sábado, 24 de abril de 2010

Capitán Cook (Serie de Tv, 1987)


Capitán Cook

(Captain James Cook. Serie de TV. Australia, 1987)


-Autor: José Luis Urraca Casal-


Apasionantes viajes en una de las mejores series de los 80

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] Este próximo 29 de abril se cumple el 240 aniversario desde que el explorador inglés James Cook puso por primera vez pie en tierra del continente australiano, en Botany Bay, origen de la actual Sydney. En nuestro mes dedicado en Un Mundo de Cine a Gran Bretaña, hemos querido recuperar una de las miniseries de más alto nivel realizadas en la década de 1980, estrenada en España bajo el título de Capitán Cook, y que nos invita a acompañar mediante una muy fiel adaptación histórica, a este célebre marino, el último grande de la época de los descubrimientos, en unos viajes apasionantes, con un reparto internacional encabezado por Keith Michel, John Gregg, Fernando Rey y Xavier Elorriaga. Sus tres travesías en las que le acompañaron botánicos, naturalistas, artistas y astrónomos causaron gran sensación en la sociedad del momento, y sentaron las bases de los viajes exploratorios, mezcla de espíritu científico e intereses políticos de lo que sería el Imperio Británico en el Pacífico.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
El 24 de abril de 2008 invitaba a navegar a nuestros lectores por medio de la miniserie To the ends of the earth (2005) basada en las novelas náuticas de William Golding, en lo que era un viaje común a las antípodas del continente europeo a comienzos del Siglo XIX, Australia. Hoy, justamente dos años después, nos remontamos tan sólo unas décadas en el tiempo para recordar a un marino excepcional que guarda especial relación con el continente, James Cook (1728-1779), a su popular gesta, a la vez que extraordinaria aventura, la de “descubrir” los últimos rincones del globo terráqueo que aún quedaban en blanco, llegando más lejos de lo que ningún europeo había llegado hasta entonces.
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No voy a ocultar que para quien escribe estas líneas, Capitán Cook sigue siendo aún a día de hoy, la mejor miniserie de televisión realizada en la década de 1980 y que acompaña siempre a su recuerdo un especial halo romántico y emotivo, propio de la temprana edad con que la vio en su día. Estrenada en 1988, se trató de una coproducción internacional entre la cadena ABC de Australia y Revcom, junto con otros entes televisivos como Televisión Española (TVE). Y es fruto de esta colaboración que podemos disfrutar en su reparto de dos actores españoles de la talla de Fernando Rey y Xavier Elorriaga en papeles de primer orden.
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La era de los descubrimientos
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
Lo primero que debemos de hacer antes de enfrentarnos a la serie, es ponernos en situación. Desde el Siglo XV, los europeos habían iniciado la búsqueda de nuevas rutas comerciales fuera del continente dando inicio a lo que hoy es conocido como era de los descubrimientos. Ello conllevó la exploración de nuevas tierras, la cartografía de continentes e islas y el consiguiente reparto y progresiva ocupación de los mismos, cuando esto resultaba posible. A la altura del Siglo XVIII, América del Sur y Central estaban bajo el dominio de los reinos de la Península Ibérica, España y Portugal, el este de Norteamérica en manos de ingleses y franceses, se había dibujado el mapa costero de África, y el del sureste asiático, pero aún quedaba por plasmar en los mapas y cartas de navegación de la época aquello que pudiera existir al sur de las indias orientales holandesas (la actual Indonesia) y del Pacífico.
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Sin predicciones metereológicas, expuestos a las tormentas que les sobrevenían si previo aviso, sin la tecnología actual para medir la posición o la velocidad, ayudados por sextantes, capaces de calcular con precisión la latitud, pero no la longitud, y con el riesgo del escorbuto, una mortal enfermedad que aparecía a las seis semanas de estar en altamar por la falta de vitamina C - enfermedad de la que desconocían su origen- los marinos de aquella época que realizaban viajes transoceánicos se lanzaban auténticamente a la aventura.
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Un viaje confluencia de intereses científicos y políticos
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
La Royal Society de Londres que desde su fundación en 1660 se había dedicado a promocionar el saber y la ciencia, en 1768 se propuso fletar un buque para hacerlo llegar hasta la recién descubierta isla de Haití en el Pacífico, pues éste había de ser uno de los 76 puntos del planeta desde los que se observase un fenómeno único, el cruce del planeta Venus por delante del sol, hecho que no se repetiría hasta pasados otros 120 años y que era considerado necesario para establecer la medición del tamaño del sistema solar, algo soñado por la comunidad científica. Al mismo tiempo la Royal Navy estaba particularmente interesada en la expedición, pues el Pacífico Sur era una región inexplorada en la que se creía que debía hallarse una gran continente situado entre las costas de Chile y las Indias Orientales Holandesas (la actual Indonesia), al que denominaban Terra Australis Incognita, territorio sobre el que a Inglaterra se le ofrecía la oportunidad de establecer la hegemonía y extender su Imperio.
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La serie de televisión muestra estos aspectos desde un principio. Sobre quién había de dirigir tal expedición, tanto la marina como la sociedad científica trataron de colocar a sus hombres, de ahí que veamos a Alexander Dalrymple, un reputado geógrafo de la época miembro de la Real Sociedad, quien tenía experiencia en las Indias Orientales y que era el principal defensor de la teoría de la Terra Australis, abogar insistentemente porque se le confiriera el mando absoluto de la expedición. Sin embargo prevaleció el sentir de la marina, y fue escogido un navegante que ni siquiera era oficial, pero que ya había demostrado gran pericia como marino, cartografiando la costa de Québec en Canadá, James Cook.
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Dalrymple se quedaría en tierra, pero el carácter científico de la misión quedaría asegurado mediante la presencia del botánico Joseph Banks quien entró a formar parte del viaje, costeando de su propio pecunio el viaje de otros colegas. Entre los mismos se encontraron su amigo el botánico sueco Daniel Solander uno de los alumnos más aventajados de Linneo; el también naturalista finlandés Herman Spöring; el astrónomo Charles Green, el artista escocés Sydney Parkinson, quien realizaría más de 264 dibujos sobre las especies recogidas en la expedición o el pintor de paisajes Alexander Buchan. Algunos de los mismos no regresarían con vida de la expedición.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
James Cook y Joseph Banks
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El título de la serie lleva por nombre el del capitán James Cook, pero sí es necesario precisar que en 1768, en el momento de iniciarse la expedición, Joseph Banks, un noble de 25 años de gran fortuna, le superaba en reconocimiento. Ya había realizado viajes a la región de Labrador en Canadá donde se había destacado como botánico, campo al que se dedicó por completo, además era miembro de la Real Sociedad. Por el contrario, Cook provenía de una familia humilde –de joven había sido granjero con su padre- lo cual era un gran obstáculo para ascender en el escalafón de la marina real –le oímos decir que el no ser todavía oficial le produce enfado por no haber tenido amigos ricos para llegar a serlo-, a la que había ingresado proveniente de la marina mercante donde tenía experiencia navegando en veleros de carga de carbón, factor determinante a la hora de elegir el Endeavour. El guión de la serie refleja vivamente estos hechos, mientras que Cook tiene un sencillo hogar y sus actitudes son igualmente sencillas, por el contrario a Banks se le muestra con modos refinados propios de la nobleza, elegantemente ataviado, acostumbrado a que se cumpla todo aquello que desea, y manejándose con una gran seguridad de sí mismo. El carácter de ambos hombres proporciona a través de sus frecuentes enfrentamientos algunos de los mejores momentos de los dos primeros capítulos, entre un Cook (Keith Michell) preocupado por la seguridad y los fines exploratorios de la misión, y un Banks (John Gregg) que junto a sus colegas no hacen sino “perder el tiempo” recolectando apasionadamente todo tipo de plantas y fauna, ocupando el espacio de las estancias del barco y cantando y riendo hasta altas horas de la madrugada incomodando con ello a la oficialidad del barco.
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Rumbo hacia donde nadie antes había llegado
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
Emitida en su día por televisión en ocho capítulos, su edición en DVD está dividida en cuatro, los dos primeros se corresponden con el primero de los viajes, el realizado entre 1768 y 1771, y quizá sean los mejores del conjunto, siendo el tono desde que el Endeavour zarpa de Plymouth, el más ilusionante, novedoso y aventurero. El tercer capítulo se corresponde con el segundo de los viajes (1772-1775) y el cuarto capítulo con la tercera y última de las travesías (1776-1779), mostrándose progresivamente un tono menos vivaz y sí más fatalista, a la vez que se detallan menos acontecimientos, como la ausencia de la exploración de la costa oeste de Norteamérica.
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La trama nos muestra las dificultades a las que se enfrentaban en estos largos viajes, -sólo de Inglaterra a Tahití emplearon 8 meses de travesía- el peligro de las tormentas o el de los arrecifes. La severidad de los castigos habituales en la marina real, impuestos por Cook incluso a quienes no cumplían con sus normas de higiene y alimentación, pues implantó una dieta que incluía chucrut y cítricos que logró el hecho histórico en un viaje de este tipo de no perder una sóla vida a causa del escorbuto, enfermedad mortal que hasta entonces había llegado a diezmar tripulaciones. Asistimos a los recibimientos que recibían en islas como Tahití por parte de unos nativos que les dispensaban una gran hospitalidad –lo que contrasta con otros aborígenes más belicosos de Nueva Zelanda o Australia- la cual incluía una gran propensión de las mujeres a mantener relaciones con los hombres venidos del mar. Podemos hacernos perfectamente una idea del efecto que la desnudez y el comportamiento de las mismas tenían sobre quienes venían de una puritana sociedad europea, en ambos sentidos, el de que quienes lo abrazaban y quienes por otra parte lo rechazaban por indecoroso - como se hace ver que es el caso del botánico del segundo viaje, Forster-. Asimismo los diferentes conceptos de propiedad, llevaban a los tahitianos a protagonizar lo que los europeos consideraban robos, y que en el caso del sextante astronómico, puso en peligro la propia misión de la expedición. La estrategia para recuperarlo, como en el caso de dos marinos desertores en el momento de partir de la isla, fue la toma como rehenes a bordo del Endeavour de miembros de la realeza local, lo cual fue respondido de modo pacífico y satisfactorio en Tahití pero tendría fatales consecuencias para Cook nueve años más tarde en Hawai.
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En junio de 1769 realizaron en Tahití las mediciones del paso de Venus, y Cook procedió a abrir las órdenes secretas del Almirantazgo, por las que debía explorar el Pacífico Sur en busca de la Terra Australis. Durante seis meses bordeó y cartografió con gran precisión la costa de Nueva Zelanda, determinando que eran dos islas separadas, y en abril de 1770 se puso por primera vez pie en tierra de la costa oriental de la actual Australia, en la bahía que acabaría denominándose Botany Bay en honor de los científicos que tanto trabajaron en la misma y por las especies únicas allí encontradas. En su regreso descubrió la Gran Barrera de Coral al encallar el 11 de junio el Endeavour en el arrecife, hecho que no hundió el barco de manera milagrosa. Durante su estancia en Batavia para realizar reparaciones algunos hombres contraerían enfermedades como la malaria y la disentería lo que tendría efectos devastadores en el viaje de vuelta, pereciendo más de una treintena, entre los que se encontrarían Herman Spöring, Charles Green y Sydney Parkinson.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
El regreso para Joseph Banks fue triunfal, junto a sus compañeros habían logrado catalogar cientos de nuevas especies y traerlas a Inglaterra, siendo el responsable de introducir en Europa el eucalipto, las acacias y las mimosas. Se pondría al frente de los Reales Jardines Botánicos de Kew, a los que convertiría en los más importantes del mundo, y se convertiría en amigo y asesor científico del rey Jorge III. Para Cook el recibimiento no fue el mismo, dos de sus hijos habían muerto en su ausencia. Banks, ahora una celebridad, trató de tener más peso en la nueva expedición que habría de emprenderse, pero finalmente quedaría fuera de la misma, pues, como vemos graciosamente en el tercer capítulo de la serie, los arreglos que realizó en el Resolution, uno de los dos barcos que habían de protagonizar el segundo viaje, lo hacían totalmente impracticable en el mar. Sólo emprendería un nuevo viaje fuera de Inglaterra a Islandia, en compañía del teniente Gore, el segundo de a bordo de Cook en el Endeavour.
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Lo que sigue a continuación, se lo dejamos descubrir a ustedes si tienen oportunidad de ver esta miniserie que muestra al navegante cuyos viajes sentaron la base para enviar botánicos y científicos en los viajes exploratorios a partir de entonces. Cook todavía habría de descubrir un buen número de nuevas islas, como Hawai en 1768, probar la inexistencia de la Tierra Australis Incognita, cruzar el Círculo Polar Antártico, ser nombrado miembro de la Royal Society, dar tres veces la vuelta al globo terráqueo, o intentar encontrar un paso navegable entre los Océanos Atlántico y Pacífico por el norte de América, expedición en la que le acompañaría un avezado marino de 21 años llamado William Bligh, quien años más tarde pasaría a la historia al comandar el viaje de La Bounty.
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Un reparto de australianos y españoles
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
Uno de los aspectos más cuidados de la serie dirigida por un veterano de la televisión inglesa como Lawrence Gordon Clark, aparte de su fotografía y de su sensacional banda sonora, obra del español José Nieto, es el referente al reparto. El carácter internacional de la producción permite disfrutar de actores de muy diversa nacionalidad. El papel principal, el de James Cook, lo interpreta el actor de origen australiano hoy retirado, Keith Michell, uno de los grandes de la pequeña pantalla anglosajona durante las décadas de 1970 y 1980, baste recordar su interpretación en Las seis esposas de Enrique VIII en el papel del monarca. Nos lega un Cook temperamental, hecho para la vida en la mar, preocupado por el éxito de sus misiones y lograr nuevas hazañas para asegurar su carrera y el futuro de su familia, a la que apenas vería durante los últimos 11 años de su vida. El también australiano John Gregg, quien acaba de participar en la miniserie Darwin’s Brave New World, da vida con soltura y un aura genuinamente nobiliario y científico al botánico Joseph Banks, quien habría de ostentar la presidencia más larga de la Royal Society durante nada menos que 42 años. Tanto Michel como Banks sin embargo presentan un desfase de 20 y 27 años respectivamente en las edades reales de sus personajes (25 años tenía Banks y 39 Cook en el momento del primer viaje).
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El español Fernando Rey encarna a Lord Hawke, primer Lord del Almirantazgo durante la primera expedición de Cook, y lo hace otorgándole un porte venerable al reputado almirante, a la vez que el actor muestra un solvente uso del inglés, hasta el punto de no necesitar ser doblado en la versión original. Xavier Elorriaga da vida a Lord Johnny Sándwich, a quien Cook se encontró dirigiendo el Almirantazgo al regreso de su primer viaje. Elorriaga igualmente aporta un semblante y una caracterización extraordinaria de este personaje que ocupó en tres ocasiones este cargo a lo largo de su vida y al que se muestra como directamente responsable de que Cook aceptase realizar el tercero y último de sus viajes cuando ya se había retirado y con cuyo nombre bautizó al archipiélago de las islas Hawai.
[Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia]
La británica Carol Drinkwater encarna a Elizabeth Batts, la mujer con la que Cook contrajo matrimonio a los 34 años de edad y con la que tendría seis hijos. La dura vida de la mujer de un marino queda reflejada en su personaje, quien ha de quedarse cuidando de sus hijos durante las largas ausencias de su marido, tres de los cuales no sobrepasarían la edad de la infancia. De hecho Elizabeth sobreviviría a su Cook y a todos sus hijos, muriendo en 1835 a la edad de 93 años.
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Entre el resto del reparto los alemanes Erich Hallhuber como el teniente John Gore, y Udo Vioof como el naturalista Johann Reinhold Forster; el francés Jacques Penot como el teniente Charles Clerke; el británico Steven Grives como el sargento de marines Samuel Gibson, quien lo acompañaría en sus tres viajes; el neozelandés Noel Trevarthen como el almirante Sir Hugh Palliser; y los australianos Barry Quin (el teniente Hicks), David Whitney (el maestro de navegación William Bligh), Peter Carroll (el botánico Daniel Solander), Benjamín Franklin (el geógrafo Alexander Dalrymple).

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para
www.unmundodecine.com

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· To the ends of the Earth (2005)
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A continuación puede verse en alemán de la llegada a Tahití y el tema de la banda sonora compuesto por José Nieto:

Este artículo está protegido por derechos de autor. Para citar este artículo autorizamos el siguiente formato :[Autor: José Luis Urraca Casal. “Capitán Cook: Apasionantes viajes en una de las mejores series de los 80”. Fuente: www.unmundodecine.com, Abril 2010. Enlace al artículo original: http://www.unmundodecine.com/2010/04/capitan-cook-serie-de-tv-1987.html] La reproducción completa del artículo está prohibida y requiere autorización del autor.

domingo, 18 de abril de 2010

The Devil's Whore (Serie de Channel 4, 2008)


The Devil’s Whore / La puta del diablo

(The Devil´s Whore. GB. Miniserie de TV, 2008)


-Autor: José Luis Urraca Casal-


Cuando en Inglaterra el Rey perdió el trono y la cabeza

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] The Devil’s Whore es una serie británica que nos traslada a través de sus cuatro episodios a los tiempos de la Revolución y la Guerra Civil Inglesa, a mediados del siglo XVII. Cuenta con la particularidad de ser una trama protagonizada por una mujer, Angélica Fanshawe, cuyas ficticias andanzas nos harán entrar de lleno en los importantes acontecimientos históricos que acabaron con la ejecución de un rey y el establecimiento de un régimen republicano en Inglaterra, así como conocer los debates y los grandes hombres del momento, como Oliver Cromwell. Una historia de drama, acción y aventura, de ritmo ágil, protagonizada por un carismático reparto y retratada con una fantástica e impactante fotografía que gracias a su rodaje en escenarios de Sudáfrica resalta la turbulencia del período, y que junto con su incisiva banda sonora, hacen de esta miniserie histórica un agradable entretenimiento.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
Señalaba Fernando Rodríguez Laso en nuestro artículo sobre La vida manda (This happy breed. David Lean, 1944) como uno de los personajes de la película expresaba el paradigma “este país está acostumbrado a trabajar lentamente” en referencia a ese espíritu que parece haberse forjado en el imaginario común sobre las gentes de Inglaterra. Pero ahora que el pasado 30 de enero de 2009 se ha cumplido el 360 aniversario de la ejecución de Carlos I de Inglaterra, esta nueva serie de Channel 4, nos devuelve una mirada a uno de los hechos más convulsos y turbulentos de su historia, el cual habría de tener grandes repercusiones en las Revoluciones Atlánticas del mundo occidental, la Guerra Civil Inglesa.
[Este artículo es una creación original y está protegido por derechos de autor]
Inicialmente había de tener 13 episodios que en último término se han reducido a cuatro, lo cual se hace notar en el desarrollo del complejo proceso histórico, haciéndolo más abrupto, con una visión simplificada y descompensada en el tratamiento de su trama lo que explica el que queden lagunas importantes a la hora de comprender, sobretodo, cómo se desencadenaron los acontecimientos que se nos presentan y el enfrentamiento entre el Rey y su Parlamento. Sin embargo la producción, pese a algunas inexactitudes históricas del guión, permite acercar al gran público de todas las edades a un pasaje de la historia de las islas británicas escasamente recogido por el cine y la televisión, a no ser por un puñado de películas entre las que destacan Cromwell y más recientemente Matar un Rey.
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Lo que sin duda es un acierto que acrecienta el de por si vertiginoso ritmo de los acontecimientos que atrapará al espectador con su ágil desarrollo de la trama y todo el espectáculo que permite desplegar una serie de época como la presente, es el reparto que encabeza la serie. Una Andrea Riseborough de una naturalidad exuberante como la sufrida pero luchadora doncella de la Corte Angélica Fanshawe, quien vivirá una auténtica odisea que la conducirá por los entresijos de los dos bandos en contienda. un Michael Fassbender (Centurion) como elegante galán y cortés general, Thomas Rainsborough. Dominic West (300) un enérgico y práctico Oliver Cromwell. Tom Goddman-Hill en su papel del defensor de las libertades John Liburne. Maxime Peake como su no menos constante esposa Elizabeth Liburne. John Simm como el personaje más agreste pero al mismo tiempo más entregado a un amor imposible, Edward Sexby y por supuesto Peter Capaldi (Skins) notable en la representación de un Rey, Carlos I, no dispuesto a renunciar a sus derechos de origen divino.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.

[Atención: a partir de aquí el comentario revela detalles importantes de la trama]
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Decir que la televisión británica es con diferencia la mejor del continente a la hora de presentar excelentes producciones ambientadas en su pasado no es nada nuevo. Las diversas cadenas del país anglosajón nos sorprenden continuamente con adaptaciones literarias o nuevos guiones que ya han generado una ola de fieles espectadores ansiosos por disfrutar del encanto de las series de época, cuyo sello más distinguido tradicionalmente siempre ha estado asociado a la BBC. Sin embargo Channel 4 ha ido un poco más lejos en esta ocasión, al ambientar esta miniserie de cuatro episodios ni más ni menos que en el largo período de la Guerra Civil Inglesa (1642-1651), pero introduciendo elementos que ayuden a enganchar a un producto histórico donde prima el drama como éste, a toda clase de públicos, incluidos los más jóvenes, en una línea de entretenimiento como Los Tudor de la HBO, pero con notables diferencias.
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Sin ir más lejos, su personaje principal y conductor de una historia que tuvo como principales protagonistas a hombres, bien fueran militares o políticos, no es sino una ficticia y fascinante mujer a la altura de las grandes figuras de la Revolución, Angélica Fanshawe, quien lo mismo es capaz de cautivar con los encantos de su belleza a apuestos y aguerridos galanes que debatir sobre política adoptando las ideas más progresistas, mantener una postura pro feminista, casarse en diversas ocasiones, cabalgar enfundada en ropas masculinas, convertirse en una fugitiva, o ser acusada de ser la puta del diablo –lo que confiere título a la miniserie-, transgrediendo completamente el papel de la mujer en aquella sociedad del siglo XVII. Toda una heroína extemporánea. Sin embargo y a pesar de lo fantasioso, la historiadora Martine Brant de quien surgió la idea junto al guionista Peter Flannery, basa el personaje en las historias reales de mujeres ahorcadas en Tyburn por motivos entre los que se encontraban el no aceptar las normas de una sociedad patriarcal. Por tanto ideó un personaje que rompiese al igual que hicieron aquellas mujeres, con las convenciones sociales de la época.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
El contexto histórico: De la Monarquía a la República
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El período reflejado en la serie The Devil’s Whore abarca desde el año 1642 a 1656. Desde la antesala a la I Guerra Civil Inglesa, y hasta que Cromwell asienta su poder personal al frente de la nueva Commonwealth. Un período, el de la Revolución, que no finalizaría hasta 1660 con la restauración de la Monarquía en la persona del hijo del rey decapitado, Carlos II. El enfrentamiento lo va a desencadenar fundamentalmente cuestiones de tipo económico relacionadas con el absolutismo con el que trató de gobernar Carlos I y problemas religiosos. Las relaciones de Carlos con el Parlamento no habían sido buenas desde el momento en que decidió casarse con una católica, la princesa francesa María Enriqueta, lo que se vio con malos ojos dada la religión protestante del reino. Los Estuardo, la casa real que sucedió a los Tudor en la Corona de Inglaterra, desde iniciado el siglo XVII hubieron de hacer frente a la necesidad de llenar las arcas reales –en parte por la distintas guerras que sustentaban en Europa- intentando sucesivamente gravar diversos tipos de actividades comerciales y hacer concesiones de préstamos, así como obligar a mantener y alimentar a las tropas. Tenía un obstáculo añadido, para establecer impuestos el Rey debía acudir al Parlamento. Sin embargo y desde 1628, debido a las condiciones que éste reclamaba, hizo detener a algunos de sus miembros y la Corona dejó de convocar al Parlamento. Los problemas surgidos en Escocia contra la uniformidad de la Iglesia a comienzos de la década de 1640 y la necesidad de armar un ejército para hacer frente al ejército escocés, obligaron al Rey, Carlos I después de once años, a acudir al Parlamento, y revelar la bancarrota de su Hacienda.
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La convocatoria del Parlamento da lugar a lo que se conoce como el Parlamento Largo (1640-1648), el cual va a convertirse en el principal foco de oposición al Rey y a su política, desatando un movimiento en su contra, llegando a denunciar los abusos del Rey en los últimos años. Paralelamente Irlanda, católica, se rebela, y el Parlamento acusa a la reina de estar detrás de la rebelión. Carlos entonces irrumpe en el Parlamento con el objeto de arrestar a los parlamentarios pero, éstos, avisados, han huido. El bando parlamentario aúna a un variado número de detractores del Rey, desde los defensores del parlamentarismo, a los puritanos religiosos, o a aquellos con intereses contrapuestos a la política absolutista, junto a otros descontentos. El Parlamento ganó la guerra que se desarrolló entre 1642 y 1646 con ayuda de Escocia. El Rey entonces fue entregado al parlamento y se le propusieron medidas limitadoras de su poder que él se negó a aceptar, llegando mientras a un acuerdo con los escoceses, quienes a cambio de asegurar el presbiterianismo como religión de Inglaterra y Escocia, se unieron a su causa y combatieron al parlamento. Derrotados el Rey y sus partidarios ese mismo año 1648, tras depurarse el parlamento de miembros presbiterianos y opositores al bando vencedor, Carlos I fue juzgado por el mismo y encontrado culpable y ajusticiado mediante decapitación el 30 de enero de 1649.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
El movimiento de oposición al Rey lo había iniciado la nobleza, pero al desatarse el conflicto fueron muchos grupos con ideas, creencias religiosas e intereses muy distintos los que irían engrosando la causa del Parlamento, y una vez vencido y desaparecido su enemigo, el Rey, hubieron de decidir cómo resolvían el vacío de la Monarquía –que fue abolida junto a la Cámara de los Lores- y de qué modelo de estado se dotaban. Una sociedad más justa e igualitaria, incluso con defensores de formas de reparto de la propiedad –como los diggers y los niveladores, que aparecen en la serie-, más derechos para las mujeres, un parlamento más democrático, la separación de los diferentes poderes del Estado… se encontraban entre la amalgama de reformas alentadas. Tanto Oliver Cromwell, el principal líder de la Revolución, como los principales mandos del ejército en los que se apoyó para asegurar el nuevo orden, optaron por las formas menos radicales y por aquellas que aseguraban la propiedad, siendo los revolucionarios más radicales una vez finalizada la guerra eliminados de escena. Gran Bretaña se convirtió en una república protestante bajo la denominación de “Commonwealth” –Mancomunidad de Inglaterra- y en 1653 Cromwell se convirtió en su Lord Protector vitalicio con el respaldo del ejército, con poderes muy parecidos a los del Rey.
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De este período saldría reforzado el imperio colonial de Inglaterra gracias al acta de navegación de 1651, estableciendo para el país un auténtico monopolio comercial. Se arrebataría a España la isla de Jamaica, punto fundamental dentro de la política colonial del nuevo continente. Desaparecieron los monopolios industriales y los empréstitos obligatorios a la Corona. Se anexionó Irlanda como una nueva colonia - la serie recoge la dureza de la represión que el ejército de Cromwell desató en Irlanda sobre los rebeldes católicos en 1649- , llevando todo ello a una revolución comercial, base para la revolución industrial del siguiente siglo. Los grandes terratenientes quedaron libres de los arrendamientos de sus tierras, libres para poder disponer de su propiedad, quedando muchos campesinos a merced de los grandes capitalistas, siendo expulsados de las tierras que habían labrado hasta entonces. La serie The Devil´s Whore recoge el movimiento de los diggers, comunidades de hombres y mujeres que ocuparon tierras para labrarlas. Y lo más significativo de todo, no se volvería a producir una vuelta a la situación de absolutismo anterior, de hecho, cuando Jacobo II intentó gobernar como lo hiciera su antecesor Carlos I, fue destronado.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com
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· Los Tudor (Serie de TV)
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· Centurión (Neil Marschall, 2010)
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Puede verse a continuación un tráiler de la serie con subtítulos en portugués:

*Los redactores de Un Mundo de Cine informan de que esta página está bajo licencia de Creative Commons. La cita de partes de este artículo debe hacer constar: 1º) Autor: José Luis Urraca Casal, 2º) Fuente: www.unmundodecine.com, y 3º) incluir un enlace al artículo original. La reproducción total está PROHIBIDA y requiere autorización.

lunes, 12 de abril de 2010

Creación/Creation (Película, 2009) Darwin


Creación

(Creation. GB, 2009)


Bicentenario del nacimiento de Darwin

-Autor: José Luis Urraca Casal-


Una historia de amor, de fe y de ciencia

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] El año 2009 ha estado jalonado de todo tipo de acontecimientos a lo largo y ancho del planeta para conmemorar el 200 aniversario del nacimiento del padre de la teoría de la evolución de las especies (de la que acaban de cumplirse 150 años este pasado 24 de noviembre) Charles Darwin. El cine y la televisión tampoco han sido ajenos a la efeméride, Sir David Attenborough ha conducido el documental Charles Darwin y el árbol de la vida, mientras que la miniserie documental australiana Darwin’s Brave New World recorre la aventura que emprendieron Darwin y sus colegas para probar sus teorías El film Creation, estrenado el pasado mes de septiembre en Reino Unido, del cual nos ocupamos hoy en Un Mundo de Cine, nos traslada a la vida familiar del naturalista plasmando apasionantemente el debate entre ciencia y religión que suscitó su revolucionaria teoría, la cual cambiaría radicalmente la manera de entender el mundo .
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tor]
Acostumbrados a recordar a Charles Darwin acorde con los retratos y fotografías que nos lo muestran en la recta final de su vida, con calvicie y una poblada larga barba canosa, afectado por la enfermedad, a veces olvidamos que comenzó su aventura científica cuado era joven en sus años de Universidad. Y que detrás de su trabajo, de su contribución a sentar las bases de cómo entendemos el lugar del hombre en el mundo y la evolución de las especies que pueblan la tierra mediante la selección natural, se encontraba un padre de familia que vivía en una pequeña villa inglesa en compañía de su mujer y sus hijos.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
Creation nos adentra en su vida familiar para conforme al desarrollo de sus teorías, ver cómo éstas suscitan el debate en su matrimonio entre una esposa profundamente creyente y un hombre cuyos descubrimientos soslayan el diseño divino establecido en la Biblia. La teoría de Darwin de que las especies que poblaban la tierra, incluido el hombre eran fruto de la evolución natural, ¿dónde hacía quedar el papel de Dios como hacedor del mundo, del hombre y el resto de los seres vivos? conduciendo a un debate consigo mismo y con su esposa, que ejemplifica el suscitado en una época de profunda creencia religiosa, pues religioso era para empezar, la explicación al origen mismo del mundo en que vivían.
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La acción nos sitúa en 1841, Darwin ya se ha hecho muy popular gracias a su obra “Diario del viaje del Beagle” y es un geólogo de reconocido prestigio tras su viaje de cinco años a bordo del Beagle que le ha llevado entre otros lugares a las Islas Galápagos. En 1838 ha concebido –aún tiene que desarrollarla fundamentadamente- la teoría de la selección natural de las especies, pero la década de 1840 la dedica fundamentalmente a trabajar los resultados obtenidos en su viaje. En 1839 se ha casado con su prima Emma y es en su vida familiar, dentro de un matrimonio que parece venirse abajo junto con la salud de Darwin tras el fallecimiento por tuberculosis de su primera hija, Annie, con tan sólo 10 años de edad, en torno a lo que gira el film. Quienes busquen hallar el desarrollo de sus teorías o los principales trabajos que le condujeron en el desarrollo de las mismas, sólo hallarán pequeños atisbos, como un pasaje de su viaje en el Beagle, su observación de un orangután, la experimentación con palomas… Creación nos habla más del carácter humano del padre y del esposo, de las dudas que le abordan sobre si publicar o no su trabajo por las implicaciones que para la explicación religiosa de la historia del hombre tiene el mismo, por tanto, tanta o más religión que ciencia, en lo que se trata sin embargo de un guión de John Collee (Master and Commander, 2003) basado en la obra “Annie’s Box: Charles Darwin, his daughter and human evolution” escrita por uno de las descendientes del propio Darwin, concretamente su tataranieto Randal Keynes, y que explora en cómo la muerte de su hija afectó profundamente a sus ideas sobre la religión, haciéndole difícil creer que su muerte respondiese a un plan divino o a la mano de Dios.
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Un hombre que desarrolla una gran actividad, motivo fundamental del estrés que acentuaba los síntomas de una enfermedad que como nos muestra Creación, le provocaba dolores estomacales, vómitos, palpitaciones y temblores, y que buscó remedio a los mismos en la hidroterapia. La visita de amigos científicos como él, caso del botánico Joseph Hooker o del radical biólogo Thomas Huxley, que lo animaron a retomar y concluir su trabajo más emblemático, conocido como “El origen de las especies”, y la cinta no elude el momento en que recibe el manuscrito de Alfred Russell Thomas –con quien mantenía correspondencia- esbozando ideas similares a las suyas en 1858 en torno a la evolución por selección natural, un año antes de la publicación en 1859 de la obra de Darwin “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida”. Pero las investigaciones de ambos en el campo de la evolución y de la selección de las especies habían sido paralelas -de hecho mantuvieron una buena amistad y colaboración entre ellos- y se enmarcan en la sucesión a partir de otros trabajos y teorías publicados anteriormente durante el Siglo XIX.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
Bettany y Connolly, actuaciones de Oscar
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La pareja protagonista, formada por Paul Bettany y la oscarizada Jennifer Connelly, matrimonio dentro y fuera de la película, logra dotar de un gran realismo cargado de emoción a toda la historia de principio a fin. Bettany, también conocido por su papel del doctor Maturin en Master & Commander, realiza una caracterización digna de un Oscar en el papel de amante esposo, cariñoso padre de sus hijos –tuvo diez y dos de ellos morirían en la infancia- o atormentado y casi enloquecido tras la muerte de su hija. Mención especial merece igualmente la joven actriz Martha West en el papel de una inteligente y clarividente Annie Darwin. Otros conocidos actores de la escena británica como Jeremy Northam (Los Tudor) interpreta al reverendo John Innes, con quien se ejemplifica la crisis entre ciencia y religión; Toby Jones (Amazing Grace) da vida a Thomas Huxley, un biólogo defensor de la ciencia en la educación, que aunque no creía en la evolución, apoyó incondicionalmente a Darwin, lo que le valió el sobrenombre de “bulldog de Darwin” y Benedict Cumberbatch (Amazing Grace) en el papel de Joseph Hooker, botánico amigo de Darwin.
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El film, algo difícil de creer, pero cierto, ha encontrado dificultades para hallar una distribuidora en Estados Unidos que exhiba la producción en las salas de cine, posiblemente por el miedo a ofender a la religión, máxime con un subtítulo tal como “el hombre que mató a Dios”. La calidad de la cinta ha sido más que subrayada por la crítica cinematográfica, y la causa hay que buscarla en el hecho de que todavía hoy, 150 años después de la publicación de la Teoría de las especies, según una encuesta Gallup, sólo el 39% de los estadounidenses cree en la teoría de la evolución.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
Una historia cinematográficamente bien rodada y dirigida por John Amiel, con pasión, emoción y ternura, unas extraordinarias interpretaciones acompañadas de una buena fotografía y una notable banda sonora de Christopher Young, que sin posicionamientos extremos -aunque sí opuestos entre los personajes, con el propio Darwin como nexo- nos permite llevar a cabo una reflexión sobre el debate entre ciencia y religión suscitado a partir de la teoría de la evolución y la selección natural en su tiempo. Un hombre en crisis, que por otro lado recordemos, nunca se consideró ateo, sino ya en su madurez, agnóstico, respetuoso con las creencias de cada uno y que a su muerte, fue enterrado con honores de estado en la Catedral de Westminster.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com
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A continuación puede verse el tráiler de Creación:

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domingo, 4 de abril de 2010

Garrow’s Law (Serie) La Ley de Garrow (2009)


La ley de Garrow

(Garrow’s Law. GB. Miniserie de la BBC, 2008)


-Autor: José Luis Urraca Casal-


Un campeón de los desfavorecidos en la Inglaterra del XVIII

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] La BBC ha vuelto a sorprendernos trasladándonos esta vez con la miniserie Garrow´s Law a los años finales del Siglo XVIII, en lo que supone una extraordinaria recreación del sistema de administración de justicia británico, de la que nos hacemos eco en este mes de abril dedicado en www.unmundodecine.com a las series y películas británicas. Y lo podemos hacer siendo conducidos por los casos defendidos ante la Old Bailey por un personaje histórico como fue el abogado William Garrow, interpretado con energía y honestidad por el actor Andrew Buchan. Estrenada en 2009 y ambientada en el Londres dieciochesco, la serie está basada en los casos reales de aquella época presentados ante la corte de justicia, tratados mediante un ágil guión nada aburrido, una puesta en escena modesta pero efectiva y unas actuaciones no sólo cautivadoras, sino también revelador todo ello en su conjunto del status quo de una Inglaterra donde predominaba el derecho de los poderosos y donde un talentoso abogado y orador como Garrow se distinguió por dotar de defensa a los más desfavorecidos por el sistema.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
Como en la misma serie podrá comprobarse, Garrow’s Law se desarrolla en un tiempo de profundos cambios económicos, políticos y sociales, nos encontramos a finales de la segunda mitad del Siglo XVIII, ha tenido lugar la revolución agraria e Inglaterra es la cuna de la Revolución Industrial que le ha continuado, mientras, Francia ha iniciado su Revolución política, que socava los pilares de la sociedad del Antiguo Régimen. La minoritaria y privilegiada parte de la sociedad inglesa que detenta el poder ve con recelo lo que ocurre al otro lado del Canal de la Mancha, la extensión de nuevas ideas sobre la democracia y la forma de gobierno republicana también desde el otro lado del océano, a partir de textos como la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, o la defensa de “Los derechos del Hombre” de Thomas Paine. La propia sociedad civil se organiza de un modo sin precedentes, de estos tiempos data la movilización contra el comercio de esclavos en el Imperio Británico que abordamos en nuestro artículo sobre Amazing Grace -en 1790 William Wilbeforce presenta 390.000 firmas ante el Parlamento para su abolición-. En contraposición en 1794 se suspende el Habeas Corpus, en 1795 se prohíben las reuniones públicas y en 1797 el gobierno prohíbe todas las sociedades tendentes a reformar el sistema de gobierno británico, lo que guarda estrecha relación con uno de los casos que veremos en la serie.
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Y es dentro de este contexto de cambio, que también afectó a los procesos penales de un modo que perdura en el derecho anglosajón hasta nuestros días, por el que a través del idealismo impulsor de la conducta de un abogado de nombre William Garrow nos enfrentaremos a casos judiciales que de verdad nos sorprenderán dándonos a conocer múltiples detalles de las leyes, las penas y el modo de administrar justicia en Inglaterra durante el Siglo XVIII.

Una entretenida e instructiva forma de conocer la justicia
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La miniserie Garrow's Law ha sido producida por la BBC y emitida este pasado otoño por la cadena británica. Su primera temporada ha constado de cuatro episodios. Los mismos han estado protagonizados por Andrew Buchan en el papel de William Garrow, un joven pasante de abogacía, que inicia su carrera como abogado en la Old Bailey, y en cuyo discurrir enfrentará la defensa de casos desesperados, de personas prácticamente desvalidas ante los cargos de los que son acusados. No sólo conocerá la pasión con que se toma la justicia sino también la que es fruto del amor prohibido. Todo ello dota a la serie de un carácter muy humano proveyéndola de interés tanto por los temas abordados, los cuales el espectador podrá encontrar emocionantes e incluso conmovedores, como por las relaciones mantenidas entre los propios protagonistas, que la convierten a su manera también en una serie de época.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
Garrow’s Law es un ejemplo de que en televisión no es necesario un gran artificio ni un gran despliegue de medios para poder realizar una gran serie. Rodada en Dumbarton, la Old Bailey ha sido recreada en Edimburgo. Ante la corte de justicia se nos revelaran algunos de los elementos que conformaban su idiosincrasia, como el perjurio a favor de la acusación a cambio de una recompensa, la incidencia de los caza ladrones o caza recompensas, o la preocupación de los jueces por suspender las sesiones para poder irse a almorzar. Una acusación en muchas ocasiones se convertía prácticamente en una condena segura, y en aquella época, muchos delitos se pagaban con la pena de muerte.
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Casos como el que vemos en el primer episodio, son sintomáticos de las leyes de la época. En el caso de una mujer casada, si su recién nacido moría tras el parto, la acusación era de asesinato, y ella era presuntamente inocente. Pero por si el contrario, no estaba casada, entonces se presuponía su culpabilidad, había que demostrar su inocencia, y la acusación en este caso era de infanticidio. Lo sucedido a Elizabeth Perkins, mostrado en el primer episodio, aunque mezcla de varios casos juzgados en la Old Bailey, fue real y resultó acusada de infanticidio en 1800. Y su caso concreto, el de haber cortado por error el cuello de su criatura durante el parto, constatado en varios casos del Siglo XVIII.
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Andy Buchan como William Garrow
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
El personaje de William Garrow es caracterizado en la serie como el de un joven que se inicia en el mundo de la justicia con un hondo sentido de la integridad y de lo justo, poseedor de un talento excepcional que pone al servicio de los pobres, la mayoría de las veces indefensos ante el propio sistema judicial. Durante sus años previos como ayudante de un abogado ha asistido desde la tribuna del público a cómo se desarrolla un sistema que considera injusto. Agresivo, siempre al ataque, su innovador estilo en la defensa le harán pronto muy popular, aunque su desmesurado orgullo e impetuosidad le jueguen más de una mala experiencia, neutralizado en este sentido y aconsejado en su incipiente labor como abogado, por el más experto y maduro cicerone que es para él John Southouse. Pero Garrow defenderá algo más que los casos de sus clientes, llegando más lejos, pretendiendo una reforma de la administración de justicia a favor de los desfavorecidos y desafiando un status quo dominado por las clases dirigentes.
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Andrew Buchan, su intérprete, cuenta con una incipiente carrera artística iniciada en 2006 y pronto le veremos en otra producción de la BBC, esta vez ambientada en un naufragio ocurrido durante la II Guerra Mundial, The Sinking of the Laconia. En la también británica serie Cranford hizo de Jem Hearne.

El más famoso abogado de su tiempo
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Sir William Garrow (1760-1840) era hijo de un párroco de origen escocés que lo educó en su propia escuela de Londres. Posteriormente aprendió leyes junto a Thomas Southouse demostrando un gran interés en sus estudios y acudiendo a la Old Bailey para asistir personalmente a la administración de justicia. En 1783 obtuvo el permiso para argumentar ante la Corte de Justicia como abogador de la barra, distinguiéndose en los casos criminales y en la defensa de clientes muy humildes. Excelente orador, cualidad que perfeccionó en sociedades existentes dedicadas a este menester y por otra parte comunes en la época, cautivó a los tribunales con su estilo, y fue su tenaz defensa de los acusados, interrogando a los testigos de la acusación, la que ha sido reconocida en fechas recientes como fundamental en la configuración del actual sistema judicial propio de los países anglosajones, en el que los casos se dirimen mediante la exposición y refutación de argumentos y pruebas entre los abogados que representan a las partes ante un juez o jurado. Sobretodo en lo referente a la instauración del principio de que un acusado es “inocente hasta que se pruebe su culpabilidad”.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
Su reputación le llevaría a convertirse en 1793 en abogado del Rey en casos de traición y felonía tras una corta carrera de diez años. Miembro del Parlamento en 1805 allí se erigiría en uno de las principales oradores del partido Whig en oponerse a la reforma criminal y trató de que se aprobara la condena de la crueldad sobre los animales mediante ley. Subfiscal de la Corona para Inglaterra y Gales en 1812 y Fiscal General para los mismos territorios en 1813. En 1817 es nombrado Canciller del Exchequer, uno de los principales organismos de justicia del reino, desarrollando una carrera de 15 años como juez. A su retirada fue nombrado Consejero Privado, un alto honor en reconocimiento a su carrera, cargo de asesoramiento del Monarca con algunas atribuciones judiciales.

Otros personajes de la serie
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El personaje de John Southouse viene a representar en la serie al histórico maestro de leyes de Garrow, Thomas Southouse, caracterizado como un maestro y un padre, quien no vacila reiteradamente en corregir sus errores y el modo en que se comporta, al dejarse Garrow a menudo llevar por su orgullo. Aunque su relación no esté exenta de tormentosidad, admirado por la capacidad del joven, le aconseja, guía, y pone tras la pista correcta de la defensa. La celebridad de Garrow irá en aumento, y los clientes de Southouse requerirán sus servicios. Su intérprete en la serie es Alun Armstrong, rostro conocido gracias a series como Little Dorrit o Bleak House, quien además es padre del joven actor Joe Armstrong, a quien hemos podido ver en la serie Robin Hood y otro.
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El fiscal Silvester (Aidan McArdle), representa lo opuesto a Garrow, educado en Oxford, si el segundo se pone del lado de los desfavorecidos, Silvester, en calidad de fiscal sirve siempre a los privilegiados, y aunque actúe en ocasiones con cierta deportividad, la irrupción de Garrow le hará tener que superarse a si mismo para lograr ganar los casos.
Autor del artículo: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia.
El matrimonio formado por Sir Arthur Hill (Rupert Graves) y Lady Sarah Hill (Lindsey Marshal) pertenece a la aristocracia. Ella asiste a los casos de la corte de justicia con el fin de informar a su marido y no tarda en ser cautivada por la pasión con la que Garrow defiende el sentido de la justicia. Mientras que su marido, miembro del Parlamento, defensor del status quo mediante la ley y el orden, ve en Garrow no sólo un peligroso alborotador para el sistema, sino también alguien que puede interponerse en la felicidad de su matrimonio.
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No puede pasarse por alto tampoco al juez Buller, interpretado por Michael Culkin y que viene a concitar en su persona la idiosincrasia de los mismos en aquellos años.

La serie puede adquirirse en DVD, en versión original e incluyendo subtítulos en inglés, algo no muy frecuente en las series británicas. El único problema que tiene es el hecho de que cuatro episodios verdaderamente saben a poco, y le dejan a uno con el apetito de su continuación, algo que todavía no se ha confirmado. En espera de la misma, también recomendamos la serie Ley y orden (UK) ambientada en los tiempos actuales.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com
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A continuación puede verse un tráiler de Garrow’s Law y una escena de la serie:

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