de acción, acción y ... más acción.
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Anunciada como el comienzo de una supuesta trilogía (basada en las novelas "Jumper" y "Reflex" de Steven Gould) quizá ello pueda servir de forzada justificación de lo descafeinado del argumento de esta primera entrega, pues múltiples elementos del guión son meramente empleados para luego carecer del merecido desarrollo. Así se nos plantea un trasfondo familiar del personaje protagonista David Rice (Christensen) que apenas recibe explicación y que llega a su culminación con la aparición, ya al final de la cinta, de la actriz Diane Lane completamente desaprovechada en un papel que parece metido con calzador. El enfrentamiento entre quienes como el joven protagonista poseen el don de la tele-transportación y quienes les dan caza, está falto de adecuado tratamiento. Lo cierto es que el ritmo frenético impuesto por el recurrido uso de la tele-transportación apenas lega al espectador tiempo siquiera para la reflexión, lo cual deja para una vez concluido el metraje el planteamiento de numerosas preguntas sobre los cabos sueltos deshilvanados a lo largo del mismo. Y es que la desmedida importancia conferida a la acción va proporcionalmente en detrimento del peso que en la historia hubieran podido adquirir elementos más importantes de la trama.

Superhéroe de atípico comportamiento
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En lo que Jumper parece distinguirse del resto de superhéroes de la pantalla es, no ya en el hecho mismo de la tele-transportación (visto con menos efectismo pero dentro de una historia con más sentido en la serie Héroes) sino en el propio carácter y conducta del personaje interpretado por Hayden Christensen. El superpoder que le supone la habilidad del viajar en el espacio no le abre el camino a la quimérica y épica labor de ayudar al mundo y a los demás, sino más bien un camino para aprovecharse sin más del mismo. El joven David Rice se entrega a un completo disfrute hedonista que lo lleva a atravesar cámaras acorazadas de bancos y enriquecerse con el botín sustraído, vivir en un piso en la gran manzana de Nueva York, emprender fugaces salidas nocturnas, irse a surfear las mejores olas del momento o realizar viajes propios de la mejor guía turística, acompañado de guapas féminas con las que disfrutar en el anonimato de la noche. Este epicúreo semblante del superhéroe no puede quedar más patente en esa escena de la inundación presenciada impasiblemente a través del televisor. Tan sólo el reencuentro con una vieja compañera de colegio, Millie (Rachel Bilson) da lugar al romance y la preocupación por alguien más que si mismo, poniendo eso sí, todo el encanto de su destreza al servicio de la conquista amorosa.

De Giza al Coliseo pasando por Tokyo
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Dado el gran número de localizaciones y lugares emblemáticos aparecidos, Jumper parece una película sacada de una postal con continuas bellas estampas de lugares como la Torre Eiffel, las pirámides de Egipto, la muralla china o los polos. La tele-transportación permite a nuestro héroe tomar el sol sobre la cabeza de la Esfinge, descansar de la lluvia bajo el paraguas junto a la esfera del Big Ben o adentrar a su chica en el Coliseo de Roma fuera de horas de visita. Y es que entre los fuertes del rodaje se haya el honor raramente permitido de poder haber rodado durante tres días seguidos en el mismísimo Anfiteatro Flavio a plena la luz del día, descendiendo a su foso, convertido de nuevo en escenario de batalla entre “jumpers” (en castellano se traduciría por "saltadores") y sus perseguidores los “paladines”. Este viaje por las maravillas del pasado más y menos reciente se completa con escenas como las protagonizadas por Christensen y Bell por las calles de la moderna y sofisticada Tokyo (viaje éste último al que como apuntaba mi amigo Fernando no terminamos de encontrar la finalidad, salvo el de nuevo alarde, al volante en este caso de un lujoso mercedes descapotable).

Un nutrido reparto

Hayden Christensen (de quien remitimos a Despierto, 2008 y El precio de la verdad, 2003) regresa al cine de efectos especiales que le lanzó a la fama tras encadenar títulos poco comerciales en un papel de joven arrogante (que es lo que se le da bien) y previo al rodaje de Beast of Bataan donde dará vida a un abogado encargado de defender en 1945 , a un general japonés de los crímenes de guerra cometidos en Filipinas. En Jumper tiene como compañera de reparto a Rachel Bilson, una de las cuatro protagonistas de la serie juvenil O.C. de gran éxito en Estados Unidos y que ha emitido en nuestro país la 2 de televisión española. Dicha serie es buen ejemplo de cómo estos productos televisivos pueden suponer el salto al cine para muchos actores gracias a la fama que logran alcanzar. De hecho sus cuatro principales intérpretes ya han hecho sus primeros pinitos en la gran pantalla Mischa Barton (en los cines tiene Cerrando el círculo (Richard Attemborough, 2008) y ha rodado Virgin Territory precisamente junto a Hayden Christensen), Adam Brody ("The Ten", "Entre mujeres" ambas en 2007), Benjamin McKenzie (Junebug, 2005) o Rachel Bilson (The last kiss, 2006) película que la ha servido para ser escogida por el director Liman y realizar con Jumper su segundo largometraje. Aquí hace de joven que años después del colegio se reencuentra con el príncipe azul que, gracias a su dinero, hará realidad su sueño de viajar a la ciudad eterna. Mejores papeles habrá de escoger para demostrar calidad de interpretación que éste, pero por ahora la sirve como oportunidad para darse a conocer. La apariencia del personaje de Christensen contrasta con la actuación de Jaime Bell (Billy Elliot) quien tras papeles dramáticos se deja ver por ésta película de acción con un aspecto rudo, reservado, alejado de la estética del protagonista en un personaje, Griffin, que no aparece en las novelas originales (sí en una precuela posterior) pero cuya actuación resulta solvente. A las fugaces apariciones de una desaprovechada Diane Lane hay que añadir lo poco convincente que resulta su escena principal (que no desvelaremos). AnnaSophia Robb (Un puente hacia Terabithia) es Millie (Rachel Bilson) en su tan tristemente breve infancia en la película, que apenas nos permite disfrutar de su presencia. Aunque quien sí aprovecha demostrando talento en sus pocos minutos de metraje como el superhéroe en sus días de colegio, es Max Thierot. Samuel L. Jackson (que también compartió cartel con Christensen en la nueva trilogía de La Guerra de las Galaxias) con cara de pocos amigos todo el tiempo, ni su papel de paladín perseguidor de "jumper", ni sus diálogos y mucho menos su rubio platino le favorecen en absoluto. Y por último Michael Rooker un tanto inconexo en su papel de padre y Tom Hulce una mera exhalación de guión.

Como curiosidades apuntar que al igual que en Despierto (Awake) ni Christensen ni Bilson fueron la primera opción para encarnar a la pareja protagonista, lo hicieron en sustitución de Tom Sturridge y Teresa palmer. Parejo al rodaje de la película se ha realizado una novela gráfica que se desarrolla antes de los acontecimientos del film.

Conclusiones de un resultado poco ambicioso
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El director de El caso Bourne (2002) parece estar en sus resultados con ésta película más cerca de su Sr. y Sra. Smith (2005). Se esperaba más de un guión escrito a partir de la novela originalmente por David Goyer (Batman Begins, 2005) y reescrito más tarde por Simon Kinberg (Sr. y Sra. Smith). En la banda sonora le vuelve a acompañar John Powell con una composición y canciones ensordecedoras que parecen aportar todavía mayor ritmo si cabe a la cinta.

Film por tanto bastante convencional para la filmografía del director Doug Liman sustentado sobre un intrascendente guión, el cual carece de una adecuada exposición de los hechos y pasa de largo cuestiones que le hubiesen dotado de otras perspectivas no menos interesantes al simple salto en el espacio de sus protagonistas. Apenas les libra de la "green screen", hecho del que no se salva ni el propio Samuel L. Jackson. Siendo toda una pena, porque en sus primeras escenas Jumper promete hasta que se pierde en el vacuo y atropellado alarde de efectos especiales.

Así y todo, en un ejercicio de resignación ante la poca ambición del film, decir que quien suscribe se conformó disfrutando del nutrido elenco protagonista, acompañándolo en su fantástico viaje por medio mundo. No se le piden peras al olmo. Y sólo dura 88 minutos.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· G.I. Joe (Stephen Sommers, 2009)
· Aprendiz de caballero (David Leland, 2008)
· Despierto - Awake (Joby Harold, 2008)
· El precio de la verdad (Billy Ray, 2003)
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A continuación un breve videoclip que muestra como puede ser un día en la vida de David Rice gracias a su superpoder. Debajo portada de la novela gráfica jumpscars.






















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Te invitamos a aportar tu opinión dejando un comentario

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

jueves, 27 de marzo de 2008

Despierto (Awake) Película, 2008


Despierto (Awake)

(Awake. USA, 2008)

-estreno mañana en cines-

-Autor: José Luis Urraca Casal-

Thriller en la mesa de operaciones de un hospital

Imaginémonos por un momento sobre la mesa de operaciones de un hospital siendo intervenidos en un transplante de corazón, y que la anestesia nos deje paralizados y aparentemente dormidos, pero sin embargo seamos espantosamente conscientes de todo lo que ocurre a nuestro alrededor… pues éste es el planteamiento principal sobre el que se sustenta Awake, la nueva película que llega a nuestras pantallas protagonizada por Hayden Crhistensen y Jessica Alba. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Hayden Christensen (de quien recientemente comentamos El precio de la verdad) y que acaba de estrenar Jumper y tiene pendiente de estreno también en España Virgin Territory, se pone en la piel de Clay Beresford. un joven multimillonario, dueño del imperio empresarial Beresford, que sin embargo, he aquí la mala fortuna, padece un severo problema de corazón y está a la espera de que surja un donante cuya sangre sea compatible con la suya para poder operarse (O negativo). La película nos introduce inicialmente en los días de espera y preparación hasta la llegada de la operación, los cuales pasa en compañía de su amigo Jack Harper (Terrence Howard), el cirujano que va a dirigir al equipo que lleve a cabo el transplante y de la joven Sam (Jessica Alba). Sam es la asistente contratada por su madre, que sin que ésta lo sepa, ha ido estableciendo una relación con Beresford hasta el punto de estar completamente enamorados el uno del otro, pero sin que éste último se atreva a revelárselo a su madre.

Cuando la anestesia no deja inconsciente

Quienes no sean del gusto de los hospitales, la bata blanca o sientan pánico hacia la cirugía y el bisturí, ésta es una película que por su planteamiento puede generar un terror adicional a la trama, pues descansa en la impotencia de verse operado asimismo sin poder hacer nada porque la anestesia no ha hecho completo efecto, algo que como el film se encarga de informarnos con rótulos iniciales, ocurre en contadas ocasiones: “21 millones de personas o más reciben anestesia general cada año. La mayoría se duerme tranquilamente. No recuerdan nada. 30.000 de esos pacientes no son tan afortunados, se encuentran a sí mismos sin poder dormir. Atrapados en el fenómeno de conciencia durante la operación. Estas víctimas están completamente paralizadas. No pueden gritar para pedir ayuda. Están despiertos”.
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Este concepto de “despierto durante la operación” es lo que confiere un toque de originalidad a este thriller que contiene más vuelcos al corazón de los que inicialmente aparenta. Si bien el supuesto del que parte parece encontrar base científica, no así tanto su posterior desarrollo, aunque bien parezca plausible dentro del mundo del celuloide y haga más interesante aún la trama. Así y todo que nadie ambicione un verdadero thriller psicológico, pues la realización es bastante comedida a pesar de los entresijos de su guión y de la operación a corazón abierto a la que asistimos. Aunque eso sí, una vez comience la operación, la tensión no decaerá hasta el final.

Jessica Alba y Hayden Christensen
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Sus dos protagonistas, con casi tantos detractores como fans, ¿están a la altura de un film como el presente? Pues sinceramente, depende de lo que uno trate de encontrar. Personalmente creo que cumplen justamente en sus respectivos papeles, pero sin llegar a ser sobresalientes. Jessica Alba está más bella que nunca y las escenas de cama o ligeras de ropa están encaminadas a explotar su físico y nutrir de mayor interés a la cinta. Su papel es más dramático de lo que ha realizado hasta el momento y explora en otras vertientes más interesantes. No obstante estuvo nominada el año pasado a peor actriz en los razzie por esta película junto con su interpretación en la segunda entrega de Los cuatro fantásticos). En cuanto al canadiense Hayden Christensen, a quien no se deja de acusar de inexpresividad, sin embargo quien suscribe estas líneas es de la opinión que posee algo en su mirada muy adecuado para rostros que han de reflejar tristeza, melancolía o incluso el dolor del espítitu (como en el personaje de Anakin Skywalker). Su papel de Beresford es de por sí bastante frío como pone de relevancia su forma de vestir, en tonos siempre fríos y oscuros, donde predomina el manto negro, símbolo de autoridad, de la elegancia, pero también de la muerte.
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En lo que sí encajan perfectamente es como pareja de guapos y jóvenes enamorados (con diversas escenas eróticas -bañera, cama y servicio- incluidas, ) en medio de la seductora riqueza y el lujo de los Beresford (elegantemente ataviados, coches distinguidos, suntuosa morada, espaciosos despachos y oficinas, fiesta de disfraces...) atractivo de cara a la taquilla que sin duda los realizadores habrán bien sopesado a la hora de unir la vena romántica a este thriller, sobretodo teniendo en cuenta la consideración de Jessica Alba como la actriz más atractiva del momento, a quien también podemos ver actualmente en los cines protagonizando el remake americano de la cinta de terror The eye (Visión).
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Terrence Howard en el papel de Jack, el médico que ya salvó en una ocasión a Beresford y que como amigo se encargará del transplante de corazón, juega las pocas bazas que le dejan entre escena y escena las dos estrellas protagonistas con bastante acierto, lo mismo que el actor Arliss Howard como el cirujano que ha operado incluso hasta presidentes o Christopher McDonald perfectamente inspirado en su papel del médico anestesista que realiza la suplencia durante la operación.

En la película Clay Beresford (Christensen) interpreta paradójicamente a un joven multimillonario con “buen corazón”, comprometido con sus empresas y sus empleados en medio de una gran operación. Paralelamente se debate entre el amor que le profesa a su novia y el respeto a su madre Lilith, encarnada por la actriz Lena Olin (nominada al Oscar en 1990 por Enemigos: a love story) sin duda la mejor de la cinta, en su papel de mujer sobre protectora y celosa de las compañías de su hijo, que no vería con buenos ojos su enlace con alguien que no le conviene y mucho menos su secretaria. Clay convive igualmente con el sentimiento de que su madre nunca verá en él al hombre de la talla de su padre. Precisamente éstas dos controversias parecen afectar más a su ánimo que sus problemas de corazón, los cuales asume con entereza. Otro dilema que impone la historia al joven Beresford es si ponerse en manos del amigo médico y del sistema de salud público o bien aceptar al experto y famoso cirujano de una clínica privada que le ofrece su madre.
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Debut en la dirección de Joby Harold, autor también del guión , visualmente elegante gracias a la fotografía de Russell Carpenter (Titanic, 1997), como datos curiosos señalar que para el papel de Lilith Beresford, la madre que interpreta Lena Olin, se pensó primero en las actrices Helen Mirren y Sigourney Weaver, y que Hayden Christensen terminó reemplazando a Jared Leto en el papel de Clay Beresford. Lo mismo ocurrió con Jessica Alba quien recaló en el proyecto tras abandonarlo Kate Bosworth para hacer de Lois Lane en Superman Returns (2006). La película se rodó en 2006 pero no se estrenó globalmente en Estados Unidos hasta el pasado año y ha tardado hasta ahora en llegar a las salas de cine de nuestro país, cuando al otro lado del océano ya se vende en DVD.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Aprendiz de caballero (David Leland, 2008)
· Jumper (Doug Liman, 2008)
· El precio de la verdad (Billy Ray, 2003)
· Sigue Un Mundo de Cine en Facebook, twitter o por mail

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Prescindimos del trailer (el cual desaconsejamos ver) porque es demasiado explícito y desvela algunas cuestiones vitales que nosotros hemos preservado. A continuación puede verse una pequeña escena en la que Terrence Howard le hace situarse a Hayden Christensen en la camilla donde será operado cuando llegue el día.

Te invitamos a aportar tu opinión dejando un comentario

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: http://www.unmundodecine.com/ y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Richard Widmark: Una leyenda del cine


Richard Widmark

(1914-2008)

Una leyenda del western y el cine negro

Su rostro de rasgos duros le abrió la puerta a papeles en el cine negro, interpretando personajes fríos tanto en el rol de villano como de policía, debutando en el cine como gangster en El Beso de la muerte (lanzándole directamente a la fama y obteniendo una nominación a los Oscar de 1947) o destacando en 1968 por su papel del detective Madigan, que le llevaría incluso a tener gran éxito con una posterior serie de televisión. Pero sería otro género caracterizado por la dureza del medio, el western, el que le ofrecería la posibilidad de protagonizar títulos antológicos como La Ley del Talión (1956), El Álamo (1960), Dos cabalgan juntos (1961), La conquista del Oeste (1962) o el crepuscular y última gran película de John Ford (del que se convirtió en actor fetiche al final de su carrera) "El Gran Combate" (Cheyenne Autumn, 1964).
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El cine casi exclusivamente le dispensó papeles carentes de sensibilidad y de temple muy riguroso, como el caso de la tensa Estado de Alarma (1965), en la piel de un pertinaz y exigente capitán a la caza de un submarino soviético en plena guerra fría. O el fiscal de Vencedores o vencidos (1961) tremenda y exigente actuación, fundamental para alcanzar la tensión dramática de algunas escenas por su forma implacable de encarar el juicio, en busca de la verdad y la justicia en Nuremberg respecto a los jueces de Alemania bajo el Tercer Reich. No sólo fue una de las primeras películas en abordar la controversia de juzgar a quienes colaboraron con el régimen nazi y mostrar imágenes del genocidio, sino que constituye uno de los títulos judiciales más emblemáticos de la historia del cine.

Ya en los 70 aportaría su presencia a películas con grandes repartos como Asesinato en el Orient Express (1974) o El enjambre (1978) y otros títulos en calidad de protagonista, pero ya para la televisión. Había trabajado con algunos de los directores más importantes de su tiempo (Hathaway, Wellman, Kazan, Mankievicz, Ford, Dymytryck, Lumet o Kramer) y retirado del cine a mediados de la pasada década. Ha fallecido a los 93 años de edad.

Continuará


La siguiente escena comienza con su primera intervención en el juicio de "Vencedores o vencidos" (Judgment at Nuremberg, 1961) en el papel de fiscal como coronel Lawson. La fuerza y dureza de su interpretación (la cual contrasta con la más cuidada afabilidad del abogado personificado por Masimilan Schell) es memorable, en un reparto que incluía a Spencer Tracy, Burt Lancaster, Maximilan Schell, Judy Garland y Montgomery Clift.

sábado, 22 de marzo de 2008

Canarias Rueda


Canarias Rueda


Desde un unmundodecine.com queremos hacer una reseña especial a "Canarias Rueda", IV Certamen de Cortometrajes que se va a celebrar el próximo mes en esas islas y bajo el patrocinio de la Caja de Canarias.

Desde ésta página lo mencionamos, no tanto por el montante económico que recaerá en los ganadores del evento, si no porque supone un apoyo a todos aquellos cortometrajistas que acuden a este tipo de reuniones para lograr el sueño de terminar siendo verdaderas estrellas del celuloide.
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El segundo motivo que nos ha llevado a ello ha sido la original presentación que han elegido para el evento. Ésta es un guiño al género western. Toda la imagen corporativa del acontecimiento está construida en base a los tópicos del mismo. La página web del concurso,
www.canariasrueda.com, es un fiel reflejo de ello.

Los participantes pueden leer en la web: las bases para presentarse, los premios, el nombre del jurado etc. rodeado de frases como "¡Bienvenidos, forasteros!" "Desenfunda tu cámara, sube a lomos de un guión y participa en el gran desafío audiovisual del año en las Islas".

Mención especial también al cortometraje promocional del certamen y al cartel que anuncia el mismo. En uno de estos cortos (v
er aquí), la actriz Jessica Delgado (www.jessicadelgado.es), emula un duelo en las calles de un viejo pueblo del Far West. Con sus botas con espuelas y su pistola, se dirige, cual Calamity Jane, por las polvorientas calles del pueblo al encuentro de su contrincante en un duelo. Duelo en el que no faltan elementos como: la taberna, las calles vacías, el caballo amarrado, ciudadanos asustados que cierran sus ventanas para evitar ser atravesados por una bala etc. Jessica Delgado, una de las jóvenes actrices canarias que más está despuntando en entre los actores noveles de nuestro país, además de la participación en el susodicho duelo, ha cedido la silueta de su cuerpo para la realización del cartel que anuncia Canarias Rueda. El cartel es la plasmación en papel de uno de los fotogramas del cortometraje de presentación. Jessica Delgado se encuentra con que su contrincante en el duelo resulta ser, ni más ni menos, que una cámara de cine. Ambas figuras aparecen en el cartel.

Se ha realizado otro pequeño spot, mediante estereotipos del western, (ver aquí) para explicar las bases del concurso. El cajero del banco nos muestra un saco de dinero, con el símbolo del dólar, y aparecen sobreimpresos los 18.000€ que se repartirán los ganadores. Para recalcar que los cortometrajes presentados deben de estar en un 50% filmados en exteriores; expulsan del interior de la taberna a uno de los vaqueros que se ha visto implicado en una pelea. Este esquema del Far West se sigue con cada una de las bases del concurso.

Los decorados que recrean el Viejo Oeste Americano no han sido creados para estos cortometrajes de promoción, si no que forman parte de uno de los elementos de atracción turística de las Islas Canarias; Sioux City. Es un parque temático sobre el género. En la página web de Canarias Rueda nos explican que Sioux City es un “poblado fue construido a principios de la década de 1970 para servir de telón de fondo a uno de los últimos títulos clásicos del spaghetti western: Por la senda más dura. Dirigido por el italiano Antonio Margheritti, responsable de otros títulos del género como Dinamita Joe o El Kárate, el Colt y el Impostor, el filme se rodó íntegramente en Sioux City, y en diversos exteriores de Canarias, y contó con un reparto encabezado por Lee Van Cleeff, Jim Brown, Fred Williamson y Dana Andrews. Al ritmo de la música compuesta por el gran Jerry Goldsmith".

El plazo para la presentación de cortometrajes es el 10 de abril. Desde unmundodecine.com sólo os podemos decir que si alguien quiere participar... como dicen en la propia página web del certamen... "Puedes hacerlo por diversión, por vocación… ¡o por un puñado de euros!".

www.canariasrueda.com

jueves, 20 de marzo de 2008

Adiós a Paul Scofield

Paul Scofield

(1922-2008)


Un hombre para la eternidad

Quienes hayan visto Un hombre para la eternidad (A man for all seasons, 1966) no podrán olvidar nunca su interpretación de Thomas Moro, el ministro de Enrique VIII al que aportó un noble y sincero rostro en la película dirigida por Fred Zinnemann. Un papel de los que dejan huellan y que le valió el Oscar al mejor actor aquel mismo año.

Paul Scofield un actor forjado sobre las tablas del teatro inglés, que desde su comienzo en 1940 nunca abandonó, convirtiéndose en uno de los grandes intérpretes de las obras de Shakespeare y alzándose con un premio Tony en 1960, precisamente por la obra de teatro Un hombre para la eternidad, que le llevó cruzar el océano para actuar en Broadway. Su voz, comparada con la del motor de un Rolls Royce al arrancar, llegó a ser equiparada con la del mismísimo Laurence Olivier. En 1962 interpretó el Rey Lear, por la que cosechó un gran éxito de crítica y sería siempre muy recordado.
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Debutó en el cine en 1955 con la coproducción angloespañola La princesa de Éboli (The Lady), un drama histórico ambientado en la España del siglo XVI, junto a Olivia de Havilland o Christopher Lee. Por su interpretación ganó el BAFTA a la mejor joven promesa.
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Entre su filmografía cabe destacar El tren (John Frankenheimer), su tercer film, protagonizado dos años antes de Un hombre para la eternidad, en 1964, donde compartía protagonismo con Burt Lancaster, dando vida a un oficial del ejército alemán empeñado en sacar las obras de arte de París camino de Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial.

No muy atraído por el cine, se encontraba más a gusto entre bambalinas, sin embargo en 1966 acepta interpretar el papel de Thomas Moro en la adaptación de la obra de teatro al cine, de la mano de su autor, el también guionista Robert Bolt (Lawrence de Arabia) y bajo la dirección de Fred Zinnemann. Su interpretación de un personaje a quien su total integridad le hará no renunciar a sus principios, en un acto sincero de fé cristiana, contraviniendo los deseos de su Rey, Enrique VIII, le valió un merecidísimo Oscar de la Academia.

Otras películas suyas son Scorpio (1973) en el papel de un espía soviético, de nuevo compartiendo protagonismo con Burt Lancaster en este notable thriller. En 1989 Kenneth Branagh lo escogió para encarnar al rey de Francia en una nueva adaptación a la gran pantalla del Enrique V de Shakespeare.
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A su Oscar a mejor actor hay que añadir otra nominación como mejor actor de reparto por Quiz show. El dilema (Robert Redford, 1994) y tres premios de la Academia Británica (BAFTA).

Ha fallecido a los 86 años, víctima de la leucemia, en una semana trágica para el mundo británico de las artes tras haberse perdido también durante los dos días precedentes a Anthony Minghella y Arthur C. Clarke.

A continuación puede verse el trailer de Un hombre para la eternidad, una película que he visto en numerosas ocasiones y que descubrí por primera vez la noche del 23 de abril de 1999 y que volví a ver al día siguiente, tras alquilarla en el videoclub “Alameda” de Santander. Fue una de las escasas veces en que no he podido evitar llorar, al final de la escena en que su esposa Alice (Wendy Hiller) va a visitarle a su celda.

El segundo vídeo se corresponde con la escena en la que termina diciendo que incluso al diablo le concedería el beneficio de la ley.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Fallece Arthur C. Clarke


Arthur C. Clarke

1917-2008


Autor de “2001: Una odisea del espacio”

La literatura y el cine han ido parejos desde los comienzos de la historia de éste último. El séptimo arte tiene como principal fuente de inspiración para muchas de sus obras maestras la escritura de autores conocidos o anónimos de todos los tiempos. Uno de los más insignes del siglo XX ha sido Arthur C. Clarke, quien tras finalizar la Segunda Guerra Mundial comenzó a verter su talento e imaginación en múltiples historias y relatos de ciencia ficción. Fue una de sus muchas novelas, “2001: Una odisea del espacio”, escrita en 1968, la que dio pie a la obra cumbre de Stanley Kubrick ese mismo año. Un icono del cine de ciencia ficción y de la historia del cine, una novedosa realización para su tiempo, que deja libertad al espectador a la hora de interpretar su significado.

Importante divulgador científico, campo al que también se dedicó en diversas obras, Clarke, autor de más de 80 libros y muchos otros relatos entre los que se encuentra “El centinela” escrito en 1948, expresó como uno de sus últimos deseos el pasado año que los extraterrestres contactasen con el hombre y que éste dejase de depender del petróleo. Británico de nacimiento, ha vivido sus últimos años en Sri Lanka, donde falleció hoy a los 90 años de edad.


martes, 18 de marzo de 2008

Adiós a Anthony Minghella


Anthony Minghella

(1954-2008)

Ganador del Oscar al mejor director por El paciente inglés

Por su nombre muchos no le conocerán, pero si hablamos de algunas de las películas que ha dirigido, como El paciente inglés (1996), El talento de Mr. Ripley (1999) o Cold Mountain (2003), ya nos podremos hacer una mejor idea. Acaba de darse a conocer la triste noticia de su fallecimiento hace unos minutos y no podemos sino lamentar profundamente que este realizador británico se haya ido a sus 54 años en plenitud de la vida y de su creación artística. Personalmente siempre recordaré como una noche de 1997 salí profundamente tocado del cine Capitol de Santander tras ver El Paciente Inglés, una película de las que llegan al corazón y que logró 9 premios de la Academia. Recientemente había sido uno de los productores de Michael Clayton (2007) y tiene pendientes de estreno otros dos títulos.

A continuación puede verse un trailer extendido de la película El paciente inglés, protagonizada por Ralph Fiennes, Juliette Binoche, Kristin Scott Thomas, Willem Dafoe y Colin Firth, cuyas imágenes acompañadas por la música del compositor Gabriel Yared, habitual de las películas de Minghella, por su lirismo, ponen la carne de gallina sólo de verlas y escucharlas.

viernes, 14 de marzo de 2008

Los falsificadores (Película, 2007)


Los falsificadores

(Die Fälscher. Austria, 2007)

-Autor: José Luis Urraca Casal-

-Estreno hoy en cines-


Sobrevivir ayudando a tu principal enemigo

Hoy se estrena en nuestras pantallas de cine este drama austriaco que se ha alzado este año con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Los Falsificadores es la historia de un grupo de judíos durante la Segunda Guerra Mundial y su particular vivencia en los campos de concentración nazis. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

La falta de tiempo me impide desarrollar adecuadamente esta película europea que se ha estrenado hoy en nuestras pantallas de cine, pero así y todo no quiero dejar de hacer una breve reseña del título que este año ha recibido el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
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Basada en hechos reales, Los falsificadores nos sitúa al principio en un lujoso hotel y casino de la riviera francesa en Montecarlo, después de la guerra, para después trasladarnos a la Alemania del año 1936. Salomón Sorowitsch, más conocido como Saly, además de poseer dotes para el dibujo, es un hábil y experimentado falsificador de moneda y documentos, considerado el mejor de Alemania, que vive ajeno al destino que los judíos han encontrado bajo el gobierno de los nazis. Lleva una vida disoluta, disfrutando de las noches de cabaret y con mujeres a las que proporciona documentos para abandonar el país o adquirir una nueva identidad.

La película muestra como delincuentes habituales se convierten en una herramienta de primer orden en los últimos años de la guerra para ayudar al régimen nazi a desestabilizar la economía de los aliados e insuflar dinero líquido en sus propias arcas, al borde de la quiebra. En la misión que se les encomienda habrán de colaborar juntos tanto quienes antes de su encarcelamiento llevaban una vida honrada, en algunos casos incluso ligados al mundo de la banca como quienes desarrollaban una actividad delictiva que perjudicaba precisamente a éstos.

El dilema ético que el realizador Stefan Ruzowitzky nos presenta a través de los diferentes personajes y en concreto Saly y Burger (otro de los prisioneros) es el de unos judíos que gracias a su especial habilidad o pericia en las labores gráficas o falsificadoras, logran un trato de favor que les sustrae del fatal destino de sus compañeros en los campos de concentración, pero que al mismo tiempo con su trabajo, colaboran con el mismo régimen, que los persigue y trata de aniquilar, a ganar la guerra. Un régimen que los desprecia y considera una raza inferior pero que paradójicamente necesita de su preparación para contribuir a los esfuerzos de guerra.
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La acción se nos presenta con un ritmo sólido pero pausado, sin registrar una excesiva intensidad, a diferencia de otras películas que tratan hechos similares y que ponen el acento en el mayor sentimentalismo que provocan algunos momentos. Aquí hay poco margen para la emoción, todo está bastante contenido en un ejercicio de sobriedad que juega sus bazas sobretodo en el buen hacer del actor protagonista, Kart Markovics. Éste compone un personaje ambiguo que proviene de la trastienda delictiva de la sociedad y para quien lo importante cada día es sobrevivir, y como él mismo dice “No les daré a los Nazis el placer de sentirme avergonzado de estar vivo”. Su rostro es muy expresivo en su rudeza y está muy en consonancia con el papel del personaje y su actividad, lo mismo que su mirada. Otro papel, el del Sturmbannführer Friedrich Herzog, al frente de la operación en el campo, está interpretado por Devid Striesow, actor al que ya pudimos ver como entrenador de boxeo en otra película ambientada en la Segunda Guerra Mundial, Napola (2004).

La banda sonora de Marius Ruhland es la que de una manera somera aporta cierta emotividad a las imágenes, pero también de forma contenida, mezclada con la música de gramófono de tangos argentinos que escuchamos sonar al comienzo de la cinta y que se repite en diversos momentos, supongo que haciéndonos recordar que estamos asistiendo al recuerdo de esta historia pasada, desde el presente en Montecarlo. El tango cómo símbolo de esa vida anterior y posterior a la guerra, de esa Argentina que espera alcanzar la mujer a la que falsifica el pasaporte para escapar de una Europa en tinieblas, al compás de los acordes musicales de la canción "Volver", compuesta por Carlos Gardel precisamente un año antes, en 1935.
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Los Oscar han premiado en más de una ocasión los dramas desarrollados en el período de entreguerras, en plena Segunda Guerra Mundial o relacionados con el genocidio. Y en el caso concreto del premio a mejor película de habla no inglesa El Tambor de Hojalata (1979) o La vida es bella (1998), son algunos ejemplos, ésta última en cierta clave de comedia. En el caso concreto de Los falsificadores no reviste ninguna originalidad ni aporta nada excesivamente nuevo en su realización, salvo este caso particular de la historia poco conocido y la buena recreación escénica y de la atmósfera interior de los barracones donde se desarrolla la mayor parte de la trama. Al aparecer sus títulos de crédito finales uno tendrá la sensación de haber visto una buena película pero de las que no hacen especialmente mella en la retina. Personalmente he quedado complacido con la misma, pero hago el anterior comentario para neutralizar las posibles expectativas que pueda suscitar su galardón.

Operación Bernhard: la mayor falsificación de la historia

El tema del genocidio es un tema recurrente en el cine de las últimas décadas, con Vencedores o Vencidos o La Lista de Schindler como principales baluartes en torno a uno de los episodios más aborrecibles de la historia de la humanidad. En los últimos meses otras dos producciones han abordado el mismo tema o similares. Así El último tren a Auschwitz (2006), estrenada en nuestro país recientemente, o Katyn (2007), la última película del realizador polaco Andrzej Wajda, que narra un acto similar de genocidio sufrido por 22.000 soldados polacos que hasta no hace mucho se había atribuido equivocadamente a los alemanes en lugar de los soviéticos.
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En el caso de Los Falsificadores se nos cuenta una parte de la historia de la Segunda Guerra Mundial que guarda relación con los judíos poco conocida, la Operación Bernhard. Fue ideada por el departamento de sabotaje de los servicios secretos de Alemania y Himler rápidamente vio su utilidad. El plan consistía en emitir papel moneda, primero libras esterlinas y luego dólares americanos, e inundar las economías británica y estadounidense perjudicando así a sus economías. En los campos de concentración nazis existía un gran número de expertos en falsificación, a 142 de los cuales se reunió en el campo de Sachsenhausen (el que aparece en el film). Se produjeron en serie un total de 134 millones de libras esterlinas que a través de los bancos y diversas transacciones empezaron a distribuirse por los mercados internacionales. Tal y como se recoge en la película, apenas tres meses antes del final de la guerra, lograron falsificar el dólar, pero ya era tarde.

El personaje de Sally en la película, en realidad era ruso, como entrevemos a través de algunas conversaciones con el joven Kolya y se llamaba Salomón Smolianoff. Fue trasladado del campo de concentración de Auschwitz al de Sachsenhausen. Lo mismo que el de Adolf Burger (August Diehl), quien había sido encarcelado por realizar documentación falsa para comunistas en Checoslovaquia. Fue precisamente éste quien acabada la guerra publicó un libro titulado "Operación Bernhard - El taller de falsificadores del Campo Sachsenhausen".

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Katyn (Andrés Wazda, 2007)
· Europa, Europa (Agnieszka Holland, 1990)
· Monsieur Batignole (Gerad Jugnot, 2001)
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A continuación puede verse el trailer de Los falsificadores:

Te invitamos a aportar tu opinión dejando un comentario

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

miércoles, 12 de marzo de 2008

La Conjura de El Escorial (Película, 2008)



La Conjura de El Escorial

(La Conjura de El Escorial. España, 2008)

-Autor: José Luis Urraca Casal-


En septiembre se estrena esta historia de intriga y política

Antonio del Real (El río que nos lleva, 1989) es el responsable de una ambiciosa producción que reúne a un reparto estelar, con figuras internacionales incluidas, en torno a una de los episodios más intrigantes del reinado de Felipe II. Con 15 millones de euros de presupuesto, la historia moderna de España se hace un merecido hueco en la gran pantalla. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Son pocos las incursiones del cine español en los anales de nuestra historia, afirmación que cobra mayores dimensiones si lo comparamos con cinematografías cercanas como la inglesa o la francesa. Por ello es más que bienvenido, a la espera de ver el resultado final, la nueva superproducción española ambientada en el reinado de Felipe II.

Su argumento enraíza en la pugna mantenida por el favor real, entre las Casas de Alba y Mendoza, estos últimos bajo la égida de Ana Mendoza, la princesa de Éboli. El asesinato de Juan Escobedo, enviado por Don Juan de Austria para entrevistarse con su hermano el Rey, es investigado por el secretario Mateo Vázquez en medio de las luchas por el poder en la Corte. Es el año 1578 y la Guerra de Flandes mantiene en jaque a la corona española.
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La británica Julia Ormond encabeza el reparto. La bella protagonista de Leyendas d
e pasión (1994) o El primer caballero (1995) donde hacía de reina Ginebra, alejada en los últimos años de grandes títulos, es quien dará vida a Ana Mendoza, la princesa de Éboli, mujer de gran hermosura y ambición. La acompañarán Juanjo Puigcorbé como Felipe II, al que seguro que sabrá encarnar con su acostumbrado carisma y maestría; Jason Isaacs (el secretario del rey, Antonio Pérez), Jordi Mollá (Mateo Vázquez), Joaquim de Almeida (Juan de Escobedo), Fabio Testi (el Duque de Alba), Jürgen Prochnow, Pablo Puyol, Blanca Jara y Concha Cuetos, entre otros.

Han sido escenarios del rodaje de la película tierras castellanas, como la antigua ciudad imperial de Toledo, Baeza y El Escorial o el Algarbe portugués, donde se filmaron las escenas marítimas. La banda sonora es de Alejandro Vivas.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Los Tudor (Serie de TV)
· La flecha negra (John Hough, 1985)
· La Edad Moderna está de moda
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viernes, 7 de marzo de 2008

John Rambo (Película, 2008)


John Rambo

(Rambo. USA, 2008)
-Autor: Fernando Rodríguez Laso*-

Se cierra la historia de un icono del cine

El mes pasado ha regresado a nuestras pantallas el soldado John Rambo, que llevaba 20 años inactivo, pero sus músculos no se agarrotaron con la pausa. Aprovechó, la misma para afilar su machete, tensar su arco y así tener sus herramientas listas para afrontar un nuevo baño de sangre; como un reo que antes de morir desea darse un gran festín de comida sin preocuparse por el colesterol que le propicien los excesos, Stallone proporciona al personaje de Rambo un último banquete de sangre para con ello poder cerrar la historia. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

John Rambo es la séptima película que dirige Sly, quien estuvo en la cresta de la ola durante los 70 y los 80, en los 90 inició una paulatina decadencia que embocó en abandonar los papeles protagonistas y resignarse a actuar como secundario de producciones como Taxi 3 (2003) o Spy Kids 3D (2003). Había entrado en una dinámica de la que parecía imposible recuperarse, pero entonces volvió a coger la pluma y completar las historias de los dos iconos cinematográficos de los que es padre: Rocky y Rambo. Stallone como padre celoso prefirió no dejar en manos distintas a las suyas el destino de su hijo, así que el guión y la dirección estarían bajo su batuta, algo que no ocurría desde 1985 con Rocky IV.
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Rocky fue un personaje mucho más personal de Stallone, más ligado a él, sacado literalmente de sus entrañas, en cambio Rambo lo recuperó de una novela de David Morrell “Primera sangre” (1972), en la que relata el regreso de un veterano de Vietnam con estrés post-traumático que se enfrenta con el sheriff de un pueblo de Kentucky. Stallone cambió la novela sin contar con la aprobación de Morrell y la trasladó al estado de Washington y modificó el carácter del protagonista, que pasó de provocador de conflictos a cansado guerrero obligado a combatir contra su voluntad. La película se estrenó en 1982 en pleno auge de la doctrina Reagan, que no veía mal el conflicto como modo de frenar cualquier atisbo de expansión del comunismo ya fuera sosteniendo regímenes que vulneraban los derechos humanos (El Salvador, Guatemala, Honduras, Irak) o financiando grupos como la Contra Nicaragüense para derrocar a gobiernos socializantes. Fue el caldo de cultivo perfecto para que Rambo se convirtiera en la película más taquillera del planeta.

Rambo en verdad era una película muy crítica, trataba el problema de los veteranos de guerra que al regresar a su tierra son incomprendidos y marginados. Rambo representa a los veteranos cuyos amigos han muerto en la guerra, boinas verdes que en el frente eran soldados hábiles y expertos, merecedores de la admiración de sus compañeros y que al regresar al tiempo de paz no son capaces de adaptarse a la nueva situación, condenados a terminar vagabundeando y sin recibir el merecido reconocimiento debido a aquellos que han estado dispuestos, arriesgando su propia vida, a ceder los mejores años de su juventud a su país. En Rambo ese desentendimiento hacia un ser humano, al que han lavado el cerebro hasta convertirle en “una máquina de guerra”, acaba volviéndose contra la sociedad civil, atacando el protagonista la misma localidad donde había sido entrenado y modificada su personalidad de manera que en su mente no hubiera lugar para ninguna otra cosa que no fuese la destrucción. Sí el filme no es antíbélico, sí al menos critica la deshumanización que produce la guerra en los soldados y la hipocresía de la sociedad civil con ellos.
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Los dos secuelas posteriores (1985 y 1988) son películas de acción sin más pretensiones y está última que nos ocupa intenta cerrar la historia realizando algunas referencias a la psicología del personaje, pero es abrumadoramente mayor su contenido de cine de acción.
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Como es de suponer la película no destaca por la perfección de las interpretaciones pero Stallone no desentona en el papel protagonista, un personaje que por su propia personalidad necesita una alta dosis de inexpresividad, además el rostro de Stallone desfigurado a causa del botox al traspasarlo al personaje de Rambo parece consecuencia de los horrores de la guerra. El resto del reparto no destaca especialmente y son en su mayoría rostros conocidos de la televisión: Julie Benz (Dexter), Paul Schulze (24) o Graham McTavish (Empire). Más que destacar los componentes del reparto lo que llama la atención es la ausencia de Richard Crenna, el famoso Coronel Trautman, presente en todos las entregas y que siempre estuvo prevista su aparición pero su muerte en 2003 impidió que ocurriera.

Vivir por nada. Morir por algo.
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El comienzo de la película se encarga de mostrarnos la configuración del personaje: En los títulos de crédito las letras del título RAMBO, aparecen de color rojo sangre, y nos muestra escenas de él en la que ya no guerrea pero sigue siendo un guerrero, no desea problemas pero vive en Birmania, navega todos los días por un río plagado de piratas/soldados, pesca en el río y da lo obtenido a habitantes del pueblo, pero fiel a su espíritu depredador no utiliza red o caña, utiliza un método menos efectivo pero más propio de un guerrero, el arco y sus flechas son los medios para obtener la presa. Aparece además forjando hierro, referenciando a Vulcano, dios del fuego, que forjaba las armas y armaduras a los dioses. El dinero para vivir lo obtiene de la caza de peligrosas cobras para venderlas en un antro de apuestas de duelos entre animales. El personaje necesita sentir cerca el peligro y la guerra, es un soldado sin patria ni causa, pero un soldado.
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Stallone aquí ha situado la historia, no por casualidad, en Birmania, lugar donde las minorías étnicas están enfrentadas y represaliadas por el ejército. Lugar donde el gobierno dictatorial permite que los militares puedan violar, matar, robar, torturar o esclavizar sin necesitar excusa para ello. El 27 septiembre de 2007 monjes budistas birmanos se manifestaron solicitando democracia, se arrestó entonces a más de 700 monjes y en Rangún el ejército disparó contra los manifestantes causando 9 muertos según cifras oficiales pero se estima que fueron varios más. Birmania es un conflicto extremadamente cruento y olvidado, el lugar donde un personaje como Rambo se encuentra cómodo.

El guión de la trama en principio parece escrito por un niño pequeño, se trata de una sólo historia sin ninguna subtrama, el esquema maniqueo de buenos contra malos, sin ningún intento de humanizar a los soldados birmanos sino más bien demonizar, además de asesinos de inocentes son sádicos, violadores, torturadores e incluso pederastas. Mostrándolo Rambo tiene la justificación moral necesaria para poder iniciar su baño de sangre.
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Los misioneros son la excusa para que Rambo pueda entrar en acción, se les presenta como gente bienintencionada pero sin posibilidad de cambiar la realidad que les rodea, en una velada crítica a las organizaciones humanitarias y organismos internacionales. Estos sólo van armados de medicinas y la palabra evangelizadora, instrumentos inútiles para frenar la crueldad del ejercito birmano, Rambo les indicara y mostrará que mientras no lleven armas de fuego, (o blancas en su defecto), nada podrá cambiar allí. Cualquier mejora en el poblado se destruirá si no hay manera de protegerla de los crueles enemigos.
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Rambo, aquí se erigirá en Caronte, el barquero viejo y gruñón que transportaba a los muertos al infierno de Hades a través del río Estigia, que constituía el límite entre la tierra y el mundo de los muertos. Rambo lleva a los misioneros río arriba, el viaje físico también se traduce en un viaje psíquico, prenderá en el protagonista la idea en este primer viaje de la necesidad de comprometerse en una buena causa, en su interior está la guerra, vive cerca de ella pero no permite que sus más íntimos instintos afloren. Concluido este primer viaje decide permitir dar rienda suelta a su naturaleza, encauzar sus ansias de guerra en la defensa de una causa noble para poder así alcanzar su ansiada paz interior: “Vivir por nada, Morir por algo”.

Pero Rambo/Caronte hará un segundo viaje río arriba hacia el infierno, esta vez acompañado de mercenarios de guerra, John Rambo ve en ellos un reflejo de si mismo, son al igual que él veteranos de guerra, que no pueden renunciar a la guerra que hay en su interior, Rambo debería sentirse más cómodo con esta compañía pero no es así, son personas completamente deshumanizadas, su única causa parece el dinero, presumen de las atrocidades cometidas en el pasado y parecen disfrutar creando situaciones tensas. Rambo no quiere parecerse a ellos, es lo que le acaba de convencer para comprometerse con una causa noble, pero lo hará a su modo, el no sabe medicina, ni es apto para evangelizar, el sólo sabe matar.
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A partir de aquí termina el retrato psicólogico y se convierte en una película de acción muy entretenida, que no se hace larga, pues va directamente al grano sin rodeos y contiene con todo lo que se espera del género explosiones espectaculares, muchos disparos con “espectaculares balas”, persecuciones, variadas formas de “acabar con los malos”, héroe desarmado contra armas de fuego y una apoteosis final de sangre sin precedentes, eso sí, sin subtrama amorosa.

El análisis que he hecho puede dar la falsa impresión de que la película en verdad es un compendio del estrés post-traumático o un trabajado retrato psicológico de un personaje atormentado, pero no es así, es una película de acción destinada a cerrar definitivamente la historia de uno de los iconos de nuestro tiempo, rompiendo las taquillas si es posible. Lo que queda en la retina al salir del cine es la sangre que emana a borbotones durante los últimos 20 minutos, una escena tan impactante y desgarradora como el desembarco de Normandía en Salvar al Soldado Ryan (1998), y que para quien no le moleste la sangre merece la pena verse en pantalla grande. Podría pensarse que roza el gore, pero la guerra es eso, parece querer decirnos Stallone.
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El mensaje final que levemente se apunta, (todo queda eclipsado por la acción) es que en la guerra no hay héroes, los victoriosos tienen sus propias cicatrices en cuerpo y alma como para sentirse contentos, parece que sólo el protagonista una vez colmadas sus necesidades de sangre parece poder alcanzar la paz.

Como conclusión señalar que los cierres de historia emprendidos por Stallone de sus personajes más míticos han sido satisfactorios, coherentes con la evolución de los mismos, si la resolución de Rocky resulta más alegre, ésta es más realista, cruel y desgarradora, cualquier otro final hubiera sido inapropiado, además el grado de madurez tras las cámaras que ha alcanzado Stallone y el grado de comprensión y conexión con los personajes le ha permitido realizar dos obras que están entre las mejores de sus respectivas sagas, probablemente solo superadas por las iniciales.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· The Good, the Bad and the Weird (2008)
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A continuación puede verse el trailer en inglés con el que se anunciaba el regreso de John Rambo, el cual refleja fielmente la acción de la película.


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sábado, 1 de marzo de 2008

Lincoln en Illinois (Parte 2)


Lincoln en Illinois (Parte 2)

(Abe Lincoln in Illinois. USA, 1940)


-Autor: José Luis Urraca Casal*-

Ver primera parte

Vota por el honesto Abe

La historia de amor entre Abe y Ann es dentro de este bello biopic una de las partes más intimistas y mejor logradas de la película. Sobretodo la escena junto al tronco del árbol en la que se le declara, confesando que si no lo había hecho antes es porque no le gusta que se rían de él, y ella en medio de una decepción amorosa le contesta que “no me sería difícil poder llegar a amarte”. La película muestra en paralelo como los miembros del partido Whig convencen a Abe para que se presente a las elecciones a la legislatura del estado. Únicamente el viejo Ben le aconseja que no lo haga porque los políticos “te pervertirían, como han pervertido ya a los Estados Unidos de América (…) tú eres un hombre honrado”. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
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El día de la elección una gran pancarta reza “Vota por el honesto Abe”, apelativo que le seguirá el resto de su carrera política. La noche de las elecciones se celebra una fiesta en honor del candidato, y en pleno baile, Ann se desmaya. Tiene fiebre cerebral (se supone que fueron fiebres tifoideas) y esa misma noche en que se conoce su elección, Abe le promete que siempre le hará feliz y que nunca se separará, junto a su lecho de su muerte. La Biblia está presente de nuevo, junto a la cama. Mientras él llora, fuera, la gente celebra su victoria en el pueblo.

En la siguiente escena, tras la elección, ya vemos operado un importante cambio, ha dejado las ropas de faena que llevaba puestas desde el principio de la película y viste de solemne color negro, ataviado con esa larga levita característica de muchos de sus retratos y fotografías, que le aporta un porte discretamente distinguido y austero. La película avanza de pronto en el tiempo y vemos como Lincoln, tras cómo se ha represaliado un suceso abolicionista con un linchamiento, abandona el cargo sumido en la melancolía, y justo antes de salir de la reunión, termina en alto una profunda e interesante reflexión haciendo referencia a su escasa preparación (lo que le puede convertir en un simple peón) y lo que ha aprendido, lo cual es también una demoledora crítica a los políticos “La ignorancia no es un obstáculo para subir, al contrario, en algunos casos es una ventaja”.

Una vez más el guión juega a dramatizar la vida de Lincoln y altera la historia, éste fue elegido en 1834, pero Ann no murió hasta el año siguiente, sin embargo aquí unen los dos acontecimientos en la misma noche para lograr un mayor efecto romántico y servir a los propósitos del film, esa dicotomía entre su vida privada y la pública, compaginar el éxito en las dos, para él no es posible. Por otro lado aunque le vemos ganar las que se nos presentan como sus primeras elecciones, lo cierto es que si bien en su pueblo obtuvo un arrollador número de votos, en el conjunto del condado no ganó su primera vez. No entraría en la legislatura del estado de Illinois hasta la cuarta vez que se presentó, en 1834. Por tanto cuando le vemos que deja la política en realidad fue tiempo después y aquí sin embargo parece que lo hace abatido tras la muerte de Ann en 1835.
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Lo que sí es real es ese espíritu de recurrente estado melancólico en el que Lincoln se sume a menudo, que tan logradamente el actor Raymond Massey logra conferir al personaje. Profunda melancolía que se originó precisamente tras la muerte de Ann y que le llevaría a padecer severas depresiones.

La película nos muestra como Lincoln abandona la política, hecho que sí sucedió durante un tiempo, pero no en la década de los 30 o los 40, sino en la de los 50, tras finalizar su primera legislatura en el Congreso (1847-1849) donde fracasó en la defensa de varios proyectos y resultó muy impopular por oponerse con contundencia a la Guerra con México, que considero innecesaria e inconstitucional. Durante estos años continuó dedicándose a la abogacía, campo en el que siempre destacó.

Detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer

Lincoln, a quien ya nadie le ata a Nueva Salem, se traslada a Springfield, la capital del estado. Allí el juez Stuart le ha ofrecido trabajo. A partir de entonces la película se desarrolla bien en su oficina de “Stuart y Lincoln Abogados”, lo cual representa (no asistimos a ningún juicio ni caso importante) su importante labor de abogado por la que se ganó una importante reputación en esta ciudad o bien en torno a su incipiente vida social en la que conoce a la que será finalmente su esposa: Mary Todd.
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El director John Cromwell lo mismo que para el personaje de Abe, contó para el papel de su mujer, Mary Todd, con una actriz no especialmente agraciada en cuanto a su beldad, pero sí una Ruth Gordon en su debut cinematográfico que nos ofrece un fuerte temperamento, logrando transmitir a la perfección la dureza y ambición de su espíritu en una magnífica interpretación. Precisamente la ambición de la que carece (desde la óptica de la película) el propio Lincoln. A Mary Todd la conocemos en el baile celebrado en su honor a su llegada a Springfield, a la búsqueda de marido. Frente a ella Lincoln y Stephen Douglass, precisamente los dos candidatos que se enfrentarán políticamente en el futuro por la presidencia de la nación. Ambos flirtean con ella a través de unos inteligentes e irónicos diálogos. Pero aunque Douglass se muestra mucho más confiado y aparentemente sea mejor partido, ella rápidamente pone sus ojos en Lincoln dándose cuenta de que es un hombre bueno y de su gran potencial.

Ambos se sienten atraídos, y él aparte de su trabajo en la oficina, sólo tiene pensamientos para ella, haciendo oídos sordos a la insistencia de su empleado Billy y sus amigos de volver a la política. La escena que mejor lo ejemplifica es él sentado en el alfeizar de la ventana contemplando a Mary Todd paseando por la calle. A partir de ese momento y hasta el final de la película, se establece un fuerte contraste entre lo que él llega a denominar “su ambición infernal” (la de Mary) y su único deseo (el de Lincoln) de cumplir su derecho a la vida y la felicidad. Todos coinciden en que es un hombre sin ambiciones, pero ella manifiesta que una vez casados le hará subir hasta alcanzar su destino. Cuando se da cuenta de que su matrimonio con Mary le va a conducir inexorablemente hacia las cotas más altas de la política, Abe anula el enlace y abandona la ciudad. Destacar las palabras que el guión pone en boca de Billy, su empleado, cuando éste se enfrenta a él por rehuir el matrimonio y así no cumplir con su deber, que reflejan bien el espíritu patriótico y la
injusticia de la esclavitud: “es el deber de todo hombre bueno que se llame norteamericano, es el de respaldar las verdades que se estipulan en la Constitución, que todos los hombres fuimos creados iguales, con derecho a la vida, a la libertad y a la felicidad”. A esto Lincoln pregunta melancólico si a él se le niegan esos derechos y Billy le responde “¿Podría disfrutar de ellos sabiendo como sabe que dos millones de sus compatriotas son todavía esclavos?”. Esta escena se produce también en presencia de Joshua Smith, el hombre que dio cobijo a Lincoln cuando llegó a Springfield y quien sería uno de sus grandes amigos.

Es entonces cuando se produce a mi entender el clímax de la película, de vuelta de su viaje atraviesa las calles desiertas del deshabitado pueblo de Nueva Salem (en la realidad también quedó deshabitado) y se acerca al viejo tronco del bosque donde se declaró a la desaparecida Ann. No puede ser más lírico y romántico en su sencillez, allí le asaltan los recuerdos, rememora aquel amor que con su marcha hizo desaparecer sus posibilidades de encontrar la felicidad que buscaba y resuenan las palabras de su madre “lo mundanal pasa, pero quien hace lo que Dios ordena, después tendrá una vida mejor”. Se resigna a ser feliz en la otra vida (y no en este mundo) en ésta se sacrificará como mártir, cumpliendo su destino. Se lleva la mano del árbol al pecho, símbolo de que se entrega a partir de ahora a su patria.
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El profundo sentimiento religioso (sin pertenecer a ninguna Iglesia) y su creencia en Dios, impregnan todo el metraje acompañando a diversos momentos de su vida. De nuevo, una vez de vuelta a Springfield, cuando después de haberla rechazado la ofrece de nuevo matrimonio, pronuncia la siguiente frase “te prometo que dedicaré toda mi vida a tratar de hacer el bien, si es que Dios me permite saber dónde se encuentra”. A lo que ella contesta “sí accedo a ser tu esposa y juntos lucharemos hasta que Dios nos separe”. La escena, que comienza con los dos separados a ambos lados de una mesa termina con Mary junto a su pecho diciéndole que le querrá hasta la muerte. No se nos muestra la boda, pues los votos del compromiso ya han sido expresados en este encuentro, tan sólo vemos como el plano se funde con una Biblia y cómo en su primera página se escriben sus nombres y la fecha de su enlace, 4 de noviembre de 1842.

La herida de la esclavitud: una Nación Dividida

A partir de ese momento la película avanza rápido en el tiempo con una sucesión de imágenes de la construcción de nuevos edificios, la argamasa que une los ladrillos, titulares de periódico que hablan de que el telégrafo llega al oeste, imágenes del ferrocarril, aludiendo todo ello al crecimiento de la nación, y como indica la película, de un hombre (acompañado todo de una música rimbombante). Una carta de Lincoln, ya representante por Illinois en el Congreso (lo fue entre 1847 y 1849) en la que le detalla a su esposa la “constante lucha en el Congreso por aplastarse unos a otros hasta que el contrario se rinda”. La secuencia continua con imágenes del ágora del Congreso, él pronunciando un discurso y unos nubarrones que dan paso a titulares que anuncian “El Sur acusa al Norte de ayudar a los esclavos”, “El Norte decide luchar contra la esclavitud”, “Motines en Kansas” o “Rebelión armada en Virginia”. El director John Cromwell recurre a este recurso en lugar de desarrollar todos estos acontecimientos.
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El camino hacia la Secesión es cada vez más acuciante conforme crece la tensión en torno a la esclavitud. El titular “Rebelión armada en Virginia” se corresponde con la escena (que sí vemos) en la que John Brown (líder que junto a un grupo de seguidores recorrió algunos estados del tratando de sublevar a los esclavos) es capturado por Robert E. Lee en Harper´s Ferry tras haberse apoderado del arsenal federal. Sus palabras “(…) la lacra sólo con sangre puede ser erradicada de este mundo salvaje” son empleadas en la película para anunciar que no hay posibilidad de remedio si no es mediante la violencia, y, llegado el caso, la guerra.

John Brown sería ahorcado por protagonizar este suceso e incitar a los esclavos a la rebelión. El dramatismo de la escena se subraya con su hijo muriendo en sus brazos, pero la realidad es que éste falleció horas antes de que los soldados capturaran a John Brown (personaje al que Raymond Massey interpretaría ese mismo año en Camino de Santa Fe, junto a Errol Flyn y Ronald Reagan). Este suceso tuvo lugar en 1859, un año después de los famosos debates entre Douglass y Lincoln, la película sin embargo sitúa la escena justo antes.

Los titulares de periódicos que vemos en imágenes y la propia reflexión que Lincoln hace en la carta a su esposa, representan la escalada de enfrentamiento dentro de la Unión entre el Norte y el Sur que tuvo lugar durante la década de 1850, con la esclavitud como principal fuente de discordia, la cual, en su debate llevaba asociada otras cuestiones (como se verá al analizar los debates). Este enfrentamiento creó toda una histeria colectiva de odios y pasiones encontradas, donde cada bando creía estar en posesión de toda la verdad y veía a su vecino como un agresor a su modo de vida y a sus intereses (sobre todo el Sur es lo que sentía respecto del Norte).

El titular “El Sur acusa al Norte de ayudar a los esclavos” se refiere principalmente a las medidas adoptadas por algunos estados dentro de su territorio para garantizar la libertad personal, lo cual era visto por el Sur como una manera de promover la fuga de esclavos. Lo mismo puede decirse de “El Norte decide luchar contra la esclavitud”. En 1820 se había llegado dentro de la Unión al Compromiso de Missouri, por el cual la esclavitud no podría extender
se más allá del paralelo 36º 20' en Lousiana. Hasta ese momento había 11 estados esclavistas y 11 que no lo eran (los del Norte). Pero la nación se expandió hacia el oeste más rápidamente de lo que nadie había previsto, cambiaron las fronteras y tras la Guerra con México, se fueron creando nuevos estados hasta la costa californiana. Esto trajo consigo una constante lucha política entre quienes se negaban a admitir nuevos estados esclavistas (los norteños, donde empezaba a fortalecerse el sentimiento abolicionista) y los partidarios de expandir la práctica, subyaciendo también un intento por mantener dentro del crecimiento de la nación el equilibrio de poder entre el número de estados libres y los esclavistas, no deseando estos últimos que se desequilibrase la balanza.

Motines en Kansas” hace referencia a los enfrentamientos surgidos en este estado que adquirió el status de territorio estadounidense en 1854. Para los territorios de Kansas y Nebraska el Congreso (invalidando el compromiso de Missouri antes citado por el que la esclavitud no podía extenderse en esta parte del territorio) aprobó para ellos la fórmula de la soberanía popular, por lo que se dejaba en manos de su población la decisión de ser o no esclavista. Nebraska decidió no serlo pero Kansas fue colonizada por partidarios de ambos bandos provocando enfrentamientos y episodios sangrientos (muchos de ellos protagonizados por el propio John Brown, como los de 1856) para hacerse con el control del estado, decidiéndose finalmente a favor de la esclavitud, tras sabotearse las elecciones de este estado en 1855, que habían ganado los abolicionistas.

Todo esto es importante para comprender mejor dentro de la película en qué circunstancias llegó Lincoln a la presidencia, el comportamiento de su personaje ante los acontecimientos y los debates más famosos de la historia de América mantenidos contra Stephen Douglass, que analizaremos en la parte final de este comentario.
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Ver también en Un Mundo de Cine:

· Lincoln en Illinois (Parte III)
· El Ala Oeste (1999-2006)
· John Adams (HBO, 2008)
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