sábado, 10 de octubre de 2009

Katyn (Película de Andrzej Wajda, 2007)


Katyn

(Katyn. Polonia, 2007)


Estrenada ayer en Cines

-Autor: José Luis Urraca Casal-


Historia de una masacre silenciada por el régimen soviético

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] Nominada al Oscar a la mejor Película extranjera en 2007, Katyn, dirigida por el veterano y laureado director polaco Andrzej Wazda, recupera para la memoria histórica la matanza de 22.000 polacos llevada a cabo por el estado soviético en 1940. Y lo hace desde una mirada impecable y no revanchista a través de las historias de una serie de militares y sus familiares, gozando de una notable presencia el punto de vista femenino, narrándonos los momentos previos a la masacre y la no menor dureza del posterior silencio al que fueron sometidos los familiares y Polonia bajo el Telón de Acero. Sin caer en el melodrama fácil, el film ofrece momentos que invitan a nuestra reflexión dentro de una lección histórica que posee un final realmente estremecedor.
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Durante medio siglo el pueblo polaco se vio obligado bajo la opresión del régimen comunista soviético a aceptar la versión falsificada de uno de los hechos más trágicos y funestos de la historia reciente del continente europeo. La rápida derrota de Polonia ante la invasión del ejército alemán en septiembre de 1939 se saldó aquel mismo mes con la materialización del reparto acordado entre nazis y soviéticos del suelo polaco. Siete meses más tarde, el ejército rojo llevó a cabo la matanza indiscriminada de 22.000 polacos, la mayoría de ellos oficiales hechos prisioneros durante la ocupación, los cuales fueron enterrados en fosas comunales en la región de Katyn en Ucrania. Pertenecían a los campos de Kozielsk, Starobielsk y Ostashkov. El método utilizado para quitarles la vida fue un tiro en la nuca. Los hechos se conocieron tras la invasión de la URSS por el ejército nazi, pero finalizada la guerra en 1945, el estado soviético estableció una diferente versión oficial, adjudicando la matanza a los alemanes. El silencio fue implantado en Polonia a base de hacer desaparecer a quienes hubieran tenido contacto con la primera exhumación de los cadáveres o discutieran la versión oficial, incluidos los familiares de las víctimas.

17 años han tenido que transcurrir para que desde la caída de la Unión Soviética, (momento en que Rusia reconociera en 1990 la autoría de los hechos), el director Andrzej Wajda, hijo de una de las víctimas de Katyn, llevase la historia de la matanza al cine. Uno de los más conocidos y reconocidos cinematógrafos polacos (ganador de un Oscar honorífico de la Academia de Hollywood), quien ya ha tratado el tema de la guerra en sus films, y que siempre ha estado comprometido con la historia de su país (recordemos esa sinfonía en celuloide del salvaje capitalismo industrial que representa La tierra de la gran promesa), a sus 81 años (no sólo Eastwood es capaz de hacerlo) nos ofrece un film plenamente respetuoso con los hechos, sin caer en la sensiblería o las concesiones melodramáticas de un cine más comercial.
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Su visión de lo sucedido reviste un gran respeto, mostrándonos la evolución de los hechos a través de la mirada de los oficiales y sus familias, caracterizados éstos por un gran sentido del honor y los principios, así como del sacrificio, cualidades que en el film van intrínsecamente acompañadas. Katyn intercala imágenes de archivo, fundamentalmente las correspondientes a las exhumaciones practicadas por nazis primero y soviéticos después de una manera que encajan perfectamente en el discurrir de la película. El reparto resulta excelente, ajustándose a lo que es una película coral, donde sin embargo las diversas historias y personajes, tal y como son recogidas sus historias, pueden causar cierta confusión en el espectador.

El film se inicia con una imagen muy simbólica y muy parecida a la que viven Solomon Perel y su hermano en la película Europa, Europa. Una marea de refugiados cruza un puente huyendo de los alemanes, pero desde el otro lado se les anuncia que desde el Este llegan los soviéticos. Es el 17 de septiembre de 1939 y el ejército rojo, en virtud del pacto Ribentrop-Molotov, el acuerdo secreto firmado entre nazis y comunistas, toma posesión de la parte de Polonia que le corresponde. El 1 de septiembre Alemania ha comenzado la invasión de Polonia, arrollando por completo al ejército defensor, que ve desaparecer sus últimas esperanzas cuando es traicionado por su otro vecino, la Unión Soviética.
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Asistimos a la tragedia que se gesta desde ese momento y que desemboca en la matanza de Katyn, y lo hacemos a través de una serie de oficiales polacos ficticios y, desde un principio, he aquí la peculiaridad, sus familiares, entre los que encontramos hijas, hermanas, esposas y madres, pues la tragedia también lo fue para ellas. Primero al ser separadas de sus maridos, hechos prisioneros, luego angustiadas por el misterio de la falta de noticias, más tarde en 1943 recibiendo la noticia de su exterminio pero conservando en muchos casos todavía la esperanza de su regreso, y por último sometidas a tener que comulgar con la falsedad que supuso la imposición de la versión oficial soviética, atribuyendo el crimen a los alemanes.

Wajda muestra en diversas escenas la buena relación existente en esos momentos de la invasión entre rivales tan opuestos como nazis y comunistas, decidiendo entre sí el destino de una Polonia que a lo largo de su historia ha padecido numerosas ocupaciones y que ha tenido difícil el sobrevivir como nación independiente. Y nos habla de la barbarie ejercida por ambos regímenes totalitarios. En ese sentido resulta novedoso, y en la película del todo impactante, ese momento tan poco conocido en que el 6 de noviembre de 1939 el Claustro de profesores de la Universidad de Cracovia, que ha continuado impartiendo su labor académica a pesar de la ocupación nazi, es reunido para comunicársele los planes de educación de los ocupantes. Pero en su lugar, el Obersturmbannführer Bruno Müller le explica al Claustro que su actitud es considerada por Alemania un acto hostil y a continuación todos los profesores son arrestados y metidos sin más dilación en camiones. Fueron enviados a los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau, en los que algunos no sobrevivirían ni llegarían a ver su liberación por la presión internacional.
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Es aquí donde la película hace especial incidencia, en la intelectualidad que todo país necesita para construir su presente y futuro independiente como nación. Y como en Polonia fue cercenada por completo de forma premeditada. Es el caso de los oficiales cautivos, como su General les recuerda “Hay aquí estudiantes, profesores, ingenieros y también un pintor. Deben perseverar. Porque sin ustedes, la Polonia libre no existe”. Y los soviéticos es a ellos a quienes eliminan, para someter así a Polonia bajo su yugo. Hay atisbos también de la lucha de clases. En un momento de cautiverio el capitán Andrzej y su amigo comentan como los alemanes se quedan con los soldados y los soviéticos con los oficiales.

La película salta de 1940, no mostrándonos la masacre y sumiéndonos en la ignorancia del destino sufrido por los familiares para trasladarnos a 1943. Es el segundo año de la invasión alemana de Polonia, y las fosas de Katyn en Ucrania son descubiertas, siendo utilizadas propagandísticamente por los alemanes en su lucha contra el ahora convertido en enemigo ejército rojo. Las listas de encontrados en las fosas son publicadas por la prensa y comunicadas por la radio y los altavoces situados en las calles.
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Los aliados ceden a La URSS en Yalta todo el Este de Europa como área de influencia, y Polonia es uno de los países que finalizada la guerra queda bajo el manto del comunismo. Ahora, Stalin, diseña toda una campaña para enmascarar lo sucedido, y con documentos gráficos incluidos muestran a los polacos y al mundo como la masacre fue cometida por los alemanes en 1941, (y no en 1940 como realmente fue, pues en ese año Alemania todavía no había invadido la URSS y por tanto no había llegado a la región de Ucrania donde yacen los cadáveres en fosas). Se elimina a todo aquel que ha tenido un contacto directo con la exhumación practicada por los alemanes en 1943, en la película el propio párroco que ofició la ceremonia por los muertos en Katyn.

La película hasta al final muestra el dolor de unos familiares que se debaten entre aceptar la versión oficial soviética, porque lo que se impone es seguir viviendo y quienes se niegan a aceptar semejante ultraje, incapaces de no honrar y hacer descansar en paz debidamente a sus muertos, conocedores como son de la verdad.
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La escena final es estremecedora (no la revelaremos) y la única frase que rompiendo el silencio alcanza a pronunciar uno de los oficiales entonando el Padre Nuestro “…Perdona nuestras culpas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” revela el perdón que junto a la recuperación de este pasaje trágico de la historia ha querido acompañar su director, de acuerdo a la característica e histórica fe cristiana del pueblo polaco, tan presente en diversos momentos del film, como consuelo del alma y esperanza en el futuro, de sus personajes.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Europa, Europa (1989)
· Ciudad de vida y muerte (2009)
· John Rabe (2009)
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A continuación puede verse el trailer de la película:

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com, y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

12 comentarios:

Felipe dijo...

En esta película como en "Ciudad de vida y muerte" o en las películas sobre la guerra entre Ruanda y Burundi, el cine rescata del olvido los genocidios. Es imprescindible recordar para que no se vuelva a repetir, y en este caso además, conducidos por un viejo maestro tras la cámara.

Jack dijo...

Me gustó esta película porque creo que el cine tiene un objetivo especial al no dejar que se olviden los genocidios.

José Luis dijo...

Completamente de acuerdo Felipe. A través de la ficción, se puede llegar al público y recrear como es el caso, pasajes de la historia muy poco conocidos y que le dejan a uno pensando sin respuesta, ¿Cómo fueron posibles cosas así? Y si además es un director con la maestría que tenía Wajda a sus 81 años cuando rodó la película... no puede salir mejor.

José Luis dijo...

Hola Jack. Volvemos a coincidir. Y me permito resaltar, como ya he hecho en el artículo, ese otro episodio aún más desconocido, que hace referencia a los nazis y al Claustro de profesores de la Universidad de Cracovia. El director nos deja perplejos y con la boca abierta en esa escena.

sophie dijo...

Vi la pelicula en versión original en Paris. Allí solo la pasaban en v.o. y me impacto la tragedia que Wajda cuenta por lo que supuso para un país como Polonia esa sangría.
Sabiendo además que el director es hijo de uno de los desaparecidos en Katyn, es digno de resaltar la contensión de la que hace gala a la hora de contar esos dramáticos hechos.
Cine de calidad para minoría no apto para un público ávido de evasión.

José Luis dijo...

Enhorabuena por haber disfrutado del film en versión original. Totalmente de acuerdo en el ejercicio contenido del director, eso sólo lo saben hacer los maestros. Y lamentablemente es verdad que la película quedará relegada al visionado de una minoría. El hecho de que llegue a España dos años después de su estreno y que éste sólo le lleven a cabo un número minoritario de salas de cine... nos dan buena muestra de ello.

ENCHUMIG dijo...

PELI, QUE TENGO EN MENTE, DESDE SU ESTRENO. ADEMÁS COMO TODOS SABEIS FUE LA GRAN PERDEDORA DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL. SE MERECE TIEMPO POR NUESTRA PARTE. SALUDOS

José Luis dijo...

Pues sí, Polonia fue una de las grandes perdedoras de la II Guerra Mundial, sufrió la tragedia del conflicto desde su inicio, siendo invadida por Alemania y la URSS y tras el mismo, a pesar de haber combatido a los nazis, quedó bajo el yugo del comunismo soviético. Esta película restituye parte de su pasado para el conocimiento de todos. Saludos Enchumig.

José Luis dijo...

Os informamos de que en diciembre saldrá el DVD de esta película en español. Daremos cuenta de ello cuando llegue.

antonio dijo...

Me gusto esta película de Wajda.Y como decís,es muy interesante revelar ese genocidio.Lastima que no haya tenido el interés de otras películas.Como siempre he disfrutado con tu análisis,Jose Luis.

José Luis dijo...

Gracias Antonio. Pues es una verdadera pena que tan buena película no haya tenido apenas repercusión en su paso por los pocos cines donde se proyectó. Pero todavia hay tiempo para remediarlo puesto que ya llegó y está disponible en los videoclubes. Y es una lección de cómo retratar la historia -en concreto un pasaje tan dramático- en el cine. Sólo los maestros como Wajda saben hacerlo.

Antonio Fernández Munárriz dijo...

Cuando la vi me dí cuenta que esta dirigida más a los polacos que a los de fuera.Es una pelicula para el mercado interior y reflexión sobre su historia.