miércoles, 28 de octubre de 2009

Las uvas de la ira (Película, 1940)


Las uvas de la ira

(The Grapes of wrath. John Ford. USA, 1940)


Ciclo: La Gran Depresión


-Autor: Fernando Rodríguez Laso-


El mejor retrato de la Gran Depresión

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] El 28 de octubre de 1929, hoy hace 80 años, fue denominado Lunes negro por ser uno de los días en que se produjo el colapso de los valores de las acciones de Wall Street, marcando el comienzo de la Gran Depresión estadounidense y mundial que se prolongará durante toda la década de los Años 30. Debido a la especial intensidad de la crisis, numerosos campesinos pierden sus hogares y se ven obligados a emigrar a otros lugares en busca de un trabajo. De todas las películas que han retratado esta situación, la dirigida por John Ford es la que mejor ha sabido hacerlo hasta la fecha.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
El filme que nos ocupa, al igual que todas las creaciones artísticas, es hijo de su tiempo. Fue Friedrich Hegel quien nos puso sobre la pista de que toda obra refleja, en mayor o menor medida, las condiciones materiales que rigen la propia época en que ha sido realizada. Este hecho adquiere una mayor dimensión en esta película, realizada a partir del best-seller de Steinbeck, publicado en abril de 1939, ganador del Pulitzer y estrenado, con velocidad relámpago en los cines, en enero de 1940, y que no trata de una época lejana, sino de unos sucesos que el publico norteamericano aún conservaba en su memoria reciente.

La novela contenía un alto grado de realismo. Steinbeck intentaba reflejar el drama acontecido a centenares de familias de Norteamérica, que hubieron de abandonar sus tierras y marchar hacia California. Todo esta época de la Gran Depresión, que siguió al Crack del 29, propició un rápido proceso de concienciación social que se vio reflejado en el “Nuevo Reparto” (New Deal) que denominaba la política reformista de Franklin Delano Roosevelt, y se caracterizó por una serie de medidas económicas y sociales con las que el estado se introducía y mucho en el arbitrio de la sociedad.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
Una de estas medidas serán los campamentos gubernamentales, que Steinbeck apoyaba y de los que en la película se hace incluso propaganda de ellos, cuando el personaje de Tom Joad exclama ¿Por qué no hay más lugares como éste?.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
La película refleja maravillosamente la desgracia de los campesinos y con la importancia que se le da al viento que ha destrozado sus cosechas y les ha impedido pagar el arriendo de sus tierras. Las escenas de Oklahoma se cierran con el acto de presencia del viento removiendo la árida tierra y en la primera escena de Tom y Casy juntos se encuentra un sauce a su espalda para poder apreciar como el viento mueve sus ramas.

John Ford

John Ford tuvo la oportunidad con esta adaptación de reflejar el pasado de su familia. Los protagonistas de Las Uvas de la Ira eran gente sencilla y la historia que se contaba era muy parecida a la de la Gran Hambruna irlandesa, cuando los campesinos se vieron obligados a abandonar sus tierras y vagabundear por los caminos hasta encontrar la muerte por inanición. Ford consiguió tratar este tema, tan cercano para su familia, enmarcándolo en una historia con diáfanos paralelismos con el éxodo bíblico.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
La familia marcha a California, que es vista como una Tierra Prometida, donde además de obtener trabajo esperan que sea un lugar donde la fruta es abundante y accesible (el abuelo Joad afirma que restregará racimos de uvas contra todo su cuerpo al llegar), en el viaje cruzarán el Mar Rojo (Río Colorado), se bañaran en las aguas de Elim, atravesarán el desierto (Nevada) y al igual que en el relato bíblico, el patriarca, (en este caso matriarca), morirá en su particular Madaba, sin pisar la Tierra Prometida pero cuando se encuentra al alcance de la vista.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
El espectador de la película al observar el discurso social que impera en todo el metraje podría preguntarse si Ford era la persona ideal para hacerse cargo del proyecto, pues hasta ese momento en su filmografía existían películas de tono conservador e incluso reaccionario, por lo que no era el candidato ideal para adaptar la novela emblema de la conciencia social de los 30. Este pudo ser una de los factores que propiciaron que la versión cinematográfica suavizara los aspectos socioeconómicos más radicales de la obra de Steinbeck. Más tarde en La Ruta del Tabaco (1941), Ford ridiculizará a los aparceros mostrándolos como perezosos y estúpidos.
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
Sin embargo este genero no le debía resultar del todo incomodo a Ford porque Las Uvas de la Ira se encuentra cercana en el tiempo a otra película suya de contenido social: ¡Que verde era mi valle! (1941). Si la primera cuenta la desintegración de una familia, la segunda relata la desintegración de todo un valle.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
Valores de la película
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
Aunque Ford en los 30 era un Rooseveltiano convencido, se ha referido muchas veces a la película como una obra sobre la familia, dejando a un lado su contenido social y político. Cuando Tom Joad regresa a casa desde la cárcel su familia ha sido expulsada de su hogar y el predicador, Casy, ha perdido su vocación. Valores a los que Ford daba gran importancia, familia y religión, están en crisis.

Ford deja claro desde el principio que la familia es un personaje colectivo. Cuando a Casy le ofrecen ir con él a California se contraponen planos individuales de él con planos de la familia, hasta que finalmente se le integra en ella. En cambio Connie, el marido de Rosasharn, que no es del todo bien visto en la familia, tiene sus propios planos en pantalla, sin introducirse en un plano de conjunto con la familia.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
A Ford le gustaba la idea de la familia que decide abandonar todo para encontrar su lugar en el mundo, y todo sin mirar atrás como hace el personaje de Ma Joad al abandonar Oklahoma. Este personaje es tratado con reverencia en la cinta, es a quien se le otorga el papel de sustentadora de la familia y quien pronuncia el emotivo discurso final, que no por casualidad lo hace la madre, sino para remarcar la importancia que juegan en el seno de las familias.

Con respecto a la religión, cuando el predicador, Casy, aparece por primera vez en pantalla lo hace agachado en el suelo y descalzo, simbolizando que es un personaje que ha caído en desgracia debido a motivos sexuales, Tom está de pie junto a él, por lo que habla desde abajo hacía arriba, con lo que se ha subvertido totalmente su condición de predicador. Será este personaje el primer mártir de la causa social y a su muerte le sucederá Tom en ese rol, lo que supondrá la partición de la familia, pues Tom debe partir de su lado, recordando las palabras que le dijo Casy “Un hombre no tiene un alma propia, sino un pedazo de un gran alma que pertenece a todos”.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
La cinta puede considerarse también una Road-Movie pues todo es el relato de un trastabillado viaje en un endeble vehículo en que se amontonan tres generaciones de la familia. Dorothea Lange (fotógrafa en que se inspiro Steinbeck para escribir la novela) veía a los campesinos en sus camionetas como heroicos pioneros que trataban de adaptarse a las nuevas condiciones sociales. Volviendo a los paralelismos con la Gran Hambruna irlandesa, el camión recuerda a los barcos-ataúd en los que los irlandeses se hacinaban para cruzar el Atlántico y llegar hasta la costa este de EE.UU. En relación con esto conviene recordar la escena en que Ma Joad está quemando los recuerdos y la memoria de la familia, entre ellos quema una postal con la imagen de la Estatua de la Libertad, lo primero que ven al llegar a EE.UU. los inmigrantes europeos (recordar la prodigiosa escena de El Padrino II) para que recordemos que fueron a América con la promesa de que era la “Tierra de la Oportunidades”.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
Las películas de Ford celebran lo fundamental de los valores de la familia tradicional, pero también lloran el inevitable ocaso y perdida de dichos valores, claro ejemplo en esta película y aún más en ¡Que verde era mi valle!
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
Un tema que le recordaba su pasado irlandés era el del desarraigo y la promesa de regreso al paraíso perdido que era un sentimiento extendido en la época y además un tema recurrente en la filmografía de John Ford (no hay más que recordar el personaje de Ethan Edwards en Centauros del Desierto).

Tanto en la película como en la novela hay una sensación de expulsión del paraíso y ambas tienen el sentimiento de la “dignidad en la pobreza” (la familia desea comprar el pan y que no se lo regalen, en la gasolinera no les gusta que se les pregunte si tienen dinero).
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com].
Ford además siempre admiró a los personajes que se sitúan fuera de la ley y que desde esa situación intentan cooperar por el bien de la sociedad a pesar de la marginación a la que se ven sometidos por los supuestamente decentes, un ejemplo de ello además de Tom Joad es el personaje de Tom Doniphon en El Hombre que mató a Liberty Valance.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
Si se observa el film desde una perspectiva marxista también puede verse claro el antagonismo de clase, el poder sobre los trabajadores se ejerce desde posiciones de fuerza y quienes lo realizan aparecen con símbolos de poder (placas de sheriff, porras, pistolas o automóviles caros). Siempre que aparece alguno de estos símbolos una desgracia va a acontecer sobre los trabajadores.

Fotografía

Sin duda uno de las personas claves en la realización de este filme y cuya mano no cesa de notarse es Gregg Toland. Fue escogido de acuerdo con un tipo de película de prestigio y volvería a trabajar con Ford en Hombres Intrépidos (1940), alcanzando la fama definitiva con Orson Welles en Ciudadano Kane. En Las Uvas de la Ira su fuente de inspiración fue la Farm Security Administration (FSA), que a partir de 1935 supervisó el trabajo de varios fotógrafos que recorrían EE.UU. haciendo instantáneas caracterizadas por un estilo desnudo, para documentar las condiciones económicas y los esfuerzos del gobierno federal por la mejora de las mismas. Nunca antes ninguna agencia gubernamental se había encargado de recoger imágenes tanto de pobreza como de prosperidad.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
Ford, gran amante de la fotografía, decidió que ese era el tipo de imagen que necesitaba su película. Toland pudo aplicar también su huella, la expresionista, con juegos de luces y sombras y efectos teatrales, que se aprecian en las escenas oscuras como la del encuentro con Muley. Usó la técnica de profundidad de campo que permite ver nítidos los objetos lejanos de cámara y dar sensación de un “realismo tridimensional”. Se decidió para endurecer las imágenes, prescindir del maquillaje sobre los actores y que la cámara careciera de filtros difusores.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
El Productor
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
No se puede hablar de esta película sin comentar el decisivo papel que en ella ejerció el productor Darryl F. Zanuck, quien nunca había mostrado ningún interés por mantener la fidelidad de ningún libro, pero todos coinciden en señalar que esta adaptación mantuvo el espíritu de la novela hasta el máximo grado exigible.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
Zanuck, como productor de la cinta, asumió su montaje, su sonorización y el añadido de la música, hecho que a Ford no pareció contrariarle demasiado, pues consideraba a Zanuck un gran montador.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
Como música en Las Uvas de la Ira Alfred Newman adaptó “Red River Walley”, canción popular norteamericana, con un suave acordeón, interpretado por Danny Borzage sin acompañamiento de orquesta. Era música tradicional americana, que casaba muy bien con el tono general de la película. Además la música describe muy bien el sentimiento anímico de los protagonistas. En los créditos iniciales la misma melodía se alterna en ritmos alegres, tristes, nostálgicos y esperanzadores lo que ya nos anuncia lo que vamos a vivir durante la proyección. A lo largo del metraje podemos saber las sensaciones de los personajes si estamos atentos a la música. Un ejemplo es el inicio de la marcha hacia California, al principio con ritmo alegre, hasta que el abuelo muera, el siguiente tramo del viaje será con la misma melodía pero transmitirá tristeza.
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
Zanuck le comento a Steinbeck que contrató detectives para comprobar si las acusaciones que el escritor vertía en la novela eran ciertas y la conclusión final fue que en realidad las condiciones de los campesinos eran todavía peores. Nunnally Johnson (adaptador de la novela) pensaba que la visita del productor a los campamentos de inmigrantes fueron muy reveladoras para él .
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
Steinbeck afirmó que Zanuck realizó casi un documental y aprobaba el estilo visual, porque además reconocía en él la inspiración de las fotografías de Dorothea Lange.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
Para la adaptación de la novela el guionista Nunnally Johnson consiguió trasladar admirablemente los personajes y el espíritu del libro, salvo en las secuencias iniciales donde no hay acción directa y es necesario un director de cine. Trabajó estrechamente con Zanuck para suavizar las referencias políticas y eliminar la mayoría de reflexiones sobre la necesidad de una revuelta organizada de las clases explotadas. La obra cinematográfica guardó extrema fidelidad con la obra original. Hubo cambios, sobre todo para introducir una mayor carga de esperanza en el relato, pero se respetó el espíritu de la historia de Steinbeck. Lo que se omitió en el guión se compensó con la dirección de Ford y la labor de Toland y dio como resultado un film que para algunos críticos es incluso más áspero que el libro.
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo]
La novela presentaba primero a los Joad felices, en un agradable campamento gubernamental y más tarde trabajando duramente en la recogida de melocotones a cambio de un exiguo salario. Se dio un aire más optimista de acuerdo con el “New Deal” de Roosevelt, lo cual era una gran concesión por parte de Zanuck, republicano y más cercano al lado del capital. Pudiera ser que el productor, concienciado tras visitar los campamentos de inmigrantes quisiera agradar al Gobierno federal que había establecido un ambicioso programa social y económico bajo el “New Deal”.
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
Se introdujo una escena optimista, la del padre con sus dos hijos en la cafetería. Steinbeck aprobó la nueva escena y defendió sin fisuras la película. La novela terminaba con Rosasharn, dando de beber leche de su pecho, con el consentimiento de su madre, a un hombre de 50 años cuya muerte se aproxima, para Steinbeck este final simbolizaba la culminación del camino de los Joad hacia el descubrimiento de la fraternidad más allá del grupo familiar. En el film estaba claro que esa escena no pasaría la censura, y además se quería dar una mayor dosis de esperanza a la adaptación. La escena final de la película en la novela aparece en el 2º tercio cuando la familia se va de Hooverville en el camión porque el campamento se está incendiando, en ella Ma Joad dice “Somos los que vivimos. No nos destruirán. Somos el pueblo, seguimos adelante” en la escena final estas palabras son cogidas prácticamente de forma análoga y así finalizó con un tono esperanzador que gustó incluso a Steinbeck. Esta conclusión a Ford le pareció correcta, su final ponía énfasis en la soledad del personaje y no en la colectividad que representa.
[Autor del artículo: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia]
Años más tarde Ford acusó a Zanuck de “falta de integridad artística” y de que sólo le interesaba hacer “películas de éxito asegurado”, pero la decisión de Zanuck de producir “Las Uvas de la Ira” contradice esta afirmación. Decidió rodarla a pesar de contar con la oposición de la “Cámara de Comercio” y el “Consejo Agrícola de California”, que pidió que fueran boicoteadas todas las películas estrenadas por la Fox.

Influencia
[Autor: Fernando Rodríguez Laso para www.unmundodecine.com]
Brevemente comentar a grandes rasgos su influencia. Fue un taquillazo en su estreno. En esas fechas se la tachó desde reaccionaria hasta marxista. Pero sin duda caló mucho entre el público comunista, el cantante Woody Guthrue la comentó en el periódico del Partido Comunista recomendándola y compuso la canción “Tom Joad”. La película perdió prestigio cuando dejó de estar de moda el cine social. Además el hecho de basarse en una obra literaria de mucho peso y la gran influencia de Zanuck en su elaboración propició que no estuviera del todo bien vista en la época en que el cine de autor empezó a surgir. Hoy esta situación ha cambiado y es sin duda considerara como uno de los grandes clásicos del cine.

Autor: Fernando Rodríguez Laso. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com

Otros enlaces relacionados en Un Mundo de Cine:

·
¡Que bello es vivir! (1946)
·
Juan Nadie (1941)
· Sigue ahora Un Mundo de Cine a través de Facebook, twitter o por mail

A continuación puede verse el trailer original de Las uvas de la ira:

Agradecemos que aportes aquí tu opinión dejando un comentario

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: Fernando Rodríguez Laso, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com, y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

12 comentarios:

antonio dijo...

Sensacional película de JOHN FORD (Mi director preferido).Desde la fotografía hasta la magnifica actuación de todos los actores que en ella intervienen.Se la recomiendo a quienes no la hayan visto aun.
Fernando,largo y muy buen reportaje el tuyo.A ver si continuáis con mas de JOHN FORD.Saludos.

Fernando dijo...

Muchas gracias Antonio. Para mi John Ford también es mi director predilecto. Sus películas suelen tener tanto contenido que cuesta condensar todo en un pequeño reportaje.

Felipe dijo...

El papel de la familia en las épocas de recesión económica, algo digno de estudio. Excelente película, director y comentario.

MAR dijo...

Me empeñé este verano en leer el libro y me costó un montón,porque era un tema tan duro y tan realista,que era muy dificil de leer.La película no la he visto, aunque sí partes de ella.Con John Ford y Henry Fonda,un peliculón.

Fernando dijo...

Felipe, realmente los comportamientos de las familias en épocas complicadas es un tema interesante, a mi me llama la atención los mecanismos de solidaridad que afloran en esos momentos.

Mar, si aún no has visto la película te recomiendo encarecidamente que lo hagas. Suaviza los aspectos más asperos del libro y es una de las mejores films jamas rodados.

Adolescente Normal dijo...

Muy Buena info

Comence a coleccionar peliculas clasicas.

Recien me hice el blog, hice clic en siguiente blog y apareciste vos...

Abrazo

Fernando dijo...

Hay casualidades que parecen de película. Espero que fuera una grata sorpresa.

Campurriana dijo...

Tengo ganas de volver a verla porque será como verla de nuevo. Ya hace tanto tiempo...

Fernando dijo...

La verdad, Campurriana, es que cada vez que se ve esta película se suelen descubrir cosas nuevas.

Anónimo dijo...

De dónde puedo bajar la pelicula??

Antonio Fernández Munárriz dijo...

Os aconsejo ver fotos de lo que cuenta la novela y la película.
Por si mismas tienen incluso más fuerza que las imágenes del celuloide.
Es todo un ejemplo de denuncia social viniendo de un director que nunca fue sospechoso de comunista en la norteamérica de la epoca.Quiza por eso esta película pudo rodarse.
Os recuerdo que el discurso final a modo de monólogo de un Henry Fonda arengando a los espectadores fue censurado.El que vemos no es el que se rodó.Para que la película se pudiese distribuir se rodó el que vemos.Aun así no deja de ser demoledor.Todo un canto al futuro y a la confianza en los hombres y mujeres para salir de la pobreza.Este final recuerda mucho al de Chaplin en EL Gran Dictador y que en España no pudimos ver hasta pasada la dictadura.
Saludos.

Fernando dijo...

Muy buena recomendación. Toland y Ford se inspiraron en los fotografos de la gran depresión para componer sus imágenes (Dorothea Lange, Walker Evans, Margaret Bourke-White o Ben Shahn.

Con respecto a John Ford decir que como en casi todo mantuvo con el comunismo una postura un tanto ambigua. Fue asesor del comité de actividades antiamericanas hasta casi el final de su existencia a la vez que contrataba a algunos actores de las listas o presionaba para sacarles de ellas.

Como se indica en el comentario, el final de la novela tuvieron claro que no pasaría la censura e inicialmente pensaron en cerrarla con el discurso de Fonda a su madre, durante el rodaje ya se decidió que la escena final sería el discurso de la madre de "Nosotros seguimos adelante" para darle un final más optimista.
Ford desde el principio aceptó la decisión aunque no rodó el la escena, posiblemente para mostrar que la decisión no era suya.