jueves, 19 de febrero de 2009

Slumdog Millionaire (2008)


Slumdog Millionaire

(Slumdog Millionaire. GB/USA, 2008)


-Autor: José Luis Urraca Casal-


El triunfo de la voluntad

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] La historia de un joven huérfano de los barrios pobres de la India y su participación en el famoso concurso televisivo ¿Quién quiere ser millonario? es sin lugar a dudas la gran sorpresa cinematográfica del momento. Tras acarrear tras de si prestigiosos premios internacionales durante los últimos meses, tales como el del Festival de Toronto, y más recientemente los BAFTA o los Globos de Oro, poco importa ya si Slumdog Millionaire triunfa la noche de los Oscar, pues ha logrado despertar la ilusión de un público que por lo general se rinde a su exótica estética y a la particular forma de retratar la pobreza de los barrios marginales de la India o a su manifiesto romanticismo, fruto todo ello de la acertada combinación de las artes occidental y oriental del celuloide.
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Reseña.- Cinematográfica-mente los opuestos nos atraen, o si no, sólo tenemos que echar un vistazo atrás y recalar en una larga lista de historias, entre las que pueden servir como claros ejemplos, el joven Billy Elliot desafiando a su familia de mineros en su persistente deseo de practicar un deporte de chicas como es la danza; los trabajadores del metal de Full Monty metidos a strippers; o ese valiente cerdito que es Babe con vocación ni más ni menos que de pastor de ovejas.

Son todas ellas también historias de superación, de voluntades abnegadas que han de librar además de los habituales obstáculos que la mayoría se encuentra en el camino hacia la meta, otras interpuestas por las convenciones imperantes en la sociedad. Eso es lo que le ocurre al principal protagonista de Slumdog Millionaire, Jamal, un joven servidor de té, sin estudios ni formación, que un día sin embargo llega a sentarse en el concurso de mayor audiencia de la India, ¿Quién quiere ser millonario?, llamado en el país asiático, Kaun Banega Crorepati.
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El espectador adopta rápidamente el mismo papel de expectación y fe que el público del plató de ¿Quién quiere ser millonario? y los millones de personas que a lo largo de la India asisten a través de sus pequeñas pantallas con su corazón en un puño a cómo David, en este caso Jamal, desde la sencillez más absoluta de su origen y su espíritu se enfrenta a ese Goliat que no sólo representan las preguntas (que no han sabido contestar ni los más preparados), sino que para nosotros también es, a modo adicional (el público lo desconoce), el encumbrado y cínico presentador del programa, kumar, a quien pone rostro con una convicción sin par, el popular actor hindú Anil Kapoor.

Nuestro personaje no se encontrará sin embargo sólo en sus andanzas de infancia y adolescencia, le acompañará un segundo mosquetero en la persona de su hermano Salim, y acabará incorporándose a ellos un tercero con la desamparada niña Lathika. Juntos terminarán haciendo cobrar realidad el sentido del lema de la novela de Dumas, que reza “Uno para todos, y todos para uno”.
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Tanto la historia como el propio escenario que sirve de marco a la película, un slum de la ciudad india de Mumbai (Bombay), tratado de otro modo podría haber servido para realizar una drama social parecido al desarrollado en las gabelas de Ciudad de Dios, sin embargo el director Danny Boyle ha puesto el acento en la nota simpática y dulce de una trágica historia tal y como hiciera en Pequeña Miss Shunshine, muy al estilo de Bollywood, la industria cinematográfica hindú y alejado al mismo tiempo de la sensiblería en la que muchas ocasiones recala Hollywood. En aras de lograr un entretenimiento e intriga aún mayores, deconstruye la escena inicial de Jamal sentado ante el popular presentador del programa mediante flashbacks a dos espacios temporales ligados entre si, el de la infancia de Jamal recordada a través de su interrogatorio en una comisaría que ha de servir para explicar porqué ha sabido responder a las preguntas del programa.

Simbiosis de Oriente y Occidente

La cinta en buena medida descansa en la interpretación risueña y llena de vitalidad de los niños hindúes que ponen rostro a la infancia de los dos hermanos Malik, Jamal, el pequeño, (
Azharuddin Mohammed Ismail) y Salim, el mayor (Ayush Mahesh Khedekar). Notable el actor Dev Patel, el Jamal ya adolescente, quien a sus 17 años tenía como único trabajo en pantalla su personaje de Anwar, con quien hemos podido disfrutar en su papel de joven que experimenta su adolescencia perteneciendo a una familia musulmana en el Londres actual de la exitosa serie Skins. E igualmente merece destacarse la actriz Freida Pinto también en los inicios de su carrera como la bella y desamparada, pero contenida Lathika.
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Danny Boyle, un director irregular en cuya carrera ha habido estrepitosos baches como La Playa, pero que ha sabido ofrecernos títulos de los que quedan grabados en nuestra retina como Trainspotting, era sin duda la persona indicada para hacerse con el timón de un proyecto que en otras manos no hubiese dejado de engrosar las baldas de los videoclubes sin más pena ni gloria o ni siquiera eso, como le ocurre a otras buenas películas extranjeras. Su participación se confirmó al leer el guión escrito por Simon Beaufoy, precisamente el responsable de Full Monty (1997), quien ha sabido plasmar con brío y optimismo de cara a la pantalla la obra del escritor hindú Vikas Swarup, pero sin eludir la inocencia que ya a temprana edad será pasto del aprovechamiento y la corrupción del mundo adulto más mezquino. Ambos contaron con la inestimable ayuda de la codirectora hindú Loveleen Tandan, buena conocedora del terreno que pisaban estos creadores occidentales.
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Su labor alcanza el acabado perfecto con la excelente labor de fotografía de Anthony Dod Mantle, que capta el exótico colorido de la India; el sobresaliente montaje de las imágenes de Chris Dickens y una banda sonora a base de canciones ajustada a la cuidada estética y ritmo de la película, que escasamente subraya el drama salvo en el bello tema elegido para acompañar al personaje de Lathika y la historia de amor, obra de A. R. Rahman.

Un retrato de poderosa actualidad

Llama poderosamente la atención, como las múltiples coincidencias que jalonan la vida del protagonista y su posterior participación en el programa, el hecho de que este film se estrene en unos momentos en los que la crisis económica es ya una realidad que azota el mundo tras el enriquecimiento y la explotación que tiene, como un hito más dentro de la geografía planetaria, la desarrollada mediante el crecimiento urbanístico salvaje en zonas deprimidas como los slums de la India y de los que el mafioso Javed es su exponente más visible, pero no único, del aprovechamiento.
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Ha sabido retratar a su manera el momento actual de la India, convertida en una de las principales potencias del mundo, con ese crecimiento económico que no puede equipararse a desarrollo, y que margina a una buena parte de la sociedad de sus beneficios mientras que enriquece escandalosamente a otros. Barriadas enteras de suburbios en torno a grandes ciudades cuya población a veces alcanza varios millones de personas que viven en la más absoluta pobreza. Barrios de niños que viven, lloran y ríen permanentemete todo el día en la calle. Que en su indefensión son reclutados para caer en la mendicidad que obra su magia al causar la mayor de las penas posibles, de ahí que a algunos de ellos se les infrinjan diversos tipos de heridas y mutilaciones.

No deja de ser al fin y al cabo una visión occidental, un acercamiento a esa otra India que no aparece en las postales ni frecuentan los turistas que se sienten sorprendidos por la inconmensurable belleza del Taj Mahal. La importancia de los ferrocarriles en la vida diaria del país, lo mismo que los ríos o el mundo de las modernas telecomunicaciones, en el que la ciudad de Mumbai (Bombay) juega un importante papel, son otros retazos mostrados en pantalla. Y la espléndida escena con la que se cierra el film es un auténtico guiño al mejor arte bollywoodiense.
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La razzia perpetrada en un momento de la película por los hindúes contra la población del barrio musulmán en el que viven los hermanos Malik es otra muestra del conflicto latente entre musulmanes e hindúes, y otra coincidencia más de la película, pues en noviembre de 2008, tras su estreno la ciudad de Mumbai fue el escenario de un múltiple y coordinado ataque terrorista que se cobró la vida de 173 personas y que el gobierno hindú atribuye una organización terrorista islámica con base en Pakistán. La acción que sufre por tanto la madre de Jamal y Salim es pues una expresión de odio y venganza contra los musulmanes. La película pasa rápidamente por esta situación, y la cierra con las palabras de Jamal “Si Ram y Allah no hubiesen estado allí, mi madre todavía seguiría viva” en alusión a la índole religiosa del conflicto.

Conclusiones finales: No dejen de verla

Pueden desprenderse diversos mensajes a lo largo de la película, ninguno de ellos cala sin embargo con fuerza en la retina como que por encima de todos los condicionantes somos nosotros mismos en última instancia quienes decidimos qué hacer con nuestra vida, eligiendo nuestro propio destino, ejemplificado en Jamal y su hermano Salim, y que incluso quienes han emprendido el camino equivocado son capaces de enderezarse y redimirse.
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Merece la pena disfrutar de una mirada tan singular a la India de hoy en día, y seguir ambos hermanos en extraordinarias escenas filmadas, de días de una infancia de pobreza a la carrera entre callejuelas de un slum, con la potente pero comedida banda sonora cómo fondo musical de una historia en la que el dinero puede, como se nos muestra, conseguirse de muchas maneras, pero en la que el amor de verdad sólo se encuentra una vez, y sólo hay un modo de conseguirlo y vivirlo, como dice Jamal, con amor.

Ver los siguientes enlaces relacionados en Un Mundo de Cine:

· The Rising: Un hombre contra un Imperio (India)
· Partition (India)
· El regreso (Infancia)
· Billy Elliot (Infancia)
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A continuación el trailer de la película:


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12 comentarios:

Felipe dijo...

Parece ser que el gobierno hindú estaba molesto con la visión que de la India ofrece esta película, nosotros estamos enfadados con el gobierno hindú por permitir que muchos niños vivan en unas condiciones lamentables.

José Luis dijo...

En la India la acogida de la película ha sido controvertida. Sus detractores acusan a Boyle de haberse recreado en la pobreza y haber utizado el calificativo de perro para los pobres (Slumdog vendría a traducirse como perro callejero). Sin embargo la novela en que se basa es de un autor y diplomático hindú, y ha habido habitantes de la India que tras ver la cinta han asentido y coincidido que esa pobreza existe y es así.

Como tú bien dices Felipe, lo terrible no es la ficción, sino la realidad, que siempre supera a la primera, y es que hoy en día el 80% de la población de Bombay vive con menos de 2'5 dólares diarios y un 40% no sabe ni leer ni escribir, o que la mitad de los habitantes de Bombay viven en chabolas. Es como si el gobierno británico demandase a David Lean o a Roman Polanski por haber retratado la infancia de Oliver Twist en una película reflejando las carestías y penurias de mcuhos niños de la época, cuando además había sido escrita por un autor del XIX como Dickens.

Nanduco dijo...

De todas formas parece que tampoco es tan maravillosa como se dice... Es la que me queda por ver del quinteto del máximo premio de los Oscar, espero verla mañana o pasado. Sin embargo dudo que supere a la, para mí, mejor película de este pasado año: The Reader. Sincera, emotiva, atrevida, prodigiosamente realizada y reflexiva, muy reflexiva. No solo recomiendo su visionado sino que lo considero obligatorio para cualquier persona que quiera reflexionar sobre el bien y el mal, o quiera detenerse un momento a asomarse sobre el punto de vista de la sociedad alemana sobre algo tan traumático y que tanto ha marcado su historia como fue el Holocausto, pero desde otra perspectiva totalmente nueva.

José Luis dijo...

Coincido plenamente contigo en lo referente a "The Reader", Stephen Daldry se ha superado así mismo, y ya es difícil. De hecho es el título que publicamos mañana domingo justo antes de la ceremonia de los Oscar. En cuanto a Slumdog Millionaire a mi personalmente me ha cautivado, por contenido y por su estética brillante.

David C. dijo...

Interesante cinta.

Campurriana dijo...

Tengo muchísimas ganas de verla y prefiero leer esta entrada con detenimiento cuando haya visto la cinta. Me la han recomendado ya varias personas y no dudo que será una buena elección. Regresaré una vez me levante de butaca...

Un saludo desde Galicia.

Campurriana dijo...

Por cierto, José Luis,¿has visto Revolutionary Road?...

José Luis dijo...

David C. es un soplo de aire fresco y una auténtica gozada.

José Luis dijo...

Haces bien en querer ver primero la película. La vas a disfrutar, ya lo verás Campurriana. Y ayer estuve por ver Revolutionary Road, pero cambié de opinión a última hora, así que la tengo pendiente. Pero pienso verla cuanto antes, además después de maravillarme Winslet en The Reader será un lujo poder disfrutar de ella de nuevo.

Campurriana dijo...

José Luis, no puedes perdértela. Una de las películas que más me gustó últimamente. Como comenté en el blog, dos monstruos de la interpretación juntos. Un aplauso desde aquí a Kate Winslet que se merece todo nuestro reconocimiento.

antonio dijo...

De acuerdo con José Luis,sobre SLUMDOG,me pareció "esteticamente" muy interesante.Me gusta más la primera parte que la segunda,ya que con el concurso del final se hace reiterativa.Y como "campurriana" te recomiendo REVOLUTIONARY ROAD ,me gustó mucho.No entiendo como se olvidaron de ella en los OSCARS.

José Luis dijo...

A mí lo del concurso me parece que mantiene la tensión y te vas haciendo una idea de cómo es el presentador. Tengo en mente ver Revolutionary Road, un día de estos en el que me apetezca un drama familiar de altura la veo y os cuento.