lunes, 4 de mayo de 2009

North Face (Nordwand/Cara Norte) Película, 2008


North Face

(Norwand. Alemania, 2008)


-70 Aniversario de la Segunda Guerra Mundial
Ciclo Período de Entreguerras (1919-1939)-


-Autor: José Luis Urraca Casal-


Una gesta deportiva y la propaganda nazi

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] Por medio de un gran realismo, el intenso color de su fotografía y una sobresaliente puesta en escena, North face nos adentra en el apasionante y a veces desgarrador mundo del alpinismo, trasladándonos a una de sus gestas más legendarias, la protagonizada por cuatro montañeros en su ascenso al Monte Eiger en el año 1936. La película, basada en hechos y personajes reales como los montañeros alemanes Anderl Hinterstoisser y Toni Kurz, mezclados con otros ficticios, establece un claro paralelismo entre la ambición que el nazismo trató de sembrar en su juventud, y la conquista de una de las montañas aún hoy, más peligrosas del continente.
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La propaganda de los nazis denominó al monte Eiger en Suiza “el último problema de los Alpes” animando a su juventud a superar el desafío que para la raza aria suponía escalar su cara norte, la pared vertical que aún no había sido conquistada por el hombre. En ese contexto político, que sirve de trasfondo a la historia, la película sitúa la gesta que emprendieron en el mes de julio de 1936, tan sólo unas semanas antes de las Olimpiadas que aquel año albergaría la ciudad de Berlín, dos jóvenes montañeros alemanes en su ascenso al famoso pico.

El realismo de la escalada y de las condiciones en que se desarrolló, con el empeoramiento del tiempo que sobrevino, han sido brillantemente recreadas en el film de Philipp Stölzl, que al tener lugar en los Alpes y zonas de montaña, resulta visualmente impactante gracias a la labor de fotografía de Kolja Brandt. La cámara durante el ascenso adopta en muchas ocasiones el ángulo de un quinto escalador que acompaña a los cuatro montañeros. Esa misma fotografía y puesta en escena muestra un fuerte contraste entre las condiciones de lujo y colorido que se disfrutan en el interior de la estación de montaña al pie de los Alpes y los colores más fríos y apagados junto a las crudas condiciones a las que se enfrentan los escaladores.
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El actor Florian Lukas (Good bye Lenin!, 2003) interpreta a Anderl Hinterstoisser, y Benno Fürman (Feliz Navidad, 2005) a Toni Kurz dos montañeros de 23 años que en el año 1936 iniciaron el ascenso al Eiger. Ambos disponían de recursos limitados, por lo que hubieron (como se recoge en la película) de recorrer en bicicleta los 700 kilómetros de distancia entre Berstesgaden y Grindenwald, a los pies de la montaña. Se nos presentan como dos jóvenes no pertenecientes al partido nazi, pero que finalmente deciden superar por su cuenta el reto de conquistar la cumbre.

La actriz Johanna Wokalek (protagonista de RAF Facción del Ejército Rojo, 2008) da vida a un personaje ficticio, Luise, una joven fotógrafa que trabaja como secretaria en un periódico de la capital alemana, y que hace de narradora de la historia y de testigo excepcional de la aventura. Amiga de ambos escaladores, y todo apunta a que antiguo amor de Toni Kurtz, seguirá la evolución de su hazaña con toda su pasión e ilusión hasta sus últimas consecuencias. En el plano opuesto encontramos a Ulrich Tukur (quien acaba de ganar el premio a mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Berlín por John Rabe, ambientada también en la época) en el rol de un editor del periódico Berling Zeitung, fiel seguidor de las consignas nazis, y que arde en deseos de poder cubrir para mayor gloria del Reich, como el espíritu conquistador alemán de sus jóvenes pone el Eiger a sus pies.
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Los otros dos alpinistas austriacos que forman la otra cordada (equipo) que disputa el ascenso son los austriacos Edi Rainer y Willi Angerer, caracterizados como imbuidos del espíritu nazi que propugna la unión de su país con Alemania, en una clara referencia al Anschluss que acontecería dos años más tarde, en 1938. Ante todos ellos se presentará la gloria que alimenta su ímpetu en la escalada, que les dispone a realizar un sacrificio sobrehumano, e incluso suicida, frente a los sentimientos de compasión, sentido común y solidaridad. Como dice en un momento de la película Hinterstoisser, el camino a Berlín está en la cima a Berlín. El régimen nazi pregonaba el dominio del hombre sobre la naturaleza, y su mejor símbolo la conquista de una montaña.

Pero independientemente de la relación entre su acción y el contexto político que establece su guión (premiado por la crítica alemana), North face es ante todo un auténtico relato de superación, y de lucha entre el hombre y la naturaleza que goza de un gran realismo. Suministrándonos puntual referencia del día, la hora y la altitud en la que se encuentran los protagonistas, el film muestra como, si hoy continúa siendo una arriesgada empresa, mucho más lo era en aquel entonces, con medios mucho menos sofisticados, sus ropas de abrigo de lana, la soga utilizada de cáñamo y los pitones que clavaban en la roca fabricados por ellos mismos.

El film también nos permite conocer el túnel y el ferrocarril construidos a comienzos del Siglo XX que se adentra por el interior de la montaña hasta una altura superior a los 3.000 metros.

Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama

La dramática gesta de Kurz y Hinterstoisser
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Con sus 3.970 metros de altura, el monte Eiger era en 1936 uno de los principales desafíos para los escaladores de la época. Si bien su lado sur había sido conquistado a finales del siglo XIX, el lado norte, con una fachada vertical de 1.800 metros permanecía aún imbatible. El 18 de julio de aquel año, dos cordadas (equipos de escaladores), una formada por los alemanes Anderl Hinterstoisser y Toni Kurz, y otra por los austriacos Edi Rainer y Willi Angerer, inició el ascenso. La subida fue en todo momento mientras el tiempo atmosferico lo permitió, seguida por el público en la estación de Grindenwald a través de prismáticos.

Angerer dio muestras de ascender con dificultad, supuestamente había sido golpeado por algunas rocas. Para el día 19, ambas cordadas se habían unido ascendiendo como un solo equipo. Hinterstoisser resolvió la clave de ascenso a la montaña, abriendo un paso que hoy lleva su nombre. El día 20, Kurtz y Hinterstoisser iniciaron el ascenso en solitario para poco después volver con sus compañeros austriacos, se supone que tras considerar que era más importante salvar la vida de Angerer cuyas condiciones habían empeorado. El 21 se vio descender ya sólo a tres, el tiempo empeoró y una fuerte tormenta trajo consigo algún alud de nieve, mientras que la lluvia acabó convirtiéndose en hielo dificultando aún más el descenso. Un error hizo que los tres se precipitasen quedando suspendidos en el aire, y siendo Kurtz el único superviviente.
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Tras la tormenta, unos gritos de auxilio permitieron que el guardavía Albert von Allmen (de la estación de la montaña) escuchase a Kurtz y fuera en busca de ayuda. Un grupo de guías de montaña llegó en su auxilio, pero el hielo les impedía acercarse hasta él, y llegada la oscuridad de la noche hubieron de abandonarle, entre sus gritos de desesperación. Sujeto por un anillo de cuerda Kurtz permaneció con vida contra todo pronóstico toda la noche, pero la perdida de un guante le provocó la congelación de la mano izquierda.

A la mañana siguiente acudieron de nuevo en su rescate y le pidieron que para salvarle consiguiera descender ayudado de más cuerda, por lo que con sus escasas fuerzas hubo de soltarse de sus otros dos compañeros, pues la cuerda que le habían facilitado no era suficiente. Se desenganchó pero tras no pasar uno de los nudos por la anilla, quedó suspendido en el vacío atado y a tan sólo unos metros de distancia de sus impotentes rescatadores. Sus últimas palabras antes de morir fueron “ya no puedo más”.
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El Eiger se yergue hoy como una de las montañas que se ha cobrado más vidas humanas, más de medio centenar, lo que hace honor a su significado en alemán, ogro. Tan sólo un año antes, dos compañeros de Kurtz y Hinterstoisser habían perecido en el ascenso. La cara norte fue prohibida hasta que en 1938 fue ascendida exitosamente por los alemanes Anderl Heckmair y Ludwig Vörg y los austriacos Fritz Kasparek y Heinrich Harrer. El triunfo de esta expedición fue ampliamente explotada con fines propagandísticos por la maquinaria nazi, llegando a fotografiarse sus miembros con Adolf Hitler, quien siguió los acontecimientos de la misma con gran expectación. Harrer, miembro de las SA austriacas, fue el famoso alpinista autor de Siete años en el Tibet donde narra su experiencia con su amigo el Dalai Lama, que fue adaptada al cine y protagonizada por Brad Pitt.

Otros enlaces relacionados en Un Mundo de Cine:

· John Rabe (2009)
· Ciclo Período de Entreguerras (1919-1939)
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A continuación puede verse el trailer de North Face:

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1 comentario:

Alvaro Saenz dijo...

Hola:

Muchas Gracias por tu comentario, y me alegro que te haya gustado