domingo, 21 de marzo de 2010

Los Santos Inocentes (Película, Mario Camus)


Los Santos Inocentes

(Id. España. Mario Camus, 1984)


-Autor: José Felipe Díez Rioz-


Milana bonita

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] El pasado día 12 de marzo fallecía el periodista y escritor vallisoletano Miguel Delibes, uno de los gigantes de la literatura española, y también universal, del pasado siglo XX. Sus novelas, dotadas de una potencia y calidad extraordinaria, llamaron la atención del mundo del cine siendo, numerosas las que han sido trasladas a la gran pantalla. En recuerdo de Miguel Delibes, nos detenemos hoy en la que es, posiblemente, la adaptación más brillante de una de sus novelas al celuloide, se trata de la versión de “Los Santos Inocentes” que realizó Mario Camus en 1984, logrando filmar una de las grandes obras maestras de la historia del cine español.
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Cuando uno piensa en cómo titular un comentario sobre “Los Santos Inocentes” intenta evitar, en pos de la originalidad, el obvio de “Milana bonita” pero se encuentra con que se trata de una tarea imposible. Pocas veces dos palabras han identificado tanto una película, la expresión con que Azarías, el personaje interpretado por Paco Rabal, llama a su pájaro se repite a lo largo de toda la película, algo que el propio Delibes pidió a Mario Camus, resultando emocionante la voz y el tono que imprime Paco Rabal al pronunciar estas palabras.

Los Santos Inocentes” nos traslada a la España rural de los años 60, en un gran latifundio extremeño, cerca de la frontera con Portugal, vive la familia de Paco el bajo: Régula, su mujer, Azarías, su cuñado y sus hijos Quince, Nieves y la niña chica. Tanto Azarías como la niña chica son discapacitados, tanto físicos como sensoriales. Son los sirvientes de la familia propietaria de la tierra, marcados por la pobreza y la incultura, viviendo en un ambiente mísero, duro, gris, sin esperanza, de sometimiento cercano a la esclavitud. Frente a ellos, la familia rica: la señora marquesa, hierática e inmóvil pensando en que nada vaya a cambiar, su hija Miriam, el señorito Iván, déspota y cruel, y el administrador de la finca D. Pedro y su esposa Doña Purita, ejemplo de doble moral.

El desarrollo de la vida de estos personajes sobre el paisaje extremeño permiten a Miguel Delibes mostrar alguna de las características más destacadas de su obra: la solidez en la creación de los personajes, la intensidad de las historias, la humanidad de los personajes, un lenguaje riquísimo y diferenciado según la clase social, el lenguaje obtenido de las tradiciones populares y un enorme respeto por la naturaleza.
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Mario Camus, respetando al máximo el espíritu de la novela. filma la película en una estructura circular y empleando el flash back. Tras la presentación inicial de la familia de Paco, la primera escena es la llegada de Quince en tren a la estación de Zafra (Extremadura), está cumpliendo el servicio militar y tiene unos días de permiso para ver a sus padres y a su hermana. Ahí comenzamos a ver el talento de Mario Camus que nos contará una historia trágica y dura, pero la inicia con la esperanza y el cambio que supone la segunda generación, una generación que ya no quiere vivir como sus padres, una clara metáfora de la luz que comienza a vislumbrarse en una España negra; la última escena tiene el mismo protagonista y la misma esperanza: Quince sale de un sanatorio y camina hacia un nuevo rumbo mientras una bandada de pájaros recorre el cielo.

Tanto la novela como la película desarrollan varios temas: el sentido de la propiedad, los diferentes modos de vida, lo rural en contraposición a lo urbano, el sometimiento aceptado, las diferencias sociales y las barreras que impiden superarlas, la educación, la religión y el cambio generacional.

Un drama rural intenso, conmovedor, con unos personajes notables y una historia que vista hoy día, conserva la fuerza que la convirtió en un éxito de crítica y público en los años ochenta.

El grito de la niña chica

La niña chica es el personaje de la película que más desasosiego produce, su presencia silenciosa, sombría, oscura, otra desgracia en la familia de los olvidados, sus gritos son los gritos que al final lanzan los más débiles contra la injusticia y la mala suerte.
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Decía Miguel Delibes en 1985 que la situación de sumisión e injusticia que el libro plantea, propia de los años 60, y la subsiguiente “rebelión de los inocentes” ha inducido a algunos a atribuir a la novela una motivación política, cosa que no es cierta. No hay política en este libro. Sucede, simplemente, que este problema de vasallaje y entrega resignada de los humildes subleva tanto, por no decir más, a una conciencia cristiana como a un militante marxista. Afortunadamente, estas reminiscencias feudales van, poco a poco quedando atrás en nuestra historia.

El paisaje

Según Delibes toda novela debe contener tres elementos: una persona, un paisaje y una pasión. Desde luego, su pasión por la naturaleza aparece tanto en “Los Santos Inocentes” como en el resto de su obra: sus queridos campos de Castilla, el amor por los animales y por el arte de la caza.

La novela se inicia con una dedicatoria “A la memoria de mi amigo Félix Rodríguez de la Fuente”, el documentalista español pionero en la defensa y la divulgación de la naturaleza, del que el pasado 14 de marzo se cumplieron 30 años de su fallecimiento. Ya en el año 1975 en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Miguel Delibes alertó sobre las consecuencias para las generaciones futuras del deterioro del medio ambiente.
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Los Santos Inocentes” está rodada en su mayor parte en exteriores, en los campos de una Extremadura mucho más verde de lo habitual debido a una temporada de lluvias muy copiosas. La fotografía de Hans Burman capta perfectamente este paisaje y el diferente uso que hacen de él las dos clases sociales.

El cariño por los animales aparece reflejado en la relación de Azarias con la milana. Su primer pájaro está enfermo, en la secuencia Azarias aparece frente a la jaula observando el pájaro, triste y sin saber que hacer, en este momento dos lágrimas recorren su rostro (espléndido Paco Rabal, una vez más), finalmente el pájaro muere y le organiza el entierro “a hacer el entierro, que yo digo”. El entendimiento de Azarias con los pájaros es muy superior al que tiene con las personas.

Actores bordeando la perfección

El festival de Cannes no fue justo con el cine español ni en 1983 ni en 1984 escamoteando lo que debieran de haber sido dos Palmas de Oro a películas de la talla de “El Sur” (1983) de Victor Erice y “Los Santos Inocentes” (1984), sin embargo en este último caso, el festival si premió el trabajo de los dos actores principales Paco Rabal y Alfredo Landa, concediéndoles el galardón, ex aequo, a la mejor interpretación. Aún así, esto tampoco es demasiado justo, puesto que en “Los Santos Inocentes” todo el reparto brilla a una gran altura, demostrando el nivel que pueden alcanzar los actores españoles cuando cuentan con buenos personajes y grandes historias.
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Paco Rabal interpreta a Azarías, encontrando el papel de su vida, un tipo personaje con el que todos los actores sueñan, algo parecido a lo que le ha sucedido a Luis Tosar con su personaje en “Celda 211”, y hay que decir que Rabal lo borda: las expresiones de su cara, su forma de hablar, su forma de andar y correr que podemos ver en el arranque de la película y su ataque de ira final, un personaje memorable. Al lado de Paco Rabal, Alfredo Landa un actor clásico del cine español de comedia ligera que dio lugar a un género denominado “landismo”; afortunadamente, José Luis Garci lo rescató para el cine dramático en las espléndidas películas “El crack” y “El crack 2”; en “Los Santos Inocentes” es Paco el bajo, el personaje sumiso a las ordenes de su amo, un personaje sencillo y bondadoso, inolvidables las secuencias olfateando el suelo o su mirada cuando su hijo se va. El propio Delibes le comentó a Alfredo Landa que él era Paco el bajo.

Además de ellos, Terele Pávez, en el mejor papel de su carrera, como Régula, la esposa de Paco, una mujer sumisa y obediente a las órdenes de sus amos, “A mandar, D. Pedro, para eso estamos” repite varias veces en la película, el sufrimiento se refleja en su rostro endurecido por la vida. El impresionante Juan Diego nos vuelve a deleitar con su interpretación de Iván, el prototipo del señorito de la época: déspota, ambicioso y cruel, el trabajo de Juan Diego es tan bueno que el personaje resulta tan odioso para el espectador que en muchos cines de la época se producía una gran ovación con el desenlace final de la película.

Completando el reparto Agustín González como Don Pedro, Mary Carrillo en el papel de la señora marquesa, un corto papel a su medida, Agata Lys, Maribel Martín y los jóvenes Belén Ballesteros (Nieves) y Juan Sánchez (Quince) en su único papel en el cine.

Cambio generacional: la España rural de los años 60
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Los Santos Inocentes” es un duro retrato de la España rural de los años 60, las generaciones que aparecen, tanto de los representantes del estamento social más desfavorecido como de la clase dominante, resultan herederos de la Guerra Civil que asoló el país desde 1936 a 1939, seguida de una durísima posguerra marcada por el hambre, la incultura y el analfabetismo de una clase social absolutamente sometida a la clase más favorecida representada por la familia de la señora marquesa con el señor obispo apareciendo de una manera solapada.

El aislamiento de España tras la contienda civil y la imposibilidad de avanzar mediante la autarquía al mismo ritmo económico que los países vencedores de la II Guerra Mundial colocaron el país en una situación muy difícil.

Hemos de esperar hasta los años 60 para vislumbrar alguna luz de salida de este negro túnel con el desarrollismo económico que mejoró de manera notable, aunque desigual, el nivel de vida de la población española creando una clase media hasta entonces casi inexistente. Pero habría que esperar hasta el fallecimiento del general Franco en 1975 para la llegada de la democracia y las libertades a España.

En la película se describe el cambio generacional representado por los hijos de Paco: Quince y Nieves, ambos no quieren continuar con la servidumbre de sus padres. Quince lo demuestra rechazando la propina que le quiere dar el señorito Iván y se marcha a buscar trabajo de mecánico en Madrid; en cuanto a Nieves, es lista, quiere estudiar y no pasar las mismas circunstancias de sus padres, a pregunta de su hermano de la razón por la que dejó el trabajo en la casa contesta “Prefiero la fábrica antes que quitarle la mierda a los demás”. El cambio generacional se ha producido.

Delibes y el cine: una fructífera relación

A Miguel Delibes siempre le gustó el cine. Nombrado director del periódico “El norte de Castilla”, una de sus primeras decisiones es crear un cine club e inaugurarlo, ni más ni menos, que con “Ciudadano Kane” de Orson Welles, además Delibes participó en el doblaje de “Doctor Zhivago” la película de David Lean rodada, en parte, en la provincia de Soria. Su colaboración con el cine continuó firmando los guiones de los documentales “Tierras de Valladolid” (1966) de César Ardavín y “Valladolid y Castilla” de Adolfo Dofour.
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Dado el nivel de las novelas de Delibes era lógico que fuesen adaptadas al cine. Ya desde los años 60 se inicia la adaptación de sus obras, comenzando en 1963 con “El camino” dirigida por Ana Mariscal con Julia Caba Alba al frente del reparto. Pero es en los años 70 y 80, cuando se produce la avalancha de adaptaciones de las obras de Delibes, fundamentalmente de la mano del director Antonio Giménez Rico que ha llevado al cine tres de sus obras: “Mi idolatrado hijo Sisí” titulada en el cine “Retrato de familia” (1976) con un, por entonces semidesconocido, Miguel Bosé, “El disputado voto del señor Cayo” (1986), reflejando magistralmente los primeros años de democracia en las zonas rurales con la interpretación de Paco Rabal junto a Juan Luis Galiardo y “Las ratas” en 1998. Otros directores que han realizado adaptaciones de las obras de Delibes son: Antonio Mercero que en 1977 obtiene un gran éxito de taquilla con “La guerra de papá” basada en la novela “El príncipe destronado”, Josefina Molina que adaptó una de las grandes novelas “Cinco horas con Mario” protagonizada por Lola Herrera, o Luis Alcoriza, el guionista de Luis Buñuel, que llevó al cine la primera novela de Delibes “La sombra del ciprés es alargada”. Hasta el momento la última adaptación es la realizada por Frances Betriú en 1998 “Una pareja perfecta”, basada en la novela “Diario de un jubilado”. Esperamos con impaciencia que cuaje el proyecto capitaneado por José Luis Cuerda de llevar al cine la última novela de Delibes “El hereje

Siendo “Los santos inocentes” la adaptación más brillante de las novelas de Delibes, recomendamos la revisión de los buenos filmes que hemos citado puesto que encontraremos excelentes historias con el universo particular de Miguel Delibes.

De la novela al cine pasando por Mario Camus

Mario Camus nacido en Santander (Cantabria) en 1935 es uno de los más brillantes directores del cine español que va desde los años 60 hasta la actualidad. Formado en la Escuela Oficial de Cine forma parte de una generación de cineastas integrada por directores como Carlos Saura, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Borau o Basilio Martín Patiño, que se propuso modernizar el cine español.
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Durante su carrera ha abordado numerosos géneros realizando una amplia gama de películas, desde las más comerciales hasta las más personales. Es previsible que en otra ocasión podamos analizar más detenidamente el universo fílmico de Mario Camus. Hoy, únicamente nos referiremos a su maestría en la adaptación de grandes obras de la literatura al cine. Camus ha sido capaz de adaptar de una manera notable a los más grandes escritores: Camilo José Cela, Federico García Lorca, Benito Pérez Galdós, Ignacio Aldecoa, Calderón de la Barca, Lope de Vega y, naturalmente, Miguel Delibes. Sus adaptaciones, sin renunciar a su óptica personal, respetan fielmente el espíritu y las intenciones de los novelistas. El propio Mario Camus comenta que la literatura y el cine son los dos grandes motores que han impulsado su vida.

La inocencia

Define el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia de la Lengua la inocencia como un estado del alma limpia de culpa, también como el candor o la sencillez. Una virtud, hoy casi reservada a la infancia, que es necesario reivindicar en un mundo moderno que únicamente admira al listo y al pícaro.

Azarías y la niña chica son inocentes, los santos inocentes. La relación entre ambos ofrece los momentos más emotivos tanto de la novela como de la película. Régula le entrega la niña chica a Azarías diciéndole “toma duérmela que ella es la única que te comprende”. Azarías la toma con sus dedos nerviosos, la acomodó en su regazo, le sujeta la cabeza y comienza a rascarle suavemente en el entrecejo mientras le dice “milana bonita” tal como llama a su pájaro

Miguel Delibes se ha ido, pero allá donde esté continuará inventando maravillosas historias, mientras que nosotros le recordaremos cada vez que leamos uno de sus libros o veamos una adaptación de sus novelas en la gran pantalla.

Otros títulos recomendados en Un Mundo de Cine:

· El Sur (Víctor Erice, 1983)
· You´re the one (José Luis Garci, 2000)
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A continuación puede verse el inicio de Los Santos Inocentes:

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Felipe Díez Rioz, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com, y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

14 comentarios:

Toño dijo...

Película "de obligado" visionado. Realista y dura recreación de la España del momento, aquella que algunos definen como momento "de placidez", aunque no dicen para quién.

Perfectas interpretaciones de Paco Rabal y Alfredo Landa, aunque creo que todo el reparto lo hace muy bien. Quizá la visión más certera de la sociedad franquista de los 60.

Enhorabuena por el artículo.

Un saludo.

antonio dijo...

Una de las mejores películas españolas con un ALFREDO LANDA,para mi en su mejor interpretación,FRANCISCO RABAL en un memorable AZARÍAS y TERELE PÁVEZ, fantástica también.La dirección de MARIO CAMUS,buena.Gran homenaje al gran novelista MIGUEL DELIBES.Buen reportaje,José Felipe.

Felipe dijo...

Gracias Toño. Desde luego que es una película esencial en el cine español, la dura visión de una sociedad rural con enormes desigualdades consecuencia directa de la desgraciada guerra civil española.

Felipe dijo...

Gracias Antonio. La película vista hoy día, aún resulta impresionante el trabajo de todos los actores y, en cuanto a Miguel Delibes, no hay más que leer alguno de sus libros para ver lo grande que fue.

Pepe del Montgó dijo...

Un ejemplo de adptación de novela para un guión cinematográfico. ¡Y qué magníficos intérprete! De vez en cuando el cine español sobresale.

Antonio Fernández Munárriz dijo...

Delibes retrata una epoca y una sociedad crudamente,sin concesiones.Por desgracia tengo que recordar que si bien en aquellos años se trataba de españoles hoy han sido sustituidos por inmigrantes de otros paises que viven ,en muchos casos,en unas condiciones como las que relataba el maestro Delibes.
Estoy completamente seguro que una película no puede cambiar nada pero de lo que si estoy seguro que es capaz de abrir corazones y mentes.Esta es una de ellas.Viendo esta película salimos mejores ya sea del salón de nuestra casa o de un cine.
Añado,que tampoco hay que ir a dramas rurales.Yo he sido testigo y también he sido victima de comportamientos clasistas y vejatorios en mi vida laboral.Algunas de las situaciones me veo reflejado o a algún compañero de trabajo.
La humillación no es solo patrimonio de una epoca o del mundo rural.
Un saludo.

Antonio Fernández Munárriz dijo...

Permiteme,Jose Felipe, añadir una recomendación al articulo que has escrito.Aprovechando tu artículo y ya que somos de Cantabria recomiendo leer y ver su adaptación al cine de la novela de Delibes titulada "El camino".Esta ambientada en cantabria,una región que él conocia bien porque pasó en su niñez bastante tiempo.Esta abientada en unos pueblos perfectamente reconocibles,como es Puente Viesgo,Molledo y el valle de Iguña en general.En el pueblo de Molledo tiene dedicada una calle.
Un saludo.

Felipe dijo...

Pepe, efectivamente a veces parece complicado adaptar grandes novelas al cine puesto que los lenguajes son diferentes, pero Mario Camus lo hace con una facilidad digna de admiración. El cine español tiene, también grandes películas. Un saludo,

Felipe dijo...

Hola Antonio, sobre tus comentarios te indico lo siguiente:
- Una de las virtudes de esta película es que estando perfectamente localizada, las situaciones y comportamientos son bastante universales, pudiendo producirse casi en cualquier tiempo y lugar.
- Como verás en el comentario recomendamos, de manera entusiasta, tanto las novelas de Delibes como las películas que de ellas nacieron, incluyendo la estupenda "El camino".
Un saludo,

Roberto García Corona dijo...

Hola Jose Luis, enhorabuena por el blog es muy bueno. Si te parece bien te incluyo en la lista de enlaces de mi blog. Me gustaria estar conectado y por tanto de dejo mi dirección para que me incluyas si te parece correcto. Un abrazo.

http://desdeeldobracorona.blogspot.com/

MAR dijo...

Aunque ya hace bastantes días de la publicación nunca es tarde para hacer un comentario,ya que siempre valoro mucho tus artículos.Recuerdo haber visto esta gran película y que me impresionó mucho la gran interpretación de Paco Rabal y eso que no es uno de mis actores favoritos,pero aún hoy día lo "veo diciendo "milana bonita".Tanto Landa como Pávez y Diego ,sí que he seguido su carrera y ha merecido la pena,como también Mario Camus.Gracias como siempre por como analízas las pelis y en este caso la obra de Miguel Delibes.

Felipe dijo...

Gracias Mar por seguir nuestros comentarios. Este artículo tenía la pretensión de ser un modesto homenaje al gran escritor Miguel Delibes. Tiene un conjunto de obras maravillosas y las adaptaciones al cine también están bastante bien, para mi gusto la más brillante es "Los Santos Inocentes". Saludos,

Hosting Web dijo...

Por encima de todo destacan los soberbios trabajos interpretativos de Alfredo Landa, Francisco Rabal, Juan Diego, Terele Pávez y Mary Carrillo. Mario Camús consigue que tan preparados intérpretes den lo mejor de si mismos. Uno de los pocos éxitos comerciales del cine español justificados por razones artísticas.

Un saludo.

Felipe dijo...

Estoy de acuerdo contigo Hosting Web, en el artículo comento que los actores bordean la perfección. El cine español tradicionalmente ha contado con actores de gran talento que contando con buenas historias y bien dirigidos ofrecen magníficos trabajos. Un saludo,