
Los Idus de Marzo
(The Ides of March. USA, 2001)
-Autor: José Luis Urraca Casal-
(The Ides of March. USA, 2001)
-Autor: José Luis Urraca Casal-
El lado tenebroso de la política
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] En la mejor tradición de films con auténtica vena política como Tempestad sobre Washington (Otto Preminger, 1962) o El Candidato (Michael Ritchie, 1972), George Clooney nos propone asistir a un drama político perfectamente construido y capaz de enganchar al espectador hasta sus demoledores minutos finales. Enmarcada en unas ficticias primarias del partido Demócrata, basada en la obra de un escritor que participó en las primarias de 2004 y con un sólido elenco de actores sabiamente elegido, formado por Ryan Gosling, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood y el propio Clooney, Los Idus de Marzo supone un duro golpe al idealismo en la política y a la esperanza depositada en los políticos, mostrando una ácida crítica al cinismo en el sistema político norteamericano, donde la integridad y las convicciones se ven puestas a prueba por las ambiciones políticas personales.
Nadie como los norteamericanos, poseedores de una de las democracias con mayor solera y prestigio del mundo, para hacer de su sistema de gobierno motivo de especial orgullo. Fuera de sus fronteras las imágenes de sus campañas electorales, con una puesta en escena tan atractiva y cautivadora que pareciera salida de un estudio del mismo Hollywood, con sus planificados discursos y actos multitudinarios, los certeros eslóganes, su profuso y colorido merchandising y el dinamismo de sus debates electorales llegan a crear tendencia y admiración.
Y es en la antesala de un año de elecciones presidenciales en Estados Unidos, cuando George Clooney pone el dedo en la llaga de ese sistema político siguiendo la estela de su anterior film, “Buenas noches, buena suerte”, de nuevo en compañía del guinosta Grant Heslov, sumergiéndonos de lleno esta vez en la campaña electoral de unas ficticias elecciones primarias del partido Demócrata. Su certero guión está basado en la obra “Farraguth North” de Beau Willimon, escritor que trabajó para Howard Dean, el aspirante a ser candidato demócrata en las presidenciales de 2004, y a quien acompañó en las primarias de Iowa, donde a pesar de ser el claro favorito fue fatalmente derrotado.
[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] En la mejor tradición de films con auténtica vena política como Tempestad sobre Washington (Otto Preminger, 1962) o El Candidato (Michael Ritchie, 1972), George Clooney nos propone asistir a un drama político perfectamente construido y capaz de enganchar al espectador hasta sus demoledores minutos finales. Enmarcada en unas ficticias primarias del partido Demócrata, basada en la obra de un escritor que participó en las primarias de 2004 y con un sólido elenco de actores sabiamente elegido, formado por Ryan Gosling, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood y el propio Clooney, Los Idus de Marzo supone un duro golpe al idealismo en la política y a la esperanza depositada en los políticos, mostrando una ácida crítica al cinismo en el sistema político norteamericano, donde la integridad y las convicciones se ven puestas a prueba por las ambiciones políticas personales.
Nadie como los norteamericanos, poseedores de una de las democracias con mayor solera y prestigio del mundo, para hacer de su sistema de gobierno motivo de especial orgullo. Fuera de sus fronteras las imágenes de sus campañas electorales, con una puesta en escena tan atractiva y cautivadora que pareciera salida de un estudio del mismo Hollywood, con sus planificados discursos y actos multitudinarios, los certeros eslóganes, su profuso y colorido merchandising y el dinamismo de sus debates electorales llegan a crear tendencia y admiración.
Y es en la antesala de un año de elecciones presidenciales en Estados Unidos, cuando George Clooney pone el dedo en la llaga de ese sistema político siguiendo la estela de su anterior film, “Buenas noches, buena suerte”, de nuevo en compañía del guinosta Grant Heslov, sumergiéndonos de lleno esta vez en la campaña electoral de unas ficticias elecciones primarias del partido Demócrata. Su certero guión está basado en la obra “Farraguth North” de Beau Willimon, escritor que trabajó para Howard Dean, el aspirante a ser candidato demócrata en las presidenciales de 2004, y a quien acompañó en las primarias de Iowa, donde a pesar de ser el claro favorito fue fatalmente derrotado.

Unas reñidas primarias demócratas
La película, que próximamente se estrenará en nuestros cines, nos sitúa en el escenario de unas elecciones primarias del Partido Demócrata para determinar el candidato a aspirar a la Casa Blanca. La particularidad estriba en que los republicanos no hallarán un buen candidato, y por tanto, el nominado demócrata será el virtual presidente de los Estados Unidos. A estas alturas de la campaña, bastante avanzada, sólo dos candidatos siguen en liza, el gobernador de Pennsylvania, Mike Morris (George Clooney) y el Senador Pullman (Michael Mantell). Ambos se baten en el estado de Ohio, tradicionalmente clave para los analistas políticos, y cuyos delegados pueden ser determinantes para inclinar definitivamente la balanza a favor de uno u otro candidato. Morris cuenta con un experimentado jefe de campaña, Paul Zara (Philip Seymour Hoffman) y con un idealista y brillante jefe de prensa de tan sólo 30 años, Stephen Meyers (Ryan Gosling) a quienes veremos, junto a otros miembros de su staff, como la joven voluntaria Molly Stearns (Evan Rachel Wood), trabajando en diversos aspectos del día a día electoral.
Los idus de marzo se abre con las pruebas de sonido del escenario en el que tendrá lugar el debate entre ambos candidatos supervisadas por el joven Stephen Meyers, quien repasa el discurso que ha ideado para ser pronunciado por Morris. Y es que el film nos introduce de lleno al principio en los elementos propios de unas primarias, con entrevistas en medios televisivos, propaganda, y la cobertura de la prensa, los seguidores de los candidatos, así como las visitas para conseguir apoyos claves, como el del Senador Jeffrey Wright, quien cuenta con un nada despreciable número de delegados que responderán ante él. La banda sonora de Alexandre Desplat con temas como “La Campaña” o “El Candidato” ayudan a ponernos en clave electoral.

Mike Morris (Clooney) es un demócrata liberal, casado, con una imagen seductora, que no profesa religión -algo atípico en un aspirante a la presidencia de los Estados Unidos- con una imagen íntegra y honesta, con un mensaje rotundamente ecológico –promete que al final de su mandato no se producirán automóviles con motores de combustión en Estados Unidos-, pacifista y que se muestra a favor del aborto. Todas ellas cuestiones que pueden ser objeto de amplio debate en una campaña electoral en los USA.

Del idealismo a la decepción
Tras esta primera puesta en escena, el film nos introduce en la otra parte de la trastienda de una campaña electoral donde no todo es lo que parece. Porque detrás de los elogiosos discursos y de las bellas palabras se desarrolla una meticulosa y cruel partida de ajedrez, y se desata una provocadora trama que pone a prueba los principios del protagonista principal del film, el secretario de prensa Stephen Meyers (Gosling). Como le dice la periodista del New York Times (Marisa Tomei) tarde o temprano los políticos decepcionan. Su joven idealismo se topará con el cinismo de quienes han aprendido a jugar sucio con el paso de los años, como Tom Duffy (Paul Giamatti) el jefe de campaña del candidato rival o la intransigencia de quienes creen que el único valor que cuenta en política es la lealtad, como su jefe, Paul Zara. Y a partir de ahí, Clooney nos muestra en su película su visión de cómo la ambición puede llegar a influir en la naturaleza humana, socavando la integridad y disipando cualquier huella de idealismo, transformando radicalmente a la persona.

Los Idus hacían referencia en el calendario de la antigua Roma, al día 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre, y al día 13 del resto de los meses. Julio César fue asesinado en los Idus de Marzo, y las primarias de Ohio en esta película son precisamente el 15 de marzo. George Clooney ha elegido como título del film esa fecha y su carga connotativa, y los minutos finales de este su segundo largometraje para el cine, enmarcados en esa jornada, parecen advertir claramente a quienes depositan su esperanza en la pulcritud del sistema y en los políticos que, como advertiría en su obra sobre César el autor inglés, se cuiden de los idus de marzo.
En la política estadounidense, se han dado casos como los de Mónica Lewinsky, la becaria que mantuvo relaciones sexuales con el presidente Clinton, un escándalo nacional, y continuamente vemos que son noticia escándalos sexuales en la vida de políticos, deportistas y personajes públicos. En las presentes primarias republicanas, que han comenzado hace escasos días, Herman Cain, un posible candidato que se presentaba bien valorado y con gran popularidad en las encuestas, finalmente no ha concurrido acosado por denuncias sexuales. Esa parte de la vida privada de los políticos que a veces aflora, fatalmente para ellos, a la luz, está presente en la película, y es que como el propio Stephen Meyers le recuerda a Morris en Los idus de marzo, no puede romperse la única regla en política en ese país, “¿Quiere ser presidente? Puede iniciar una guerra... puede mentir, puede engañar, puede llevar a la bancarrota del país, pero no se puede follar a las internas”.

Sabia elección de actores por parte de Clooney
Clooney ha sabido rodearse del reparto que le acompaña en un papel, el suyo, más bien comedido en cuanto a protagonismo. Sus dotes de seductor y su pose de candidato lo hacen más que creíble. Dos pesos pesados como Philip Seymour Hoffman y Paul Giamatti nos regalan escenas y diálogos de altura cuando aparecen. Y Marisa Tomei encaja perfectamente en su papel de periodista
Sólo cabe quitarse el sombrero ante la actuación del joven Ryan Gosling, quien ha encadenado en 2011 tres intensas interpretaciones en las que sigue demostrando que él sólo, es capaz de conducir el peso de un film (además de Los Idus de Marzo, Drive y Crazy Stupid Love), no en vano le han valido tener dos nominaciones a mejor actor en los Globos de Oro, tanto en la categoría de drama como en la de comedia. En Los Idus de Marzo es su sólida actuación el nervio central de la película. Y junto a él, aunque en un papel menor, otra de las actrices de las que puede asegurarse que 2011 ha sido su año, Evan Rachel Wood con otro título emblemático, La Conspiración y su papel en la serie Mildred Pierce por el que también se encuentra nominada a los Globos de Oro por ésta última, con un registro que sólo son capaces de mostrar los grandes actores.
Otros títulos recomendados en Un Mundo de Cine:
· La Conspiración (Robert Redford, 2011)
· Tempestad sobre Washington, 1962)
· John Adams (Serie de la HBO)
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A continuación puede verse el tráiler de Los Idus de Marzo:













1 comentarios:
muy buena peli
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