miércoles, 1 de abril de 2009

Los girasoles ciegos (Película, 2008)


Los Girasoles Ciegos

(Los Girasoles Ciegos. España, 2008)


-70 Aniversario del final de la Guerra Civil Española-

- por José Luis Urraca Casal*-


Terminada la contienda perduró el tormento

Los Girasoles Ciegos es la última película de José Luis Cuerda, inspirada en la novela del mismo título, obra de Alberto Méndez y cuyo guión ha sido adaptado por José Luis Azcona. Ambientada en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil Española, el relato nos conduce por las vidas entrelazadas de unos personajes de bandos opuestos, poniendo de manifiesto los perversos efectos que la guerra y el odio han ejercido sobre ellos. De cómo a pesar de concluido el enfrentamiento, el drama continuó para muchos españoles, especialmente los intelectuales y quienes se habían significado con la República, convertidos en seres perdidos, a la espera de hallar luz en sus vidas dentro de un período oscuro y tenebroso de nuestra historia.
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Reseña.- El director José Luis Cuerda de nuevo en compañía de uno de los grandes guionistas del cine español, Rafael Azcona (fallecido antes del estreno de la película) vuelven a abordar el tema de la Guerra Civil, como ya hicieran en La lengua de las mariposas, aunque trasladándonos ahora a los primeros años de la posguerra, concretamente al año 1940. Para ello han tomado como base de su historia dos de los cuatro relatos (de varios también se nutría La lengua de las mariposas) que conforman la novela del autor madrileño Alberto Méndez, de gran éxito editorial en los últimos años y publicada en 2004 poco antes de la muerte del escritor.

La película nos sitúa en la localidad gallega de Orense, donde un diácono (Ordenación previa a la sacerdotal) tras la finalización de la guerra en la que ha combatido junto al bando nacional, debido a sus problemas de conciencia y una crisis en su vocación, es destinado a dar clases en un colegio religioso. Allí conoce a Lorenzo, uno de sus alumnos, hijo de un padre republicano que se oculta tras un armario de su piso para no ser descubierto, y de una madre que trata dentro de lo posible de salir adelante con su familia. Lorenzo también tiene una hermana, Elenita, que embarazada, está presta a huir con su novio, poeta, también significado con la República, a la cercana Portugal.

Rodada en las propios escenarios de Orense, la película nos presenta en su ambientación, una ciudad en cuyas calles poco bulliciosas, parece haberse recobrado la calma tras el final de la guerra, de gentes humildes que continúan con los rituales de la vida, sus negocios, sus trabajos… y cuyos niños acuden cada mañana a la escuela dentro de la más aparente normalidad. Sin embargo, intramuros de algunos de sus vetustos edificios, las cosas son bien distintas, lo mismo que en el alma de sus habitantes.

[Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama]


Apuntes sobre el personaje del Diácono

Así la película arranca con la confesión que el joven diácono Salvador le hace al Rector del Seminario de cómo tras la guerra alberga numerosas dudas de Fé. En el conflicto que ha enfrentado a las dos Españas, él fue enviado por su superior a combatir al lado del bando nacional y se lamenta de todos los horrores que ha tenido que presenciar, por no hablar de las acciones que él mismo ha cometido. Él un hombre de Iglesia, educado durante su juventud en los más excelsos valores de amor y perdón hacia el prójimo, de pronto se ha visto combatiendo por esa misma Iglesia en un conflicto que encarna precisamente lo contrario a lo por él aprendido. Todo su mundo de creencias y valores se ha venido abajo, es un hombre profundamente confuso y ante tal hecho, su superior decide mantenerlo ocupado impartiendo clases a pequeños alumnos, pensando que ello le reconfortará el ánimo. Porque a pesar de que su Fé se tambalee, como le dice su superior, el sol (Dios) sigue iluminándole, cual si fuera un girasol ciego.
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Pero ello no cambia la realidad, después de haber participado en la guerra es otra persona, que aún manteniendo el discurso de un hombre de Dios y los hábitos, está indudablemente marcado por las más siniestras acciones terrenales. Su propio antiguo camarada, ahora convertido en jefe de policía se lo dice cuando ambos se reencuentran, no le reconoce con sotana y alzacuellos, y le recuerda con cuantas mujeres se acostó durante su servicio en el ejército. De ahí que el actor Raúl Arévalo aporte con su certera interpretación esa ambigüedad que nos lleva a no saber a veces lo que prima en el personaje, si fanatismo, creencia religiosa, confusión, obsesión o el más absoluto de los cinismos.

Es comprensible en semejante situación en la que se encuentra, que cuando conoce a Elena, la madre (Maribel Verdú) de Lorenzo, a sus ojos una mujer viuda, su mente y su cuerpo no puedan sino sentirse humanamente atraídos por su encanto y belleza. Pero la atracción, aunque fundamentalmente física, también tiene un componente que a sus ojos la hace resultar aceptable: quizás Elena y su hijo Lorenzo sean la familia desvalida necesitada de un padre como él, la familia que él ahora también necesita dado que ha terminado por perder su vocación religiosa. La atracción, en principio da impulso a gestos amables, pero acaba convirtiéndose en fatal obsesión, y, secuelas de la guerra, lo que no se le ofrece por las buenas acaba tomándolo por la fuerza, dando rienda suelta a sus peores instintos. Su apuesta por la vida “civil”, renunciando a su ordenación como sacerdote, se consuma en el momento que se despoja de su sotana y se enfunda el uniforme militar (vida civil pero con los derechos que da el uniforme), símbolo de aquello en lo que se ha convertido durante la guerra, y es con el mismo, con el que acomete la depravada escena final, tras ver frustrado en un acto a la desesperada el obtener su salvación de manos de la propia Elena.

La Iglesia en Los Girasoles Ciegos
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Dentro del contexto en que se desarrolla el guión de la película hay diversas referencias a la implicación de la Iglesia Católica en la Cruzada emprendida por el bando nacional contra el gobierno de la República, así como al sustento espiritual que brindó al régimen franquista surgido de la fraticida contienda. La primera prueba palpable y viviente de ello lo es el diácono Salvador, que ha sido enviado por la propia Iglesia a combatir a los “rojos” a lado de los sublevados. Queda claro a través de ello por quién se ha decantado y apostado el orden religioso en España. Y una vez finalizada la contienda, en ese ritual diurno antes de empezar las clases en el que los alumnos cantan al unísono el Cara al Sol en el patio del colegio cual rezo matutino (sembrando el nuevo espíritu nacional en las mentes aún no formadas) queda plasmada la legitimación moral del franquismo ante los españoles.
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¿Es ello como se ha venido a decir un ataque a la Iglesia por parte de Cuerda, Azcona o Méndez? No, simplemente es la constatación de un hecho, la Iglesia Católica se involucró a favor de uno de los bandos (aun al precio, como se nos muestra en la película, de amparar la barbarie de la guerra), aquel que aseguraba el respeto a su culto y sus valores tal y como se habían practicado hasta la proclamación de la República (sino más) y el mismo que la defendería, aupándola a un lugar destacado como veladora de la moral y la educación de la sociedad española durante el franquismo.

Otro tema que sale a relucir en la película es el de las vocaciones religiosas y su realidad en aquella época, quedando bien reflejado en el personaje del diácono Salvador. La elección de una vida consagrada al ministerio sacerdotal dependía de circunstancias, (familiares, económicas…) que en algunos casos poca relación guardaban con una auténtica vocación. Salvador se encuentra en un momento de pérdida de la misma… pero es que tampoco la tenía cuando en su infancia entró en el seminario (como él mismo le explica a Elena cuando le augura a Lorenzo una prometedora vida en el seminario, a pesar de que éste carece de vocación). Y ahí es donde entra en juego de nuevo el recurso de los girasoles ciegos.

La intelectualidad represaliada
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En la película vemos reflejos de esa España cuyos intelectuales fueron fusilados, encarcelados, represaliados (caso de muchos maestros de escuela, tal y como ocurría también con el personaje de Fernando Fernán Gómez en La lengua de las mariposas) o se vieron obligados a huir del país para salvar la vida; donde toda contestación quedó literalmente silenciada y ahogada bajo un régimen dictatorial.

Durante la II República los maestros y las escuelas habían sido uno de los pilares fundamentales de la acción política de la República, que apostó claramente por la educación y la alfabetización de la población en aras de modernizar España. La construcción de millares de nuevas escuelas, el aumento del salario de los maestros, la reforma de los métodos de aprendizaje, el establecimiento de la coeducación, el carácter gratuito de la enseñanza, su carácter laico… Tras la guerra, el régimen franquista, dado el gran apoyo que habían recibido los maestros, los consideró contaminados por las ideas republicanas, como explica la Doctora por la Universidad Complutense de Madrid, Sara Ramos, en su libro La represión del Magisterio: CLM,1936-1945. Todos hubieron de pasar la inspección de una Comisión Depuradora, demostrar que su moral era la adecuada, suplicar para mantener su puesto de trabajo e incluso delatar a sus propios compañeros de profesión, redactando informes sobre la labor desempeñada por éstos. Como consecuencia de ello, 16.000 maestros serían retirados de la enseñanza.
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En palabras del profesor de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Almería, Antonio Sánchez Cañadas para el bando nacional “Eran el principal enemigo, la mala hierba que había crecido en la patria durante la República” la cual realizó un gran esfuerzo por la educación al comprender que era “el camino para sacar a España del fondo en el que la había colocado la historia” (Memoria y dignidad. Depuracion y Represion del Magisterio almeriense duante la dictadura del general Franco. Edit. Córduba, Sevilla, 2007).

Los comportamientos de estos personajes de la intelectualidad y sus familias evidencian en la película dos actitudes diferentes ante la vida conforme a su edad. Los adultos como el personaje de Javier Cámara, ve pasar los días con resignación encerrado entre los muros de su casa, mientras que los jóvenes que interpretan Martin Rivas (Lalo) e Irene Escolar (Elenita) salen al encuentro de una nueva vida donde sí puedan vivir en libertad, el exilio. Aunque el final de todos ellos viene a representar el que le estuvo deparado al pensamiento libre.

Las interpretaciones y los personajes
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Uno de los aspectos que más llama la atención dentro de la película es la adecuada interpretación de los principales protagonistas a la hora de dotar del necesario realismo y naturalidad a la historia que se desarrolla. Sobretodo del cuarteto protagonista, formado por Maribel Verdú, Javier Cámara, Raúl Arévalo y el pequeño Roger Princep. Maribel Verdú (Elena) es la mujer que sacando fuerzas de flaqueza se esfuerza por mantener las cosas dentro de una ficticia normalidad. Idónea para el personaje porque conjuga con su belleza una especial fragilidad, propia de su situación política y familiar, fisiológica y emocional que la sitúa al borde del precipicio, cobrando una gran importancia sus miradas y sus silencios. Javier Cámara compone bien su papel, de un enorme dramatismo contenido encarnando a Ricardo, ese hombre cuya vida corre peligro y cuyo rostro es el de la resignación, el del derrotado condenado a llevar una existencia oculta ya durante cuatro años dentro de los muros de su propia casa. Menores son las interpretaciones, tampoco se las confiere demasiada presencia, de Martín Rivas (un tanto fuera de lugar en esta película) e Irene Escolar (Elenita). Los perversos efectos de la guerra han actuado sobre todos ellos, especialmente en el diácono Salvador. En cuya interpretación el actor Raúl Arévalo destaca en la confección de un personaje de un cinismo tan sibilino que es difícil de distinguir de la pura obsesión. Por último, destacar a un José Ángel Egido por la mesura demostrada en la interpretación del Rector del Seminario en el que se forma

De los dos relatos que conforman la película, el dedicado al diácono Salvador y la familia de su alumno es el que cobra más solidez dentro de la historia, quedando levemente dibujado con pequeñas pinceladas la huída del poeta y su novia monte a través, en contraste con la profusión y estremecimiento que éste alcanza en la novela.

Cuestionando el cine sobre la Guerra Civil
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Uno no puede sino sorprenderse, y permítaseme el apunte, de oír y leer acerca de cansancio porque nuestro cine sólo sabe mirar a la Guerra Civil y contar siempre las mismas historias. Manifestación baladí si tenemos en cuenta la continua revisión de aspectos trágicos de su pasado por parte de la filmografía británica (Período de entreguerras, Segunda Guerra Mundial y ahora inclusive su propia Guerra Civil con la serie The devil’s whore, 2008), estadounidense (Guerra Civil/de Secesión) o incluso la francesa y alemana, ambas en pleno auge desde hace menos de una década en rescatar su pasado por la dificultad anterior. Así los franceses se adentran en el colaboracionismo durante la ocupación alemana [Ver Monsieur Batignole] o en distintas visiones sobre su reciente presencia colonial en Argelia, mientras los segundos nos han brindado auténticas obras maestras enfrentándose a su pasado bajo el régimen nazi. Podrá uno diferir en cuanto a su opinión sobre el enfoque, el trato otorgado a los diferentes aspectos contenidos, la realización , el guión, las actuaciones… pero no parece cuestionable rescatar la historia, nuestra historia, en el cine.

* Este artículo que se publica ahora fue escrito tras el estreno de la película.

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Lo más sobrecogedor es que, la realidad, como es el caso, casi siempre supera a la ficción, y quien suscribe, que ha visto mucho drama bélico en el cine, sigue sin embargo sintiendo hasta los tuétanos cada vez que el escenario es español, el miedo de pensar que algo así pudiera ocurrir ayer, aquí entre nosotros.

Otros enlaces en Un Mundo de Cine:

· La lengua de las mariposas (1999)
· El Sur (1983)
· You’re the one (2000)

A continuación se puede ver el trailer de la película:

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4 comentarios:

Felipe dijo...

José Luis, completamente de acuerdo con su opinión sobre las películas españolas sobre la Guerra Civil. Los girasoles ciegos es una notable película (sobresaliente Raúl Arévalo)que fue injustamente olvidada en los Premios Goya, supongo que el paso del tiempo la colocará en el lugar que merece.

antonio dijo...

Efectivamente,Felipe,no entiendo como en los premios GOYA pasados "los girasoles ciegos" no recibió mas galardones.La película me gustó bastante,aunque en la interpretación de Javier Camara no me convenciera del todo.
José Luís,desde luego que cuando nos cuentan relatos que son muy cercanos,y los hemos padecido nos ponen los pelillos de punta , como tu dices.

José Luis dijo...

Felipe, veo que coincidimos en cuanto al cine que rescata nuestra Guerra Civil. La única crítica que podría aceptarse es que nuestros creadores bucean poco en otros períodos de la historia de España. Y 15 nominaciones son ya de por si un gran reconocimiento. Lástima que sólo obtuviera uno gracias al trabajo de Rafael Azcona.

José Luis dijo...

Pues sí Antonio, porque está contada de una manera que te sobrecoge con el ritmo que adquieren los acontecimientos y te lleva a sentir lo mismo que experimentan los personajes. A mí Javier Cámara sin embargo sí me convenció en su papel. Eso sucedió en este país, y tenemos que enfrentarnos a ello, se puede echar en el olvido, para proseguir hacia delante, pero imposible olvidarlo.