miércoles 19 de agosto de 2009

Locuras de verano (Película Summertime 1955)


Locuras de verano

(Summertime. GB, 1955)

Ciclo David Lean

-Autor: José Felipe Díez Rioz*-


Soledad veraniega

Summertime” es una deliciosa historia romántica desarrollada en el marco incomparable de la ciudad de Venecia en pleno verano. Jane es una mujer norteamericana de mediana edad que cumple su sueño de visitar Venecia durante las vacaciones buscando el amor; lo encontrará pero no de la manera que lo había soñado. Como es habitual en el cine de David Lean, la película nos habla de muchas más cosas: la soledad de la protagonista, el amor maduro, la recuperación de la ilusión del enamoramiento en el caso del protagonista masculino y, una vez más, la mujer enfrentada a la necesidad de tomar una decisión como en “Breve encuentro”, “Amigos apasionados” o “La hija de Ryan”. [Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
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Uno de los aspectos que hacen más relevante esta película es el giro que supone en la filmografía de David Lean. Se trata de la primera película realizada fuera de Inglaterra, rodada en color y en su integridad en exteriores. Se financió en parte con capital americano (Lopert Productions) y Lean trabajó con actores no británicos y con una estrella internacional, Katharine Hepburn. Estos cambios en la trayectoria del cineasta fueron bien recibidos tanto por el público como por la crítica y el éxito que cosechó la película consiguiendo las nominaciones a los Oscar como mejor director y mejor actriz principal, así como el Premio de la Asociación de Críticos de Nueva Cork a la mejor dirección, permitió a Lean iniciar las grandes superproducciones que marcarían la última etapa de su filmografía.

La película se inicia, como no podía ser de otra manera, tratándose de Lean, con la imagen de un tren que, bordeando la laguna, se acerca a Venecia, tal como sucede en “Breve encuentro” o en “El puente sobre el río Kwai” la película se enmarca entre la llegada y la salida de un tren con el simbolismo que ello supone, por ello aquellos espectadores que conozcan bien el cine de David Lean podrán intuir cual será el final de la historia.

En este tren viaja Jane Hudson, una chica norteamericana ya entrada en la cuarentena, con la intención de conocer la ciudad, pasar unas agradables vacaciones con las que había soñado desde hace tiempo y encontrar el amor. En una estructura lineal clásica acompañaremos a Jane durante su estancia en Venecia y asistiremos a los avatares que le irán sucediendo hasta el desenlace final.

Vacaciones en Venecia

Basado en la obra teatral de Arthur LaurentsThe time of the Cuckoo”, la película permite a Lean desplegar la temática que marca su cine. Es una historia de amor donde el estudio de universo femenino se constituye como eje central y la necesidad de decidir entre asumir el riesgo o la rutinaria vida segura y, en este caso, cargada de prejuicios morales; además supone el choque entre el idealismo romántico de la protagonista y el mundo real, diferente del soñado, esta colisión genera dolor y madurez en la protagonista, esto lo veremos mucho más agudizado en otra gran película de Lean “La hija de Ryan
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Da comienzo la película con los títulos de crédito sobre unas pinturas impresionistas de Richard McDonald que resumen el viaje de Jane por Europa hasta su llegada a Venecia asomada a la ventanilla del tren. Jane se aloja en la pensión de la viuda Fiorina, interpretada por la actriz italiana Isa Miranda, allí conocerá al matrimonio McIlhenny y a un pintor que, junto con su esposa, también se alojan allí, pero, a pesar de ello, la soledad de Jane será la que marque todo el desarrollo de la primera parte de la película. Únicamente contará con la compañía de Mauro, un niño callejero especializado en conseguir cosas de los turistas, hasta que conoce a Renato, un comerciante anticuario, y surja entre ambos el amor, pero como siempre en el cine de David Lean, el amor parece imposible, Renato está casado y tiene dos hijos. A pesar de ello, Jane decide iniciar un hermoso romance que constituirá la segunda parte de la película, donde asistiremos a los momentos de felicidad de ambos, hasta el desenlace final.

La primera parte constituye, a nuestro juicio, lo mejor de la película, un excepcional retrato de la soledad humana en un marco excepcional que invita justamente a todo lo contrario. Jane comenta a la Sra. Fiorini que es un mujer independiente a la que no le importa viajar sola, pero vemos como la soledad se apodera de ella, camina sola por las calles de la ciudad, observa con mirada triste las aguas de los canales, se sienta sola en las mesas de las cafeterías de la plaza San Marcos observando a las parejas pasar felices, en la terraza de la pensión todos se van con sus acompañantes, “hoy cenaré sola” dice Jane. Lean realiza suaves movimientos de la cámara acompañados de la música y de la expresión del rostro de Katharine Hepburn, no utilizando en ningún momento el recurso fácil de los primeros planos de los ojos y del rostro de la actriz.

Finalmente, se produce el ansiado milagro buscado por la protagonista con la aparición de Renato. Su primer encuentro, únicamente visual, es filmado por David Lean de una manera magistral, Jane ocupa una mesa en la concurrida plaza de San Marcos, en segundo plano aparece Renato, en principio no vemos su rostro puesto que lee el periódico, después él se fija en el tobillo y la pierna de Jane, la cámara va ascendiendo hasta la nuca de ella; en ese momento, se siente observada e inevitablemente se vuelve para mirarlo, se ruboriza y llama al camarero para marcharse, el camarero no la oye y entonces Renato también lo llama, cuando finalmente se va vuelve la cabeza para mirarlo de nuevo.

La casualidad hace que, al día siguiente, Jane entre en una tienda para comprar una copa roja, Renato es el dueño del establecimiento, entablan conversación y el amor surge entre ambos comenzando un bonito romance. Pasean juntos, visitan la isla de Murano, contemplan los fuegos artificiales, asisten a los conciertos al aire libre y cenan juntos. En una de estas cenas, Renato regala una flor a Jane y sostienen la siguiente conversación:

- ¿Por qué has escogido una gardenia?
- Una vez asistí a un baile. No era uno de tantos bailes, era uno de verdad, el primero de mi vida. No sé por qué pero aquel día me empeñé en que tenía que llevar una gardenia. No sé por qué, sin duda debí leer algo sobre las gardenias en algún libro, debió de ser eso, porque ni sabía cómo eran.
- ¿Y la llevaste al baile?
- No, resultó que las gardenias costaban 2 dólares, cada una y el chico con quien yo iba tan sólo era un estudiante, pero fue un bonito sueño.
- Bueno, ahora ya tienes tu gardenia.
- Sí.
- Todo llega más pronto o más tarde.
- Es lo que la gente dice, todo llega para quien sabe esperar.
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Poco después la gardenia se le escapa de las manos y acaba en un canal, a pesar de los esfuerzos de Renato, la gardenia se escapa; nuevamente el sentido metafórico de David Lean expresando cual será el final de la historia. El romance da un giro inesperado cuando Jane descubre que Renato es un hombre casado y con hijos. Esta historia nos vuelve a traer ecos de “Breve encuentro” como el primer beso que se produce en un túnel oscuro o los rostros ilusionados de los protagonistas, pero, a diferencia de aquella, los protagonistas consuman su amor haciendo evidente el adulterio, algo que en la época provoco ciertas dificultades a David Lean con alguna organización católica.

Y por último el desenlace de la historia, que no comentaremos, pero si advertimos la calidad del director al plantear un final distanciándose del melodrama y la lágrima fácil, sin emplear música sino los sonidos del tren y con unos planos soberbios. No se lo pierdan.

Las dos caras de la ciudad
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Los créditos de la película nos informan sobre el rodaje integro en Venecia. Efectivamente, la cámara de Jane y la de David Lean filman esta hermosa ciudad, en este caso Venecia tal como era en los años 50. No se retrae Lean en filmar en todo su esplendor la ciudad-arte, toda su monumentalidad, los canales, la hermosa plaza de San Marcos, todo ello maravillosamente fotografiado por Jack Hildyard, quien posteriormente ganaría un oscar por “El puente sobre el río Kwai”. Es fácil observar el enamoramiento de Lean con esta ciudad. Maravillosas vistas de la ciudad tanto desde la terraza como desde la habitación que ocupa Jane en la pensión, la terraza fue construida para el rodaje de la película en el Campo San Vio en el lado sur del Gran Canal

Pero como todas las grandes ciudades Venecia tiene otra cara, la ciudad para las personas que han de vivir en ella todo el año, una ciudad mucho menos agradable que la turística, la ciudad de las aglomeraciones, las antenas de televisión en los tejados, la suciedad, el ruido y los malos olores. Esta ciudad también es mostrada por la cámara de Lean simbolizando la dualidad que se establecerá en la protagonista de la historia, vemos como, ante la sorpresa de Jane, se arroja desde una casa la basura al canal. En fin, pensemos que aún dentro de un marco tan hermoso, la vida debe continuar.

Viajeros y turistas
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¿Cuál es la diferencia entre un viajero y un turista?. David Lean fue un director-viajero, Jane (“encantada de alojarme aquí y no en un hotel lleno de turistas, como yo” le dice a la Sra. Fiorini), el matrimonio McIlhenny y muchos de nosotros somos simples turistas, sin que este calificativo sea, en modo alguno, despectivo. Para ambos tipos de personas el ansia de conocer lugares, paisajes y gentes diferentes a las habituales constituyen los motivos necesarios para emprender el viaje, pero mientras los grandes viajeros no miran hacia atrás sino que su anhelo de afrontar lo desconocido les empuja hacia retos cada vez más difíciles, los turistas piensan en el regreso, disfrutan del nuevo lugar pero suelen recordar la comodidad de su residencia habitual

David Lean viajó mucho a lo largo de su vida, fundamentalmente tras el fracaso de “La hija de Ryan” viajó por Nueva Zelanda, las islas Cook, Tahití, el archipiélago Tuamotu, Bora-Bora, América del Sur, los Estados Unidos, Europa, India, África del Norte y Kenia, siempre en busca de un paisaje que reflejar y una buena historia que contar. En contraposición con su afición por el viaje, en “Locuras de verano” bromea con los turistas como Jane que no se separa de su cámara de video cayendo al canal cuando filmaba o con el matrimonio McIlhenny cuyo viaje forma parte del programa de la agencia de viajes para conocer toda Europa en dos meses, “todas las iglesias me parecen iguales”, “si tengo que ver un solo cuadro más, me pongo a gritar” dice el Sr. McIlhenny

Katharine Hepburn, talento y temperamento
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Katharine Hepburn y David Lean se conocieron en el rodaje de esta película, naciendo una amistad que duró muchos años pero, curiosamente, nunca volvieron a trabajar juntos. Un pilar básico de “Locuras de verano” es el trabajo de Katharine Hepburn, presente durante toda la película mostrando los amplios registros interpretativos que la han convertido en una de las grandes actrices de la historia del cine.

Hepburn nació el 12 de mayo de 1907, sus inicios como actriz fueron en el mundo del teatro donde ya se hizo notar por su, posteriormente, famoso temperamento. Al igual que muchos actores y actrices excelentes, el trabajo previo en el teatro les forja de una manera que después al rodar las películas hace que aparezca toda su calidad interpretativa.
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En el verano de 1932 rodó su primera película “Doble sacrificio” junto a John Barrymore, y dirigidos por George Cukor, que enseguida supo apreciar su talento interpretativo. Cukor la dirigiría en una decena de filmes, entre ellos “Mujercitas” (1933). El éxito de esta película y de “Gloria de un día” (1933), de Lowell Sherman, que le valió su primer Oscar, abrió una etapa de auge en su carrera que posteriormente decaería en la segunda mitad de los años 30 de una manera incomprensible ya que rodó películas como “Damas del teatro” (1937), de Gregory La Cava; “Vivir para gozar” (1938), de George Cukor, o “La fiera de mi niña” (1938), de Howard Hawks, lo que obligó a la actriz a regresar a Nueva York y retomar su labor en los escenarios.

Tras sus nuevos éxitos en el teatro, su retorno al cine se produjo de la mano de George Cukor con la película “Historia de Filadelfia” (1940) acompañada de Cary Grant y James Stewart. En 1942 rueda “La mujer del año” de Stanley Kramer junto a Spencer Tracy con quien formaría una de las grandes parejas de la historia del cine realizando nueve películas juntos. Durante los años 50 y 60 rodó algunas películas memorables como “La reina de África” o “El león en invierno” por la cual obtuvo su tercer oscar. En las décadas siguientes dada su edad disminuyo su ritmo de trabajo pero rodó “En el estanque dorado” (1981) junto a Henry Fonda con la que obtuvo su cuarto oscar. Falleció el 29 de junio de 2003, a la edad de 96 años.

Junto a Katharine Hepburn en “Locuras de verano”, Rosanno Brazzi, actor y galán italiano no demasiado destacado, pero con una filmografía muy amplia desde los años 40 hasta los 80 y títulos como “Mujercitas” (Mervyn Leroy-1949), “La condesa descalza” (Joseph L. Mankiewicz-1954) o la versión original de “The italian job” (Peter Collison-1969).

Tardes de verano
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Locuras de verano” es una película romántica, de estilo clásico, elegante y sin complicaciones, muy agradable de ver en una tarde de verano que, posiblemente, gustará más a aquellas personas que cuenten con una cierta edad, aunque aquellos más jóvenes que se decidan a visionarla pasarán un buen rato con una bonita historia, muy bien narrada e interpretada y para los que admiramos el cine de David Lean, una película notable quizás inferior a sus grandes obres, pero donde podemos apreciar algunas de las características que hacen excelente a este director.

En Venecia o en el lugar que cada uno elija, deseamos a todos los lectores de “Un Mundo de Cine” un feliz verano,

Otros enlaces recomendados por Un Mundo de Cine:

· Breve Encuentro (1945)
· La vida manda (1944)
· La hija de Ryan (1970)

A continuación puede verse un video realizado a base de fotografías con música de Alessandro Cicognini y voz de Jerry Vale:


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14 comentarios:

José Luis dijo...

Después de leer el artículo la verdad es que me apetece mucho ver la película. Me he deleitado mucho leyendote. Este es el Lean previo al salto a las cinco grandes e inolvidables superproducciones. Y en estas fechas estivales como bien dices, es una estupenda opción para una tarde de verano.

Jack dijo...

He visto la película varias veces y siempre me ha gustado, pero es que a mi cualquier cosa que se desarrolle en Venecia me gusta. Yo la encuentro algo demasiado romántica pero reconozco que vale la pena ver el trabajo de los dos intérpretes.

Felipe dijo...

José Luis, espero que te guste la película. Es entretenida, agradable de ver y tiene bastantes de las características propias del cine de David Lean.

Felipe dijo...

Jack, el tema del amor es uno de los favoritos de David Lean aunque siempre mostrado desde su particular punto de vista. Venecia sale espléndidamente fotografíada, se nota el gusto del director por esta ciudad.

VoodooMardigras dijo...

Me encanta tu Blog. Lo visito siempre. Tus articulos son hermosisimos y muy copletos. por supuesto que estas en los links del mio. pasate, es del genero fantastico, en la literatura, cine y otroas artes ;)

Felipe dijo...

VoodooMardigras, nos alegra que disfrutes con los comentarios de las películas que hacemos quienes colaboramos en el blog, que la gente disfrute es uno de nuestros principales objetivos.

MAR dijo...

Me encanta esta película y su protagonista es una de mis actices favoritas.Su "Jo" en Mujercitas es la mejor de todas las versiones y en Damas del teatro,me encantó.Lean con su cámara se recrea en el siempre particular rostro de la actriz,diciendo más con sus gestos y miradas que con palabras.¡Qién estuviera en Venecia en verano!Nos conformaremos con su gran película.

Felipe dijo...

Mar, comparto tu admiración por Katharine Hepburn, excelente actriz tanto de teatro como de cine. En "Locuras de verano" otra excelente actuación, baste observar, como bien dices, las diferentes expresiones de su rostro.

Campurriana dijo...

Maravillosa Katharine Hepburn. Una actriz única y aun me quedan muchos de sus papeles por disfrutar, aunque ya los haya disfrutado más de una vez...

Un saludo a los cinéfilos.

Felipe dijo...

Campurriana, Katharine Hepburn es una de las grandes actrices de la historia del cine, desde la comedia al drama siempre con espléndidos trabajos. Disfrutemos de sus películas.

Teresa dijo...

Me parece increíble que hasta hoy no haya leído este comentario, que se recrea en el cine de David Lean y en la siempre maravillosa interpretación de Katharine Hepburn. Pero lo que me parece más increíble aún es que no haya visto esta película, que sólo con leer lo que has escrito sobre la recreación de su desarrollo en Venecia, me parece estar viendo la ciudad, aunque desde luego yo no la conocí en aquéllos años. Y después de pasar hace dos días y, lamentablemente en esta ocasión, no parar, por Venezia, me ha entrado un deseo urgente de disfrutar viendo la película. Aparte ya del buen cine…

Felipe dijo...

Teresa, disfrutarás viendo esta película, es romántica y muy agradable. Te agradecemos que sigas nuestros comentarios.

Piluky dijo...

Ay quiero verla otra vez. NO me acordaba de ella, la ví y me gustó. Él es super atractivo y Katherine me encanta. Este verano he estado en Italia y Venecia me ha fascinado, lugar romántico como no hay otro, ideal para lunas de miel, lo malo los turistas que los hay por toneladas.
A ver si la consigo y reconozco los rincones.
Si no habéis visitado Italia no lo dudéis ni un momento, no tiene desperdicio.
Lo único que recuerdo de la peli es cuando ella se cae al canal, la tienda de antigüedades y un amor imposible. Peli pendiente.

Felipe dijo...

Piluky no te decepcionará la película cuando la vuelvas a ver, aunque no sé si Venecia se parecerá a la de la película que se rodó en los años 50. De acuerdo contigo que Italia es un magnífico lugar para visitar.