sábado, 31 de mayo de 2008

Algo pasa en Las Vegas


Algo pasa en Las Vegas

(What Happens In Vegas. USA, 2008)

Por Pedro Martín Damalia

-En Cartelera-

There's Something About Cameron (Algo pasa con Cameron)
Cameron Díaz y Ashton Kutcher protagonizan Algo pasa en las Vegas. Una comedia que cuenta la historia de dos extraños que se despiertan en la misma cama y descubren que se han casado tras una noche de desenfreno en Las Vegas, y que uno de ellos ha ganado tres millones de dólares.
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Reseña.- Cuando uno decide ir al cine espera poder disfrutar de una hora y media de entretenimiento. Sabemos que el cine actual no está disfrutando de una buena época ni en calidad de guiones, ni de actores, y ni siquiera de directores. La mediocridad del séptimo arte está llevando a la industria a una situación de estancamiento, de crisis de ideas, de nula genialidad. En los últimos años hemos asistido a un sin fin de remakes o de segundas, terceras hasta sextas partes de una misma historia ya contada.

No soy un experto en cine, como muchos de los que escriben en este blog, ni lo seré, pero sé cual es la receta mágica para que una película triunfe, ENTRETENER. El 90% de los mortales que acuden a una sala de cine buscan pasar la hora y media mas entretenida posible y nada más. Desde sus inicios el cine ha sido un método para evadirse de la cruda realidad.
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Antes de entrar a plasmar mis impresiones sobre la película tengo que señalar tristemente para todos los heterosexuales que lo lean, que uno de nuestros mitos eróticos de finales de los 90, y principios de este siglo, ha perdido todo por lo que la adorábamos. Sí amigos, hablo de Cameron Díaz. Todavía recuerdo cuando la vi por primera vez en La Mascara (1994) del horripilante Jim Carrey. Parecía el rostro más bello de Hollywood y no tengo duda que lo fue durante unos años. Pero la vida da estos reveses y la edad no perdona a nadie.

Y aunque pueda parecer lo contrario mi reflexión de la película va a ser muy positiva. Partiendo de la base de que mis pretensiones sobre esta eran nulas salí del cine con una sonrisa en la cara. Había disfrutado mucho de los noventa minutos, no había pensado en mis problemas, en el trabajo… simplemente gocé. Ashton Kutcher es, sin lugar a duda, uno de los actores cómicos mas divertidos del momento, eso sí, para un público preferentemente joven. He visto varias veces su programa de bromas en la MTV y puedo decir que lo hace genial. Es capaz de reírse de los suyos, las estrellas de Hollywood, llevándoles a las situaciones más bochornosas posibles bajándoles así del pedestal en el que suelen estar.
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En la película no me meto en su método interpretativo pero sí en sus caras, su forma de moverse, que resultan simpáticas y sobretodo graciosas. Cameron Díaz cumple muy bien en su papel aunque lejos de Ashton. Atrás queda su loca y gran interpretación en la película La cosa más dulce (2002) con Cristina Applegatte y Selma Blair. Junto a estas estrellas encontramos a los dos actores secundarios que resultan muy convincentes en su papel, en especial Rob Corddry, con varias apariciones fantásticas. La película es un enredo constante provocado por un matrimonio no deseado en una noche loca en Las Vegas. Como marido y mujer deberán afrontar seis meses de convivencia en común como requisito para obtener un suculento botín de tres millones de dólares. No pretende ser una gran película ni una película de culto pero cumple con el requisito básico de las películas de hoy en día, entretener…


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A continuación puede verse el trailer de la película.

Título: Algo pasa en Las Vegas · País: USA · Año: 2008
Director: Tom Vaughan · Guión: Dana Fox
Música: Christophe Beck · Fotografía: Matthew F. Leonetti
Cameron Diaz · Ashton Kutcher · Rob Corddry · Lake Bell
Jason Sudeikis · Treat Williams · Deirdre O'Connell · Queen Latifah

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martes, 27 de mayo de 2008

Adiós a Sydney Pollack


Sydney Pollack

(1 de julio de 1935 – 26 de mayo de 2008)


-Autor: José Luis Urraca Casal*-

El director de una obra maestra como Memorias de África

Entre las diversas escenas de las mejores películas que nos ha brindado a lo largo de su trayectoria, si hubiera que despedirle con alguna [ver al final del artículo] esa sería el sobrecogedor vuelo que protagonizan Robert Redford y Meryl Streep en ese film de ensueño por el que ganó el Oscar al mejor director y a la mejor película, Memorias de África. Ayer Sydney Pollack ha fallecido a los 77 años, víctima de un cáncer. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Noticias.- Nacido en el medio oeste de los Estados Unidos, concretamente en La Fayette (Indiana), no sería hasta comienzos de los años 60 cuando de la mano de John Frankenheimer y Burt Lancaster se fue abriendo paso dirigiendo algunos de los capítulos de series como El Fugitivo o La hora de Alfred Hitchcook. En 1965 dirige su primer largometraje, La vida vale más con Sydney Portier y Anne Bancroft como protagonistas y es al año siguiente cuando comienza una larga y fructífera colaboración con uno de los actores a los que quedaría ligada su obra, Robert Redford, con quien ya había trabajado en su faceta como actor. La película basada en una obra de Tennessee Williams contó con guión de Francis Ford Coppola y se tituló Propiedad Condenada.
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En 1968 es un western, Camino de venganza el que comienza su colaboración con Burt Lancaster, con quien rueda al año siguiente esa atrevida y rocambolesca película de guerra con tintes modernos La Fortaleza o a quien también dirigirá algunas escenas en El nadador (Frank Perry, 1969).

Su primer reconocimiento le llegó por la película Danzad, danzad malditos con Jane Fonda en el año 1969, cosechando nueve nominaciones a los Oscar, incluido mejor director y premiada en el Festival de Cannes.

La década de los 70 la inicia dirigiendo de nuevo a Redford en Jeremiah Johnson (1972) un bello y atípico western rebosante de aventuras sobre la vida de un hombre en plena y salvaje naturaleza. Al año siguiente Tal como éramos (1973) logra otras seis nominaciones con Redford y Barbra Streisand como protagonistas. En 1975 se adentra en el complejo mundo del espionaje de nuevo con Redford sólo ante el peligro que en esta ocasión representan los servicios secretos de su propio país, y más concretamente la C.I.A (algo que dos años antes ya había realizado Burt Lancaster en Scorpio).
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Tootsie (1982) representó un éxito absoluto de taquilla en el campo de la comedia obteniendo 10 nominaciones y el Oscar a la mejor actriz secundaria para Jessica Lange. Esta alocada y romántica cinta protagonizada por un camaleónico Dustin Hoffman se movía por los roles de género y sus estereotipos de forma que incluso a quienes la vimos siendo todavía muy pequeños conseguía hacernos reír pero al mismo tiempo sentir junto a sus personajes.

Pero el gran éxito y verdadera obra maestra de su carrera fue una de esas películas cuyas escenas e imágenes se quedan indeleblemente grabadas en la retina de nuestra memoria, Memorias de África. Desde el inicio del relato, con los acordes de la célebre banda sonora de John Barry, basado en las cartas y la obra de Karen Blixen “Lejos de África” la película supo captar toda la belleza y majestuosidad de un continente en torno a la azarosa vida de una mujer (Meryl Streep) y su hermosa historia de amor con un romántico aventurero cazador (Robert Redford, a quien Pollack dirigía por sexta vez). Película que además a mi me ha servido para ilustrar a la perfección a los alumnos de una clase de secundaria la época colonial y cuyo análisis publicaremos en Un Mundo de Cine.

En los 90 dirigió por última vez a Robert Redford, esta vez con la revolución castrista como fondo en Havana (1990) nos ofreció un entretenido thriller basado en el best-seller de John Grisham protagonizado por Tom Cruise y Gene Hackman en La tapadera (1993) y se atrevió con un remake poco afortunado de Sabrina (1995) con Julia Ormond y Harrison Ford, actor éste último al que volvió a dirigir en un título menor como Caprichos del destino (1999). Sus dos últimas películas como director han sido el thriller La intérprete, para el que consiguió rodar dentro de la asamblea de las Naciones Unidas y el documental Apuntes de Frank Gehry sobre el famoso arquitecto.

Como productor caben resaltar Presunto inocente (1990), Sentido y sensibilidad (1995), El talento de Mr.Ripley (1999), El americano impasible (2002), Could Mountain (2003) o Atrapa el fuego (2006).
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En los últimos años de su carrera además de productor de películas independientes como las del cineasta también fallecido recientemente Anthony Minghella, había vuelto a sus orígenes, los de aquel joven que enamorado del teatro desde los tiempos del instituto quiso convertirse en actor. Así intervino en la última película de Stanley Kubrick Eyes Wide Shut (1999), La intérprete (2005) o más recientemente la oscarizada Michael Clayton (2007) que también coproducía. Su último trabajo como intérprete ha sido La boda de mi novia, que se estrenará este viernes, donde realiza el papel de padre del personaje encarnado por Patrick Dempsey.


Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Anthony Minghella (1954-2008)
· Sigue Un Mundo de Cine en Facebook, twitter o por mail
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A continuación puede verse la escena Flight over Africa de la película Memorias de África (1985).

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*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) el nombre de su autor, 2º) la página www.unmundodecine.com como fuente y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

sábado, 24 de mayo de 2008

Las aventuras del joven Indiana Jones (I)


Las aventuras del Joven Indiana Jones

(The Adventures of Young Indiana Jones. 1992-96)

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


La educativa infancia del aventurero héroe

¿Alguna vez se han imaginado cómo debió de ser la infancia de Indiana Jones? ¿Cómo serían sus padres? ¿Cuál fue su educación? O simplemente… ¿cuáles fueron sus correrías de años mozos? Pues a todas esas preguntas y muchas más da respuesta la serie de ficción Las aventuras del joven Indiana Jones producida con todo lujo de detalles y medios por George Lucas en la década de los 90. Auténtico recorrido por la infancia del futuro aventurero y por el mundo de los inicios del siglo XX. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Comentario.- La serie realizada entre 1992 y 1996 nos permite conocer a un Indiana Jones en tres momentos de su vida. La primera (eliminada de la edición en VHS y en la recientemente realizada en DVD) nos remitía al famoso personaje en el presente, es decir, en 1992, interpretado por un anciano George Hall que hacía la introducción y ponía fin a las excitantes historias que nos recordaba en cada uno de los capítulos. La segunda era la de un joven Junior (que es como le llamaba su padre) a la edad de 9 años, trasladándonos a lo capítulos que se desarrollaban entre 1908 y 1910 durante un viaje realizado por sus padres por el mundo, encarnado por Corey Carrier. Y la tercera, ya a partir de los 17 años, la más aventurera, con un Sean Patrick Flannery que nos introducía por algunos de los escenarios de la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa hasta el comienzo de los felices años 20.

Rodados en su día un total de 32 episodios, en la versión editada pensando en el inminente estreno de la cuarta entrega de la saga cinematográfica Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, se han agrupado en un total de 22 capítulos de entre hora y media y dos horas de duración. Producto televisivo pensado para toda la familia, inicialmente no fueron emitidos por televisión en orden cronológico, pero sí lo harían después en su edición en vídeo y dvd.

Puede apreciarse una gran profusión de medios (cada capítulo costaba alrededor de 4 millones de dólares) y un notable cuidado de la puesta en escena y la recreación de la época, los comienzos del siglo XX.
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Producida por George Lucas y Rick McCallum, se buscó dotar a la recreación de la época de la mayor veracidad posible, desarrollando las historias escritas por Lucas todo un ejército de guionistas y directores (entre los que se encuentra Deepa Mehta) de medio mundo que lograran aportar la mayor autenticidad a este recorrido por la historia y por la infancia de Indiana Jones. Entre los guionistas, Jonathan Hale, por ejemplo, ha sido el responsable de El ataque de los clones (2002) y Carrie Fisher (la princesa Leia de Star Wars) firma uno de los capítulos.

A lo largo y ancho del mundo

Esa misma búsqueda de la autenticidad le llevó a Lucas a lograr uno de los elementos más significativos de la serie, rodar sobre los escenarios reales en los que se desarrollaban las diversas aventuras del joven Indiana Jones. El recorrido por África, Europa, Rusia, India y China se realizó rodando estos capítulos de infancia en Benares (India), París, Beijing, Viena, Florencia, Pisa, Kenya, Marruecos, Grecia, Estambul o El Cairo.
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La banda sonora de carácter sinfónico, mezclada con ritmos de los lugares y la cultura donde se desarrolla cada episodio, plena de colorido, con todo tipo de matizaciones sentimentales, románticas, épicas, solemnes… logra una ambientación rebosante de una gran belleza e intensidad. Auténtica delicia para el disfrute de los oidos de gran magnitud editada en 4 cds. Obra de Lawrence Rosenthal la mayoría de los capítulos ambientados en la infancia y alguno como el de París, de Joel McNeely, tienen una clara inspiración en la obra de John Williams.

Indiana Jones o Henry Jones Junior nació el 1 de julio de 1898 en Princeton, Nueva Jersey. En 1908 comienza un viaje junto a su padre, el profesor de historia medieval Henry Jones y su madre Anna por medio mundo. En estos viajes que con motivo de las conferencias que el profesor Jones ha de impartir por diversos territorios realiza a bordo de trenes o barcos de vapor asistiremos a una infancia plena de aventuras, acompañando a un Indy acostumbrado a perderse de sus padres o meterse continuamente en problemas, desafiando los peligros, ávido de nuevos conocimientos y experiencias, fascinado por otras culturas y mezclándose con ellas, despierto e inteligente, con un perfecto dominio de las lenguas y los idiomas y leal a sus amigos.
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Los rasgos del personaje interpretado por Harrison Ford sin embargo no son muy reconocibles en el Indy de los años de infancia, tratándose más de unas historias propiamente dirigidas a la infancia y vistas desde los ojos de un niño. Aunque los escenarios y el aprendizaje, como el caso de los idiomas, nos van explicando y anunciando algunas de las futuras habilidades del personaje. No así en el caso de su padre, que sí va apuntando a la relación padre ehijo que ya habíamos visto en Indiana Jones y la última cruzada (1989).

Aprendiendo de los protagonistas de la Historia

Resulta fácil advertir que aparte del espíritu aventurero del joven Indiana Jones o los derroteros de vida, los diferentes capítulos de la serie, principalmente los de su infancia, poseen un alto y valioso componente educativo. El joven Junior al mismo tiempo que realiza los viajes en compañía de sus padres, conoce diversos aspectos del mundo y la sociedad de su época. A través de su tutora y particular cicerón de su formación, aprenderá conocimientos de física, historia, arte, filosofía… y su naturaleza especialmente abierta a la curiosidad le hará protagonista de su propio aprendizaje. Se trata no obstante de un alumno privilegiado al poder experimentar sobre los mismos escenarios de la historia en contacto y diálogo directo con muchos de los protagonistas de los inicios del siglo XX.
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Este carácter educativo en parte se explica por el proyecto que había albergado el propio George Lucas para llevar a cabo de la mano de Indiana Jones un recorrido por los inicios del siglo XX “A Walk Through Early-Twentieth-Century History With Indiana Jones”, el cual finalmente se materializó en forma de serie de ficción.
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Así su visita a Egipto le llevará a participar en una de las excavaciones arqueológicas de Howard Carter en el Valle de los Reyes con los misterios de la cámara mortuoria de Tutankamon y trabar amistad con el mismísimo Lawrence de Arabia, continente el africano donde también conocerá de primera mano en Marraquesh el tráfico de esclavos practicado todavía a principios del siglo XX por los musulmanes. Será compañero de safari del mismísimo presidente Theodore Roosevelt (con quien aprenderá a disparar) en uno de sus safaris por las estepas y sábana de la británica África del Este (hoy Kenya) admirando su naturaleza y cobrizos atardeceres al tiempo que comprende la cultura de su amigo nativo.
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Recorrer los Bulevares de París, la Plaza de la Concordia, Notre Dame, Torre Eiffel, contemplar la Mona Lisa en el Louvre, o junto a nuevo amigo como Norman Rockwell sumergirse por la noche de parisina, conocer a Degas y la vida bohemia de los artistas en lugares frecuentados por estos como el Café Lapin en Montmartre o compartir pasión con un incomprendido Picasso al tiempo que descubre el cubismo a través de Las señoritas de Avignon. Experimentará el primer amor en la Viena Imperial en la hija del Archiduque Francisco Fernando y debatirá sobre el amor con Sigmund Freud. En Italia conocerá la ciencia de Da Vinci o Galileo, subirá a la torre de Pisa a experimentar la ley de la gravedad o a los pies del David de Miguel Ángel contemplará la maestría del maestro florentino al tiempo que su madre cae rendida a los pies del mismísimo Giacomo Puccini en plena vorágine musical al tiempo que le vemos poner en escena La Boheme o Madame Butterfly.

Lawrence de Arabia, Howard Carter, el presidente Theodore Roosevelt, Norman Rockwell, Edgar Degas, Pablo Picasso, Sigmund Freud, Carl Jung, Alfred Adler, el archiduque Francisco Fernando de Austria, Giacomo Puccini, o Leon Tolstoi son algunos de los personajes históricos más relevantes que aparecen en estos primeros capítulos. Hay otros que sin embargo pueden pasar más desapercibidos, como por ejemplo Frederick Selous (en el capítulo África del Este británica) explorador británico que sirvió de inspiración a H. Rider Haggard para la creación del personaje de Alan Quatermain, el protagonista de Las Minas del Rey Salomón, a su vez influencia notable en la creación del personaje de Indiana Jones.

Los rostros de la infancia de Indy
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Corey Carrier (Indiana Junior) interpretó a Nixon a los 12 años en Nixon (1995) y trabajó en Las aventuras de Pinocho (1996) no habiendo vuelto a trabajar hasta hoy en el séptimo arte. Fue nominado por su papel en Las aventuras del joven Indiana Jones al mejor actor de serie de televisión en los Young Artist Awards de 1993. Chico de gran expresividad que refleja la inteligencia, ilusión, inocencia, nobleza y carácter despierto de un niño de su edad (la infancia de Indy entre los 9 y los 11 años) y al que se ve los cambios en su crecimiento entre capítulos y sobretodo en algunas escenas añadidas o partes rodadas posteriormente pero situadas cronológicamente entre los capítulos iniciales.
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El personaje de la anciana tutora del joven Junior Miss Seymour lo interpreta Margaret Tyzack, actriz británica que en teatro ganó el premio Tony en 1990. Contratada por los padres de Indy, refleja bien la educación del hijo de una familia acomodada a cargo de una tutora y cómo entonces se transmitía la educación y los conocimientos desde la sabiduría de la vejez a la infancia. El personaje de Miss Seymour es recto pero a la vez no puede evitar la ternura que en ella despierta un niño como Henry. La actriz Margaret Tyzack ha intervenido también en series de la BBC como The Forsythe Saga (1967) o Yo, Claudio (1976) y más recientemente a las órdenes de Woody Allen en Match Point (2005) o Scoop (2006).
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Ruth de Sousa como Ana, la madre de Indiana y Lloyd Owen como Henry Jones padre (actor británico habitual en series de televisión) son la joven pareja de progenitores de Indy. Jones se trata de un hombre dedicado por entero a su profesión y que espera en todo momento un comportamiento ejemplar por parte de su hijo Junior. A Indy siempre le resultará más fácil tratar con su dulce madre aunque sienta verdadera admiración por un padre que parece estar siempre dándole lecciones o haciéndole reproches.

Los capítulos de infancia también permiten ver la aparición de actores de renombre como el sueco Max von Sidow (Sigmund Freud) o el francés George Corraface (Giacomo Puccini) realizando unas excelentes caracterizaciones de los personajes.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Oganga, el que da y quita la vida (1992)
· La jungla en armas (Henry Hathaway, 1939)
· Sigue Un Mundo de Cine en Facebook, twitter o por mail

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A continuación se puede ver la conversación mantenida en Viena por Indy con los máximos representantes de la incipiente psicología, Sigmund Freud, Carl Jung y Alfred Adler sobre el amor, perteneciente al capítulo Los peligros de cupido.

Título: Las aventuras del joven Indiana Jones Año: 1992-1996 País: USA
Director:
Carl Schultz (y otros) Guión: George Lucas (y otros)
Música:
Laurence Rosenthal y Joel McNeely Fotografía: David Tattersall
Margaret Tyzack · Lloyd Owen · Corey Carrier · Ruth de Sosa
Max von Sidow · George Corraface · Joseph Bennett · James Gammon

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) el nombre de su autor, 2º) la página www.unmundodecine.com como fuente y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

domingo, 18 de mayo de 2008

El secreto de los Incas


El Secreto de los Incas

(The secret of the Incas. USA, 1954)

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Los orígenes genuinos de Indiana Jones

Cuando está a punto de estrenarse la cuarta entrega de la saga Indiana Jones, nos remontamos medio siglo atrás para conocer la película que sin lugar a dudas inspiró la creación del popular personaje. “El secreto de los Incas” fue uno de esos viajes que realizó Hollywood durante la década de los años 40 y 50 para mostrar exóticas aventuras en tierras lejanas. Agraciada por el technicolor de la época, su acertada y ágil puesta en escena, un reparto de intensas interpretaciones encabezado por el recientemente desaparecido Charlton Heston, unos diálogos que no tienen desperdicio y una trama arqueológica desarrollada en Perú con fuerte carga pasional, hacen de esta película dirigida por Jerry Hopper si bien no una obra maestra, al menos sí una pequeña joya y todo un clásico del cine de aventuras injustamente olvidado. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
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En los años 40 y 50 el cine comenzó a trasladar la realización de algunas de sus películas a escenarios exóticos que con la aparición del technicolor permitían explotar en la gran pantalla la hasta entonces prácticamente desconocida geografía y fauna de otros continentes, siendo la de un territorio todavía en gran parte virgen como el africano el más recurrido. Así vimos a Stewart Granger como Allan Quatermain (el personaje creado por H. Haggard) en busca de Las Minas del Rey Salomón (1950) recorrer África en compañía de Deborak Kerr. O los tesoros arqueológicos de la antigua civilización egipcia ser perseguidos en El valle de los Reyes (1954) por otra pareja cinematográfica en este caso formada por Robert Taylor y Eleanor Parker.

Por otro lado, el oro americano había sido objeto de codicia desde los tiempos de los conquistadores, y si las cordilleras del continente sudamericano ya habían sido sobrevoladas por héroes como Cary Grant en Sólo los ángeles tienen alas (Howard Hawks, 1939) en 1948 fue Humphrey Bogart quien recaló en México en busca del preciado metal en El tesoro de Sierra Madre, de la mano de John Huston. Pero no fue hasta 1954 cuando el objeto de deseo dejó atrás el blanco y negro para adquirir el deslumbrante color del technicolor en medio del deslumbrante entorno del Machu Picchu, el viejo santuario del Imperio Inca.
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Si bien en la creación del personaje y la saga de Indiana Jones se dan muchas influencias gráficas, literarias, cinematográficas (las anteriores citadas, por ejemplo) e incluso históricas en las que aquí no entraremos, la principal fuente de inspiración para George Lucas se encuentra en el protagonista y la aventura de esta película. Basta un único vistazo al personaje de Harry Steele interpretado por Charlton Heston para cerciorarse de esta afirmación y descubrir que no hay nada nuevo bajo el sol. Su cazadora de cuero, su sombrero fedora, el pañuelo blanco al cuello, sus pantalones kakis, su a veces incipiente barba de dos o tres días o su revolver son buena prueba de ello.

El reparto

Jerry Hopper fue un realizador que tras dirigir un puñado de cortometrajes en los años 40 dio el paso a los largometrajes en los años 50 para dedicarse por entero a la televisión a finales de esa década. Entre su filmografía destacan otros títulos como el también protagonizado por Charlton Heston (a quien había dirigido también en Pony Express) la comedia La guerra privada del Mayor Benson (1955) y The atomic city (1952) con Lidia Clark, la esposa de Heston. Dos fueron los guionistas de El secreto de los Incas. Ranald MacDougall, debutante con Objetivo Birmania y guionista también de otra película desarrollada en la jungla, Cuando ruge la marabunta era experimentado por tanto en este entorno. Por otro lado los guiones de Sydney Boehm habían tenido al cine negro, el western y la aventura también como hilos conductores. La historia que inspira sin embargo la película había sido obra de Boehm Maximun.

Charlton Heston venía de rodar en el continente sudamericano Cuando ruge la Marabunta, película de aventuras donde también en lucha contra un medio hostil nos había introducido en los peligros de la jungla. Y al igual que en El Secreto de los Incas, su personaje estaba caracterizado por su altivez y una especial rudeza en el trato a las mujeres, protagonizando escenas de una profunda carga y tensión erótica. Nicole Maurey sería ahora su partenaire, una actriz de origen francés, que durante los 50 se dejó ver por Hollywood en papeles de heroína, siendo esta su película más memorable y donde demuestra que sabe ganarse a la cámara con su belleza y una interpretación adecuada. Thomas Mitchell quien también había recalado en el continente junto a Cary Grant en Sólo los ángeles tienen alas realizaría aquí una de sus últimas interpretaciones en el cine (a partir de entonces recalaría en la televisión hasta su regreso y despedida con Un gangster para un milagro) con una apropiadísima interpretación de su personaje, enriqueciendo enormemente cada una de las escenas en las que interviene. Y por último Robert Young un actor cuyos papeles, como el presente, están distinguidos por su carácter encantador, y que tras El secreto de los Incas dedicaría también por entero su carrera a la televisión.

Otros actores secundarios realizan pequeños papeles dentro de la película destacando entre ellos Michael Pate acostumbrado a caracterizarse de indio norteamericano o indígena, aquí da vida a un líder del pueblo peruano, Pachacutec. Glenda Farrel como la turista de mediana edad con la que flirtea Heston a la salida del aeropuerto. Y la cantante peruana Yma Sumac como Kori-Tica. La película cuenta además con un gran número de extras peruanos caracterizados como indígenas del lugar.

Adentrándonos en la historia original
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El secreto de los Incas nos adentra en las tierras de la calurosa altiplanicie peruana, camino de Cuzco, donde se desarrolla la primera parte de la película. Harry Steele (Charlton Heston) es un peculiar guía turístico que hace dinero gracias a los visitantes, especialmente las mujeres maduras (incluidas las casadas) procedentes de los Estados Unidos que se sienten atraídas por su juventud y agradecidas por sus atenciones. Junto a Steele recorreremos las calles de la antigua capital inca, edificios de la etapa colonial y sus museos pero también conoceremos el submundo de los empedernidos buscadores de tesoros y a una joven desvalida huyendo de su pasado.

El secreto de los Incas goza de un buen ritmo narrativo que hace que resulte interesante seguir los derroteros de la historia hasta su desenlace final. La ambientación, gracias a las localizaciones escogidas, a la labor de fotografía y a la atmósfera lírica y llena de misterio a la que contribuye la banda sonora es acertada. Sus diálogos son certeros y muy propios de la época. Las escenas de acción son escasas pero el sosiego que parece impregnar cada minuto, que parece estar en concordancia con el caluroso clima del lugar se muestra cautivante. Y la trama crea cierto suspense sobre cómo se van a desencadenar los acontecimientos y por dónde nos van a conducir.
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La película está rodada en Perú país al que pertenecen las diversas localizaciones. La primera escena que acompaña a los títulos de crédito ya nos muestra a un inca ataviado según la costumbre del lugar tocando una flauta y unas llamas (composición de lugar) con una música orquestada de tintes autóctonos. El secreto de los Incas en este sentido saca partido a un país poco conocido por el público que entonces llenaba los cines y hace un recorrido que va desde la etapa colonial representada por la Catedral de Cuzco hasta su pasado anterior encarnado por el mundo de los incas y el Machu Picchu.

Desde los años 30 había comenzado a difundirse la existencia de Machu Picchu a través de fotografías pero las dificultades de los accesos harían que hasta 1948, año en que se construyó una vía de acceso rodado, no comenzase a favorecerse su conversión en un importante foco turístico. De hecho en la película los turistas no viajan hasta el Machu Picchu y el propio protagonista necesita conseguir una avioneta y el viejo Ed Morgan una mula para acceder al lugar.

El folklore autóctono que Hollywood siempre utilizaba para ambientar este tipo de películas (como los casos españoles de La vuelta al mundo en 80 días y Orgullo y pasión) está en todo momento presente en la banda sonora y en algunos números musicales que alcanzan su apogeo en la interpretación de la canción que acontece en la parte final del metraje, justo antes del desenlace “Virgin of the sun god” a cargo de una cantante de excepcional y maravillosa voz como Yma Sumac.

[Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama]

El joven arrogante, la chica desvalida, el viejo avaro y el profesor amable
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Harry Steele se nos presenta como un joven desarraigado y lejos de su hogar, California, que en este perdido lugar del mundo trata de encontrar fortuna, mientras se gana la vida sirviendo de guía turístico. Su pose altanera y arrogante acompaña a un carácter con pocos escrúpulos, muy seguro de si mismo (algo propio de los años mozos) y seductor, para el que el físico de Heston se acomodaba a la perfección. Su trato con el género opuesto entronca dentro de esos galanes de la época caracterizados por tratar con dureza a las damas, comportamiento que sin embargo parece hacerles irresistibles a los ojos de lo que se presenta como el sexo débil. En este sentido su estilo chulesco va acompañado por unos estupendos diálogos en los que subyace un fuerte componente erótico (suplen así las carencias de escenas de cama en el cine de aquellos tiempos, así era la sensualidad de entonces) dentro de la película y que sirven además para poner de manifiesto la dureza y el sarcástico humor propios de este buscador de tesoros:

El siguiente lo mantiene con una turista que acaba de aterrizar:

Turista: Eres muy alto ¿te divierte guiar a la gente?
Steele: Depende de dónde quieren ir.
Turista: No quisiera perderme nada.
Steele: Veré lo que puedo hacer.

Turista: ¿Dónde estará si de pronto necesitamos algo?
Steele: Detrás de su puerta
Turista: Magnífico servicio
Steele: Jamás he tenido reclamaciones* (alterado por el doblaje)
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Y este otro es prueba de que la rudeza de su carácter agrada paradójicamente a las féminas. Tiene lugar en la escena más tórrida y sensualmente explícita de la película, en torno al fuego de una hoguera y preámbulo de la noche en que Harry Steele y Elena duermen juntos en mitad de la selva.

Steele: Debería afeitarme.
Elena: Me gustas así.
Steele: Al fin empiezas a entenderme.

Incluso la escena en que Heston luce torso envuelto en una camiseta blanca de esas que Marlon Brando pusiera de moda tres años antes en Un tranvía llamado deseo (1951), nos remite a aquel otro personaje igualmente agresivo y de instintos pasionales casi animales de la película dirigida por Elia Kazan.
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Elena (Nicole Maurey) viene a representar una buena chica que huye de su país en busca de la tierra de la libertad. Desesperada, no puede sino aceptar la ayuda de alguien despreciable como Steele, para intentar escapar de su perseguidor y poder llegar a los Estados Unidos. Uno que es gran admirador de 55 Días en Pekín (1963) encuentra cierta similitud en la escena que viven ambos en el bar por ver cómo Elena consigue una habitación para dormir en Cuzco con esa otra escena en que Charlton Heston llega a Pekín, no hay habitaciones y han de desalojar al personaje de Ava Gardner, produciéndose un diálogo entre ambos en el bar del Hotel que termina con los dos compartiendo alojamiento. En las dos Heston porta además bebidas en ambas manos. Elena no tiene a nadie más que le ayude pero eso no significa que carezca de personalidad o determinación.

Steele: Una chica como tú necesita alguien como yo. Lo sabes ¿verdad?.
Elena: Para ser tan alto eres el hombre más pequeño que he conocido.

Thomas Mitchell compone un personaje similar al de Heston pero en este caso en el ocaso de su vida. Ed Morgan (Mitchell) es un hombre viejo, cansado y gordo que ya no se encuentra en condiciones de acometer los esfuerzos de la aventura. Su caracterización del personaje no tiene desperdicio y nos regala unas escenas de constante cinismo, haciendo resultar incluso entrañable un personaje sin escrúpulos consumido por la avaricia. Morgan y Steele son un par de truhanes sedientos de oro a quienes únicamente diferencia la edad, y entre ellos se producen diálogos y situaciones de lo más brillantemente irónicas.

Cuando Morgan llega al Machu Picchu y no quiere perder de vista a Steele durante la noche porque intuye que sabe donde está el gran sol de oro, pero ambos aunque rivales, ocultan a los arqueólogos que son buscadores de tesoros para no ser descubiertos, son como zorros camuflados dentro del gallinero:

Morgan: Me quedaré junto a mi amigo. No nos gusta estar separados ¿verdad Harry?
Steele: Sin él no puedo dormir.

Morgan: Soy un gran amigo del arte, si pudiera, me pasaría toda la vida en los museos.
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Y por último Robert Young da vida al profesor y arqueólogo Stanley Moorehead (Doctor en Arte y Ciencia) quien aparece en la parte final del metraje, ya en el Machu Picchu. La amabilidad de su semblante y maneras, sumado a su cierta edad, harán conocer a Elena el rostro amable de un amor casi paternal que le hará entrar en el clásico debatirse entre el hombre bondadoso y agradable o el atractivo y canalla.

La arqueología en el Secreto de los Incas

En El secreto de los Incas queda bastante bien reflejado el mundo de la arqueología responsable y diferenciado de aquello con lo que muchas veces se ha confundido o simplemente ha sido a lo largo de la historia, el saqueo y pillaje de legendarias reliquias históricas. De hecho los personajes de Morgan y Steele por un lado representarían la segunda de las opciones (serían los “raiders” de esta película) mientras que el profesor Stanley encabeza un proyecto arqueológico de los museos y universidades de Lima, México y Nueva York. Un militar peruano vigila además de que la excavación arqueológica no se quede con “ningún souvenir”.
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En boca del encantador y cortés profesor Stanley se hacen algunas reflexiones sobre el mundo de la arqueología tales como que del pasado perduran más los objetos de metal que los de oro, pues estos últimos son objetos del saqueo y que “los arqueólogos debemos ser muy delicados, las cosas se convierten en polvo” haciendo referencia al especial cuidado que la excavaciones arqueológicas han de tener para no destruir las evidencias que tratan de hallar, como ha ocurrido tantas veces, sobretodo en el pasado, cuando las técnicas, los medios y los fines eran otros.

Eso sí, aquí vemos una vez más, como tantas veces en el cine, una arqueología no tanto orientada al conocimiento del pasado como al encuentro de deslumbrantes objetos. El desaparecido gran sol, una pieza de 14 kilos de oro, 119 diamantes y 243 piedras preciosas que los personajes de la película valoran en un millón de dólares, es en este caso el objeto de la búsqueda en la ciudad perdida de los Incas (como el arca de la alianza lo será en la primera entrega de Indiana). También es una pieza legendaria, pues los descendientes de los incas de la película lo buscan para restablecer la prosperidad de su pueblo y volver a ser libres de nuevo.

Otros legados cinematográficos

La escena nocturna en la cámara mortuoria de Manko en el Machu Picchu, con múltiples reliquias y objetos valiosos, y su especial iluminación en la oscuridad nos deja una escena, un truco, un juego de luces por medio del cual se dará con el gran sol de oro que tendrá repercusión en la historia del cine y sobremanera en En busca del arca perdida (1982).
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La presencia de la heroína de la película, incluye un aspecto que luego será desarrollado en la saga de Indiana Jones, el contexto histórico mundial. Quizá es uno de los puntos más débiles de la película y que tiene mucho que ver con el momento histórico y la pugna entre el mundo occidental y el comunismo. Elena Antonescu se trata de una sencilla mujer en apuros evadida de su país, Rumania, al otro lado del telón de acero. Y que en su intento de alcanzar la nación que encarna a la libertad por excelencia, los Estados Unidos, llega a Cuzco huyendo nada menos que de un agente comunista que persigue mandarla de vuelta a su país. Mismamente en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008) Harrison Ford hará frente a los agentes soviéticos.

Se trata de una película de la época y por tanto lejos de la sofisticación de la acción de Indiana Jones y la magia aportada por George Lucas y Steven Spielberg. Descansa sobretodo en sus actuaciones, los diálogos y la exótica atmósfera de su ambientación. Pero incluye huidas, persecuciones, escenas en avioneta, viajes a través de la jungla navegando por ríos en plena naturaleza (como Indiana Jones y el Templo Maldito, ) o excavaciones arqueológicas… que junto al resto de elementos ya tratados, componen un personaje y unas pautas que serían retomadas tres décadas más tarde.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Las aventuras del joven Indiana Jones (Serie de TV)
· La jungla en armas (Henry Hathaway, 1939)
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A continuación puede verse la escena de la película correspondiente a la llegada a Machu Picchu.

El segundo vídeo muestra la escena fuente de inspiración en la cámara mortuoria. No ver si todavía no se ha visto la película.


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martes, 13 de mayo de 2008

10.000 (Después de "Un Mundo de Cine")



10.000 (Después de "Un Mundo de Cine")


Cumplimos nuestras 10.000 primeras visitas

La publicación del anterior comentario [ver 10.000] no era casual. Decía Sinuhé el egipcio en la primera página del libro que protagonizaba “Es, pues, para mí solo para quien escribo, y sobre este punto creo diferenciarme de todos los escritores pasados o futuros”. Ese no es nuestro caso, pues éste blog tiene sentido únicamente en la medida en que nuestro trabajo resulta leído. Por ello, y a pesar de que no acostumbramos a escribir posts que no guarden relación con el cine o la televisión, haber alcanzado en el día de hoy las 10.000 primeras visitas parece que se presta a ser la primera vez que lo hagamos.

En si no es un gran número, pero teniendo en cuenta que estamos en nuestros comienzos y no pensando en un principio que fuéramos a llegar a tantos y desde tan diversos lugares del planeta, no podemos sino dar las gracias a todos aquellos que nos visitan (que en un día como el de ayer alcanzaron las 100 visitas) deseándoles además que encuentren aquello que buscan y podamos serles de alguna utilidad.

En estos primeros 8 meses de andadura y conforme siempre a las estadísticas de Google Analytics, han sido hasta ahora 10.019 las visitas y 16.168 las páginas vistas. En ese tiempo hemos publicado 80 artículos y recibido 130 comentarios (todavía nos queda mucho por mejorar éste último aspecto). Se llega a Un Mundo de Cine a través de buscadores (45%) siendo Google el principal, webs de referencia (41%) y tráfico directo (13%).

Desde las dos orillas del charco

Es bien conocida la importancia del idioma como medio de unión y comunicación, pero uno no se da cuenta del verdadero alcance de la lengua española hasta que no lo ve plasmado en hechos como el número de entradas que recibe este blog desde el continente americano. Y son todos nuestros hermanos del otro lado del charco quienes se merecen una especial bienvenida a Un Mundo de Cine.

Si el primer mes de andadura (septiembre de 2007) representaban un 4’8% de las visitas, el pasado mes de abril han llegado a representar ya un 23’48%.

Mapa de visitas correspondientes al día 4 de mayo de 2008

Por continentes y regiones dentro de éstos la distribución de las visitas es la siguiente:

Europa (8.116)
América latina (1.712)
Norteamérica (159)
Asia (24)
África (4)
Oceanía (3)

Los cinco países con mayor número de visitas:

España (7.930)
México (485)
Argentina (347)
Chile (205)
Colombia (199)

Compartiendo Blogosfera

En este tiempo hemos sido enlazados desde diversas páginas y blogs, a cuyos creadores queremos mostrar también nuestro agradecimiento en su colaboración a la hora de difundir nuestra existencia, con un recuerdo especial a los que lo hicieron nada mas nacer: Viva John Ford, Eolapaz, Crónicas de Arian y Zina Montenegro.

En el tiempo transcurrido hemos recibido dos reconocimientos a nuestra labor dentro de la blogosfera, el premio Dardo que reconoce los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personal, etc... concedido por El Observatorio de la Noe, y el Thinking Blogger Award por parte de Lordismo, éste último otorgado a aquellos blogs que más le han hecho a uno pensar.

Las diez webs desde las que hemos recibido más visitas son:


Lo más visitado

Este dato es relativo, pues nuestro blog no tiene la función “leer más” y por tanto muchas de las visitas lo hacen a la página principal y no pinchando sobre un post en concreto, por lo que no contabilizan.

La serie Los Tudor ha recibido el mayor número de visitas

domingo, 11 de mayo de 2008

10.000 (Película. Roland Emerich, 2008)


10.000

(10.000 B.C. USA, 2008)


-Autor: José Luis Urraca Casal*-

Roland Emmerich “haciendo” Historia

El último trabajo del director de Independence Day o El día de mañana nos adentra de un modo muy heterodoxo en la época de la Prehistoria del hombre a través de un viaje épico lleno de aventuras y con grandes dosis de espectacularidad. Lamentablemente, aparte de las inexactitudes históricas y del derroche de medios empleado, el resultado final flojea en casi todos sus aspectos, quedando únicamente como mastodóntica pieza de entretenimiento que sólo puede ser disfrutada si de antemano el espectador rebaja el nivel de exigencia. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]

Comentario.- Quien suscribe siempre se ha sentido atraído de manera especial por el cine histórico, en parte porque que le permite sentirse transportado y revivir tiempos pretéritos, y en parte por afinidad vocacional. Sin embargo en el caso de 10.000, los ecos llegados de sus licencias históricas, sin concretar, me llevaron a disfrutar de la película sin llamarme a engaño, intentando hallar únicamente un momento de evasión, entretenimiento y espectacularidad dentro de lo que se supone una película de aventuras épica. Otra cosa diferente es que en una hipotética ceremonia de premios a la mayor aberración cinematográfica reciente contra la Historia, 10.000 se llevaría el mayor número de estatuillas, o en un tribunal que juzgase crímenes contra la ciencia que tiene por musa a la diosa Clío Roland Emerich fuese condenado a cadena perpetúa viéndose privado de la posibilidad de volver a ponerse nunca detrás de una cámara para bien de los escolares del presente y futuro.
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Y es que quien conozca la trayectoria de éste director de origen alemán, muy iluso habría de ser para aguardar la circunscripción a coordenadas geográficas o históricas que limiten el ejercicio de espectacularidad que tan buenos réditos le ha reportado dentro del más puro cine con fines comerciales de la ciencia ficción. No ocurrió así en El patriota por ser un período reciente y demasiado bien conocido para el público norteamericano, orgulloso del proceso de independencia que dio lugar a la creación de su actual nación. Pero trasladándose a los tiempos antes de Cristo la cosa cambia, los conocimientos y fechas retenidos por el común son más vagos y el imaginario como si fuera (en apariencia) capaz de asimilar por ciertos los hechos tal y como se nos presentan recreados en imágenes. Así que Emerich en su confesado intento de contar una historia diferente a las ya narradas, la Prehistoria le debió de resultar un campo orégano para espanto de historiadores, geógrafos, paleontólogos, antropólogos, arqueólogos y todo aquel que haya aprovechado mínimamente su paso por el sistema educativo, se haya cultivado a través de la lectura o documentales del canal historia.

El director y el reparto

Roland Emmerich dio el salto de su carrera como director a Hollywood gracias a una película futurista en clave de acción como Soldado Universal (1992) gran éxito de taquilla de comienzos de los años 90 con Jean Claude Van Damme y Dolph Lundgren como protagonistas. Desde entonces nos ha regalado toda una serie de títulos señeros dentro del mundo de la ciencia ficción, entre los que el más destacable por su originalidad resulta Stargate (1994). A éste le llegaría la culminación del éxito con la espectacularidad de Independence Day (1996), plagada de escenas impactantes como la destrucción de la Casa Blanca o el discurso patriótico de un presidente convertido en piloto de cazas haciendo frente de nuevo a la amenaza alienígena. En Godzilla (1998) los Estados Unidos hicieron frente al mítico monstruo, en El Patriota (2000) a la opresión británica y en El día de mañana (2004) se anticipó a los devastadores efectos del cambio climático. En 10.000, ha abandonado momentáneamente los visionarios caminos futuros de la humanidad para remontarse a los orígenes de la misma, sin renunciar, eso sí, a la búsqueda del impacto visual que siempre ha servido de sello personal a sus creaciones.
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Lo mismo que en Godzilla, en esta ocasión ha recurrido a un reparto escasamente conocido pero que explota el canto a la belleza de la juventud y ahorra costes pudiendo destinar el presupuesto a efectos digitales y decorados. Como protagonistas dos jóvenes actores con aspecto de modelos que siempre son del agrado de la cámara como Steven Strait y Camilla Belle. Al primero le hemos visto recientemente en La alianza del mal (The Covenant, 2006) y previamente hizo de músico en una cinta poco conocida por el gran público como es Jóvenes Talentos (2005). También ha tenido una breve aparición en Stop Loss. Siendo su papel el de héroe de una película épica y de acción, en constante lucha con el medio en tiempos prehistóricos, dentro de un guión que no llega a profundizar demasiado en la psicología de los personajes, a sus 22 años Strait cumple a fuerza de físico y de resultar en cámara, siendo correcta por lo demás su interpretación, aunque no llegue a emocionar en ningún momento. Para Camilla Belle, una actriz de asombrosos ojos azules y 21 años, también supone su primer papel protagonista en una superproducción, aunque su carrera es algo más dilatada, habiendo participado en cintas como El último patriota (1998) siendo todavía una niña, Historia de un secuestro (2005) o El Silencio (2006). En 10.000 es Evolet, cuyo rol de heroína en apuros tampoco se presta en este caso a muchos alardes interpretativos fuera de poner un rostro compungido marcado por su mirada.

Del resto del reparto, sólo destacar a Cliff Curtis, actor neozelandés (país donde se rodó parte de la película) y habitual secundario de películas como las recientes Fractura, La Jungla 4.0 o Sunshine, realizadas todas ellas el pasado año. Y Omar Shariff a quien se puede apreciar con su hermosa dicción en la versión original (no es recomendable ver la versión doblada al castellano) como voz narradora de la historia, representando los recuerdos ya en la vejez de Baku, uno de los compañeros de D’Leh.

La aventura de un viaje épico
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Nos vemos trasladados a un pequeño poblado de la tribu de los yagahl situado en medio de una zona montañosa, mientras una voz en off nos va relatando cómo surge la leyenda que vamos a presenciar. D’leh (Steven Strait) es el hijo de un hombre que en su niñez ve cómo su padre abandona el poblado en aras de una profecía para salvar a su gente, aunque para no ser seguido por ellos hace que parezca un acto de cobardía. D’Leh crecerá con este estigma enamorado de la joven Evolet, por cuyo amor lucha para convertirse en jefe de la tribu compitiendo con otros jóvenes guerreros. La fatalidad se hace realidad un día en que “los hombres de cuatro patas” hacen acto de presencia llevándose con ellos como esclavos a parte de los yagahl incluida Evolet.

A partir de ahí comienza la aventura destinada a liberar a los capturados, viajando por entre todo tipo de regiones y paisajes de espectacular belleza (realzada por la labor de fotografía) llenas de peligros y desafíos en las que el héroe se irá enfrentando a su destino con su noble corazón de guerrero. El guión va contraponiendo un nivel diferente de civilización, a cada cual más avanzada que los cazadores recolectores del inicio. El misticismo, tomando como base los hechiceros con que contaban los habitantes del paleolítico, está presente de manera recurrente de principio a fin en forma de profecías.
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El ritmo es entretenido y fluido a lo largo de todo el metraje (que no se alarga innecesariamente) siendo en principio la idea de la que parte el guión bastante atractiva, aunque luego eso no se materialice debido (además de otros aspectos referidos en el resto de este artículo) a la pobreza de los diálogos y la flojedad con que se resuelven algunas situaciones que no referiremos, restando tensión y quedando el resultado incluso en su faceta de película épica, un tanto descafeinado comparado con el nivel que se hubiera podido alcanzar.

La espectacularidad de los decorados y los escenarios va en aumento, y las recreaciones digitales son muy logradas, notándose que es aquí donde más se ha trabajado en la película, lástima que se noten demasiado en determinados momentos su ínter actuación con los actores y sobretodo en el caso del tigre dientes de sable.

[A partir de aquí el comentario contiene spoilers]

Préstamos y demás influencias cinematográficas

10.000 recuerda en su intento por llevar a cabo una película de fantasía ambientada en tiempos prehistóricos nos remite directamente a aquella nueva versión realizada por la Hammer en 1966 de Hace un millón de años, donde aparte de la espectacularidad de seres humanos enfrentados a todo tipo de criaturas extrañas propias de la Prehistoria, se explotaba a fondo el físico casi desnudo de una no menos espectacular Raquel Welch para deleite del espectador de la época. Aspecto éste presente en 10.000 aunque de forma un tanto más recatada, al elegir a jóvenes esculturales como Steven Strait y Camilla Belle, que al igual que el resto de actores aparecen ligeros de ropas incluso en medio de la nieve. En lo referente a las criaturas extrañas, Emmerich también las incluye, recordándonos las aves del terror en medio de la región selvática inmediatamente los temibles velociraptores de Parque Jurásico.

Cuando vemos al pequeño grupo de rescate formado por D’leh atravesar montañas nevadas iniciando una larga odisea guarda un gran parecido con algunas escenas de El Señor de los Anillos. Y éste viaje si lo combinamos con la presencia de los mamuts y su forma de comportarse nos lleva a La edad de hielo.

La unión de las tribus en post de la lucha por su libertad (cual clanes escoceses) tiene ecos de Braveheart. La corte del supuesto Faraón guarda similitudes con la del rey Jerjes de 300, lo mismo que la escena de la lanza. La inclusión de las pirámides relacionadas con la presencia de seres extraños que parecen dioses que no son de éste planeta, entronca con la trama de Stargate (Roland Emmerich, 1992) la cual también partía de la base del origen de la civilización egipcia a partir de una civilización alienígena.

Alteraciones del contexto histórico
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Sin pretender entrar a realizar la lista de fallos, sin sentidos o errores de la película, sí parece aconsejable establecer una aclaración de aspectos históricos que por el contrario, al menos en mi opinión, han sido deliberadamente calculados por director y guionista. ¿Y por qué lo de calculados? Porque sólo la amalgama anacrónica de su inclusión en la película permite crear el tipo de espectáculo y vistosidad mostrado, el cual circunscribiéndose rigurosamente a un momento histórico puntual no hubiera sido posible.

La película nos sitúa en el año 10.000 al comienzo del Mesolítico (10.000-5.000 a.C., dependiendo de la zona) momento de transición tras los cambios climáticos en que el hombre comenzará a abandonar la vida nómada y establecerse de forma sedentaria, finalizando con la aparición de la agricultura y ganadería.
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En lo referente a la fauna que interviene en diversas escenas, comenzando por los mamut lanudos, que son los que mayor protagonismo adquieren, se daban en las zonas más septentrionales (no en el desierto) y eran de menor tamaño. Aunque ha sido hallada una representación en una pintura egipcia, no hay más evidencias de su existencia en el valle del Nilo. Comenzaron a extinguirse en torno al 10.000 a.C. Y en todo caso difícilmente podrían haber sido cazados de la manera tan ingeniosa en que vemos por los hombres de la época al comienzo (aunque sí creaban trampas para cazar manadas de animales) y prácticamente imposible alcanzar el nivel de domesticación del final. La domesticación comienza en torno al 10.000 a.C. pero con animales como la cabra (o el perro, 15.000 a.C.) la de un animal similar al mamut como el elefante, no se logra aproximadamente hasta nueve milenios más tarde. Aunque esto último podría caber dentro de la ciencia ficción si atendemos a esa especie de carácter alienígena que en principio parece atribuirse a los dioses que rigen la construcción de la pirámide, como parte de una inteligencia superior.
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El tigre dientes de sable o Smilodon, de aspecto parecido al felino actual, fue uno de los mayores depredadores de la prehistoria, pero sólo existió en América, y no en África, donde se sitúa la película, y en todo caso su tamaño era bastante inferior al ejemplar que se encuentra D’Elah (Steven Strait) extinguiéndose hacia el año 10.000 a.C. Los pájaros del terror, o dyatrima, con aspecto de avestruz, que aparecen al llegar a la zona selvática se habían extinguido hace 2 millones de años, se conoce igualmente de su existencia en el continente americano. Alcanzaban los tres metros y poseían un pico de 50 centímetros. En la película además se les ha atribuído un comportamiento que remite directamente a los velociraptores de Parque Jurásico. El caballo no fue domesticado hasta aproximadamente el año 3.000 a.C. en la zona de la actual Ucrania, y de ahí se extendería por Eurasia. Por tanto no cabe su uso como montura tal y como vemos en la película.

Siguiendo con la flora, al final de la película vemos portar semillas de maíz para su cosecha, pero aún tendrían que transcurrir más de 5.000 años para cultivar esta especie y lo mismo que los tomates que vemos en Los Diez mandamientos estos tampoco llegarían de América hasta después del Descubrimiento de Cristóbal Colón, es decir posteriormente al Siglo XV de nuestra era.

El viaje emprendido desde las montañas nevadas en donde viven los yagahl hasta el desierto de las pirámides se realiza atravesando regiones de selva, sin haber mediado ningún tipo de transición de por medio. Dado el corto período de tiempo invertido en su recorrido por los protagonistas, es difícil de pensar en una región del planeta donde se sucedan montañas, estepas, junglas y desiertos tan seguidamente. Por no hablar de los respectivos climas que no parecen alterar en absoluto a los humanos ni hacerles variar su atuendo.
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Cuando D’Leh llega al río que se supone que es el Nilo, vemos unas embarcaciones egipcias que dominan a la perfección el arte de la navegación. Sin embargo el año 10.000 a.C. es demasiado prematuro para este tipo de navegación no alcanzándose este dominio según los indicios hasta al menos entre seis y siete milenios más tarde, y las velas triangulares hasta el Siglo XVIII a.C.

De la misma manera el dominio técnico para alcanzar la construcción de edificaciones con la altura y el espacio interior como el palacio que vemos junto al río o la gran pirámide que construyen los esclavos, son imposibles para la época. Ese tipo de arquitectura es posterior. Las primeras pirámides escalonadas se erigen en Egipto hacia el 2.700 a.C. y las de Giza, de mayor tamaño y caras lisas, hacia el 2.500 en tiempos de la IV Dinastía. Claro que volviendo al origen alienígena que se le supone al gobernante caracterizado como los antiguos faraones, respondería a la tesis de una tecnología extraterrestre, ya abordada por el propio Emerich con mejores resultados en Stargate. Lo cual también explicaría el mapamundi que vemos aparecer en escena.
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Si la acción se sitúa en África y en el año 10.000 a.C. no puede explicarse la coexistencia en el mismo lugar de razas tan diversas. Negros y blancos de diversas etnias por igual y a un paso unos de otros. Ni el uso de la escritura por algunas tribus o el empleo de la moneda o las vestimentas utilizadas. Ni puede hablarse todavía de civilizaciones y mucho menos de alianzas entre las mismas. Tampoco de un nivel de desarrollo tan avanzado ni una forma de razonar, hablar, interactuar y albergar sentimientos tan elaborados.

El pueblo de los yagahl al que pertenecen D´Leh y Evolet parece representar una comunidad primitiva de cazadores recolectores que practican también la caza, algo propio del Mesolítico, pero que en este caso viven en un asentamiento permanente, lo que sería improbable si tal y como se nos muestra, tienen problemas de escasez de alimento, lo que les conduciría a variar su emplazamiento según la época del año. Estéticamente tampoco se ajustan a la realidad, una piel como la de las diversas tribus que van apareciendo, carente por completo de bello corporal, con unas dentaduras de inmaculada blancura y perfecto afeitado.

Consideraciones finales

Estamos pues ante la clásica superproducción que busca deslumbrar a base de una historia fantasiosa y todo lujo de decorados y recreaciones digitales. Paradojas de la vida, los ojos de un niño disfrutarán enormemente con ella y serán al mismo tiempo los más perjudicados culturalmente por su escasa capacidad crítica para discernir dentro de la ficción y no caer en el falso imaginario planteado de la Prehistoria. Si el guión hubiese estado mejor trabajado y se hubiera empleado otro título menos efectista que 10.000 B.C. (seguramente hecho para redondear y por continuar el ejemplo de 300) las connotaciones históricas del film hubiesen retrocedido ante la fantasía y la ciencia ficción. Si van a verla, háganlo con los ojos de un niño, si no, serán incapaces de disfrutarla.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· La leyenda del Buscador (Serie de TV)
· Príncipe de Persia (Mike Newell, 2010)
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A continuación puede verse el trailer de la película subtitulado


Título: 10.000 B.C. · Año: 2008 · Duración: 109 min · País: USA
Director: Roland Emmerich · Guión: Roland Emmerich y Harald Kloser
Música: Harald Kloser · Fotografía: Ueli Steiger
Steven Strait · Camilla Belle · Clif Curtis · Omar Shariff
Joel Virgel · Affif Ben Badra · Mo Zinal · Nathanael Baring · Reece Ritchie

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