
10.000
(10.000 B.C. USA, 2008)
-Autor: José Luis Urraca Casal*-
Roland Emmerich “haciendo” Historia
El último trabajo del director de Independence Day o El día de mañana nos adentra de un modo muy heterodoxo en la época de la Prehistoria del hombre a través de un viaje épico lleno de aventuras y con grandes dosis de espectacularidad. Lamentablemente, aparte de las inexactitudes históricas y del derroche de medios empleado, el resultado final flojea en casi todos sus aspectos, quedando únicamente como mastodóntica pieza de entretenimiento que sólo puede ser disfrutada si de antemano el espectador rebaja el nivel de exigencia. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
Comentario.- Quien suscribe siempre se ha sentido atraído de manera especial por el cine histórico, en parte porque que le permite sentirse transportado y revivir tiempos pretéritos, y en parte por afinidad vocacional. Sin embargo en el caso de 10.000, los ecos llegados de sus licencias históricas, sin concretar, me llevaron a disfrutar de la película sin llamarme a engaño, intentando hallar únicamente un momento de evasión, entretenimiento y espectacularidad dentro de lo que se supone una película de aventuras épica. Otra cosa diferente es que en una hipotética ceremonia de premios a la mayor aberración cinematográfica reciente contra la Historia, 10.000 se llevaría el mayor número de estatuillas, o en un tribunal que juzgase crímenes contra la ciencia que tiene por musa a la diosa Clío Roland Emerich fuese condenado a cadena perpetúa viéndose privado de la posibilidad de volver a ponerse nunca detrás de una cámara para bien de los escolares del presente y futuro.
.
Y es que quien conozca la trayectoria de éste director de origen alemán, muy iluso habría de ser para aguardar la circunscripción a coordenadas geográficas o históricas que limiten el ejercicio de espectacularidad que tan buenos réditos le ha reportado dentro del más puro cine con fines comerciales de la ciencia ficción. No ocurrió así en El patriota por ser un período reciente y demasiado bien conocido para el público norteamericano, orgulloso del proceso de independencia que dio lugar a la creación de su actual nación. Pero trasladándose a los tiempos antes de Cristo la cosa cambia, los conocimientos y fechas retenidos por el común son más vagos y el imaginario como si fuera (en apariencia) capaz de asimilar por ciertos los hechos tal y como se nos presentan recreados en imágenes. Así que Emerich en su confesado intento de contar una historia diferente a las ya narradas, la Prehistoria le debió de resultar un campo orégano para espanto de historiadores, geógrafos, paleontólogos, antropólogos, arqueólogos y todo aquel que haya aprovechado mínimamente su paso por el sistema educativo, se haya cultivado a través de la lectura o documentales del canal historia.
El director y el reparto
Roland Emmerich dio el salto de su carrera como director a Hollywood gracias a una película futurista en clave de acción como Soldado Universal (1992) gran éxito de taquilla de comienzos de los años 90 con Jean Claude Van Damme y Dolph Lundgren como protagonistas. Desde entonces nos ha regalado toda una serie de títulos señeros dentro del mundo de la ciencia ficción, entre los que el más destacable por su originalidad resulta Stargate (1994). A éste le llegaría la culminación del éxito con la espectacularidad de Independence Day (1996), plagada de escenas impactantes como la destrucción de la Casa Blanca o el discurso patriótico de un presidente convertido en piloto de cazas haciendo frente de nuevo a la amenaza alienígena. En Godzilla (1998) los Estados Unidos hicieron frente al mítico monstruo, en El Patriota (2000) a la opresión británica y en El día de mañana (2004) se anticipó a los devastadores efectos del cambio climático. En 10.000, ha abandonado momentáneamente los visionarios caminos futuros de la humanidad para remontarse a los orígenes de la misma, sin renunciar, eso sí, a la búsqueda del impacto visual que siempre ha servido de sello personal a sus creaciones.
.
Lo mismo que en Godzilla, en esta ocasión ha recurrido a un reparto escasamente conocido pero que explota el canto a la belleza de la juventud y ahorra costes pudiendo destinar el presupuesto a efectos digitales y decorados. Como protagonistas dos jóvenes actores con aspecto de modelos que siempre son del agrado de la cámara como Steven Strait y Camilla Belle. Al primero le hemos visto recientemente en La alianza del mal (The Covenant, 2006) y previamente hizo de músico en una cinta poco conocida por el gran público como es Jóvenes Talentos (2005). También ha tenido una breve aparición en Stop Loss. Siendo su papel el de héroe de una película épica y de acción, en constante lucha con el medio en tiempos prehistóricos, dentro de un guión que no llega a profundizar demasiado en la psicología de los personajes, a sus 22 años Strait cumple a fuerza de físico y de resultar en cámara, siendo correcta por lo demás su interpretación, aunque no llegue a emocionar en ningún momento. Para Camilla Belle, una actriz de asombrosos ojos azules y 21 años, también supone su primer papel protagonista en una superproducción, aunque su carrera es algo más dilatada, habiendo participado en cintas como El último patriota (1998) siendo todavía una niña, Historia de un secuestro (2005) o El Silencio (2006). En 10.000 es Evolet, cuyo rol de heroína en apuros tampoco se presta en este caso a muchos alardes interpretativos fuera de poner un rostro compungido marcado por su mirada.
Del resto del reparto, sólo destacar a Cliff Curtis, actor neozelandés (país donde se rodó parte de la película) y habitual secundario de películas como las recientes Fractura, La Jungla 4.0 o Sunshine, realizadas todas ellas el pasado año. Y Omar Shariff a quien se puede apreciar con su hermosa dicción en la versión original (no es recomendable ver la versión doblada al castellano) como voz narradora de la historia, representando los recuerdos ya en la vejez de Baku, uno de los compañeros de D’Leh.
La aventura de un viaje épico
.
Nos vemos trasladados a un pequeño poblado de la tribu de los yagahl situado en medio de una zona montañosa, mientras una voz en off nos va relatando cómo surge la leyenda que vamos a presenciar. D’leh (Steven Strait) es el hijo de un hombre que en su niñez ve cómo su padre abandona el poblado en aras de una profecía para salvar a su gente, aunque para no ser seguido por ellos hace que parezca un acto de cobardía. D’Leh crecerá con este estigma enamorado de la joven Evolet, por cuyo amor lucha para convertirse en jefe de la tribu compitiendo con otros jóvenes guerreros. La fatalidad se hace realidad un día en que “los hombres de cuatro patas” hacen acto de presencia llevándose con ellos como esclavos a parte de los yagahl incluida Evolet.
A partir de ahí comienza la aventura destinada a liberar a los capturados, viajando por entre todo tipo de regiones y paisajes de espectacular belleza (realzada por la labor de fotografía) llenas de peligros y desafíos en las que el héroe se irá enfrentando a su destino con su noble corazón de guerrero. El guión va contraponiendo un nivel diferente de civilización, a cada cual más avanzada que los cazadores recolectores del inicio. El misticismo, tomando como base los hechiceros con que contaban los habitantes del paleolítico, está presente de manera recurrente de principio a fin en forma de profecías.
.
El ritmo es entretenido y fluido a lo largo de todo el metraje (que no se alarga innecesariamente) siendo en principio la idea de la que parte el guión bastante atractiva, aunque luego eso no se materialice debido (además de otros aspectos referidos en el resto de este artículo) a la pobreza de los diálogos y la flojedad con que se resuelven algunas situaciones que no referiremos, restando tensión y quedando el resultado incluso en su faceta de película épica, un tanto descafeinado comparado con el nivel que se hubiera podido alcanzar.
La espectacularidad de los decorados y los escenarios va en aumento, y las recreaciones digitales son muy logradas, notándose que es aquí donde más se ha trabajado en la película, lástima que se noten demasiado en determinados momentos su ínter actuación con los actores y sobretodo en el caso del tigre dientes de sable.
[A partir de aquí el comentario contiene spoilers]
Préstamos y demás influencias cinematográficas
10.000 recuerda en su intento por llevar a cabo una película de fantasía ambientada en tiempos prehistóricos nos remite directamente a aquella nueva versión realizada por la Hammer en 1966 de Hace un millón de años, donde aparte de la espectacularidad
de seres humanos enfrentados a todo tipo de criaturas extrañas propias de la Prehistoria, se explotaba a fondo el físico casi desnudo de una no menos espectacular Raquel Welch para deleite del espectador de la época. Aspecto éste presente en 10.000 aunque de forma un tanto más recatada, al elegir a jóvenes esculturales como Steven Strait y Camilla Belle, que al igual que el resto de actores aparecen ligeros de ropas incluso en medio de la nieve. En lo referente a las criaturas extrañas, Emmerich también las incluye, recordándonos las aves del terror en medio de la región selvática inmediatamente los temibles velociraptores de Parque Jurásico.
Cuando vemos al pequeño grupo de rescate formado por D’leh atravesar montañas nevadas iniciando una larga odisea guarda un gran parecido con algunas escenas de El Señor de los Anillos. Y éste viaje si lo combinamos con la presencia de los mamuts y su forma de comportarse nos lleva a La edad de hielo.
La unión de las tribus en post de la lucha por su libertad (cual clanes escoceses) tiene ecos de Braveheart. La corte del supuesto Faraón guarda similitudes con la del rey Jerjes de 300, lo mismo que la escena de la lanza. La inclusión de las pirámides relacionadas con la presencia de seres extraños que parecen dioses que no son de éste planeta, entronca con la trama de Stargate (Roland Emmerich, 1992) la cual también partía de la base del origen de la civilización egipcia a partir de una civilización alienígena.
Alteraciones del contexto histórico
. 
Sin pretender entrar a realizar la lista de fallos, sin sentidos o errores de la película, sí parece aconsejable establecer una aclaración de aspectos históricos que por el contrario, al menos en mi opinión, han sido deliberadamente calculados por director y guionista. ¿Y por qué lo de calculados? Porque sólo la amalgama anacrónica de su inclusión en la película permite crear el tipo de espectáculo y vistosidad mostrado, el cual circunscribiéndose rigurosamente a un momento histórico puntual no hubiera sido posible.
La película nos sitúa en el año 10.000 al comienzo del Mesolítico (10.000-5.000 a.C., dependiendo de la zona) momento de transición tras los cambios climáticos en que el hombre comenzará a abandonar la vida nómada y establecerse de forma sedentaria, finalizando con la aparición de la agricultura y ganadería.
.
En lo referente a la fauna que interviene en diversas escenas, comenzando por los mamut lanudos, que son los que mayor protagonismo adquieren, se daban en las zonas más septentrionales (no en el desierto) y eran de menor tamaño. Aunque ha sido hallada una representación en una pintura egipcia, no hay más evidencias de su existencia en el valle del Nilo. Comenzaron a extinguirse en torno al 10.000 a.C. Y en todo caso difícilmente podrían haber sido cazados de la manera tan ingeniosa en que vemos por los hombres de la época al comienzo (aunque sí creaban trampas para cazar manadas de animales) y prácticamente imposible alcanzar el nivel de domesticación del final. La domesticación comienza en torno al 10.000 a.C. pero con animales como la cabra (o el perro, 15.000 a.C.) la de un animal similar al mamut como el elefante, no se logra aproximadamente hasta nueve milenios más tarde. Aunque esto último podría caber dentro de la ciencia ficción si atendemos a esa especie de carácter alienígena que en principio parece atribuirse a los dioses que rigen la construcción de la pirámide, como parte de una inteligencia superior.
.
El tigre dientes de sable o Smilodon, de aspecto parecido al felino actual, fue uno de los mayores depredadores de la prehistoria, pero sólo existió en América, y no en África, donde se sitúa la película, y en todo caso su tamaño era bastante inferior al ejemplar que se encuentra D’Elah (Steven Strait) extinguiéndose hacia el año 10.000 a.C. Los pájaros del terror, o dyatrima, con aspecto de avestruz, que aparecen al llegar a la zona selvática se habían extinguido hace 2 millones de años, se conoce igualmente de su existencia en el continente americano. Alcanzaban los tres metros y poseían un pico de 50 centímetros. En la película además se les ha atribuído un comportamiento que remite directamente a los velociraptores de Parque Jurásico. El caballo no fue domesticado hasta aproximadamente el año 3.000 a.C. en la zona de la actual Ucrania, y de ahí se extendería por Eurasia. Por tanto no cabe su uso como montura tal y como vemos en la película.
Siguiendo con la flora, al final de la película vemos portar semillas de maíz para su cosecha, pero aún tendrían que transcurrir más de 5.000 años para cultivar esta especie y lo mismo que los tomates que vemos en Los Diez mandamientos estos tampoco llegarían de América hasta después del Descubrimiento de Cristóbal Colón, es decir posteriormente al Siglo XV de nuestra era.
El viaje emprendido desde las montañas nevadas en donde viven los yagahl hasta el desierto de las pirámides se realiza atravesando regiones de selva, sin haber mediado ningún tipo de transición de por medio. Dado el corto período de tiempo invertido en su recorrido por los protagonistas, es difícil de pensar en una región del planeta donde se sucedan montañas, estepas, junglas y desiertos tan seguidamente. Por no hablar de los respectivos climas que no parecen alterar en absoluto a los humanos ni hacerles variar su atuendo.
.
Cuando D’Leh llega al río que se supone que es el Nilo, vemos unas embarcaciones egipcias que dominan a la perfección el arte de la navegación. Sin embargo el año 10.000 a.C. es demasiado prematuro para este tipo de navegación no alcanzándose este dominio según los indicios hasta al menos entre seis y siete milenios más tarde, y las velas triangulares hasta el Siglo XVIII a.C.
De la misma manera el dominio técnico para alcanzar la construcción de edificaciones con la altura y el espacio interior como el palacio que vemos junto al río o la gran pirámide que construyen los esclavos, son imposibles para la época. Ese tipo de arquitectura es posterior. Las primeras pirámides escalonadas se erigen en Egipto hacia el 2.700 a.C. y las de Giza, de mayor tamaño y caras lisas, hacia el 2.500 en tiempos de la IV Dinastía. Claro que volviendo al origen alienígena que se le supone al gobernante caracterizado como los antiguos faraones, respondería a la tesis de una tecnología extraterrestre, ya abordada por el propio Emerich con mejores resultados en Stargate. Lo cual también explicaría el mapamundi que vemos aparecer en escena.
.
Si la acción se sitúa en África y en el año 10.000 a.C. no puede explicarse la coexistencia en el mismo lugar de razas tan diversas. Negros y blancos de diversas etnias por igual y a un paso unos de otros. Ni el uso de la escritura por algunas tribus o el empleo de la moneda o las vestimentas utilizadas. Ni puede hablarse todavía de civilizaciones y mucho menos de alianzas entre las mismas. Tampoco de un nivel de desarrollo tan avanzado ni una forma de razonar, hablar, interactuar y albergar sentimientos tan elaborados.
El pueblo de los yagahl al que pertenecen D´Leh y Evolet parece representar una comunidad primitiva de cazadores recolectores que practican también la caza, algo propio del Mesolítico, pero que en este caso viven en un asentamiento permanente, lo que sería improbable si tal y como se nos muestra, tienen problemas de escasez de alimento, lo que les conduciría a variar su emplazamiento según la época del año. Estéticamente tampoco se ajustan a la realidad, una piel como la de las diversas tribus que van apareciendo, carente por completo de bello corporal, con unas dentaduras de inmaculada blancura y perfecto afeitado.
Consideraciones finales
Estamos pues ante la clásica superproducción que busca deslumbrar a base de una historia fantasiosa y todo lujo de decorados y recreaciones digitales. Paradojas de la vida, los ojos de un niño disfrutarán enormemente con ella y serán al mismo tiempo los más perjudicados culturalmente por su escasa capacidad crítica para discernir dentro de la ficción y no caer en el falso imaginario planteado de la Prehistoria. Si el guión hubiese estado mejor trabajado y se hubiera empleado otro título menos efectista que 10.000 B.C. (seguramente hecho para redondear y por continuar el ejemplo de 300) las connotaciones históricas del film hubiesen retrocedido ante la fantasía y la ciencia ficción. Si van a verla, háganlo con los ojos de un niño, si no, serán incapaces de disfrutarla.
Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:
· La leyenda del Buscador (Serie de TV)
· Príncipe de Persia (Mike Newell, 2010)
· Sigue Un Mundo de Cine en Facebook, twitter o por mail
A continuación puede verse el trailer de la película subtitulado
Título: 10.000 B.C. · Año: 2008 · Duración: 109 min · País: USA
Director: Roland Emmerich · Guión: Roland Emmerich y Harald Kloser
Música: Harald Kloser · Fotografía: Ueli Steiger
Steven Strait · Camilla Belle · Clif Curtis · Omar Shariff
Joel Virgel · Affif Ben Badra · Mo Zinal · Nathanael Baring · Reece Ritchie
*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) el nombre de su autor, 2º) la página www.unmundodecine.com como fuente y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.