lunes, 30 de enero de 2012

Los Kennedy (Serie, Cosmopolitan 2011)


Los Kennedy

(The Kennedys. Serie. USA, 2011)

-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Un shakesperiano drama sobre los Kennedy

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] Medio siglo después de que John Fitzgerald Kennedy fuera elegido presidente de los Estados Unidos de América, con tan sólo 43 años de edad, una nueva serie retoma su vida junto con la de los principales miembros de su familia para contarnos la historia de una de las familias norteamericanas más conocidas e influyentes de la historia del último siglo. Precedida de una gran controversia por sus inexactitudes y por haber llevado demasiado lejos algunos de los aspectos que rodean la leyenda de los Kennedy, el Canal de televisión español Cosmopolitan emite los ocho episodios de la serie la noche de los domingos a las 22:00 horas. Prepárense a disfrutar de sus magníficas interpretaciones, a cargo de actores como Grez Kinnear, Barry Pepper, Katie Holmes o Tom Wilkinson. Nosotros desde Un Mundo de Cine, hemos querido hacer un pequeño repaso a la misma, en la línea de algunos de artículos recientes, los cuales también tuvieron el elemento político como parte fundamental de la trama.

La dinastía de los Kennedy por un lado está ligada como ninguna otra a la política de los Estados Unidos en el Siglo XX. El abuelo materno de los Kennedy, John F. Fitzgerald, fue alcalde de la ciudad de Boston. El padre, Joseph P. Kennedy, poseedor de una gran fortuna, llegó a ser embajador en Londres en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial y tuvo aspiraciones a la Casablanca. Su hijo John alcanzaría la presidencia en las elecciones de 1960, y su hermano Robert le acompañaría como Fiscal General, para años más tarde concurrir como candidato en las primarias demócratas de 1968. Y “Ted”, el menor de los hermanos, sería senador desde 1962 hasta sus últimos días en 2009. Por otro lado ha estado marcada por la tragedia, la hija mayor, Rosemary, sufriría una lobotomía que la incapacitaría de por vida. El primogénito y favorito de su padre, Joseph, moriría combatiendo en un bombardeo en Europa en 1944, también su hija Kathleen fallecería en 1948 en un accidente de aviación. John sería asesinado siendo presidente en 1963, y Robert en 1968 tras ganar las primarias de California. Y el propio hijo de John y Jackie, John F. Kennedy Jr moriría en 1999 en otro accidente de avión. Si le añadimos que se trataba de una familia adinerada de la alta sociedad, el glamour del poder que disfrutaron, potenciado por la sofisticación y elegancia que Jacqueline Bouvier llevó a la Casablanca como primera dama, o la teoría conspirativa sobre el asesinato de John, tenemos el cóctel perfecto para que hayan corrido ríos de tinta sobre los Kennedy, causando fascinación hasta nuestros días. La televisión y el cine no han sido ajenos han reflejado en un buen número de ocasiones sus vidas o episodios de las mismas. Y ahora nos llega esta nueva miniserie que en España se ha estrenado en el Canal Cosmopolitan.

Lo mejor de la serie, su reparto
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Los Kennedy está producida por el estudio independiente canadiense Muse Entertainment Enterprises y tiene a Joel Surnow –cocreador de la serie 24- como productor ejecutivo. En la dirección se encuentra el canadiense Jon Cassar, productor de las siete primeras temporadas de la serie 24 y el guión es de Stephen Kronish, quien ya había trabajado con Surnow y Cassar en la serie 24.

Lo mejor de la serie Los Kennedy se encuentra sin duda en el goce que supone disfrutar de las interpretaciones de su reparto, en especial las de Greg Kinnear y Barry Pepper en el papel de los hermanos John y Robert. Kinnear, a quien ya vimos en el papel de John Fitzgerald Kennedy en la película “13 Días”, sobre la crisis de los misiles de Cuba, vuelve a realizar una composición extraordinaria del personaje, haciéndole perfectamente creíble a los ojos del público, gracias tanto a su gran parecido, como a sus movimientos y estudiadas poses. Esto cobra aún más realismo en la versión original en el caso de Barry Pepper como su hermano Robert, calcando la manera de hablar del que fuera fiscal general, no en vano le valió el premio Emmy al mejor actor principal de Miniserie el pasado año. Katie Holmes hace una correcta interpretación de Jacqueline Kennedy. Tom Wilkinson aporta un espectacular empaque al personaje del patriarca de la familia, Joseph Kennedy, como viene siendo habitual en él, pero imprimiéndole un cierto barniz “corleonesco”. Diana Hardcastle da vida a Rose, la madre de la familia, caracterizada con una gran frialdad y devota católica. Y Kristin Booth es Ethel Skakel, la mujer de Robert, el sexto personaje central de la trama.

La polémica serie que nadie quería emitir

La polémica ha acompañado a esta serie desde el mismo momento en que su guión fue conocido, incluso antes de que su reparto estuviese elegido. El History Channel, que en principio iba a ser el emisor de la serie, la rechazó finalmente, ya que según The Hollywood Reporter la cadena consideró que “Esta interpretación dramática no es apta para la marca History”. Jon Cassar, el director de la serie apuntó a la influencia de los Kennedy, lo mismo que su productor, Joel Surnow, quien responsabilizó a la presión ejercida sobre los dueños de History Channel, A&E Televisión Networks y la Compañía Walt Disney. El asunto es que otros canales como Showtime, FX y Starz también rechazaron posteriormente la emisión, y al final una cadena canadiense independiente de pago, Reelzchannel, fue la que emitió la serie en abril de 2011.

Detrás de la decisión de History Channel estaba el asesoramiento de los historiadores Steven M. Gillon y Robert Dallek, ambos con libros y estudios sobre John Fitzgerald Kennedy en su haber. Tras ver el guión señalaron incoherencias en el mismo y aspectos que nunca sucedieron, como que Jackie abandonase al presidente en mitad de la crisis de los misiles de Cuba. Algunos aspectos fueron tomados en consideración, pero cuando revisaron los episodios ya editados, se sorprendieron de que algunas de esas cuestiones todavía estuviesen presentes. Paralelamente en Internet se desarrolló una campaña en contra de que la cadena emitiese la serie, dirigida por el director Robert Greenwald y que dio cobertura a la oposición de diversos historiadores en base al guión. Incluso uno de los principales asesores y más estrechos colaboradores del presidente John F. Kennedy como es Ted Sorensen hizo durante el último año de su vida campaña en contra de la serie, asegurando que se trataba de un asesinato del personaje por parte de la derecha estadounidense.


La historia de una trágica ambición

La serie da comienzo la noche del 8 de noviembre de 1960, ese día se han celebrado las elecciones presidenciales en Estados Unidos en las que John Fitzgerald Kennedy se ha enfrentado a Richard Nixon, todavía no se conocen los resultados, pero John ha ganado a su rival y se ha convertido en el 35 presidente de los Estados Unidos, a sus 43 años, el primero católico y el segundo más joven de la historia norteamericana. La trama a continuación a través de diversos flashbacks que estarán presentes a lo largo de la serie, nos muestra cómo se ha llegado a ese momento y cómo evolucionan los acontecimientos a partir del mismo. Y lo hace mostrando diferentes episodios de la vida de su familia, tanto públicos como privados donde tienen el protagonismo sus seres más cercanos, desde su mujer, Jackie y sus padres Joseph y Ethel, a sus hermanos Joseph, Robert o Rose. Curiosamente, la serie omite casi por completo al resto de sus hermanos, llamando especialmente la atención el caso de Edward "Ted", el más joven de los nueve hijos de los Kennedy. Finaliza, con el asesinato de Robert, candidato en las primarias del Partido Demócrata en el hotel Ambassador en junio de 1968.
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La ambición no es un vicio que esté hecho para la gente pequeña”, esa es la frase de Michel de Montaigne que precede al primero de los 8 episodios de “Los Kennedy” y puede resumirnos bien la idea que impera a lo largo de la misma, ejemplificada en el caso de Joseph P. Kennedy, adinerado hombre de negocios y político pujante que llega a ambicionar la presidencia de los Estados Unidos que en esos momentos ocupa Franklin Delano Roosevelt. Truncado su sueño debido a su obstinada política de buenas relaciones con la Alemania nazi durante su tiempo como embajador en el Reino Unido, la serie muestra cómo vuelca sus expectativas en su hijo mayor, Joseph, y una vez muerto éste en combate durante la Segunda Guerra Mundial, pasa el testigo de su ambición a John.

La serie muestra aspectos de la vida de la familia generalmente haciendo hincapié en los menos favorecedores. Métodos poco ortodoxos por parte de su padre de sacar adelante los primeros pasos de John en política, una excesiva inseguridad por parte de éste, así como una dependencia del sexo con mujeres fuera de su matrimonio, en este caso tanto por parte de padre como de hijo. Jackie Bouvier, con quien contrajo matrimonio en 1953, tampoco sale bien parada, cayendo en el tratamiento hormonal para hacer frente a una intensa agenda de compromisos diarios. Al espectador no se le pasará por alto que el enfoque que se le da a los Kennedy, es el de otra icónica familia cinematográfica, la de la saga “El Padrino” presidida aquí en lugar de por Vito Corleone, por la desaforada ambición de su patriarca, Joseph Kennedy, a quien se le ve acudir incluso a Sam Giancana, jefe de la mafia de Chicago, a través de Frank Sinatra, para lograr apoyos en Illinois durante las presidenciales de 1960. A la madre, Ethel, se la representa con un catolicismo exacerbado, y especialmente vengativa con la infidelidad de su marido, a quien se culpabiliza del internamiento de su hija Rose y de su lobotomía, y al que no dejamos de ver coqueteando con secretarias y asistentes incluso después de sufrir parálisis a causa de una embolia.



En resumidas cuentas, se centra más en los aspectos controvertidos de la vida familiar -algunos de ellos bastante inverosímiles, cuando no ridículos y folletinescos- que en los aspectos bien conocidos y los temas netamente políticos que tienen que ver con su vida pública, los cuales naturalmente, también pueblan el metraje de los ochos episodios de la serie. Así veremos a un presidente que tomaba hasta 8 medicamentos al día para combatir sus diversas afecciones, como su conocido problema de columna y la enfermedad de Addison, incluyendo tratamiento hormonal. Episodios como los de la invasión de Bahía de Cochinos; la crisis de los misiles de Cuba; su política de derechos civiles –concretada en los disturbios que acompañan a la entrada de James Meredith en la Universidad de Mississippi-; o la lucha contra el crimen organizado junto a su hermano Bob, nombrado fiscal general, y las tensiones entre éste y el director del FBI, Edgar Hoover. Sobre el asesinato del presidente en Dallas el 22 de noviembre de 1963, la serie sigue la versión oficial.
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La puesta en escena de esta serie grabada íntegramente en Toronto entre junio y septiembre de 2010 es notable dentro de una producción televisiva que ha supuesto 25 millones de dólares. Por los ocho episodios de Los Kennedy, aparte de los seis principales roles citados al principio, desfilan otros personajes históricos como el Secretario de Defensa Robert McNamara (Jonathan Whittaker); el director del FBI, J. Edgar Hoover (Enrico Colantini); la artista Marilyn Monroe (Charlotte Sullivan) y el vicepresidente Lyndon Johnson (Don Allison). Precisamente, es en presencia de Lyndon Johnson, cuando puede disfrutarse de alguna escena con auténtico sabor a política. Sin duda funcionará como serie de ficción entre el público, pues cuenta con elementos más que sobrados para ello, pero no pierdan la oportunidad de leerse algún buen libro sobre los Kennedy tras ver la serie, y no se queden únicamente con los elementos propios de la prensa rosa que sacuden la trama.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria para www.unmundodecine.com

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

Bobby (Emilio Estevez, 2006)
Los Idus de Marzo (George Clooney, 2011)
· John Adams (Serie de la HBO, 2008)

A continuación puede verse el tráiler de Los Kennedy:


lunes, 23 de enero de 2012

El tiempo entre costuras (Serie Antena 3, 2012)



El tiempo entre costuras

(Id., Serie de TV. España, 2012)

-Autor: José Luis Urraca Casal-



Una historia de superación personal, conspiraciones y espionaje

La serie “El tiempo entre costuras” cuya producción acaba de ser finalizada y que se emitirá en Antena 3, se propone trasladarnos a una historia de amor, conspiraciones y espionaje que se inicia en el Madrid de 1936, justo antes de que comience la Guerra Civil, y que llega hasta los años de la Segunda Guerra Mundial. Adaptación de la exitosa novela de María Dueñas, estará protagonizada por Adriana Ugarte en el papel de una modista que se desenvolverá por escenarios tan exóticos como los del protectorado español de Marruecos, en el Norte de África, y por ciudades como Lisboa, nido de espías durante aquellos años.

El tiempo entre costuras” (Temas de Hoy, 2009), la primera novela de María Dueñas, profesora de Filología Inglesa, lleva vendidos ya más de un millón de ejemplares y va por su 34 edición. Su historia nos adentra en la vida de una joven costurera del Madrid inmediatamente anterior a la Guerra Civil española. Con ese período convulso como telón de fondo, Sira, que así se llama la protagonista, trabaja en un taller de costura junto a su madre y está a punto de contraer matrimonio con quien ha sido su primer novio, por quien siente un gran afecto sin llegar a despertar pasión, sin embargo en su camino se cruza Ramiro, un truhán del que se enamora locamente, y con el que se fuga a Tánger, en el Norte de África.

Escenarios del alzamiento nacional

Ese trasfondo histórico nos muestra un Madrid, el de la Segunda República, en el que cambian las oportunidades que se le presentan a las mujeres, y en su huida al Protectorado español de Marruecos, donde posteriormente es abandonada por Ramiro a su propia suerte, cargada de deudas, junto a una trama de superación personal, también encontramos una profusa y exótica ambientación colonial en algunas de las principales plazas españolas, como Tánger y Tetuán, que van a ser importantes escenarios del alzamiento nacional . Y allí, como sucede en esas ciudades norteafricanas durante esos años de guerra en Europa, donde se refugian todo tipo de personajes de lo más variado, como sucede en la Casablanca de la película de Michael Curtiz, la protagonista cambia su identidad y se verá inmersa en una vertiginosa historia de espionaje. Como cuenta la propia autora, María Dueñas, el personaje de Sira será “empujada por el destino hacia un arriesgado compromiso en el que los patrones y las telas de su oficio se convertirán en la fachada de algo más turbio y trascendente”.

Además del Marruecos colonial, la serie también se desarrolla en el Madrid proalemán de la posguerra civil, y una cosmopolita Lisboa, ciudad por la que también vagan oportunistas, conspiradores, espías y refugiados.

Adriana Ugarte al frente del reparto

La protagonista de uno de esos papeles por el que sueña un actor, el de Sira, una mujer enfrentada a la vida dentro de una historia de superación y de peligrosos cometidos en los convulsos tiempos históricos que la tocan vivir, es Adriana Ugarte, la conocida marquesa de Castro de otra serie ambientada en los años 30 del Siglo XX, La Señora, gran éxito de la televisión pública española. A ella la acompañan actores como Raúl Arévalo (Los girasoles ciegos, 2008) en el papel de Ignacio, el primer novio de Sira. El cubano Rubén Cortada, hace de Ramiro, el fulgurante amor que la llevará a Marruecos. Elvira Mínguez, premio Goya a la mejor actriz de reparto en 2005, es la madre de Sira. Carlos Santos da vida a Félix Aranda, vecino suyo en Tetuán y su particular pigmalión. Francisco Garrido es el comisario Vázquez, quien la ayuda a salir de la penosa situación en la que se encuentra. Y puesto que ésta es también una historia de espías, Marck Shardan da vida al espía Alan Hillgarth, y Hannah New a su sofisticada amiga Rosalinda Fox.

Pero entre los personajes de la serie también hayamos a uno especialmente poco recordado por la historia con el que se cruzan los pasos de Sira, Juan Luis Beigbeder, clave como Delegado de Asuntos Indígenas en la reunión de tropas moras cuando se produce la sublevación militar, nombrado Alto Comisario de España en Marruecos posteriormente en 1937 y Ministro de Asuntos Exteriores de Franco entre agosto de 1939 y octubre de 1940, coincidiendo con el primer año de la II Guerra Mundial. Y a este personaje le interpreta en la serie el actor Tristán Ulloa.

Producida por Ida y Vuelta (Los protegidos, El Secreto de Puente Viejo) la serie verá la luz en Antena 3 el presente año.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.unmundodecine.com. Fotos: Jesús Ugalde.

Otros enlaces recomendados en Un Mundo de Cine:

· Shanghai (Mikael Hafstrom, 2010)
· Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
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A continuación pueden verse escenas de la serie:

jueves, 12 de enero de 2012

Los Idus de marzo (Película, 2011)



Los Idus de Marzo

(The Ides of March. USA, 2001)

-Autor: José Luis Urraca Casal-




El lado tenebroso de la política

[Este artículo está protegido por derechos de autor. Ver detalles al final del mismo] En la mejor tradición de films con auténtica vena política como Tempestad sobre Washington (Otto Preminger, 1962) o El Candidato (Michael Ritchie, 1972), George Clooney nos propone asistir a un drama político perfectamente construido y capaz de enganchar al espectador hasta sus demoledores minutos finales. Enmarcada en unas ficticias primarias del partido Demócrata, basada en la obra de un escritor que participó en las primarias de 2004 y con un sólido elenco de actores sabiamente elegido, formado por Ryan Gosling, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood y el propio Clooney, Los Idus de Marzo supone un duro golpe al idealismo en la política y a la esperanza depositada en los políticos, mostrando una ácida crítica al cinismo en el sistema político norteamericano, donde la integridad y las convicciones se ven puestas a prueba por las ambiciones políticas personales.

Nadie como los norteamericanos, poseedores de una de las democracias con mayor solera y prestigio del mundo, para hacer de su sistema de gobierno motivo de especial orgullo. Fuera de sus fronteras las imágenes de sus campañas electorales, con una puesta en escena tan atractiva y cautivadora que pareciera salida de un estudio del mismo Hollywood, con sus planificados discursos y actos multitudinarios, los certeros eslóganes, su profuso y colorido merchandising y el dinamismo de sus debates electorales llegan a crear tendencia y admiración.

Y es en la antesala de un año de elecciones presidenciales en Estados Unidos, cuando George Clooney pone el dedo en la llaga de ese sistema político siguiendo la estela de su anterior film, “Buenas noches, buena suerte”, de nuevo en compañía del guinosta Grant Heslov, sumergiéndonos de lleno esta vez en la campaña electoral de unas ficticias elecciones primarias del partido Demócrata. Su certero guión está basado en la obra “Farraguth North” de Beau Willimon, escritor que trabajó para Howard Dean, el aspirante a ser candidato demócrata en las presidenciales de 2004, y a quien acompañó en las primarias de Iowa, donde a pesar de ser el claro favorito fue fatalmente derrotado.

Unas reñidas primarias demócratas

La película, que próximamente se estrenará en nuestros cines, nos sitúa en el escenario de unas elecciones primarias del Partido Demócrata para determinar el candidato a aspirar a la Casa Blanca. La particularidad estriba en que los republicanos no hallarán un buen candidato, y por tanto, el nominado demócrata será el virtual presidente de los Estados Unidos. A estas alturas de la campaña, bastante avanzada, sólo dos candidatos siguen en liza, el gobernador de Pennsylvania, Mike Morris (George Clooney) y el Senador Pullman (Michael Mantell). Ambos se baten en el estado de Ohio, tradicionalmente clave para los analistas políticos, y cuyos delegados pueden ser determinantes para inclinar definitivamente la balanza a favor de uno u otro candidato. Morris cuenta con un experimentado jefe de campaña, Paul Zara (Philip Seymour Hoffman) y con un idealista y brillante jefe de prensa de tan sólo 30 años, Stephen Meyers (Ryan Gosling) a quienes veremos, junto a otros miembros de su staff, como la joven voluntaria Molly Stearns (Evan Rachel Wood), trabajando en diversos aspectos del día a día electoral.

Los idus de marzo se abre con las pruebas de sonido del escenario en el que tendrá lugar el debate entre ambos candidatos supervisadas por el joven Stephen Meyers, quien repasa el discurso que ha ideado para ser pronunciado por Morris. Y es que el film nos introduce de lleno al principio en los elementos propios de unas primarias, con entrevistas en medios televisivos, propaganda, y la cobertura de la prensa, los seguidores de los candidatos, así como las visitas para conseguir apoyos claves, como el del Senador Jeffrey Wright, quien cuenta con un nada despreciable número de delegados que responderán ante él. La banda sonora de Alexandre Desplat con temas como “La Campaña” o “El Candidato” ayudan a ponernos en clave electoral.

Mike Morris (Clooney) es un demócrata liberal, casado, con una imagen seductora, que no profesa religión -algo atípico en un aspirante a la presidencia de los Estados Unidos- con una imagen íntegra y honesta, con un mensaje rotundamente ecológico –promete que al final de su mandato no se producirán automóviles con motores de combustión en Estados Unidos-, pacifista y que se muestra a favor del aborto. Todas ellas cuestiones que pueden ser objeto de amplio debate en una campaña electoral en los USA.

Del idealismo a la decepción

Tras esta primera puesta en escena, el film nos introduce en la otra parte de la trastienda de una campaña electoral donde no todo es lo que parece. Porque detrás de los elogiosos discursos y de las bellas palabras se desarrolla una meticulosa y cruel partida de ajedrez, y se desata una provocadora trama que pone a prueba los principios del protagonista principal del film, el secretario de prensa Stephen Meyers (Gosling). Como le dice la periodista del New York Times (Marisa Tomei) tarde o temprano los políticos decepcionan. Su joven idealismo se topará con el cinismo de quienes han aprendido a jugar sucio con el paso de los años, como Tom Duffy (Paul Giamatti) el jefe de campaña del candidato rival o la intransigencia de quienes creen que el único valor que cuenta en política es la lealtad, como su jefe, Paul Zara. Y a partir de ahí, Clooney nos muestra en su película su visión de cómo la ambición puede llegar a influir en la naturaleza humana, socavando la integridad y disipando cualquier huella de idealismo, transformando radicalmente a la persona.

Los Idus hacían referencia en el calendario de la antigua Roma, al día 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre, y al día 13 del resto de los meses. Julio César fue asesinado en los Idus de Marzo, y las primarias de Ohio en esta película son precisamente el 15 de marzo. George Clooney ha elegido como título del film esa fecha y su carga connotativa, y los minutos finales de este su segundo largometraje para el cine, enmarcados en esa jornada, parecen advertir claramente a quienes depositan su esperanza en la pulcritud del sistema y en los políticos que, como advertiría en su obra sobre César el autor inglés, se cuiden de los idus de marzo.

En la política estadounidense, se han dado casos como los de Mónica Lewinsky, la becaria que mantuvo relaciones sexuales con el presidente Clinton, un escándalo nacional, y continuamente vemos que son noticia escándalos sexuales en la vida de políticos, deportistas y personajes públicos. En las presentes primarias republicanas, que han comenzado hace escasos días, Herman Cain, un posible candidato que se presentaba bien valorado y con gran popularidad en las encuestas, finalmente no ha concurrido acosado por denuncias sexuales. Esa parte de la vida privada de los políticos que a veces aflora, fatalmente para ellos, a la luz, está presente en la película, y es que como el propio Stephen Meyers le recuerda a Morris en Los idus de marzo, no puede romperse la única regla en política en ese país, “¿Quiere ser presidente? Puede iniciar una guerra... puede mentir, puede engañar, puede llevar a la bancarrota del país, pero no se puede follar a las internas”.

Sabia elección de actores por parte de Clooney

Clooney ha sabido rodearse del reparto que le acompaña en un papel, el suyo, más bien comedido en cuanto a protagonismo. Sus dotes de seductor y su pose de candidato lo hacen más que creíble. Dos pesos pesados como Philip Seymour Hoffman y Paul Giamatti nos regalan escenas y diálogos de altura cuando aparecen. Y Marisa Tomei encaja perfectamente en su papel de periodista

Sólo cabe quitarse el sombrero ante la actuación del joven Ryan Gosling, quien ha encadenado en 2011 tres intensas interpretaciones en las que sigue demostrando que él sólo, es capaz de conducir el peso de un film (además de Los Idus de Marzo, Drive y Crazy Stupid Love), no en vano le han valido tener dos nominaciones a mejor actor en los Globos de Oro, tanto en la categoría de drama como en la de comedia. En Los Idus de Marzo es su sólida actuación el nervio central de la película. Y junto a él, aunque en un papel menor, otra de las actrices de las que puede asegurarse que 2011 ha sido su año, Evan Rachel Wood con otro título emblemático, La Conspiración y su papel en la serie Mildred Pierce por el que también se encuentra nominada a los Globos de Oro por ésta última, con un registro que sólo son capaces de mostrar los grandes actores.

Otros títulos recomendados en Un Mundo de Cine:

· La Conspiración (Robert Redford, 2011)
· Tempestad sobre Washington, 1962)
· John Adams (Serie de la HBO)
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A continuación puede verse el tráiler de Los Idus de Marzo: