Horizontes perdidos
(Lost Horizon. Frank Capra. USA, 1937)
-70 Aniversario de la II Guerra Mundial
Ciclo Período de Entreguerras (1919-1939)-
-Autor: José Felipe Díez Rioz-
(Lost Horizon. Frank Capra. USA, 1937)
-70 Aniversario de la II Guerra Mundial
Ciclo Período de Entreguerras (1919-1939)-
-Autor: José Felipe Díez Rioz-
Shangri La, ¿un mundo feliz?
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] "No hay en la tierra ningún otro valle como el de Shangri La. Situado en las recónditas montañas de Blue Moon, es un lugar mágico, en el que nadie envejece, en el que nadie piensa en la muerte”, así describe James Hilton un lugar paradisíaco cuya historia relata en su novela de 1933 “Horizontes Perdidos”. Frank Capra, uno de los grandes directores de la historia del cine, compra los derechos de la novela y rueda la película manteniendo el mismo título. En ella nos narra las aventuras de Robert Conway, diplomático inglés, y sus acompañantes en ese lugar soñado. Capra refleja en esta película todo su universo fílmico con las características y personajes que le son propios, un cine vital y optimista cargado de valores éticos y morales, donde el hombre y la propia vida se observan desde el lado más positivo posible, realizando también en sus películas un excelente reflejo de la propia América desde los años veinte hasta los cuarenta.
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Tras los títulos de créditos con letras cursivas en el estilo del alfabeto chino sobre el fondo de las grandes montañas, las primeras imágenes de la película nos muestran las páginas de un libro, incidiendo de este modo en el origen literario del film; en ellas nos hablan de ese lugar utópico y soñado por los hombres:
“En estos tiempos de guerra y de rumores de guerra, no han soñado nunca con un lugar donde haya paz y seguridad y la vida no sea una continua lucha...
sino un placer sin fin.
Por supuesto que sí, como todo hombre desde el principio de los tiempos. Siempre el mismo sueño, a veces lo llama utopía, a veces fuente de la juventud y otras simplemente esa pequeña granja de gallinas”
Nos encontramos en Baskul (China) en 1935, el país se encuentra diezmado por la guerra civil y la amenaza de la invasión japonesa, el diplomático británico Robert Conway es encargado de organizar la evacuación de la población occidental. Con unas excelentes tomas de movimiento de masas que serán homenajeadas en películas posteriores, vemos como los aviones van despegando evacuando a los occidentales, hasta que finalmente será el propio Conway junto con su hermano George, un paleontólogo, un estafador perseguido por la policía y una chica americana enferma terminal de tuberculosis quienes consiguen escapar, pero el piloto no es quien ellos pensaban y su destino no será Shangai, sino ese valle oculto entre las montañas llamado Shangri La. Tras un aterrizaje forzoso en las montañés cubiertas de nieve donde el piloto muere, el grupo es rescatado por una expedición de nativos comandada por Chang que les traslada al valle de Shangri La, un valle entre las montañas con un clima primaveral lejos del frío y la nieve de las montañas. Estos acontecimientos son fruto de la casualidad o quizás de un plan predeterminado, el desarrollo de la película nos aclarará esta incógnita y veremos como Robert Conway deberá de resolver el enorme dilema que se le planteará en este lugar.
[Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama]
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En Shangri La todos los protagonistas de la película encuentran la felicidad, el propio Conway encontrará también el amor; únicamente su hermano George rechaza continuar en Sangri La, vemos como es el único que no se viste con la ropa del lugar sino que continúa con la suya. George manifiesta reiteradamente su deseo de salir del valle acompañado por Margo, una joven que no ha conseguido adaptarse a la vida de Sangri La.
En la primera parte la película se desarrolla como un trepidante film de aventuras pasando, una vez que los protagonistas llegan a Shangri La, a ralentizar su ritmo entrado en un tono filosófico y discursivo sobre la naturaleza de ese lugar, llegando así hasta la excelente última parte de la película donde veremos esa imagen de Conway rodeado de nieve abandonando el edén, que ya forma parte de las imágenes clásicas del cine.
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La película fue galardonada con siete nominaciones a los Oscar de la Academia obteniendo dos: mejor montaje (Gene Havlick y Gene Milford) y mejores decorados (Stephen Gooson). El rodaje fue complejo con la construcción de los espectaculares decorados de Shangri La y por el rodaje de las escenas en la nieve, ello hizo que el coste de producción se elevase a 2,5 millones de dólares, una enorme cantidad para la época que hizo que se agotase el presupuesto de los estudios Columbia para todo el año. A pesar del éxito cosechado por la película no se consiguió recuperar la cantidad invertida.
En cuanto a los actores encabezados por Ronald Colman como Robert Conway, cumplen perfectamente su cometido. Ronald Colman fue un actor británico de teatro, combatiente en la I Guerra Mundial y destacado actor en el cine mudo; obtuvo un Oscar por su interpretación en la película de 1947 dirigida por Geoge Cukor “Doble vida”. John Howard da vida el hermano de Robert, George, que no acepta vivir en Shangri La; Thomas Mitchell (inolvidable padre de Escarlata O`hara en “Lo que el viento se llevo”) y Edward Everett Horton (actor habitual en las películas de Capra) en los papeles Henry Barnard y de Alexander P. Lovett añaden las notas de humor a la película; Jane Wyatt como Sondra, la chica enamorada de Robert Conway aún sin conocerlo, además H.B. Warner como Chang y Sam Jaffe en el papel del Gran Lama.
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La banda sonora, bastante apropiada a las diferentes fases de la película, fue compuesta por Dimitri Tiomkin. Esta película supuso su primer trabajo en Hollywood de la mano del maestro Max Steiner
Un film clásico, muy bien rodado, interesante y entretenido, que no decepcionará a aquellos que aún no lo hayan visto y, aquellos que lo vuelvan a ver, comprobarán lo bien que soporta el paso del tiempo.
Existe una versión posterior dirigida por Charles Jarrott en 1973 y protagonizada por Peter Finch que se encuentra muy lejos de la película de Capra. Este remake aborda la historia con menor profundidad incluyendo hasta algunos números musicales.
La utópica felicidad
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Shangri La representa la felicidad utópica que todo hombre busca. El lugar de la eterna primavera llenó de luz y calor, donde no hay médicos porque las enfermedades no existen, donde, libre de toda contaminación, la vida se prolonga y sus habitantes con más de cien años de edad conservan el mismo aspecto que tenían en la juventud. Un lugar lleno de paz donde existe una convivencia armónica entre sus habitantes. Cuando Conway pregunta a Chang sobre la religión que se profesa en Shangri La respuesta es la moderación, evitar cualquier exceso, algo que favorece la felicidad y evita la existencia de cualquier tipo de delincuencia; “un poco de cortesía ayuda a suavizar los problemas más complicados” le dice a Conway.
Una filosofía basada en la ética cristiana, en la bondad, en una simple regla “sé amable”.
Todas las religiones han creado un paraíso o un edén parecido a Sangri La, el propio hombre ha creados paraísos artificiales utilizando sustancias como las drogas pero quien esto suscribe se une a aquellos que piensan que el único paraíso real es la infancia.
El final del período de entreguerras
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Tanto la novela como la película se realizaron en un tiempo ciertamente convulso en todo el mundo, el final del llamado período de entreguerras culminaría con el mayor conflicto armado de la historia de la Humanidad, la II Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939 cuyo 70 aniversario se conmemora este año y al cual estamos dedicando un Ciclo en Un Mundo de Cine.
Finalizada la I Guerra Mundial, los primeros años veinte estuvieron marcados por la difícil aplicación de los tratados de paz de 1919, mientras que la segunda mitad de la década constituyó un tiempo de armonía internacional.
Una serie de acontecimientos pusieron fin a la concordia existente creando un clima prebélico desde el inicio de los años treinta. La Gran Depresión en Estados Unidos provocada por el crack bursátil de 1929, los conflictos en Asia con la guerra civil en China seguida por la invasión japonesa en 1937, la guerra civil en España iniciada en 1936, el ascenso del fascismo en Italia y, sobre todo, la llegada al poder en Alemania del régimen nazi de la mano de Adolf Hitler llevarían, inevitablemente, a la segunda gran guerra mundial.
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Este clima de inquietud aparece reflejado en la película en la conversación entre el Gran Lama y Conway, “mira el mundo de hoy, ¿hay algo más digno de lástima? ¡Cuanta locura! ¿Cuánta ceguera!” dice el Gran Lama. Unas palabras que presagiaban los acontecimientos que poco después ocurrirían en la vida real.
Con esta situación, no resulta extraño el impacto que produjo en los espectadores el descubrimiento de un lugar como Shangri La, un lugar de paz y felicidad absolutamente contrario al ambiente que se vivía durante estos años.
Milton y Capra
La pluma de James Hilton y la cámara de Frank Capra construyen “Horizontes perdidos”.
James Hilton (1900-1954) fue un escritor británico de temprano éxito, publicó su primera novela “Catherine Herself” en 1920, sus libros tuvieron éxito internacional y desde mediados de los años 30 vivió y trabajo en Hollywood. Además de “Horizontes Perdidos” otras de sus novelas fueron llevadas al cine con bastante repercusión como “Goodbye, Mr. Chips” de 1934 o “Niebla en el pasado (Random Harvest)” publicada en 1941 y llevada la cine por Mervyn LeRoy. Milton fue galardonado con el Oscar en 1942 por su trabajo como guionista en “Señora Miniver” dirigida por Jan Struther.
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Y tras la cámara, Frank Capra (1897-1991), uno de los grandes directores de la historia del cine, de origen italiano emigró a Estados Unidos siendo un niño, desempeñó diversos oficios para costear sus estudios de ingeniero químico hasta que se introdujo en el mundo del cine logrando rodar su primer corto en 1922 “The Ballad of Fultah Fisher's Boarding House”, basado en un poema de Kipling. A partir de ahí, una tremenda carrera, con algunos títulos realmente excelentes, hasta prácticamente finales de los años 50. Su colaboración con Robert Riskin y con Sidney Buchman como guionistas, daría lugar a películas como “La locura del dólar” (1932), “Sucedió una noche” (1934) por la que obtuvo su primer Oscar al mejor director, “El secreto de vivir” (1936), su segundo Oscar también al mejor director, Vive como quieras (1938), tercer Oscar, “Caballero sin espada” (1939), “Juan nadie” (1941), “Arsénico por compasión” (1944) y la magnífica “¡Qué bello es vivir!” (1946). De esta última película y de Juan Nadie recomendamos vivamente la lectura de los comentarios que sobre ellas se realizaron en esta misma página.
Abordando los diferentes géneros desde la comedia hasta el melodrama pasando por el cine de aventuras y trabajando con actores de primera línea, Capra obtuvo una enorme popularidad logrando que su nombre figurase al frente de sus películas, algo que no habitual hasta ese momento. Finalizada la Segunda Guerra Mundial el mensaje de Capra se fue diluyendo, durante los años 50 realizo diversos documentales científicos, hasta que a principios de los años 60 decide poner fin a su carrera insatisfecho por el rumbo que estaba tomando el cine y dedicarse a escribir su biografía. Frank Capra falleció el día 3 de septiembre de 1991
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Como todos los grandes directores, su obra ha sido objeto de numerosos estudios a lo largo del siglo XX dando lugar a muy variadas opiniones, desde los que califican su cine de simple, ingenuo, sentimental e inclusive infantil, resaltando una presunta ideología conservadora y de exaltación de los valores de la iglesia católica hasta aquellos otros que lo consideran como el cineasta que mejor ha sabido retratar la sociedad de su época aportando un mensaje lleno de optimismo, idealismo, canto a la belleza de la vida, vitalidad y valores positivos tan necesarios en los tiempos de dificultades o de amenazas bélicas. Capra realiza una exaltación del poder de la voluntad en el hombre común que le hace poder enfrentarse a situaciones que parece que le superan absolutamente. Con independencia de todo ello, resulta incuestionable que nos encontramos ante un gigante de la dirección cinematográfica y, posiblemente, el mejor director del periodo de entreguerras.
Robert Conway es, aunque pudiera no parecerlo, un personaje capriano, podemos apreciarlo desde la primera vez que aparece en la pantalla transportando en sus brazos a una niña hasta el avión, posteriormente podemos escuchar su discurso humanista y antibélico en el avión cuando su hermano alaba su próximo nombramiento como Secretario de Exteriores. “Un soñador sobre mundos mejores” tal como lo define Chang y su tremenda tenacidad al final de la película.
La restauración de las viejas películas
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El Gran Lama explica a Conway como tuvo una visión en la que en un tiempo en que el hombre, exultante por su dominio de la técnica de matar, atacará al mundo de una forma tan atroz que hasta el último libro, hasta el último tesoro estará condenado a la destrucción.
Uno de los objetivos de las habitantes de Sangri La era preservar los tesoros creadas por el hombre salvándoles de la destrucción que provocaría la inminente gran guerra para recuperarlas en el renacer de la Humanidad. Curiosamente, “Horizontes perdidos” fue desapareciendo con el paso del tiempo hasta estar prácticamente perdida la versión completa.
La duración inicial de la película era de seis horas, Capra lo redujo a la mitad y tras la mala recepción producida en el preestreno, el director volvió a editar el film hasta terminar en el estreno oficial en 1937 con una duración final de 132 minutos, esta versión se fue perdiendo en numerosas reediciones de modo que en 1967 no existía una versión completa.
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Afortunadamente en 1973 el American Film Institute inició el proceso de restauración con la búsqueda de todas las versiones existentes obteniendo la banda sonora completa pero siete minutos menos de imágenes, por ello en la restauración se incluyen fotogramas fijos de los actores que hablan en ese momento para completar el metraje, esto junto con la restauración digital de las antiguas imágenes en 16 y 35 mm hicieron posible una buena reconstrucción de la película original constituyendo la versión que, afortunadamente, podemos disfrutar hoy día.
Para los amantes del cine, y también para aquellos que no lo son tanto, las películas constituyen no sólo pequeñas o grandes obras de arte sino un auténtico patrimonio del hombre, es por ello necesario conservarlas y restaurarlas para que constituyan un legado para las futuras generaciones. Es este sentido resulta ciertamente de agradecer la labor que realizar instituciones y personas individuales en pro de esta conservación, siendo “Horizontes perdidos” un buen ejemplo de ello.
Sangri-La, hoy
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Desde la publicación de la novela y, posteriormente, del estreno de la película Sangri La se ha convertido en un icono, el nombre ha sido utilizado repetidamente por grupos musicales o filosóficos, así como para denominar a hoteles o lugares de descanso; como ejemplos podemos citar dos: el lugar de descanso de los presidentes de los Estados Unidos en Camp David se denominó Sangri La y en la canción “Si volvieran los dragones” cantada por Joaquín Sabina y por Fito Páez aparece la siguiente estrofa:
Si el silencio cotizara más que el oro, si encontrara hotel en Shangri-La...
Pero, ¿constituye Sangri-La un anhelo del hombre occidental de comienzos del siglo XXI? Resulta ciertamente difícil contestar a esta pregunta, mientras que vemos como los habitantes de las grandes ciudades, prisioneros del ritmo de las propias urbes, vuelven sus ojos hacia la naturaleza escapando, en cuanto encuentran la menor ocasión, hacia el campo, el mar o la montaña buscando la tranquilidad, el sosiego y el silencio del que carecen en su vida ordinaria; frente a esto, ¿podría vivir el hombre actual sin la prisa, la competencia, el ruido, el strees, los conflictos, el sonido del teléfono móvil, sin Internet, TV u otros dispositivos electrónicos? ¿Y sin el dinero, leiv-motif de la vida de tantas personas?. Dejamos la respuesta a cada uno de los lectores.
Otros enlaces relacionados en Un Mundo de Cine:
· La vida manda (1944)
· Ciudad de vida y muerte (2009)
· Películas sobre el Período de Entreguerras (1919-1939)
· Súmanos una visita en los Premios Web Cantabria aquí.
A continuación el único trailer encontrado de Horizontes perdidos:
*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Felipe Díez Rioz, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com, y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.














14 comentarios:
Muy buen artículo y muy buenas reflexiones que planteas en su parte final.
Estoy de acuerdo en que lo mejor de la película aparece en su segunda mitad, cuando no se centra tanto en las aventuras sino en el conocimiento de Shangri La
¡Qué recuerdos de cuando era pequeña!Ver esas películas en blanco y negro,de las que ya no se hacen.Shangri La ese lugar mágico donde todo es perfecto.Pero aunque nos lo pusieran delante no lo veríamos o lo destrozaríamos que es peor.Así somos los adultos y la infancia cada vez dura menos y no es tan crédula e impresionable como lo éramos nosotros.Capra,qué gran idealista.Mi película favorita,que veo todos los años por Navidad es ¡Qué bello es vivir! con el gran James Stward.
a mí la que más me gusta de capra es la de vive como quieras, aunque reconozco que el recuerdo de la primera vez que la vi es distinto a su revisión, hace menos años. la primera vez que la vi me encantó!! la de horizontes perdidos también la recuerdo de pequeña, y por uno de mis hermanos, la volvimos a ver, con sus minutos de fotogramas fijos :) sí es todo un ejercicio de conservación la película. guardo un recuerdo estupendo de ella y creo que durante mucho tiempo, para mis hermanos y para mí shangrila estuvo rondando por nuestras cabezas :) y creo que aún no se ha ido del todo!
un saludo! y feliz fin de semana :)
con lo que no estoy de acuerdo es con que la infancia es el único paraíso real, depende!
Fernando, me alegra que te haya gustado el comentario. La película, vista hoy dia, sigue siendo estupenda.
Tal como dices Mar en aquella época, TVE, la única que existía, programaba los sábados por la tarde este maravilloso cine clásico (inolvidables las películas del Oeste). Capra un cineasta imprescindible, tal como digo en el artículo te recomiendo la lectura de los comentarios relativos a ¡Qué bello es vivir! y Juan Nadie, disfrutarás con ellos.
Galicia maravillas, a mi también me gusta mucho "Vive como quieras", tiene un reparto excelente y aparecen muchas de las constantes del cine de Capra. En cuanto a la infancia como paraiso real es una opinión personal, entiendo perfectamente que existan personas que no lo compartan.
Desde niño me convertí en fanático de la obra de James Hilton. Cinematigráficamente primero ví la versión musical de 1973 la que a pesar de ser más liviana que la original de 1937 me maravilló ya que todos tenemos esperanza de hallar este paraíso perdido, no sólo es utopía. años después y más grande, pude apreciar la obra de Frank Capra que realmente es una joya y hace honor llamar al cine el 7º Arte. Muy buen reportaje.
Me alegra que te haya gustado el comentario Amaru dependiente. Supongo que todos tenemos nuestro propio Sangri La, ese lugar donde nos sentimos bien y somos un poco felices.
desde pequeña, cada año esperaba para ver la pelicula "horizontes perdidos" (aunque en mi casa no lo entendieran". Me case, pasaron los años y despues la recupere y fue como el primer dia. Ahora acabo de regresar de china, y me han propuesto hacer el proximo viaje por Tibet y shangri-la. Estoy emocionada por lo que voy a volver a recuperar esta obra maestra del cine.
Hola Laura, "Horizontes perdidos" ha superado con soltura el paso del tiempo, hoy día se ve con agrado, supongo que una de las razones es que una parte de su temática es intemporal. Espero que la disfrutes de nuevo, así como de esos maravillosos viajes que permiten acercarse a culturas tan diferentes a la nuestra. Saludos,
AUNQUE NO SOY CINOFILO,EN 1975 FUI A VER ESTA PELICULA CON MI NOVIA,HOY MI ESPOSA,Y QUEDE TAN IMPRESIONADO,QUE AUN RECUERDO DE PRINCIPIO A FIN ESTA CINTA.SHANGRI-LA(HORIZONTES PERDIDOS)NO CREO QUE SEA UNA UTOPIA,INDEPENDIENTEMENTE QUE RELIGION PRACTIQUEMOS,TODAS LLAMAN A SER PERFECTOS,TODOS LLEVAMOS NUESTRO SHANGRI-LA EN NUESTRO INTERIOR,EL PROBLEMA ES QUE NO LO HEMOS DESCUBIERTO Y NO ES FACIL DESCUBRIRLO Y VIVIRLO,A MEDIDA QUE NOS VAMOS CONOCIENDO A NOSOTROS MISMOS VAMOS ADENTRANDONOS EN NUESTRO SHANGRI-LA.COMO LO DIJO EL DALAI LAMA:¨LA MEJOR RELIGION ES LA QUE TE APROXIMA MAS A DIOS,AL INFINITO,LA QUE TE HACE MEJOR(MAS COMPASIVO,MAS SENSIBLE,MAS DESAPEGADO,MAS RESPONDABLE,MAS ETICO,MAS AMOROSO),LA RELIGION QUE LOGRE HACER ESTO EN TI,ES LA MEJOR.POR LO TANTO SI CREO QUE UN SHANGRI-LA SI ES POSIBLE EN ESTE MUNDO,A MEDIDA QUE CADA UNO ENCONTREMOS NUESTRO PROPIO SHANGRI-LA.
Hola Jose A., "Horizontes perdidos" es una película estupenda que nos induce a reflexionar, tal como tu has hecho. Un saludo,
hooola!!!
Vi "lost horizon" de muy pequeña... en tv1 (creo que los sabados..) PERO HE LEIDO VUESTROS COMENTARIOS Y PARECE QUE LA HABEIS VISTO DE NUEVO !!!!? DONDE Y COMO??
esta pelicula me impacto tanto (la original de 1937, porque la de 1973 no refleja en nada la filosofia de Capra ni de Hilton)
por lo que me han dicho no hay ninguna edicion en dvd...pero alguien sabe cÓmo conseguirla en video...o cómo verla online, descargarla...etc...LO QUE SEA!!! GRACIAS!!!
Hola Helena, efectivamente volví a ver la película para escribir el comentario. La versión restaurada está editada en DVD y la puedes encontrar en algún centro comercial de los que tienen buenas colecciones de cine. También se puede descargar pero como está a un precio módico es mejor comprar el DVD original, lo que no parece tan probable es que podamos verla en la gran pantalla de un cine. En cualquier caso espero que la disfrutes de nuevo.
Un saludo,
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