
Tormenta en ciernes
(The gathering storm. GB, 2002)
Ciclo 70 Aniversario II Guerra Mundial
Período de Entreguerras (1919-1939)
-Autor: Fidel Gómez Ochoa
Profesor Titular de Historia Contemporánea*-
(The gathering storm. GB, 2002)
Ciclo 70 Aniversario II Guerra Mundial
Período de Entreguerras (1919-1939)
-Autor: Fidel Gómez Ochoa
Profesor Titular de Historia Contemporánea*-
Retrato de W. Churchill y de un período clave en la Historia
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] Si les interesa asomarse a la historia por medio del cine y si les atraen o parecen relevantes tanto la figura de Winston Churchill, como los años treinta del siglo pasado en Europa, no dejen de ver The Gathering Storm –Tormenta en ciernes podría ser una traducción aceptable al español-, film para televisión coproducido por BBC y HBO y estrenado en 2002 que se ocupa de la vida del notable político inglés durante los años inmediatamente anteriores al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Tampoco deben dejar de hacerlo si simplemente quieren deleitarse con la excelente ambientación y las magníficas interpretaciones a las que nos tiene acostumbrada la industria británica al abordar el cine histórico. A las grandes estrellas del film, que son Albert Finney, extraordinario como Churchill –por este trabajo recibió el BAFTA y un Emmy-, y Vanesa Redgrave, impecable en el papel de su esposa Clementine, les acompañan en los papeles secundarios intérpretes de la talla de Derek Jacobi, Tom Wilkinson, Jim Broadvent, Ronnie Barker, Celia Imrie, Linus Roache o Hugh Bonneville entre otros.
.

En este biopic cabe advertir muchas luces, pero también algunas sombras. Tanto lo primero como lo segundo resultan de la misma causa: a saber, el texto de referencia de la obra. El título del film coincide con el del primer volumen de la extensa Historia de la Segunda Guerra Mundial escrita por el propio Churchill, hombre activo y polifacético que, además de desarrollar junto con la política una intensa y variada carrera militar plagada de momentos épicos y dramáticos, también fue periodista –en el film se deja bien claro que pudo hacer frente a su elevado tren de vida gracias en gran medida a sus columnas periodísticas e intervenciones radiofónicas en diversos medios- y cultivó la literatura y la historia con cierto éxito, hasta el punto de ser premiado con el Nobel de Literatura en 1953. Las virtudes y los defectos de Tormenta en ciernes tienen que ver con el manejo en principio algo acrítico y no siempre históricamente riguroso que el director, Richard Loncraine, hace de un texto que tiene un marcado carácter autobiográfico.
El aspecto que más contribuye a hacer del filme probablemente la mejor película sobre Churchill es el hecho de abordar, junto con la actividad política, la vida privada del arrogante descendiente del Duque de Marlborough; una perspectiva ésta poco conocida por el gran público de aquel personaje extravagante de quien todo el mundo sabe que adoraba fumar puros habanos y beber champán, pero no tanto que sus dos hijos mayores ni mucho menos colmaron sus expectativas –ella fue una corista, él un aristócrata manirroto y un político frustrado bajo el peso de la larga sombra paterna- y que contó con un gran apoyo en su esposa, Clementine Hozier, hacia la que proyectó una afectuosidad un tanto aniñada –en una escena Churchill se dirige implorante a ella presentándose como un “perrito faldero” necesitado de su “gatita”- quizás como forma de compensar la falta de cariño durante la infancia por parte de su propia madre, la acaudalada norteamericana Jennie Jerome. Muchos de los 96 minutos del filme se dedican a dar cuenta de su relación con sus hijos y de la crisis que, en los años treinta, y en coincidencia con los momentos más bajos conocidos por el entonces simple diputado raso en las filas del Partido Conservador, atravesó su matrimonio.
.

Tormenta en ciernes es, a la vez que un filme histórico en el que se muestra cómo un declinante, avejentado y endeudado Churchill acabó volviendo a la primera línea de la vida pública británica tras convencer a la opinión de su país del peligro que suponía el rearme acometido por Alemania de Hitler, una historia de amor; de un amor además poco frecuente en la pantalla, pues lo es del profesado entre personas mayores, del que sobrevive a o ha de prescindir de la pasión carnal. Y ver a un Churchill sesentón sufriendo por desamor al creer a su mujer enamorada de un marchante de obras de arte, así como loco de alegría cuando “Cleamie” retorna de un largo viaje que parecía el inicio de un alejamiento definitivo, nos aproxima a la dimensión más entrañable de un hombre excepcional que, al ser así humanizado, resulta incluso simpático, cuando también fue irascible e implacable –siendo Ministro del Interior, en 1911 se hizo cargo del llamado sitio de Sydney Street, ocasión en la que, habiéndose iniciado un incendio en un edificio en el que se habían refugiado anarquistas tras asaltarlo, se negó a llamar a los bomberos para forzarles a decidir entre la rendición o la muerte-. Ese tratamiento benevolente de un hombre que ridiculizó a Gandhi como un ridículo e irrespetuoso faquir, que requirió del apoyo de un amplio contingente de personas a su alrededor subordinadas a él y que se condujo según una actitud marcadamente autorreferencial y egotista, se hace también patente en Tormenta en ciernes en la forma amable de presentar su relación con el servicio doméstico de su casa, en especial con su lacónico mayordomo Inches, hasta el punto que parece quedar justificado su marcado clasismo.
.

La ambivalencia con la que es tratado Churchill en su intimidad, quizás necesaria para abarcar los muchos registros de una personalidad muy compleja y desbordante, no se hace tan presente en la aproximación al Churchill político, en la que, no obstante, las necesidades narrativas acarrean al menos un par de falseamientos de la historia -la película se inicia supuestamente en 1934 y sin embargo el discurso de Churchill sobre la India fue pronunciado en 1930 y se reduce a una persona la fuente de información de la que aquél dispuso acerca del rearme alemán, cuando en la realidad fueron varias- y una trampa: entre la dimisión de Baldwin como primer ministro y el nombramiento de Churchill como Lord del Almirantazgo en 1939 pasaron más de dos años. En esta dimensión de la película no se presentan aspectos novedosos, pero al espectador se le permite acercarse tanto al carácter del biografiado, un político longevo que vivió a caballo entre dos épocas –la de los grandes imperios europeos y la del final de la hegemonía europea tras la Segunda Guerra Mundial- y en ambas alcanzó las cimas del poder siguiendo un instinto irreductible a la disciplina partidista, como a los entresijos de la política británica, en la que el Parlamento ocupa una posición central. En The Gathering Storm al espectador asiste al curso de los acontecimientos tanto desde la trastienda de la alta política, como desde el núcleo del poder, pudiendo ponerse en el papel de un alto funcionario, de un parlamentario atento lo mismo a sus obligaciones con su circunscripción que a las corrientes dentro de su propio partido, o incluso del propio primer ministro, víctima del desencuentro entre su personal apuesta y el sentido común finalmente imperante entre sus correligionarios.
.

Las circunstancias que precedieron al estallido de la Segunda Guerra Mundial también son más que correctamente abordadas: el fracaso del orden establecido en Versalles, el final de la luna de miel entre la Europa burguesa y el nuevo autoritarismo ante la línea seguida por Adolf Hitler, la mala conciencia creada por la Primera Guerra Mundial en los dirigentes de los países con regímenes representativos y democráticos… Sin embargo, la época parece finalmente menos importante que el propio Churchill, quien ocupa en todo momento el centro de la escena casi como si fuera una concesión del director al carácter del propio personaje. A quien escribe estas líneas le parece que el título de la película se refiere tanto a la tarea acometida por Churchill de hacer ver a su país que Alemania se estaba preparando para una guerra masiva que sacudiría los cimientos de Europa, como a la trayectoria descrita por el propio futuro premier británico, quien sale de la calma asumida a regañadientes en la que se encontró a mediados de los años treinta, para resurgir como un torbellino y dar rienda suelta a su energía y a su liderazgo y protagonismo recobrados, tal y como muestra la última escena de la película.

No se la cuento porque no quiero echar abajo las muchas y gratas sorpresas que depara ver The Gathering Storm. Pese a todo lo antes presentado en clave crítica –tal es la función de quien ha de comentar seriamente cualquier producto cultural-, se trata de una magnífica pieza fílmica que les sugiero que vean. No se la pierdan: los que no conozcan bien ese período de nuestro pasado aprenderán algo de la historia de unos años clave en la configuración de la realidad actual; y los que la conozcan en todo caso disfrutarán con un Albert Finney y una Vanessa Redgrave en estado de gracia.
*Autor: Fidel Gómez Ochoa, Profesor Titular de Historia Contemporánea y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cantabria (España). Escrito para http://www.unmundodecine.com/.
Otros enlaces relacionados en Un Mundo de Cine:
· La vida manda (David Lean, 1944)
· La última primavera (Charles Dance, 2004)
· Good (Vicente Amorim, 2008)
· John Rabe (Florian Gallenberger, 2009)
· Sigue Un Mundo de Cine en Facebook, twitter o por mail
*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) El nombre y profesión académica del autor 2º) Fuente: www.unmundodecine.com, y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.













2 comentarios:
Muchas gracias Fidel por el artículo, sin duda este es un claro ejemplo de lo que hace diferente a www.unmundodecine.com: artículos originales, con profundidad y conocimiento y una pasión contagiosa por el cine.
El cine histórico requiere de comentarios previos para la mayoría, para mí sin duda, con ello se contextualiza la película, se matizan los hechos y se destilan algunas gotas de conocimiento histórico. De no ser por vuestra ayuda, en la mayoría de las ocasiones, tan sólo engulliría sin criterio y sin aprovechamiento la visión particular del director/productor.
De nuevo gracias.
Juan
Me ha gustado este artículo en especial y por una razón en particular,porque desmenuza una biografia de un político inmortal trasladando magistralmente su vida y obra con un biopic sobre su obra.
Estoy seguro que los jovenes que sufren el actual modelo de enseñanza,viendo esta película se pueden poner al tanto del personaje sin necesidad de entrar en la wikipedia.
Me ha extrañado que Jose Luis no haga ningun comentario sobre este biopic sabiendo que Churchill es un personaje que siempre le ha gustado y nunca se perdia leer cualquier libro,biografia o documental de este político de "sangre,sudor y lagrimas".
Animate y cuentanos algo.¿Que te pareció la película?.
Publicar un comentario en la entrada