miércoles, 30 de abril de 2008

Sangre de mayo (Película, 2008)


Sangre de mayo

(Sangre de mayo. España, 2008)


-Autor: José Luis Urraca Casal*-

Garci rueda el levantamiento contra los franceses

Pasado mañana se conmemora una de las fechas más señaladas de nuestra historia reciente, la del 2 de mayo de 1808, cuando el pueblo de Madrid se levantó en armas contra el ejército invasor del emperador Napoleón Bonaparte, propagándose el movimiento independentista por toda la península ibérica. Garci ha rodado una historia de amor y épica que nos introduce en la cruenta jornada en la que hombres como el asturiano Daoiz y el cántabro Velarde dieron su vida por España. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Noticias.- Con motivo de este aniversario José Luis Garci estrenará el próximo mes de septiembre una película que retrata el levantamiento contra los franceses que será emitida por Telemadrid, cadena de televisión que le ha realizado el encargo. Se trata de una buena noticia, puesto que son escasas las producciones que indagan en nuestro pasado como fuente de inspiración, y aunque de una manera bastante libre, Garci, se ha basado en dos de los Episodios Nacionales de uno de los grandes autores de nuestra literatura, Don Benito Pérez Galdós. Algo bueno habían de tener para el cine las conmemoraciones.
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La trama girará en torno a una historia de amor y a las andanzas del joven protagonista de la obra, Gabriel de Araceli, interpretado por Quim Gutiérrez (AzulOscuroCasiNegro, 2006) en medio de la gloriosa y a la vez trágica jornada de nuestra historia. El realizador de El abuelo (1998) imprime y combina vena romántica y épica a la narración dentro de una superproducción que se ha rodado en un gigantesco plató de 30.000 metros cuadrados donde no ha faltado la genialidad del director artístico Gil Parrondo (Oscar a la mejor dirección artística por Patton, Nicolás y Alejandra, Goya por Canción de Cuna, You’re the one, Tio Vivo C.1950, Ninette…) a la hora de recrear como eran entonces lugares como el Arco de Cuchilleros, Puerta del Sol, Iglesia del Buen Suceso o calle de Carretas.

Quim González tendrá como compañera protagonista a Paula Echevarría (El Comisario) en el papel de Inés al frente de un reparto de 56 actores y 9.000 figurantes que incluye a Manuel Tejada, Natalia Millán, Ana Escribano, María Kosti, Ramón Langa, Fernando Guillén Cuervo, Carlos Larrañaga, Manuel Galiana, Lucía Jiménez, Tina Sainz o Elsa Pataki entre otros.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Orgullo y pasión (Stanley Kramer, 1957)
· John Adams (Serie de TV, 2008)
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A continuación puede verse el trailer de Sangre de mayo:

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

jueves, 24 de abril de 2008

To the ends of the earth


To the ends of the earth

(To the ends of the earth. GB, 2005)


-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Viaje a los confines del mundo y la naturaleza humana

Imaginémonos por un momento trasladados al año 1812, inmersa Europa en plenas guerras napoleónicas, emprendiendo un viaje de largos meses de duración, desde la vieja Inglaterra hasta la lejana colonia de Australia abriéndose ante nosotros un nuevo mundo a bordo de un veterano navío. Un ambicioso relato dramático de corte intimista. Una travesía que supondrá también el rumbo a la madurez de su joven e impetuoso protagonista y a su conocimiento de la naturaleza humana, con sus ilusiones, camaradería, brutalidad o la capacidad de amar. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Comentario.- No quería dejar pasar esta fecha tan señalada como la de hoy para mi, no todos los días se cumplen años, sin publicar algo que me resultase querido, y por ello, y por haber sido ayer el día del libro, me he decantado por esta obra prácticamente desconocida en nuestro país que supone una magnífica adaptación de la novela de su autor, William Golding y que revive con gran realismo toda una época surcando los océanos.
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To the ends of the earth se trata una producción de la BBC dividida en tres capítulos, realizada en 2005 para la televisión y rodada en su practica totalidad a bordo de un viejo navío de 74 cañones construido en el siglo XVIII. Con gran detalle y fidelidad a la época esta miniserie de cuatro horas y media de duración supone un soberbio ejercicio de realismo que consigue hacernos sentir realmente la historia que se nos presenta.

Para su realización se necesitó construir la réplica de varias partes de un navío de línea de tercera clase, como el puente y la cubierta superior (también de un segundo buque) y otros compartimentos como los camarotes de los pasajeros y el del capitán, así como el salón comedor de oficiales, o la bodega del barco. Teniendo en cuenta que prácticamente toda la historia se desarrolla a bordo, la filmación tanto en cubierta como en interiores se convierte en todo un diestro ejercicio que afortunadamente goza de un buen uso de la cámara y la fotografía, aportando el realismo necesario a las escenas.

Un reparto tan variopinto como el pasaje
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La novela de Golding reúne a bordo del Vessel un pasaje y una tripulación de lo más variopinto. La historia se nos narra a través de los ojos del joven Edmund Talbot y su diario, encontrándose éste presente en todas las escenas. Para papel de tal envergadura se eligió a Benedict Cumberbatch, actor al que recientemente hemos visto en papeles secundarios en Expiación, más allá de la pasión (2007) y Las hermanas Bolena (2008). Junto a James McAvoy una de las grandes promesas del cine británico, que ya ha estado nominado a los premios BAFTA por su interpretación de Stephen Hawking en Hawking (2004) y del que personalmente resaltaría su grave voz y su sorprendente encarnación del primer ministro británico William Pitt el joven de Amazing Grace (2007), cuyo comentario guardamos desde el pasado año en espera del momento propicio para su publicación.

A Cumberbatch le acompañan como los miembros más conocidos del reparto para nosotros, un idealista republicano simpatizante de los Estados Unidos, Mr. Prettiman, interpretado por Sam Neill (El Piano, Parque Jurásico) o Charles Dance (director de La última primavera, 2004) como Sir Henry Somerset. Destaca Jared Harris, hijo del conocido actor irlandés Richard Harris, quien aquí se mete con maestría en la piel del todopoderoso, inconmovible e incluso cruel capitán Anderson. En el plano femenino, Victoria Hamilton encarna a una mujer de fuerte carácter para su época, con gran sentido común y capaz de debatir con cualquiera de los pasajeros; y Joanna Page, una bella y dulce dama capaz de hacer perder la cabeza a los jóvenes protagonistas. El resto del reparto reúne a un gran número de secundarios, cada cual singularmente enriquecedor de la historia, con caracterizaciones muy cuidadas, tal y como nos suele tener acostumbrados la BBC.

Los ritos de la travesía
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Somos introducidos en la historia a través de un joven elegantemente ataviado que abandona una gran mansión de la verde campiña inglesa en coche de caballos, escena que es acompañada de una música que resalta la aventura del prometedor viaje que va emprender. Se trata de Edmund Talbot (Cumberbatch), un joven aristócrata de buena posición cuyo padrino le ha proporcionado un cargo de alta responsabilidad en la colonia de Australia, al otro lado del mundo (de ahí el título To the ends of the earth) y que llega a puerto para embarcarse.

Es un joven apuesto, ilusionado por el destino que le depara la vida, inteligente y culto, muy seguro de si mismo y su posición, tanto que a veces lo convierten en alguien presumido y arrogante, desconocedor de las relaciones humanas y la vida a bordo de un navío de guerra de su majestad, lo cual acarreará consecuencias y en más de una ocasión le hará protagonizar hechos de cierta comicidad o hacer el mayor de los ridículos. Su viaje para el joven Talbot no sólo será hacia la lejana colonia sino también hacia su propia madurez. “Los ritos de la travesía” que es el título del primer capítulo le introducen a bordo del Vessel, un ya viejo barco de madera en un mundo muy diferente al por él imaginado, desde la lugubrez y hedor de los camarotes, hasta la diversa condición y comportamiento de los viajeros y emigrantes, o la férrea disciplina a bordo, pasando por los espantosos mareos, las mortales enfermedades, los temidos ataques y el peligro de hundimiento.

Retrato costumbrista
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La historia nos traslada a los años 1812 y 1813, tiempo en que se desarrolla la travesía. La película ha retratado a la perfección el fiel reflejo de la vida a bordo de un viaje como el presente que William Golding retrató en sus novelas. Aquí, no esperemos hallar la épica de la aventura (que también parece anhelar el protagonista) o la acción que hemos visto en películas como Master and Commander. Si bien nos encontramos en el mismo período que abarca la novela de Patrick O’Brien y la amenaza de tener un encuentro con el enemigo francés está en todo momento presente, nos encontraríamos más bien ante un retrato costumbrista de la dureza de la vida a bordo y la interacción entre el pasaje y la tripulación dentro de un pequeño microcosmos flotante. Les acompañaremos en todas las vicisitudes, conflictos e incertidumbres que en una larga travesía como la aquí emprendida se podían originar y eso, también es épica.
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Las relaciones entre clases sociales quedan patentes, empezando por el diferente alojamiento de los viajeros de cierta posición que poseen camarotes y comparten mesa con los oficiales y el resto del pasaje, compuesto por emigrantes hacinados insalubremente en la bodega y en cubiertas inferiores del navío. Y si bien la óptica desde la que miramos es en todo momento la de la mirada inocente e impulsiva propia de la juventud de un aristócrata privilegiado como Edmund Talbot y principalmente éste se desenvuelve entre el pasaje de cierta posición social, no pensemos que por ello la visión de To the ends of the earth sea complacientemente clasista. Pues tanto la oficialidad como los pasajeros de ese orden que rige Inglaterra no son precisamente un dechado de virtudes, y llevados estos además a situaciones límite como las que soporta su naturaleza humana en este viaje, hacen aflorar todo tipo de comportamientos provocados por el deseo de mantener el orden o por el pánico que los hace a todos iguales ante el mareo o el peligro de perecer ahogados, llevando a preguntarse a una de las protagonistas ya al final de la cinta “¿dónde hemos dejado nuestra dignidad?”.

El retrato de la vida a bordo llega a resultar en algunos casos opresivo incluso para el espectador, al que no se le ocultan ni maquillan los aspectos más dolorosamente mundanos de la existencia de sus protagonistas. Pero ello no es óbice para que igualmente vivamos acontecimientos de enorme belleza visual y sentimental, como el enlace matrimonial que tiene lugar a bordo del Vessel. La banda sonora de Rob Lane, autor de la música de otras producciones televisivas como Enrique VIII (2003), Elizabeth I (2005) o Jane Eyre (2006) aporta igualmente emoción a diversos momentos de la travesía.

Fusión de cine y literatura náutica
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To the ends of the earth es un claro ejemplo de fusión de literatura náutica y cine en el mismo modo que lo han podido ser la serie de películas del Capitán Hornblower protagonizadas por Ioan Gruffudd o El Hidalgo de los Mares, ambas de C. S. Forrester o la aclamada Master and Commander (Peter Weir, 2003) basada esta última en las novelas de Patrick O’Brien. Con el título To the ends of the earth el escritor William Golding (1911-1993) rebautizó a sus 80 años el conjunto de tres novelas de gran éxito en Gran Bretaña sintetizándolas en un solo libro. Fue precisamente tras la primera entrega de esta trilogía dedicada al mar, Rites of Passage por la que recibió en 1980 el premio Booker (se concede a la mejor novela escrita en habla inglesa de la Commonwealth). Las siguientes entregas de la trilogía fueron Close Quarters (1987) y Fire Down Below (1989). Su experiencia naval, sirvió en la Royal Navy durante la II Guerra Mundial le confirió un perfecto conocimiento de la vida en el mar
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Golding, que recibió en 1983 el Premio Nobel de literatura atesora un buen nutrido número de obras entre las que se encuentran otros libros que han sido llevados al cine con éxito. Merece la pena destacar en este sentido “El señor de las moscas” desarrollada durante un naufragio aéreo que deja aislados en una isla a un grupo de niños durante la II Guerra Mundial y cuya adaptación cinematográfica de 1963 estuvo nominada a la Palma de oro en Cannes. Una segunda adaptación tuvo lugar en 1990.

El contexto histórico
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En 1812, momento en que se inicia el viaje en To the ends of the earth, Gran Bretaña se encuentra de nuevo en guerra con los Estados Unidos de América y con la Francia napoleónica. Tras la Revolución Francesa y la batalla de Trafalgar (1805) Inglaterra es la dueña de los mares, y tras la pérdida de las 13 colonias en América continúa expandiendo su imperio, lo que no implica que un navío como el Vessel no pueda tener un encuentro fatal con el enemigo en el transcurso de su viaje.
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Aunque el contacto con el norte del actual continente de Australia ya se había producido por parte de holandeses y portugueses, fue en 1770 cuando el inglés James Cook llegó en su primera expedición geográfica a la costa este, desembarcando en Botany Bay y considerándose en Europa como su descubrimiento, demostrando además su condición de isla (la extraordinaria serie Capitán Cook emitida en los años 80 recogía las dos travesías realizadas por éste). El naturalista Joseph Banks compañero de viaje de Cook lo describió como un lugar muy apropiado para fundar una colonia. Pero no sería hasta 1788 cuando se produjo el primer asentamiento europeo en el mismo lugar, fundando Port Jackson, actual Sydney, estableciéndose un fuerte y un penal.
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Desde 1610 y hasta la independencia de los Estados Unidos, las trece colonias americanas habían sido el destino de la deportación de delincuentes ingleses a los que se conmutaba la pena de muerte por el exilio (aspecto que se recoge en Los Inconsquistables de Cecill B. Demille, 1947). Desde el inicio la nueva colonia de Australia (a la que se bautizó así en 1814 por recordar la legendaria tierra de Australis) se convirtió en el nuevo destino del transporte penal. La colonia recibió también emigrantes blancos por la superpoblación y las difíciles condiciones de vida existentes en Gran Bretaña durante los inicios del siglo XIX, llevando a muchos de sus ciudadanos a buscar fortuna en las colonias. Paralelamente la población indígena fue diezmada desde un principio en parte debido al contagio de enfermedades como la viruela.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Amazing Grace (Michael Apted, 2006)
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*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

domingo, 20 de abril de 2008

Partition


(Partition. Canadá, 2007)

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Amor en tiempos de odio

En esta ocasión voy a hablar de una película canadiense que parece que no llegará a nuestras pantallas de cine y que ha reunido a dos estupendas actrices de este país norteamericano, Kristin Kreuk y Neve Campbell. De la primera he recogido en este blog la serie que le ha abierto las puertas de la fama, Smallville, donde da vida a Lana Lang, la chica de la que Clark Kent vivió enamorado en sus días de juventud. De Neve Cambell recientemente he tratado The Company, un proyecto personal sobre el mundo de la danza que no sólo ha protagonizado, sino que también ha producido y participado en su guión. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
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Reseña.- A través de la película Partition nos trasladamos a los días de la independencia de la India, la cual tuvo lugar hace ahora 60 años, un 15 de agosto de 1947. La Segunda Guerra Mundial (en cuyo desarrollo se inicia la película) había creado un clima de desestabilización a nivel internacional que terminó por condenar a las viejas potencias europeas a un segundo plano y debilitarlas en el ámbito internacional. Estas vieron como su lugar era ocupado por dos superpotencias, EE.UU y la URSS, dando origen a un nuevo orden bipolar tras la contienda. Fue a partir del fin de la misma, en 1945, cuando comenzó el fenómeno de la descolonización, que iría alcanzando a las antiguas colonias europeas a lo largo de las tres décadas siguientes.
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Gran Bretaña, que poseía el imperio más extenso en población y territorios, llevó a cabo una descolonización no traumática para la metrópoli, sin grandes enfrentamientos (salvo el caso de Suéz), como sí ocurrió en el caso de otros países como Francia (Indochina, Argelia). Pero se resistió a abandonar su principal colonia, auténtica joya de la corona. Sería la larga y pacífica lucha liderada por Mathama Gandhi, la que finalmente logró la tan ansiada independencia. Pero no lo hizo en la manera esperada por éste, pues la antigua colonia fue dividida, surgiendo de ella tres nuevos estados, los dos primeros musulmanes (Pakistán al norte y Bangla Desh al sur) y un tercero en medio, de carácter secular, la India.
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Y es aquí donde se desarrolla esta apasionada y turbulenta historia de amor, en los límites de la frontera entre India y Pakistán, en el territorio del Punjab, dividido tras la independencia, en los días en que se produjo el éxodo de hindúes y musulmanes, los primeros hacia el sur y los segundos hacia el norte. Como el espectador podrá comprobar, fueron momentos de odio, crueldad y acciones sangrientas protagonizadas por ambas partes. Millones de personas se desplazaron, convirtiéndose como apunta uno de los protagonistas de Partition, en “refugiados en nuestro propio país”.
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Kristin Kreuk protagoniza en el cine su primer gran papel, y lo hace en el difícil rol de interpretar a una musulmana que emprende el éxodo junto a su familia. Está bellísima y logra una actuación bastante convincente, demostrando su valía como actriz. Neve Campbell, a quien no abandona esa magnífica sonrisa suya, nos regala otra notable interpretación en la línea de sus buenas películas, con un personaje decidido e independiente en el papel de una británica que decide quedarse en la India tras la independencia. Y en el principal rol masculino, nexo de la historia, encontramos a
Jimi Mistry, actor inglés de padre hindú y madre irlandesa, dando vida a un soldado del ejército británico perteneciente a la comunidad sikh (región del Punjab), que alcanzada la independencia regresa a su tierra y habrá de hacer frente al odio desatado. Una actriz india, Madhur Jaffrey, compone gracias a un sólida interpretación el personaje de su observante y religiosa madre.
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Odio y amor en un intenso drama que goza de una excelente fotografía (su director, Vic Sarin fue durante 30 años director de fotografía) y una no menos intensa banda sonora creada por Brian Tyler, cargada de pasión y romanticismo. Partition nos cuenta una historia de amor seguramente ya tratada en la literatura y en el cine (con otros personajes, otros lugares y otro tiempo), y nos muestra lo que desgraciadamente vemos de forma continua en el mundo de nuestros días, tanto en conflictos locales enquistados, por falta de entendimiento, como por razones de fanatismo religioso que abarcan ya el mundo entero. Pero también nos brinda la oportunidad de acercarnos a un momento histórico poco tratado en la gran pantalla y un fenómeno condicionante de nuestros días, el de la descolonización. Todavía hoy la frontera entre India y Pakistán es uno de los puntos de mayor tensión dentro del planeta.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· The Rising: Un hombre contra un Imperio (2005)
· La jungla en armas (Henry Hathaway, 1939)
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A continuación puede verse el trailer de la película.

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

viernes, 18 de abril de 2008

Half Nelson (Película, 2006)


Half Nelson

(Half Nelson. USA, 2006)

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Sin encontrarle sentido a la propia vida

Basada en un corto que dos años antes fue premiado en el Sundance Festival y estrenada en nuestro país a finales del pasado año, Half Nelson es una pequeña producción que ha logrado despertar la atención de la crítica gracias al realismo logrado por sus intérpretes. Dirigida por Ryan Fleck, este título que viene dado por una llave de lucha libre que implica inmovilizar, y de la cual resulta imposible librarse, ha cosechado numerosos premios y galardones de cine independiente. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Reseña.- Nos encontramos ante una película en cierto modo distinta a las habituales, para empezar está rodada cámara en movimiento, sin trípodes ni grúas, con planos cortos y cierto leve balanceo reflejo de la vida del principal personaje. Su ritmo es en cierto modo pausado y la música crea una atmósfera de cierto vacío, que te hace más sensible a la historia y te atrapa en el mundo que viven los protagonistas.

Un joven
Ryang Gosling con 25 años en el momento de rodarse [ver también Fracture] da vida a Dan, un profesor de historia de un instituto en una zona de población de color de Nueva York, Brooklyn, que desarrolla su asignatura a través del concepto de los opuestos y la lucha entre los mismos. Y al contrario de otras películas, donde quien tiene los problemas y necesita orientación es el alumno, aquí lo es el profesor, quien mantiene un vacío existencial, atrapado en el consumo de crack, incapaz de construir su propia vida, a la que únicamente encuentra sentido a través de la formación que transmite a sus alumnos. Su personaje es tan creíble, lejos de sobreactuaciones o artificiosidades, con una gran dosis de melancolía y naturalidad, que le llevaron a estar nominado en la categoría de mejor actor en los Oscar en 2007.
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Dentro de la historia cobra especial importancia una jovencísima y sorprendente
Shareeka Epps en el papel de alumna de Dan, pareja perfecta para coprotagonizar la película. Y también aparece uno de los protagonistas de We Are Marshall, Anthony Mackie en el papel de un camello del barrio.

Rodada en tan sólo 23 días, Half Nelson no nos dirige un mensaje claro, no hay juicios de valor implícitos ni morales sobre el comportamiento de este profesor (salvo el de
que nadie es una sóla cosa), simplemente se limita a mostrarnos, con un realismo cercano al documental. Aunque sí merece atención la teoría de los opuestos desarrollada en el aula a lo largo de la película, la cual nos habla de cómo de la confrontación surge una nueva realidad, cuando la minoría se convierte en mayoría, la cual nos permite además hacer un recorrido por la lucha de los derechos civiles en Estados Unidos.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· El Club de los Emperadores (Michael Hoffman, 2002)
· La versión Browning (Anthony Asquith, 1951)
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A continuación puede verse el trailer de la película, disponible en videoclubes.

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martes, 15 de abril de 2008

Deseo, Peligro (Película, 2007)


Deseo, Peligro

(Se, jie. USA-China-Taiwan-Hong Kong, 2007)

-A partir de mañana en videoclubes-

-Autor: José Luis Urraca Casal*-

Pasión y espionaje en la China ocupada por los japoneses

China en plena Segunda Guerra Mundial es el escenario escogido por el director Ang Lee (Brokeback Mountain, 2005) para rodar con suma maestría una arrebatadora historia de pasión inmersa dentro de una esmerada y realista trama de espionaje en la mejor senda de los grandes clásicos. Las excepcionales actuaciones de su joven protagonista, la actriz Wei Tang y el ya consagrado como mejor actor del momento del gran país asiático, Tony Leung, están a la altura de esta película que le valió a su director el León de Oro en el Festival de Venecia el pasado año. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Reseña.- El tiempo nos impide hacer un correcto desarrollo de ésta magistral historia de pasión, limitándonos únicamente a recomendar con motivo de su llegada a los videoclubes y postergando a un futuro próximo el interesante comentario de la misma. Película que pone de manifiesto con gran realismo, lo mismo que para sus jóvenes protagonistas, como el espionaje no es el deporte feliz al que nos tienen familiarizados muchas veces los agentes secretos más famosos de la historia del cine, mucho menos para meros estudiantes aficionados jugando a ser héroes de su patria.
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Acostumbrados a ver en la gran pantalla historias que se desarrollan en los confines del mundo, ofreciéndonos miradas a otras culturas y períodos históricos, pero normalmente siendo introducidos en ellas a través de personajes occidentales (véase El Imperio del Sol, Siete años en el Tibet, Ana y el rey o más recientemente La seda...) llama la atención como el director Ang Lee, experto en abordar con suma destreza todo tipo de géneros, nos traslada en ésta película a la China de finales de los años 30, con autores autóctonos, logrando, al igual que en su día también hiciera El imperio del sol (Steven Spielberg, 1987) una recreación perfecta de la imagen y la atmósfera del Shanghai de la época. En el reparto Junto a Wei Tang y Tony Leung destacar también el papel de la actriz Joan Chen y advertir de la duración de la cinta (dos horas y media).

La acción se sitúa en 1942 para inmediatamente retrotraerse al año 1938, momento en que comenzó a fraguarse toda la historia a la que vamos a asistir. China ha sido invadida por Japón, un grupo de jóvenes estudiantes huye de Shanghai y la zona ocupada hacia el Hong Kong británico. Empiezan a colaborar con la lucha en forma de representaciones teatrales de espíritu patriótico sobre la guerra que se está desarrollando en su país, para terminar involucrándose en la resistencia mediante la preparación de un plan para acabar con uno de los hombres fuertes del aparato colaboracionista. Se trata de hecho de una de las primeras películas en abordar este período desde una óptica que no es la de la lucha heroica sin más contra el invasor, sino que confiere parte esencial dentro de la trama al colaboracionismo con el enemigo llevado a cabo también dentro de China.
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Posee un erotismo impactante no sólo por cómo están rodadas sus escenas de amor, sino por la importancia que éstas adquieren dentro de la relación que se establece en la segunda parte de la película. El sexo se convierte entonces en parte del nudo principal de la historia, vía de escape para quien necesita huir de su fría soledad y cometido, sintiéndose más humano, y por otra parte instrumento de acercamiento al objetivo deseado y tortuoso camino hacia la madurez.

El León de Oro al mejor director en Venecia atestigua lo que el Oscar ya reconoció por otra extraordinaria historia de amor y pasiones imposibles con Brokeback Mountain, que Ang Lee es un director que sabe encontrar perfectamente a través del guión, la imagen y su reparto las claves para narrar una buena historia, independientemente del momento y el espacio en que ésta se desenvuelva. La fotografía de Rodrigo Prieto (nominado al Oscar por Brokeback Mountain) y la banda sonora de Alexandre Desplat (The Queen, 2006) confieren al relato la posibilidad de disfrutar de un mayor deleite a los sentidos.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Ciudad de vida y muerte (Lu Chuan, 2009)
· John Rabe (Florian Gallenberger, 2009)
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A continuación puede verse el trailer de la película.

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martes, 8 de abril de 2008

Fallece Charlton Heston (y III)


Biografía de una leyenda

-Autor: José Luis Urraca Casal-


El actor con mayúsculas

Desde Moisés en Los Diez Mandamientos, hasta el héroe del más épico de los romances en El Cid, pasando por el Miguel Ángel de El tormento y el éxtasis. A Charlton Heston, le hemos visto enfundarse en la piel de todo tipo de personajes en algunas de las películas más famosas de la historia del cine. Pasó de ser efigie por antonomasia del cine épico e histórico a protagonizar importantes títulos de la ciencia ficción como El planeta de los simios o del cine de catástrofes como Terremoto. Pero al actor que nos ha dejado a sus 83 años víctima de una enfermedad degenerativa similar al alzheimer, casado desde hacía 64 años con la actriz Lydia Clarke, y que fuera presidente de la Asociación Nacional del Rifle, será sobretodo recordado por el papel que le valió un Oscar, el de Juda Ben-Hur. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Como nos sucede con Bogart en Casablanca o con John Wayne en Centauros del desierto, muchas de las películas que protagonizó Charlton Heston no podríamos hoy imaginárnoslas con otro artista en su lugar. Ningún otro actor hubiese podido encarnar como él a ese héroe en cinemascope del cine americano en tecnicolor de los años 50 y 60. Estaba hecho para la gran pantalla, para ese cine de espectáculo que había de hacer frente a la incipiente televisión, que necesitaba a alguien de imponente y atlética presencia (media 1’91 m.) cuyo rostro y grave timbre de voz hicieran tanto de sus personajes como de sus historias algo tan creíble como épico. Heston nos hizo soñar a través del tiempo y de la historia interpretando numerosos personajes definidos dentro de la jerga cinematográfica como “bigger than life”, más grandes que la vida.

Los comienzos: he hizo que se abrieran las aguas
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El actor que se destacó por interpretar papeles históricos como El Cid, Miguel Ángel, Enrique VIII, William F. Cody, Richelieu, Marco Antonio, Juan Bautista, Tomás Moro, Gordon, Jefferson o Andrew Jackson, nació un 4 de octubre de 1924 en el estado norteamericano de Illinois. Su nombre real era John Charles Carter, adoptando su nombre artístico fruto de la combinación de los nombres de su madre Lila Charlton y del segundo esposo de ésta tras su divorcio, Chester Heston, aunque sus amigos siempre lo llamaron “Chuck”.

Sus comienzos fueron como modelo en Nueva York. Se forjó sobre las tablas del teatro universitario y más tarde en Brooklyn. Tras su debut como actor en una pequeña adaptación del cuento Peer Gynt (1941) de Ibsen, su vuelta de dos años en la guerra y su paso por la televisión, fue en la década de los años 50 cuando comenzó a desarrollar su carrera cinematográfica, desde el principio ligada a grandes superproducciones, donde siempre se movería a sus anchas en papeles de corte histórico o bíblico, como en Julio César (D. Bradley, 1950) su debut profesional en el cine. Su gran mentor y responsable de impulsar su carrera a la fama sería Cecil B. Demille, autor de dos grandes títulos en la incipiente carrera del actor que lo catapultaron a primera fila, primero con El mayor espectáculo del mundo (1952) y más tarde en Los diez mandamientos (1956). Precisamente sería su papel, que se transformaba de joven príncipe de Egipto en el libertador y más grande de los profetas del pueblo judío el que le abriría las puertas a toda una serie de papeles protagonistas denominados en inglés “bigger than life”, más grandes que la vida. Demille lo escogió para éste papel por encontrarle un gran parecido en su semblante con la escultura realizada por Miguel Ángel.

Entre medias realiza interesantes papeles en notables películas adentrándose en el cine negro con Ciudad en sombras (William Dieterle, 1950), o protagonizando un intenso drama romántico junto a Jennifer Jones en Pasión bajo la niebla (king Vidor, 1952). En La dama marcada (1953) interpreta por primera vez al presidente Andrew Jackson, ésta vez en sus tiempos de juventud. Al final de la década volverá a hacerlo, ya encanecido, en Los Bucaneros (Anthony Quinn, 1958) film épico y patriótico producido por Demille en el que comparte cartel y causa (la independencia de los EE.UU) con Yul Brinner.

En 1954 ha rodado Cuando ruge la marabunta (film que sería habitual en la programación de TVE durante los años 80) clásico de aventuras y podríamos afirmar que incluso de terror, en el que vive una convulsiva y tórrida historia de amor con Eleanor Parker acechados por una inmensa plaga de hormigas.
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Realizados diversos westerns entre los que sobresale El triunfo de Buffalo Hill (1953), por su interpretación del célebre cazador o los dos bajo dirección de Rudolph Maté, Horizontes azules (1955) o La ley de los fuertes (1957), destacando ésta última por su buen acabado mezcla equilibrada de drama y acción. Pero es en 1958 cuando William Wyler lo escoge para engrosar el nutrido reparto encabezado por Gregory Peck en Horizontes de Grandeza. Una historia de conflictos humanos ambientados en las extensas llanuras del oeste en la que Heston consigue transmitir a la perfección la idiosincrasia de su personaje, rudo y altivo, pero noble, frente al caballero venido del este. Y también da réplica a Orson Wells, para quien consigue la dirección, en una obra maestra del cine negro, Sed de mal, convertido en un policía mexicano casado con Janet Leigh.

Juda Ben-Hur

Esta colaboración con Wyler le va abrir las puertas al papel de su consagración y por el que siempre será recordado. Acepta el papel de Juda Ben-Hur tras rechazarlo Burt Lancaster por considerar éste que promovía el cristianismo, siendo él ateo. No sería la última vez que Heston le supliese en una superproducción, hizo de Miguel Ángel en El tormento y el éxtasis por no poder Lancaster al no haber finalizado el rodaje de El gatopardo y en 1966 lo haría de nuevo al rechazar Lancaster el papel de general Gordon en Khartoum. Espectáculo épico en estado puro, la nueva adaptación de la obra de Lew Wallace supone en ese momento un ejercicio de proeza dramática llevado a cabo dentro de una superproducción nunca visto antes en el cine. Once Oscar de la Academia lo confirman, incluido el de Mejor Actor para Heston, para quien además supondrá la única nominación a estos premios de su carrera cinematográfica. La magistralidad de Wyler lo convierte en algo más que un peplum, en todo un clásico de la historia del séptimo arte. La escena de la carrera de cuádrigas acompañará siempre a Heston en la memoria de los espectadores [Ver vídeo al final del artículo] al igual que la de la separación de las aguas del Mar Negro de Los diez mandamientos.

Previamente, ese mismo año en que se convierte en el actor del momento, llegando a cobrar a comienzos de los años 60 nada menos que un millón de dólares por película, llega a rodar junto al actor que para él había sido un modelo a seguir desde sus comienzos, Gary Cooper, la que sería su penúltima película poco antes de fallecer, Misterio en el barco perdido.

El cine histórico y épico del Cinemascope
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El cine ha comenzado a explotar las posibilidades del cinemascope y el tecnicolor. Ha explorado en busca inspiración para sus historias “más grandes que la vida” en la Biblia, pero también le llega el turno a la Historia con mayúsculas. Heston inaugura una década dorada recalando en España para ponerse en la piel del personaje épico por excelencia de nuestra literatura, El Cid (1961). El productor Samuel Bronston, que ha creado a las afueras de Madrid unos estudios que compiten en el nivel de sus superproducciones (gracias a los excelentes técnicos españoles como Gil Parrondo) con el mismo Hollywood, consciente del potencial de Heston, lo elige en un papel hecho a su medida que interpreta con entera devoción tras ser asesorado por el mayor experto en la figura del insigne castellano, Don Ramón Menéndez Pidal. La extraordinaria partitura de Miklos Rozsa, también responsable de Ben-Hur (Bronston se traía a los mejores), la dirección de Anthony Mann y una excelente recreación artística hacen de ésta película un verdadero poema épico que concluye con Rodrigo Díaz de Vivar cabalgando hacia la victoria después de muerto.

La siguiente superproducción de Bronston necesitó de la construcción del mayor decorado realizado hasta el momento para hacer real la Ciudad Prohibida a las afueras de Madrid en 55 días en Pekín (1963). Y de nuevo contó con Heston para encabezar un reparto plagado de estrellas. Fue un rodaje complicado, cuyo guión se reescribía a diario y antes de cuya conclusión el director Nicholas Ray abandonó por haber llegado a la extenuación. Así y todo se trata de una magnífica película de aventuras en la que Charlton Heston de nuevo en su papel de héroe logra una magnífica interpretación junto a David Niven y Ava Gardner, con quien a pesar de no llevarse bien, comparte escenas de gran belleza. Esta sería la última colaboración de Heston con el Imperio español de Bronston, pues declinaría protagonizar La caída del Imperio Romano (1964) al no querer encasillarse en éste tipo de papeles del cine entonces denominado “de romanos”, ocupando su lugar Stephen Boyd, su enemigo Mesala en Ben-Hur. La ausencia de su tirón mediático se dejó notar en el pobre éxito del film.

Tras haber obtenido grandes éxitos que le han reportado millonarios beneficios comienza a apostar por títulos en ocasiones menos comerciales pero como según él contaría más tarde, le resultaban interesantes como actor, aunque eso sí, sin dejar de ser Charlton Heston, en unos papeles con una vena un tanto más atormenatada. Así tras hacer de Juan Bautista en La historia más grande jamás contada (George Stevens, 1965) rueda Mayor Dundee, uno de los primeros largometrajes de Sam Pekimpach calándose el sombrero de un oficial de caballería o El tormento y el éxtasis donde encarna a Miguel Ángel enfrentado a su obra más ambiciosa, la Capilla Sextina, y al Papa Julio II (Rex Harrison). En 1966 se pone en la piel del General Gordon en Khartoum, superproducción británica en la que trabaja con su admirado Laurence Olivier.

La ciencia-ficción y el cine de catástrofes
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Renuncia a su caché para que Franklin J. Shaffner pueda contar con él en El señor de la guerra (1965). Una pequeña producción que sin embargo reviste un acabado perfecto en su narración de una historia de amor imposible, junto a una hermosísima Rosemary Forsyth, desarrollada también en plena Edad Media, defendiendo su torre en mitad de las invasiones normandas, el cruce de culturas y orígenes sociales (estamentales). Y nuevamente Shaffner cuenta con su apoyo para rodar en 1968 El planeta de los simios. Un proyecto que despierta dudas pero que gracias a Heston triunfa legándonos uno de los finales más impactantes del séptimo arte, cuando se encuentra enterrada en la playa, símbolo del destino alcanzado por la humanidad, a la Estatua de la Libertad.

Ese mismo año rueda Will Penny, tristemente bautizada en España El más valiente entre mil. Magnífico western crepuscular alejado ya del tono épico anterior y su película preferida dentro de su filmografía. Tras El planeta de los simios y su primera secuela (1970), llegada la década de los setenta, Heston empieza a dejar atrás el cine épico e histórico y se adentra en importantes títulos también apocalípticos de la Ciencia Ficción, beneficiados con su presencia como El último hombre vivo (1971) o Cuando el destino nos alcance (“Soylent Green”, 1973). Ésta última (de grato recuerdo para mi junto a la anterior) compartiendo cartel con Edward G. Robinson también posee uno de esos finales estremecedores. Aún así Heston (que desde 1972 lleva siempre peluca) tiene tiempo de enfundarse como secundario el manto del Cardenal Richelieu en Los Tres Mosqueteros de Richard Lester (1974), protagonizar La batalla de Midway (1976) o hacer de Enrique VIII en Príncipe y Mendigo (1977).

El cine recurre a los efectos especiales y grandes repartos plagados de viejas glorias para llenar sus salas, recurriendo a historias basadas en grandes catástrofes, y Heston, cumplidos los 50, lo hace, nunca mejor dicho, por tierra, mar y aire. En 1974 encabeza el reparto de uno de los diversos desastres aéreos en Aeropuerto 1975 y Terremoto, de nuevo junto a Ava Gardner, favorecida la película por el nuevo sistema de sonido sensorround, que gana un Oscar junto a los mejores efectos especiales. En 1978 rodará Alerta roja, Neptuno hundido, en la piel de capitán de un submarino nuclear.

El final de su carrera
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Los 80 le privarán de grandes papeles o roles protagonistas, recalando en la televisión con series como Jefes (miniserie policial), la mismísima Dinastía y un spin off de ésta, Los Colby, cuyo escaso éxito la redujo a una sóla temporada. Se dirige a si mismo en una adaptación para la televisión de Un hombre para la eternidad (1988). Es dirigido por su hijo John Fraser Heston en una nueva adaptación de La isla del tesoro (1990) como Long John Silver y en la que el joven Christian Bale hace de Jin Hawkins. En 1993 realiza una breve aparición en el western Tombstone protagonizado por Kart Russell, lo mismo que en Un domingo cualquiera (1999) película que le rinde homenaje incluyendo imágenes de la carrera de cuádrigas de Ben-Hur. Similar tributo al de la nueva adaptación protagonizada por Mark Wahlberg de El planeta de los simios de Tim Burton en 2001, donde se puso bajo la piel de un simio moribundo. En 1998 regresó a España para participar en la producción televisiva "El camino de Santiago" realizada para conmemorar el año Xacobeo.

Siempre sintió gran admiración por la obra Shakesperiana, autor para el que incluso tuvo palabras en su intervención de despedida de la vida pública anunciando su enfermedad. De ahí que hubiera hecho de nuevo de Marco Antonio en Julio Cesar (1970) o realizara su debut en su primera película como director con Marco Antonio y Cleopatra (1972) rodada en España y en la que participaron Carmen Sevilla y Fernando Rey. En 1996 Kenneth Branagh lo rescata para un pequeño papel en su Hamlet. En el teatro dio también muestras de su valía. Su último papel entre bambalinas lo representó sobre un escenario londinense junto a su mujer Lydia Clarke, en la obra Love Letters en el verano de 1999.

Luces y sombras de Charlton Heston
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Tras su aparición en Bowling for Columbine (2002) de Michael Moore, su imagen, junto a la retransmisión televisada de algunas de sus intervenciones como presidente de la Asociación Nacional del Rifle quedó asociada a la de un hombre empuñando un rifle al tiempo que aseveraba que sólo se lo arrancarían de sus muertas frías manos. ¿Pero siempre fue así? ¿qué había ocurrido para que llegase a situarse en una tesitura tan intransigente y conservadora?.
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En la década de 1960 demostró un serio compromiso con la causa de la igualdad y la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, no importándole las consecuencias que ello podría acarrearle a su carrera cinematográfica. Acompañó incluso a Marting Luther King en su marcha sobre Washington de 1963 junto a otros actores como Sydney Poitier, Burt Lancaster o Marlon Brando.

En 1960 rechazó el ofrecimiento de John Wayne de protagonizar el papel de Jim Buy en El Álamo (finalmente interpretado por el también recientemente desaparecido Richard Widmark) debido a las implicaciones políticas del film. Fue amigo del presidente Kennedy, por el que hizo campaña en su carrera presidencial (ya lo había hecho por el demócrata Adlai Stevenson) o de su hermano Bob Kennedy, tras cuyo asesinato abogó por el control del uso de armas y la “Gun Control Act” de 1968 presentada por el presidente Johnson. Escusándose décadas más tarde argumentando que entonces era muy joven e ingenuo. Es en 1965 cuando se convierte en presidente de la Screen Actor’s Guild (importante sindicato de actores) siendo elegido en seis ocasiones sucesivas hasta 1971. En 1969 algunos demócratas le propusieron presentarse para el Senado californiano, pero lo rechazó para poder seguir actuando. Su orientación política sin embargo había empezado a cambiar.
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Aunque más bien soy de la opinión de que lo que cambió no fue él, sino más bien la América que había conocido. Hombre de profundas convicciones religiosas y defensor de valores tradicionales como la familia (el pasado mes había cumplido su 64 aniversario de boda junto a su mujer) no supo asimilar los importantes cambios sociales y culturales que comenzaron a producirse en la década de los años sesenta. Si primero su creencia en la libertad y amor a su país le había llevado a manifestarse contra la segregación racial, dentro y fuera de la pantalla [Ver El último hombre vivo] y ponerse del lado demócrata, a partir de la siguiente década sintió que sus valores habían pasado a ser mejor defendidos por los republicanos.

Al igual que el también actor al que unía una gran amistad Ronald Reagan cambió desde posiciones liberales a conservadoras, ambos habían presidido la Screen Actors Guild y terminaron entrando en política. Heston hizo campaña por Reagan en 1984, Bush padre en 1988 y Bush hijo en 2000.
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Poseedor de una colección de más de 400 armas de todos los tiempos (afición que no es sólo practicada por artistas conservadores) en 1997 es elegido vicepresidente primero de la Asociación Nacional del Rifle para pasar a ocupar la presidencia de esta poderosa organización al año siguiente. Desde este podio arremete continuamente contra la política de Bill Clinton, convirtiéndose en auténtico azote de los demócratas, en defensa de la segunda enmienda de la Declaración de Independencia (que da derecho a poseer armas a los ciudadanos) contra el aborto (del que era firme opositor) o de la concesión de determinados derechos a los homosexuales. Una vez había declarado “Este es mi credo. No hay armas buenas, no hay armas malas. Un arma en manos de un mal hombre es algo malo. Cualquier arma en manos de un hombre bueno no supone una amenaza para nadie, excepto para la mala gente”.

El adiós de una leyenda
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Operado de caderas en 1998 año en el que también se trata de un cáncer de próstata (enfermedad, el cáncer, que también combatiría su esposa) a finales de 2002 le diagnosticaron una enfermedad neurológica cuyos síntomas son similares al Alzheimer y que suponen una progresiva pérdida de la memoria y deterioro de las funciones vitales. Lo hizo público él mismo, haciendo gala de la misma gallardía que sus personajes del cine, en una intervención de la que todavía recuerdo que pedía que a partir de entonces le disculpasen si repetía el mismo chiste dos veces y se lo rieran igual. En 2003 recibiría la más alta condecoración que un civil puede recibir en su país, la Medalla Presidencial de la Libertad, de manos del presidente George W. Bush.

Ha permanecido felizmente casado durante 64 años con su mujer, la también actriz Lydia Clarke, con la que contrajo matrimonio el 17 de marzo de 1944 (algo sin parangón en el mundo cinematográfico) con la que tuvo un hijo (John Fraser) y adoptó una hija (Holly Ann).

Sus últimas imágenes, no pueden empañar la grandeza de su paso por este mundo, la leyenda de su carrera cinematográfica está muy por encima de otras consideraciones, aparte de haber sido reconocida su integridad, inspiración artística y admiración por su persona, todavía en vida, por parte de serios detractores de su política como el actor Richard Dreyfuss. Concluyo con unas palabras suyas, parte del discurso con que anunció su enfermedad al mundo.

“Creo que todavía soy el luchador que el Dr. King y JFK y Ronald Reagan conocieron”.


Ver "Retazos de mi memoria"

A continuación puede verse la escena de la carrera de Ben-Hur:

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*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

domingo, 6 de abril de 2008

Fallece Charlton Heston (II)


Homenaje a Charlton Heston (II)

-Autor: José Luis Urraca Casal*-

Retazos de mi memoria

Cuando como cada mañana, la de hoy he procedido al ya convertido en ritual encendido de mi móvil, sin apenas darme tiempo a incorporarme de la cama, ha comenzado a sonar una llamada, al tiempo que entraba un mensaje. Mi amigo Fernando sabía de la importancia y el significado que tendría para mí la noticia y no respetó la mañana del domingo. Me comunicaba verbalmente, lo mismo que mi padre por texto, se nos había ido Charlton Heston. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

En nuestras vidas acumulamos múltiples recuerdos de diversa condición, quizá los de infancia o juventud que conseguimos retener, por la intensidad con que experimentamos o nuestra contagiosa curiosidad hacia un mundo que se va abriendo a nosotros, quedan más indeleblemente marcados. Y como a Juanito y los demás protagonistas de Cerralbos del Sella en You’re the one (de José Luis Garci) el cine nos sirve de ventana a otras historias que no son las nuestras, pero que podrían serlo, y a otros mundos que por unos momentos nos permiten abandonar los propios y en los que poder sumergirnos gracias a la magia de nuestra imaginación y por supuesto… de la inocencia.
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Charlton Heston, junto a David Niven o Gary Cooper, está indudablemente ligado a esos recuerdos de infancia en los que tanto disfruté asombrado sobretodo por las películas épicas que protagonizó. Desde luego había nacido para protagonizarlas. A su altura y corpulencia demostrada sobretodo en Ben Hur, sumaba una resuelta y grave voz, y un rostro, de cuya fisonomía muchas veces se dijo que parecía cincelada por el mismísimo Miguel Ángel, con la fuerza de su mentón, su prominente nariz y el empuje de su mirada. De esas reminiscencias he seleccionado cuatro, quizás no pertenecientes a sus películas más renombradas, pero sí de mi más grato recuerdo.
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Una nevada tarde de sábado a mediados de los años 80 tumbado sobre la moqueta de la entrada de la sala ante el televisor me retrotrae al primer recuerdo de Charlton Heston. Al tiempo que las espadas se abaten ejecutoramente sobre quienes han osado desobedecer las órdenes imperiales, la imagen da paso y se funde instantáneamente con el sombrero calado sobre el rostro del mayor Lewis, oficial que llega a la ciudad prohibida al frente de una compañía de marines norteamericanos. Es 55 días en Pekín (Nicholas Ray, 1963) y el personaje de Heston habrá de hacer frente al igual que el resto de protagonistas a la inminente revuelta de los bóxer contra la dominación extranjera. Pero primero lo veremos en esta historia llena de personajes desarraigados, en la recepción de su hotel, negándose a abrir las cartas recibidas porque ello significaría tener que contestarlas o en un momento memorable con un whisky con soda y una cerveza en cada mano, intercambiando incendiarias miradas y sutil conversación con Ava Gardner, la baronesa Ivanov, por ver quién se queda con la única habitación libre. O el bellísimo final de esta historia, cuando desde su caballo decide dejar de ser un solitario sin compromisos y rescata de su soledad a la niña huérfana china diciéndole “anda, ven conmigo”.
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Otra mirada me lo recuerda partiendo de Inglaterra y remontando el Nilo camino de Khartoum (Basil Dearden, 1966) en el Sudán, en una misión tan providencial como considera la suya propia el mahdi, su temible oponente, encarnado por Laurence Olivier. Espléndido general Gordon dentro de una película cuya temática está tan de rabiosa actualidad en nuestros tiempos de crisis entre occidente y el Islam. Historia de sucesivas despedidas, de su país, de su amigo, de su camello, de su criado… grandioso relato de esperanza y resignación, en una de cuyas escenas también con una niña en brazos, entre el estruendo de los cañones le oímos decir “no te pido que no tengas miedo, sólo que no lo demuestres”.

En blanco y negro (debido al televisor) recuerdo haberme dejado cautivado en 1990 veraneando en Herrera de Pisuerga, con acentuado cambio en su apariencia debido al corte de pelo, como un noble guerrero medieval junto a la hermosa Rosemary Forsyth en otra heroica lucha, esta vez contra invasores normandos, defendiendo su feudo desde una vieja torre en El señor de la Guerra (Franklin J. Shaffner, 1965).
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Pero si hay una imagen para mí épica y magistral donde las haya es en Horizontes de grandeza (William Wyler, 1958). Ya al final de la cinta, el mayor Terryll no tiene más remedio que partir solo al encuentro de los Hannassey, no siendo secundado en la ceguera de su odio por sus hombres. Y cuando ya ha enfilado el cañón en solitario, vemos doblar el recodo y cabalgar hasta situarse a su vera a su capataz, Charlton Heston, porque a pesar de no compartir las intenciones del mayor, para él ha sido siempre como un padre y no puede dejarle solo ante el peligro, mientras suenan en crescendo los acordes de la banda sonora de Jerome Moross, una de las mejores de toda la historia del cine y revolucionaria dentro del western [Ver vídeo al final del artículo].

Luego el tiempo transcurrido me haría conocer otras de sus muchas películas y la madurez apreciar otros papeles, algunos de los cuales he recogido en comentarios que aún no he publicado y disfrutando siempre ya sólo con su única presencia. Hoy por el momento, uno tan sólo siente que alguien que nos ha acompañado de tal manera en la vida y en nuestro mundo se ha ido, pero naturalmente permanecerá siempre en el recuerdo gracias a ese celuloide que hizo y continúa haciendo posibles tantos sueños, perdurando en el cielo su estrella.

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*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

Fallece Charlton Heston (I)


Charlton Heston
(1924-2008)
Una de las más grandes estrellas del Cine

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Príncipe de Egipto en Los Diez mandamientos (1956)

Cecil B. Demille le catapultó a la fama interpretando a Moisés (1956)

Frente a Orson Wells en Sed de mal (1958)

Príncipe Juda Ben-Hur junto a Stephen Boyd, Ben Hur (1959)

Con su Oscar por Ben Hur (1959) junto a su esposa Lydia

Sólo él podía encarnar a El Cid (1961)

Junto a David Niven en 55 días en Pekín (1963) rodada en España

Manifestándose por la igualdad de la población de color

Junto a Sidney Poitier encabezando a los actores en la Marcha por los Derechos Civiles celebrada en Washigton (1963)

Compartiendo miradas incendiarias junto a Ava Gardner en la superproducción de Samuel Bronston 55 días en Peking (1963)

Como Miguel Ángel en El tormento y el éxtasis (1965)

El Planeta de los Simios (1968) incursión en el cine apocalíptico

Will Penny (1968) gran interpretación en un bello western crepuscular

En uno de sus últimos y más controvertidos papeles, presidente de la Asociación Nacional del Rifle

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